El reto de volver a vivir después de un trauma

Mujer con paraguas pensando "no te rindas"

Accidentes domésticos, de coche o de avión, ser testigo de sucesos que amenazan la vida como huracanes o terremotos, violaciones o secuestros. Todas estas situaciones tienen algo en común: pueden convertirse en traumas duraderos e incapacitantes para las personas que las sufren. Pero, ¿cómo volver a vivir después de un trauma?

Estas experiencias pueden ser más o menos dolorosas dependiendo de la personalidad y de las circunstancias de cada uno. Mientras que para algunos un acontecimiento puede suponer shock muy grande, para otros el mismo acontecimiento no pasará de ser un hecho reseñable que olvidarán pronto. ¿Qué se puede hacer para evitar que nos paralicen y podamos seguir adelante?

¿Las experiencias traumáticas pueden cambiar nuestra personalidad?

Las situaciones traumáticas pueden producir cambios significativos en la personalidad y en la vida de las personas y sus efectos podrían rastrearse aunque hayan pasado un número elevado de años desde el incidente. Por un lado, requieren de un gran esfuerzo adaptativo por parte de la persona que las sufre; por otro, demandan un reajuste de sus capacidades, potencialidades y recursos desde los que seguirá haciendo frente a sus retos futuros.

En algunas ocasiones, estos reajustes pueden hacer que la persona gane en asertividad o capacidad de esfuerzo y autocontrol. Pero, en otros casos, pueden hacer que la persona se sienta insegura y vulnerable, lo cual dificultad la forma de vivir después de un trauma. Además, también pueden desencadenar estrategias de afrontamiento que, lejos de ayudarla, van a perjudicarla.

Mujer sufriendo

Un caso evidente en el que el trauma incide sobre la personalidad de la víctima es el de las víctimas de violencia de género. Estas mujeres son sometidas constantemente a situaciones potencialmente traumáticas: cuando la pareja llega a casa y la chilla, la golpea, la veja y la humilla. Por eso, ella solamente podrá encontrar algo de paz cuando su esposo abandona el hogar.

Sin duda, las agresiones dejarán huella en su personalidad. Además de las lesiones físicas, aludiendo a lo estrictamente psicológico, dichos ataques pueden hacer que una persona pase de ser la dominadora de sus miedos a víctima de ellos, de mostrarse segura en sus decisiones a dudar y temer las consecuencias de cada una de ellas, de extrovertida a introvertida, etc.

Otro ejemplo. Haber sufrido un accidente de avión requiere que cada uno de los pasajeros tenga que hacer frente a una nueva realidad o situación, aceptando y asumiendo el trauma subyacente a una posible pérdida de seres queridos, heridas o lesiones graves y crónicas.

De alguna manera, esa persona será más proclive en los meses o años siguientes a desarrollar nuevos miedos (a volar, claustrofobia, evitación de eventos sociales) o a verse afectada por algún trastorno obsesivo. Como vemos, vivir después de un trauma puede resultar demasiado complejo.

Cuando las experiencias traumáticas se ventilan, disminuye su impacto

Antes de los 6 años, las experiencias traumáticas son casi imborrables si no se tratan, porque se fijan en el inconsciente y en el subconsciente. Por ello, es importante tener ciertas nociones básicas sobre qué es recomendable hacer y qué es recomendable no hacer en este tipo de situaciones tan extremas.

En el caso de las emergencias o catástrofes, es recomendable no dormir durante las seis primeras horas posteriores a la crisis. Los sueños juegan un papel importante en la consolidación del recuerdo, por lo que es mejor mantenerse despierto u ocupado para evitar recordar imágenes impactantes o traumáticas.

Aunque los afectados deseen reposar o descansar, es conveniente no dejarles conciliar el sueño al menos durante ese período de tiempo. Tampoco conviene darles somníferos, sino dejar que su ciclo de vigilia y sueño sea el natural.

La autoayuda en el trauma

Como hemos dicho, la respuesta de una persona ante un suceso traumático puede variar. Por ello, es crucial que los especialistas entiendan que los síntomas son múltiples, todos igualmente aceptables y que hay que dar a cada persona un trato individualizado y particular.

En primer lugar, para volver a vivir después de un trauma, es recomendable que la persona mantenga su rutina diaria, que no cambie sus hábitos de la noche a la mañana tratando de evitar la situación vivida. No ha de escapar de los lugares o las personas que le recuerden al trauma, sino tratar su malestar con un profesional.

Para ello, el primer paso es reconocer que no podemos controlar todo lo que sucede a nuestro alrededor. Por otro lado, es recomendable no exponerse a más momentos o sucesos estresantes y tratar de reducir el malestar participando en actividades lúdicas, descansando y resolviendo los conflictos desde el sosiego.

Mujer en el campo intentando volver a vivir después de un trauma

La revelación emocional es una parte muy importante del proceso

Por último y no menos importante, apoyarse en los seres queridos. Siempre será positivo dar expresión a las emociones, sacar lo que nos produce dolor, verbalizarlo, ponerle nombre y apellidos. Piensa que enfrentarnos a algo es más fácil cuando sabemos qué es ese algo, también será más fácil que los demás ayuden cuando conocen ese algo. Pero no solo las emociones o el objeto que las causa, sino también el hilo que une a las dos entidades.

Puede parecer demasiado simple y sencillo, pero solo con el relato la persona puede encontrar una buena parte de la seguridad que ha perdido. Especialmente si este relato es aceptado y entendido como lógico por parte de los demás.

Se produce un alivio al decir un secreto o al escribirlo. Ambas son herramientas de autoconocimiento y de autoterapia y contribuyen positivamente a superar y volver a vivir después de un trauma. De hecho, no integrar los sucesos traumáticos, negativos o perturbadores en la historia personal puede producir problemas muy serios en forma de disociación.

El estrés postraumático

Después de un suceso traumático, es muy posible que la persona que lo ha sufrido se sienta muy condicionada por el mismo: la mayoría de su mundo interior y buena parte del exterior se ve contaminada por él. Por otro lado, si los problemas empeoran es posible que exista un trastorno por estrés postraumático, un caso masivo de estrés agudo cuyos efectos pueden durar años e incluso toda la vida.

Es habitual que las personas revivan la situación que causó el trauma en forma de flashbacks. También es habitual que tengan problemas con el sueño o la sensación de haber caído en una especie de insensibilidad emocional. Que estos síntomas se cronifiquen dependerá de la intensidad y/o gravedad del suceso. Además, no olvidemos que el estrés funciona de manera aditiva; dicho de otra manera, cualquier evento estresante que se produzca después del trauma añadirá más ansiedad a la que ya ha causado el mismo, su recuerdo o las limitaciones que produce.

Pensemos que nadie está a salvo de sufrir una situación traumática, inesperada e incontrolable. En cualquier caso, lo más recomendable será siempre consultar con un profesional. Este no solo nos dará indicaciones para proceder, sino que podrá en nuestras manos las herramientas que más nos pueden ayudar para volver a vivir después de un trauma.

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RITUAL DE MABON PARA LA ABUNDANCIA.

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EQUINOCCIO DE OTOÑO

Llegó el otoño y es el momento de la cosecha. El día del equinoccio honramos la vida y la muerte. Entraremos en un momento de oscuridad y de introspección que debemos usar sabiamente conectando con el espíritu del bosque y de las antiguas brujas que nos precedieron.
Debemos ser generosos y compartir con los demás. Daremos y recibiremos. Vamos a usar un cuerno de la abundancia que realizaremos en arcilla. Con un pedazo de arcilla realiza tu cuerno en un lugar tranquilo y con la música adecuada para concentrarte en tu labor.
Pîensa en todo aquello que quieres atraer. Para colocar los elementos de este ritual necesitarás 4 cuencos. En cada cuenco habitarán hasta el solsticio de invierno la vibración de los seres elementales de cada punto cardinal. Silfos en el aire, Este; salamandras en el fuego, Sur; ondinas en el agua, Oeste y gnomos en la Tierra, Norte.
Representaremos los cuatro fluídos femeninos: miel, sangre, agua y leche (licuado de arroz).
Cierra un círculo de protección en todos los mundos y realiza la apertura de cada puerta con sumo cuidado y amor. Coloca en el Este, el cuenco con miel. En el Sur un cuenco con sangre de dragón (es una hierba o pimienta roja molida). En el Oeste el agua y en el Norte la leche.
Sitúate en el centro y elabora tu cuerno. Al acabarlo, con tus dedos ve tocando el interior de cada cuenco en cada punto, diciendo: “Espíritu del Este, por mi deseo pido la bendición de tus elementales. Espíritu del Sur, deseo la bendición de tus elementales. Espíritu del Oeste, deseo la bendición de tus elementales. Espíritu del Norte, deseo la bendición de tus elementales.”
Cada vez que toques, tocarás el cuerno, para que se impregne de cada elemento. En el centro dí: “A mis guías, a mis protectores, os pido que traigáis prosperidad hacia mí”. Levantando hacia arriba el cuerno dices: ” Espíritus de la fuerza vital, pido abundancia positiva y prosperidad en mi vida. Que cada día crezca y tenga oportunidades. Que cada día comparta y sepa agradecer. Sin hacerle daño a nadie, que así sea.
Puedes meditar encendiendo además una vela de miel o marrón en el sur, y pasarle al cuerno que tendrás en tus manos, toda la información necesaria para que se mueva la energía. Al día siguiente o al terminar, sitúa todos los elementos en idéntica posición en tu altar.
Pregunta al Oráculo tu Diosa para el otoño (desde el 22 de septiembre al 22 de diciembre) y coloca su imagen en el centro.
Si puedes añadir una foto tuya aún mejor. Y el toque final: 5 monedas de un céntimo dentro del cuerno. Cada noche, al llegar a casa, ve a tu altar y mete una moneda (la que sea) sólo una. Así hasta que llegue el invierno. En símbolo de agradecimiento y de prosperidad.
Cuando llegue el 22 de diciembre deberás regalar ese dinero a alguien que lo necesite.
Un abrazo de luz,

MABON, EQUINOCCIO DE OTOÑO

 

Otros nombres, misma festividad: la festividad de Mabon (pronunciado MAY-bun) es también llamada Fiesta de la Cosecha, Día del Banquete. También se conoce como Fiesta de la vendimia, fiesta de Avalon, Equinozio di Autunno (Strega), Alben Elfed (caledonios). Los Teutones lo llamaban Búsqueda del Invierno. El mes de Septiembre era conocido en la cultura celta como Haleg-Monath, literalmente, el Mes Sagrado, donde se ofrecían libaciones a los árboles de los bosques. También se conoce como Chung Chiu en china, fiesta que marca el final de la cosecha del arroz; el Succoth, festival judío de la cosecha, coincide con Mabon; se llamaba Fiestas Dionisiacas, en Roma, para celebrar la cosecha de la uva y se celebraba bebiendo vino del año anterior, tanto como pudieras aguantar antes de caer borracho al suelo.

Se cree que el nombre de Mabon deriva de Mabon ap Modron,un dios consorte galés, un equivalente a Cerunnos. Otros dicen que, al ser el portador del otoño, podría vérsele como una versión masculina de la Perséfone grecolatina.

Astrológicamente, Mabon es el momento del año en que el Sol entra en el signo de Libra y el día y la noche igualan su duración.

En Mabon celebramos, principalmente la abundancia y el equilibrio. Es tiempo para celebrar y agradecer la abundancia y generosidad de la Tierra, la Diosa (el principio femenino) y la luz y la energía del Sol (el principio masculino). Gracias a ese equilibrio universal obtenemos todos los bienes y es el momento de festejarlo.

                                                          

El día y la noche son de igual duración pero el equilibrio se inclinará hacia el invierno, la oscuridad, inactividad y la decandencia. Es el equinoccio de otoño, es la terminación de las cosechas iniciadas en Lughnasadh. Nos preparamos para la ausencia del Dios. Están igualadas las fuerzas masculinas y femeninas de la Naturaleza.

Es el segundo festival de la cosecha, la recogida y el almacenamiento del maíz: el fin de la cosecha. La segunda cosecha afecta a la fruta del invierno y la uva. Poco a poco la naturaleza se prepara para el invierno que se acerca y comienzan a caer las hojas, es un tiempo de descanso y recogimiento. Como las hojas que caen, los árboles nos invitan a desprendernos de aquello que nos es innecesario para continuar, nos acercamos a la etapa de la muerte para volver a renacer. Celebrar los bienes que nos otorga la Madre Naturaleza es algo inherente a todas las religiones y a todas las culturas, una esas coincidencias ancestrales que vienen desde la raíz de los tiempos. Una buena cosecha era algo crucial en los tiempos antiguos porque de eso dependería la supervivencia del pueblo o tribu durante el invierno.

Se celebra con la familia y la comunidad los dondes de la Madre. Es la festividad donde damos gracias por las cosechas del año. Por otra parte, recordemos que estamos entrando en la mitad oscura de la Rueda del Año, el Dios viaja hacia las Sombras (que culminará en Shamain) y damos la bienvenida a la Diosa en su faceta de Anciana. Ahora es el momento para hacer trabajos mágicos que tengan que ver con lo interior, con el viaje hacia dentro de uno mismo.

Los rituales pueden celebrarse con la cara pintada de blanco y negro, en medio de un círculo, bailando la danza sagrada de la espiral de la vida. Al amanecer, se recibel a salida del Sol. No deben celebrarse hechizos o trabajos, no tendrían la luz suficiente para que saliesen bien.

El Dios se prepara para morir y la Diosa pasa a ser la Anciana pero, en su interior, ya es la Doncella y lleva la semilla del Dios, que renacerá en Yule. Celebra la naturaleza dual de la vida y la muerte. Pasado y futuro están unidos.

Es tiempo de descanso, reflexión y celebración. Nos preparamos para el frío invierno. Buen momento para el estudio de hierbas, la meditación y la introspección. Tiempo de equilibrio y cambio.

                                                                   

Los que honran al sauce llorón como representación de la Diosa y la muerte, cortan sus varas antes de Mabon. En las culturas germánicas se ofrendaba harina a Odín, dejando que el viento se la llevara.

Mabon es considerada una época de los Misterios. Es un momento para honrar a las Deidades Mayores y el Mundo Espiritual. Considerado como un momento de equilibrio, es cuando nos paramos a descansar y disfrutar de los frutos de nuestra cosecha personal, ya se trate de trabajos en nuestros jardines, trabajando en nuestros puestos de trabajo, elevando nuestras familias, o simplemente haciendo frente a la vida cotidiana vida.

CORRESPONDENCIAS

Hierbas: Rosa, salvia, ciprés, avellano, maíz, álamo, calabazas, piñas de pino, manzanas, hiedra, benjuí, mirra y salvia, nardos.

Inciensos: Salvia, incienso puro, canela, ciprés, sándalo, pino, enebro, madreselva, mirra, benjuí.

Colores: Rojo, anaranjado, marrón, oro, ocre, amarillo, café, verde, dorado.

Comidas: Manzanas, nueces, pan, granos, frutas y verduras, maíz, calabazas, uvas, legumbres, carnes rojas, jarabe de moras, pan, granadas, galletas de avena.

Bebidas: Vino tinto, zumos de frutas rojas, sidra.

Piedras: Zafiro, ágatas amarillas, lapislázuli.

Velas: Verdes, marrones y azules, o de cera virgen.

Velas Para el festín a la mesa: naranjas y burdeos.

Ofrendas: Productos de la tierra: patatas, maíz, moras, flores de girasol, hojas caídas…

Mantel: color oscuro que simbolice tinieblas y el reposo de la Diosa.

Hora del día : Atardecer.

Animal: Cuervo.

Naturaleza: Tierra, Luna, oscuridad.

Propiedades: Equilibrio, agradecimiento, celebración, tolerancia, cosecha, reflexión.

Diosas: Core, Demeter, Modron, Morgan, Epona, Rihannon, Perséfone, Pamona y las Musas

Dios: Mabon, Cernnunos, Thoth, Thor, Baco, Odín, Hermes, y El Hombre Verde.

Mensaje: Comparte. Los Dioses nos dan mucho y piden poco a cambio.

Decoración del altar: Cuerno de la abundancia lleno de fruta de campo y bosque. Bellotas, piñas de pino y ciprés, tallos de trigo, figura de vaca con cuernos (Diosa), uvas, espigas, frutas, nueces, hiedra, calabazas, maíz, manzanas, flores de tonos óxidos, una vela blanca y otra negra para simbolizar el equilibrio del año, ramas de roble, hojas de otoño. Cesta de mimbre con frutos dentro como manzanas, y algunos frutos secos, como nueces, avellanas o bellotas, añadiéndole por encima algunas hojas o tallos de trigo, avena, cebada. Si quieres adornar el altar con flores, hazlo con las flores de la estación, como los nardos.

                                                               

¿QUÉ HACER?

• Caminar por lugares salvajes.
• Recoger plantas y semillas para usarlas de decoración o para trabajos mágicos con hierbas.
• Utilizar la magia para el desarrollo.
• Trabajar con sueños y meditación.
• Descubrir vidas pasadas.
• Honrar a los antepasados y contactar con ellos.
• Limpiar instrumentos mágicos pasándolos por el humo de madera de salvia y cedro quemándose.
• Deshacerse de malos hábitos.
• Hacer zumos y mermeladas caseras.
• Pisar la uva o que haya vino.
• Hornear pastel de calabaza con especias en honor a la Diosa y beber vino, zumo de uva o sidra en honor del Dios.
• Empezar labores de lana para abrigarse.
• Decorar la casa y el altar con hojas secas, pegandolas al cristal de la ventana.
• Plantar bulbos que crecerán en primavera.
• Pasar tiempo con ancianos y gente que no se ve a menudo,
• Donar ropa y comida.
• Empezar a planificar el invierno.
• Recolectar frutos del bosque y/o almacenar frutos secos.
• Reordenar, limpiar y abastecer nuestro armario mágico.
• Hacer muñecas de espigas de trigo para capturar el espíritu de la cosecha cuando salta de la última gravilla de trigo cortada. Llevar la muñeca con gran ceremonia a una granja y guardarla en un lugar seguro hasta que la cosecha del año próximo brote y empiece a crecer.
• Homenajear las estaciones conservando sus frutos.
• Ofrendar una copa de jarabe de moras hecho el pasado Mabon.
• Descubrir una nueva afición, aprender algo nuevo, leer libros…
• Cuidar de los animales  y comprar maíz para las ardillas.
• Dar gracias por el hogar, el jardín… y agradecer a los que nos ayudan.
• En la comida, contar anécdotas sobre los difuntos de la familia. Brindar por ellos, por los viejos tiempos, por la sabiduría que aporta Mabon. Cada comensal elabora un plato, luego se narra una historia sobre cada plato. al acabar, se da gracias a los que aportaron relatos y recetas. Antes de empezar a comer, cogerse de las manos diciendo. “Mano a mano el Círculo está formado”.
• Celebrarlo en familia. Juntarse haciendo un círculo, en contacto los unos con los otros, simbolizando el poder del Dios y la Diosa.
• Adorar al Hombre Verde y ofrecerle libaciones donde él reside.
• Dar ofrendas de gracias a los espíritus de la Naturaleza, echando sidra de plantas recién cosechadas o un poco de compost para el jardín.
• Confeccionar coronas de hojas de encina con bellotas incluidas como símbolo de abundancia y prosperidad.
• Vestir de gala, usar copas de cristal, porcelana china y cubertería de plata para crear la magia que otorgue abundancia para la próxima cosecha.
• Meditar sobre la prosperidad en la vida.

• Preparar incienso de Mabon:
-4 partes de madera de avellano
-1 parte de hojas de salvia
-1 parte de petalos de girasol
-1 parte de hojas de vid
-10 gotas de aceite esencial de manzana

                                                          

Cuando este se produce la naturaleza decae y va disminuyendo su generosidad, es notoria su preparación para el invierno y la llegada de su tiempo de descanso. Los árboles se despojan de sus hojas, mostrándonos lo bueno, e  invitándonos, a deshacernos de todo lo viejo y caduco. Es uno de los mejores momentos para concentrarse y pensar en la vejez, y en su consecuencia principal, la muerte, pero no de forma dramática sino siendo conscientes de que para renacer hay que morir antes.

El Ritual  de Mabon

                                                 

Da una caminata por un bosque, jardín o parque y recolecta hojas secas, trata de seleccionar aquellas por las que sientas atracción, ya sea por su belleza en colores o por su forma. Puedes coger frutos de arboles caidos en el suelo, como bellotas, ramitas caidas, trozos de cortezas o raices.También puedes coger plumas de aves que han hecho la muda durante el verano.

Antes para en una frutería y compra una pera o una fruta de temporada que tenga pepitas, esto es imprescindible para completar el ritual. En el mismo parque o ya en tu casa, puedes comenzar el ritual.

Caminando en el sentido de las agujas del reloj, sentido horario,  deja caer las hojas al suelo formando un círculo. Siéntate en el centro del círculo y mientras te comes la fruta con calma, medita acerca de la vejez y la muerte, reconoce que son dolorosos y tristes momentos, pero necesarios para un posterior renacimiento. Piensa seriamente  que nuestra existencia es heredera de todo aquello que hemos sembrado. Nos pertenecen los frutos de nuestras buenas acciones y los de las malas.

Al terminar con la meditación toma una o dos semillas de la fruta que te has comido y plántalas en una maceta de tu casa o en el bosque donde estés, ya que el ritual puede hacerse al aire libre.

Para este día son buenos los inciensos de ciprés, sándalo, pino y enebro. Los colores más representativos y con mejores energías serán el café, verde, anaranjado, rojo, dorado, marrón y amarillo. Puedes perfumar tu casa con alguno de estos aromas y vestir o decorar el hogar con los colores que más favorecen este momento, no sólo si estás dispuesto al realizar el ritual.

7 Pasos para materializar lo que deseamos

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Desde hace muchos años, venimos escuchando información asociada a la Ley de la Atracción, la cual nos habla de que nuestros pensamientos, de manera consciente o inconsciente, influyen de forma directa sobre nuestras vidas, siendo los pensamientos predominantes, los que a través de su vibración y la energía emanada los que atraerán lo que esté asociado a esa energía.

Si prestamos atención, no nos dice algo diferente a lo que personajes milenarios e influyentes en la humanidad nos han dejado plasmado en sus mensajes. Desde el cristianismo, pasando por el budismo, escuchamos pasajes que nos hablan de la importancia de enfocarnos en lo que queremos en nuestras vidas y de cuidar lo que albergamos en nuestra mente.

Uno de los principios del Karma dice, “Yad Bhavam Tad Bhavati” (te conviertes en lo que piensas), mientras Buda nos recuerda que: “Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado.”

No sabemos a ciencia cierta qué es lo que le da poder a la materialización, pero de que existe una fuerte relación entre lo que pensamos y lo que materializamos, pues de esto no debe haber duda. Inclusive las cosas negativas, aquello a lo cual nos hemos negado o nos hemos resistido, se han adherido de tal manera a nuestras vidas, que no somos capaces de pasarlo desapercibido.

Luego, no es tan relevante cómo llamemos a la relación que existe entre nuestros pensamientos y nuestra vida, porque sepamos cómo funciona o no, cómo aplicar los principios o no, esto parece obedecer como cualquier ley del universo. Citemos una con la que estemos todos familiarizados: La ley de la gravedad, no es necesario entender cómo funciona, ni que Newton la haya descubierto, solo nos hace falta soltar algo al aire y ver cómo va al suelo.

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Evidentemente el efecto de nuestros pensamientos no puede ser tan fácilmente verificable, pero podemos comenzar tomar en consideración algunas cosas y ver qué tanto influyen las acciones que apliquemos en nuestras vidas:

Está atento a tus emociones: Si tus emociones son negativas, estás triste, nervioso, ansioso, iracundo, revisa tus pensamientos, en el acto e intenta soltar esos pensamientos y si es posible sustituirlos por alguno negativo.

Revisa tus creencias: Venimos a lo largo de la vida adoptando creencias, que muchas veces no tienen ni fundamento, racionalizarlas y restarles validez resulta muy útil, para dejar de desencadenar pensamientos derivados de esas creencias.

Enfócate en lo que deseas y no en lo que no deseas: Solemos quejarnos de lo que no queremos o pedir la contraparte de lo que sí queremos, pero en estos casos nos estamos concentrando justo en lo que no deseamos y de alguna manera nuestros pensamientos rondan alrededor de eso y terminamos materializando más de lo mismo.

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Visualízate como si ya tuvieses aquello que deseas: Tómate algunos minutos para imaginarte aquello que quieres como si ya pudieses disfrutarlo en tu mente, siéntelo tuyo, no te frustres pensando que es solo un pensamiento, hazlo con fe.

Confía: No sabemos bien cómo actúa la fe, si existe un creador, si ese creador lo llevamos todos en nuestro interior, si nuestra mente es la única responsable de nuestra vida, si el universo tiene capacidad de escuchar nuestras peticiones, pero independientemente del caso, lo importante es CREER, la fe es la que hace que las cosas se manifiesten, cuando creemos que ocurrirá, sin ningún tipo de duda, independientemente de la vía, prácticamente de manera inevitable pasará. Así que las dudas a un lado.

Agradece: Agradecer por lo bueno que tenemos, nos ocurre y tenemos la oportunidad de vivir, nos sube el ánimo, nos hace sentirnos bien y especialmente quizás porque abrimos los ojos ante otras cosas buenas o porque comienzan a ocurrirnos más, el agradecimiento tiene el poder de hacernos sintonizar con lo que queremos y llenar nuestra vida de lo que nos agrada.

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Sé amable contigo mismo: No es para torturarse saberse creador de su vida y tener alguna que no nos guste, o tener muchas cosas que queremos cambiar. Aprendemos poco a poco y cada una de nuestras experiencias son nuestros escalones para nuestro desarrollo. Así que se amable, quiérete, que diálogo interno sea cuidadoso, como si le hablaras a un ser muy querido, que si tenemos consciencia debería ser el que más queramos.

Tener el poder de crear nuestra vida a través de nuestros pensamientos viene siendo como tener una varita mágica y quizás no tener idea de cómo usarla o peor aún darle cualquier otro uso. Todo es cuestión de práctica, comienza por cosas pequeñas, aparta lo negativo de tus pensamientos y haz un hábito de ello y poco a poco irás viendo los efectos. Recuerda: Si así lo crees, así será.

Cuando dejamos de empujar…

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“¿Te imaginas dejar de empujar, dejar de esforzarte, parar de hacer y hacer y hacer…?

¿Te imaginas rendirte a la confianza total, sin tratar de imponer nada…?

¿Te imaginas soltar, rendirte, ahora?

¿Te imaginas dejar de ser y hacer de “niña buena” para que te amen?

¿Te imaginas dejar de juzgar las cosas como buenas o malas?

¿Te imaginas abrazar este momento, con todo lo que contiene… aceptarlo como es, perfecto?

¿Te imaginas creer con cada célula de tu ser que todo va a estar bien, que ya lo está… que siempre vas a ser guiada…?

La vida no necesita tanto: son tus exigencias.

Lo que nos cansa es la ilusión de no sentirnos amadas.”

Personas que caen bien a la primera, personas con magia

Chico sonriendo

Hay personas así, de las que caen bien desde el “minuto cero”. No sabemos bien qué hay en ellas, pero en este mundo de grises y claroscuros su presencia es ese punto de color que nos atrae, nos alegra y nos reconcilia con la vida. Dice la ciencia que tal vez sea su sonrisa, su actitud o su aire acogedor pero para muchos sus virtudes naturales parecen más bien cosa de magia, algo inexplicable.

Es muy posible que el nombre de Dale Carnegie no nos suene de nada. Sin embargo, este empresario y prolífico escritor de los años 30 asentó las bases de todas esas publicaciones de autoayuda que hoy llenan nuestras librerías. Una de sus publicaciones más conocidas y de las más vendidas de la historia fue sin duda “Cómo ganar amigos e influir en las personas”.

En este libro se detallaba por primera vez una de las mayores aspiraciones (lo queramos o no) del ser humano, a saber: “caer bien a los demás”. Desde aquellos años 30 hasta la actualidad el interés por esta disciplina de la psicología no ha hecho más que expandirse. De hecho, a día de hoy y dentro del área del coaching, todo buen profesional de este campo que se precie debe saber entrenar a sus clientes en esas herramientas básicas y esenciales con las que crear un impacto positivo en sus entornos sociales.

Sin embargo, lo más curioso de todo esto es que hay personas que ya vienen de “fábrica” con esta capacidad, con esa habilidad natural para conectar casi al instante con quien tengan en frente para despertar emociones positivas, confianza y seguridad. Esa chispa a instantes mágica, espontánea y fructífera es casi como un diamante invisible que todo buen líder, por ejemplo, querría tener consigo para atraer a más gente.

Es también esa herramienta que toda persona con escasas habilidades sociales desearía poder desarrollar para disfrutar de unas mejores relaciones, de un mejor día a día donde poder hacer más amigos, encontrar pareja y sentirse, en esencia, más seguro de sí mismo. Tal y como vemos, estamos ante una dimensión psicológica con un gran atractivo para el campo del crecimiento personal que bien merece analizarse en detalle.

Amigos saltando felices

Personas que caen bien sin buscarlo ni necesitarlo, personas auténticas

Algo que todos sabemos es que querer caer bien a todos los que nos rodean es una fuente de inagotable sufrimiento. No tiene sentido, no es útil ni saludable. Sin embargo, ahí están esos perfiles que sin esfuerzo alguno, sin buscarlo ni pretenderlo, logran conectar casi al instante con el 80% de esas personas con las que se encuentran a diario.

Muchos no dudarían en decir aquello de que la explicación está en el atractivo físico. Ahora bien, algo que sin duda saben bien quienes llevan a cabo la selección de comerciales o de captadores para alguna ONG es que hay algo más, algo presente en el lenguaje no verbal o incluso en eso que muchos llaman ya “el arte de la suavidad”. Es decir, la virtud de tener una actitud abierta y acogedora que nos ayude a llegar a los que están ante nosotros de manera afable, segura y eficaz.

Veamos ahora qué otras dimensiones comparten todas estas personas capaces de caer bien sin apenas pretenderlo.

La sonrisa Duchenne, la más sincera

Todos nosotros somos perfectamente capaces de fingir una sonrisa. Podemos regalar a los demás la más espectacular y cautivadora de las sonrisas, y sin embargo, lo que hay tras ella a veces es la más afilada de las falsedades.

  • Dicen de la sonrisa de Duchenne que es cautivadora por naturaleza, que inspira confianza y que es como una bisagra natural en todo escenario social.
  • Su expresión en el rostro es el resultado de la contracción de los músculos cigomático mayor y menor cerca de la boca. Ambos se elevan en la comisura de los labios, así como el músculo orbicular cerca de los ojos. También aparece una contracción que eleva las mejillas y produce pequeñas arruguitas alrededor de los ojos…

Mujer sonriendo

La humildad, la cualidad más atractiva

Hay una serie de dimensiones que causan tirantez inmediata. Son sin duda todas aquellas que vienen de esas personas que aparecen ante nosotros hablándonos de su vida privada de buenas a primeras, criticando a terceros no presentes, siendo indiscretos, excesivamente bromistas o haciendo un uso y abuso desmedido del pronombre personal “yo”.

Todos lo hemos experimentado alguna vez. Sin embargo, en el polo opuesto están quienes sin pretender nada, lo consiguen todo. Quienes mediante su humildad natural nos caen bien al instante por una serie de dimensiones, de pinceladas capaces de conformar un lienzo personal mágico y excepcional.

  • Lo decíamos hace un momento, algo que suelen practicar las personas que nos caen bien es el arte de la suavidad. Mediante una actitud siempre abierta logran establecer una confianza inmediata con nosotros para que podamos abrirnos a ellos con comodidad y naturalidad.
  • Su poses, sus lenguaje no verbal está exento de cualquier rasgo de poder. No se imponen, no hay rigidez en ellos, sino apertura y cercanía.
  • Asimismo, algo común en las personas que caen bien es que no se quejan, no demandan, no critican y su actitud siempre es exquisitamente humilde…

Amigos hablando al atardecer representando a las personas que caen bien

Para concluir, a pesar de que hay efectivamente infinidad de personas con estrella o luz propia que vienen con estos rasgos inscritos ya en su “disco duro”, cabe decir algo importante al respecto: todas estas cualidades pueden entrenarse. Si bien es cierto que no es necesario querer caer bien a todo el mundo, a todos nos agrada poder conectar mejor con determinadas personas.

Por tanto, trabajar día a día en estas dimensiones nos ayudará sin duda a llegar más allá de las miradas, a instalarnos casi sin pedir permiso en esos corazones ajenos que son de nuestro interés.

Las palabras solo hieren cuando te importa quien las dice

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Podemos escuchar un sinfín de palabras, con las cuales nos sentiremos a gusto con algunas, otras nos sentirán sentirnos incómodos y otras sencillamente las ignoraremos.

He aquí el punto, el ignorar generalmente resulta de la práctica o de que no nos importe quien pronuncie las palabras. El hecho de importarnos alguien, hace que cada una de sus acciones, sus palabras y hasta sus omisiones resulten trascendentes para nosotros y mientras más valor tenga esa persona en nuestra vida, más peso tendrán sus palabras en relación a nosotros.

No-es-lo-que-dices-es-cómo-lo-dices

No es agradable escuchar algo negativo de nosotros, pero si lo dice el del coche de al lado cuando no le dejamos incorporarse a un canal, pues al poco tiempo ya estará olvidado, en cambio cuando es alguien a quien apreciamos, incluso cuando las palabras no sean improperios, ni siquiera ofensas, nos pueden propinar una herida que nos cueste sanar.

La honestidad en las relaciones juega un papel muy importante, pero no debemos confundir la honestidad con la descortesía, como te aprecio, como te quiero, digo lo primero que me cruza por la cabeza, porque te debo sinceridad… este principio es exagerado, siempre debemos tener un filtro para hablar, especialmente cuando se trata de o con alguien que nos importa, no es necesario lastimar con las palabras y siempre podremos ubicar la mejor manera de decir algo, aunque ese algo de la forma en que se diga termine por hacer daño.

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Aprendamos a decir las cosas de forma oportuna, sin apresurarnos y sin dilatarnos, seguros de lo que necesitamos manifestar y tratando de encontrar la manera de ser sinceros, sin necesidad de herir. Muchas veces no es tanto lo que se dice, sino en el tono en que se dicen. Nuestro lenguaje corporal habla muchas veces más que las propias palabras, así que a través de él nos es posible suavizar un mensaje.

Debemos aceptar que en la vida escucharemos de todo, palabras hermosas, palabras obscenas, palabras de aliento, palabras hirientes… pero debemos aprender a que lo que no nos gusta nos afecte lo menos posible. No generar tanto drama en nuestra vida nos permite vivir de forma más inteligente, aligerándonos de rencores y sanando con prontitud todo aquello que no nos ha hecho bien.

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Ciertamente mientras más importante sea alguien para nosotros, más nos afectará todo lo que haga que nos involucre o nos deje por fuera. Así que aprendamos a limitar el efecto de lo que hacen los demás sobre nosotros, a restarle importancia al qué dirán o pensarán de nosotros y aprendamos a ser un poco más empáticos y comprensivos, porque todos nos equivocamos, decimos cosas que no podemos recoger y en algún momento actuamos y herimos a quien más nos ama y no lo hemos hecho por mal, solo es una muestra de qué tan preparados estamos para una situación y que tanto sabemos manejar nuestros recursos.