Hay personas que querremos toda la vida, estén o no en nuestras vidas

pareja sobre manos

 

Los sentimientos puros y bonitos, que no están ligados a intereses y no responden a apegos o a necesidades, se caracterizan por ser eternos, por trascender más allá del tiempo, de las distancias, de las diferencias. Solo se siente y nada lo hace desaparecer.

A veces pensamos que por separarnos de alguien, nuestro corazón dejará de sentir lo mismo por esa persona, pero nos podremos sorprender cada vez que sintamos a esa persona en nuestro interior, haciéndose sentir, haciéndose recordar, haciéndose querer.

El amor no necesita ser presencial, aunque sin duda un buen abrazo, una conversación cara a cara, unas caricias que nos llegan al alma, son algunas de las cosas de las cuales debemos prescindir al amar a alguien que podría dejar de estar presentes en nuestras vidas a nivel físico.

encuentro-de-pareja

Muchas veces nos tocará despedirnos de personas que parten de este plano y sentiremos un vacío inmenso que pensaremos que no podrá ser llenado jamás… probablemente la sensación de añoranza permanezca, pero nos daremos cuenta de que ese vacío no es tal, que el amor está allí intacto, solo que no podemos canalizarlo de la misma manera, pero si esa persona tiene ese lugar especial, podemos seguir amándola y honrándola, aun cuando no esté físicamente.

Sin ser tan radicales, habrá personas a las que le diremos adiós porque sencillamente no habrá manera de seguir formando parte de sus vidas o bien ellas de la nuestra, pero junto a una decisión o un hecho concreto que tuvo como resultado la ausencia, no viene necesariamente la muerte del amor, porque cuando éste es verdadero está troquelado en nuestras almas y no se borra de ninguna manera.

Pareja-en-planetas-diferentes-mandandose-un-corazón (1)

Los sentimientos nobles nos hacen mejores seres humanos, si decidimos albergar amor en nuestro ser cada día nos haremos más grandes, veremos la vida con los ojos de la bondad, de la comprensión, de la empatía, soltaremos los egos, los miedos, los odios y rencores, para darnos la libertad de actuar como realmente somos, seres de luz, seres de amor, seres que comprenden los procesos individuales de los demás y entienden que aun cuando la vida no la podamos compartir con quienes amamos, cada una de esas personas tendrá por siempre un lugar reservado en nuestra vida y en nuestro corazón.

Anuncios

Cambiar tu vida: 5 pasos para reiniciarte y avanzar

chica con bote de cristal pensando cambiar tu vida

Optar por el cambio no es una elección casual o un capricho. La mayoría de las veces, cuando hablamos de cambios importantes, hablamos de un acto de necesidad, de firme convicción y ante todo, de valentía. Porque en ocasiones no hay más opción que hacerlo, mudar la piel, arrancar raíces y buscar otros mapas para poder “ser”, para poder reiniciarnos y hallar ese equilibro entre necesidades y logros, entre deseos y conductas… Como veremos a continuación, todo ello es importante cuando tomas la valiente decisión de cambiar tu vida.

Decía Winston Churchill, con gran acierto, que mejorar es cambiar y que ser “perfecto” es tener la valentía de cambiar a menudo. Sin embargo, a esta afirmación deberíamos añadirle otra igual de importante: los cambios son positivos siempre que no perdamos la esencia, los propios valores. Por tanto, cualquier variación que hagamos a lo largo de nuestro ciclo vital debe tener como objetivo acercarnos un poco más a aquello que de verdad deseamos ser.

Ahora bien, conseguirlo no suele ser fácil ni rápido, ni mucho menos agradable, al menos al principio. Así, algo curioso que suele suceder es que la mayoría asumimos que debemos hacer un cambio cuando acontece algo relevante en nuestra vida. Perder el trabajo, dejar una relación afectiva, sufrir una decepción o un fracaso es casi como una invitación directa a llevar a cabo eso que a menudo resumimos en una frase popular: “renovarse o morir”.

Sin embargo, y esto es importante tenerlo claro, antes de vernos en estas situaciones que nos sitúan al borde de un acantilado, no estaría mal desarrollar estrategias relacionadas con el cambio personal, para afrontar mejor dichos momentos. Si “cambiar” es sinónimo de progreso y de mejora, pongámoslo en práctica a diario, de forma continua, de modo integrador e inteligente.

De este modo, reaccionaremos mucho mejor ante cualquier acontecimiento y nos sentiremos más válidos para seguir avanzando. Veamos por tanto una serie de estrategias para lograr esta meta.

chica echando a volar para cambiar tu vida

Cambiar tu vida en 5 pasos

Cambiar tu vida es una necesidad que habrás sentido en más de una ocasión. Esa necesidad te habrá llevado a consultar algún libro de autoyuda para descubrir que la mayoría de ellos ofrecen ideas generales muy similares, cargadas de optimismo y buenas intenciones.

Sin embargo, la realidad es otra. Nuestro cerebro es resistente al cambio, no le gusta, no lo ve correcto porque para él supone un desequilibrio y una amenaza directa a nuestra supervivencia. Esto nos lleva una vez más a la premisa de que todo cambio es traumático y por tanto, para mitigar ese impacto lo que debemos hacer es aplicar en el día a día 5 reglas; 5 enfoques de pensamiento que nos ayudarán a favorecer esa renovación personal.

1. A través de la simplicidad surge la claridad

Marcos ha empezado a dar clases de kárate. A sus alumnos, niños de entre 8 y 12 años, les repite de forma constante que “sin dolor no hay logro”. Lo hace mientras les da instrucciones agotadoras y muy complejas, animándoles al esfuerzo. Una semana después, de su clase de 20 alumnos solo quedan 3 niños.

¿Qué es lo que ha hecho mal este instructor? Pensar que podía generar en los pequeños cambios rápidos y un compromiso firme con las clases es un error. Los auténticos cambios, los mejores logros, llegan logrando objetivos sencillos, claros y motivadores en los que trabajar cada día.

De este modo, y si deseas cambiar tu vida, nada mejor que simplificar el proceso. Establece una meta, una fácil de conseguir (aunque forme parte de otra más grande y difícil). Cuando la consigas, proponte para mañana otra que sea un poco más complicada o que suponga un nuevo avance. Así, y sin que te des cuenta, tendrás ya media montaña conquistada.

2. “Protege” tus nuevos comportamientos

Todo cambio, grande o pequeño, exige poner en práctica nuevas conductas. Sin embargo, hay un problema común del que no siempre se habla. ¿Cómo reacciona nuestro entorno ante esas variaciones? ¿Cómo reaccionan ante nuestra necesidad de renovarnos?

  • A menudo, sentimos el efecto de comentarios poco adecuados y nada motivadores. De hecho, podemos llegar al punto (nada recomendable) de dar un paso atrás por el efecto negativo de las críticas.
  • Evitemos esto. Toma conciencia de que todo nuevo comportamiento debe ser “protegido”. Si eliges, por ejemplo, dejar de quedar con ciertos amigos, de dedicarte más tiempo o practicar otras aficiones, no permitas que te afecte lo que puedan o no puedan decir los demás.

chica esperando el tren y pensando en cambiar tu vida

3. “Ser” es más fácil que convertirse

Cuando quieres cambiar tu vida puedes cometer el error de desear convertirte en otra persona. Es común visualizar esa imagen donde auto-percibirnos como alguien distinto, alguien especial llegando a un lugar nuevo, desempeñando tareas apasionantes, conociendo a personas diferentes e interesantes.

Mantengamos los pies en el suelo y entendamos dos aspectos clave.

  • Ser es más fácil que convertirse. Es decir, promover un cambio en nuestra vida no supone trasformarnos en alguien que no somos. Esto no es ni lógico ni saludable.
  • Lo ideal es que todo cambio potencie la expansión de nuestro ser. Que nos permita hallar el equilibrio, pero desafiando a la vez nuestros miedos y limitaciones para dar un paso más allá. Un paso donde ajustar aspiraciones con logros, sueños con triunfos, bienestar con satisfacción.

4. El miedo a lo desconocido está justificado

En muchos libros de autoayuda vamos a encontrar la siguiente frase “no tengas miedo, tú puedes, confía en ti”. Bien, esta expresión tan manida y usada en exceso tiene matices que debemos considerar, veámoslo.

  • Tener miedo es normal, así que no lo niegues ni lo escondas, limítate a entenderlo.
  • El miedo ante el cambio es ante todo temor a la incertidumbre, al qué pasará, al si seré capaz de, al si todo irá mal. Entiende que este tipo de pensamientos responden al mecanismo de supervivencia de nuestro cerebro animándonos a que nos quedemos quietos y no arriesguemos.

Por lo tanto, no está de más que apliques esta serie de verbalizaciones en tu día a día que pueden serte de gran ayuda.

  • Tengo miedo y mi temor está justificado. Es un proceso normal que debo entender y gestionar. El objetivo es que ese miedo lejos de paralizarme, me sirva como motivo para desafiarme a mí mismo, para ver hasta donde puedo llegar.
  • Para reducir ese miedo me pondré objetivos realistas, sencillos y progresivos. Iré poco a poco, pero sin detenerme.
  • Si hay algo que tengo claro es que todo cambio me llevará a un lugar donde seré mejor. Todo cambio debe ser positivo. De ahí, que focalice mi mente en todo lo bueno que me va a suponer este proceso hasta la consecución del logro.

reloj que marca el ahora para cambiar tu vida

5. Admira cada resultado

Si deseas cambiar tu vida, recuerda que las prisas no son buenas compañeras. Ir lento nos permite tener mayor perspectiva, ser más conscientes de cada paso realizado, de los errores cometidos y las rectificaciones que es mejor aplicar.

Realizar uno o varios cambios no es tarea fácil, no es un camino sencillo. De hecho, en ocasiones, la distancia más corta entre dos puntos no siempre es una linea recta, sino una travesía zigzagueante donde caer y levantarse dos y tres veces… donde perdernos y reencontrarnos, donde dar un paso adelante y dos atrás.

Sin embargo, no nos olvidemos de algo en esta aventura: de admirar cada resultado logrado. Porque el éxito logrado, nos corresponderá a nosotros mismos y a nadie más. Es un proceso donde solo hay alguien a quien complacer, atender y escuchar, y ese alguien somos nosotros. 

No dudes por tanto en aplicar estos consejos si deseas cambiar tu vida. Todo esfuerzo valdrá la pena

No apresures nada, cada quien termina con quien debe estar

pareja (2)

En la vida no es necesario forzar las cosas, querer obtener resultados inmediatos en aquellos escenarios que demandan paciencia, terminará por robarnos la tranquilidad y nos dificultará apreciar nuestro presente.

Muchas veces nos aferramos a la idea se estar con alguien, aun cuando las condiciones no sean las mejores o los pronósticos no lleguen a favorecer la relación, solo porque no somos capaces de ajustarnos a lo que nos está aportando nuestro momento presente.

La vida no se equivoca al momento de colocar en nuestro camino a las personas que necesitamos en cada etapa de nuestras vidas, puede ser que no entendamos claramente el porqué nos topamos con un determinado tipo de personas, sin embargo, en algún momento logramos apreciar lo que debimos haber revisado en nuestro interior a través de cada relación.

mujer partida en dos

Nadie se cruza en nuestras vidas por mera casualidad desde esa persona que solo estuvo presente por cortos periodos de tiempo e inclusive los desamores más intensos adquieren explicación al encontrar a posterior a aquella persona que resulta el compañero de vida, siendo que cada una de las personas con la cual pudimos tropezar anteriormente, no hicieron algo diferente a prepararnos para esa experiencia especial, pero como todo en la vida, solo podremos encontrar explicación de adelante para atrás.

No debemos apresurarnos, tampoco debemos asumir que lo que vivimos actualmente solo nos prepara a una experiencia futura, solo debemos dar lo mejor de nosotros, apostando por la relación que tengamos en el momento presente, pero teniendo claro que no es necesario forzar las cosas, ni intensificarnos, mucho menos anclarnos, porque en la vida todo debe fluir de forma natural.

Pareja-cogiendose-de-las-manos

Confiemos en el proceso de la vida y evitemos encasillarnos, porque al hacerlo solo estamos anteponiendo nuestros miedos a la certeza que debemos sentir de que cada una de nuestras relaciones debe ser honrada. Cada persona que se cruza por nuestras vidas lo hace con un propósito y cuando estamos preparados para toparnos con esa persona con la cual podamos engranar nuestras vidas con proyecciones a futuro, sin buscarlo, sin perseguirlo, sin apurarnos, solo teniendo la energía presta para ello, sencillamente sucede.

Atraemos a nuestras vidas todo lo que necesitamos para nuestra evolución, para la sanación de aquello que aún nos duele, para reconocernos en la proyección del otro y especialmente para poner en práctica el mayor aprendizaje de la vida, el amar y ser amados… Nunca estamos con la persona equivocada, en cada etapa de nuestra evolución, nos acompañará exactamente quien deba estar a nuestro lado… Así como andaremos en soledad cuando resulte necesario, pero sin duda, cada uno de nosotros terminará con quien deba estar.

“Lo estás haciendo bien”, una frase que a veces necesitamos oír

mujer paseando y pensando que lo estás haciendo bien

Lo estás haciendo bien. No importa lo que otros digan ni lo que algunos piensen de ti por las decisiones tomadas, por lo que has dejado atrás y por hacer las cosas a tu manera, con tu pasión, tu estilo, tu carisma. Todo irá bien, aunque a veces tengas dudas entiende que la vida es un proceso, y mientras tengas plena confianza en tu persona el curso seguirá su camino en armonía, en tranquilidad.

Este tipo de reflexiones son las que a menudo deseamos (y necesitamos en parte) escuchar en boca de alguien. El necesitarlo no significa, ni mucho menos, que busquemos ser validados por segundas personas o que dudemos de nosotros mismos. A veces, un reconocimiento, un simple refuerzo positivo en el momento preciso y el instante adecuado, actúa como una caricia emocional y como un impulso vital.

Por ejemplo, la frase “lo estás haciendo bien” es esencial en el universo personal de un niño. Un elogio es en realidad mucho más que un simple refuerzo positivo, al más puro estilo del condicionamiento operante. Es un modo de alentar al pequeño a continuar, a seguir adelante, mientras alimentamos su autoestima, su confianza y su sensación de seguridad. A su vez, se erige también como una expresión que se centra en el proceso… más que en el propio resultado.

Asimismo, y más allá de esa etapa infantil, los adultos también necesitamos de vez en cuando este tipo de interacción positiva donde, por un lado, se contiene el reconocimiento personal, y por otro, apoyo. Por ejemplo, lo necesita la madre o el padre que día a día lleva a cabo la compleja labor de crianza y educación de un hijo. Lo necesita esa persona que en un momento dado decide dar un cambio en su vida y alguien de su círculo cercano no duda en decirle que su decisión es acertada, que ese paso es todo un acto de valentía por su parte…

Mujer huyendo con una maleta pensando que lo estás haciendo bien

Los distintos tipos de apoyo personal que podemos encontrarnos en el día a día

La mayoría calzamos ya nuestros zapatos de adultos. Nos ajustan a la perfección y nos sentimos más ligeros que nunca, aunque eso sí, puede que las suelas estén desgastadas por tanto camino recorrido, por tantas piedras encontradas y charcos sorteados a lo largo de nuestro transcurso vital. Sin embargo, en este viaje, en el que todavía nos quedan un montón de experiencias por vivir, hay un aspecto que todavía sigue afectándonos de muy diversos modos.

Hablamos sin duda del apoyo, la consideración y la cercanía que recibimos de los nuestros. Podríamos decir aquello de que “no nos afecta”, que hemos llegado a un punto en nuestro desarrollo personal donde las palabras dichas por otros son como el aire rancio que a veces ocupa una habitación sin ventilar… y que abrimos la ventana, para dejar ir, y volver a respirar tranquilos. Sin embargo, por mucho que queramos no siempre es así. Lo que digan nuestros padres o hermanos a veces duele. Los comentarios de los amigos y de nuestras parejas, nos importan.

De ahí, que a veces, escuchar un “lo estás haciendo bien” se agradezca tanto y nos reafirme si cabe un poco más en esa relación, en ese vínculo. Por tanto, estamos seguros de que a lo largo de nuestra vida nos habremos encontrado con estos tres tipos de apoyo personal, que ahora pasamos a desarrollar.

manos entreladazadas representando que lo estás haciendo bien

Personas que ayudan, personas que habilitan y personas que dificultan

Niall Bolger es un investigador del departamento de psicología de la Universidad de Columbia, experto en realizar estudios sobre relaciones personales y su impacto en nuestro bienestar psicológico. En uno de sus trabajos demostró que el modo en que nuestro círculo más cercano nos confiere ayuda o apoyo puede basarse en tres tipos de dinámicas.

  • Personas que habilitan. Debemos tenerlo claro, quien “habilita” no apoya. Quien habilita busca por encima de todo decirnos cómo hacer bien las cosas según sus deseos, creencias o valores. Son amigos, familiares o parejas que lejos de entender nuestras perspectivas o de aceptar nuestros deseos o elecciones, busca “habilitarnos” para que encajemos en sus universos personales.
  • Personas que dificultan. Otro estilo tipo de interacción y de vínculo es el de esa persona que nos convence en todo momento de que desea lo mejor para nosotros, pero a su vez se involucra en comportamientos que nos obstaculizan. Es ese perfil, donde no faltan expresiones como “lo estás haciendo bien, pero ten en cuenta que ya te equivocaste en el pasado y es muy posible que lo vuelvas a hacer” o “entiéndeme, puesto que te quiero y te aprecio pienso que es mejor que no sigas con esa persona”…
  • Personas que ayudan. El doctor Bolge, responsable de este estudio, definió un tercer tipo de relación, además la consideró como la más importante de todas. Son personas que no solo tienen la capacidad innata de decir lo más acertado en el momento más necesitado, sino que además nos confieren un “soporte invisible”. Es decir, a veces, no necesitamos tener cerca a esa persona para saber que tenemos todo su apoyo, su interés, su cariñ

mujer pensando que lo estás haciendo bien

Lo estás haciendo bien porque…

Sabemos que esos refuerzos verbales y emocionales por parte de los nuestros son útiles en muchas ocasiones. Nos ayudan a seguir adelante. Sin embargo, tampoco podemos olvidar que también nosotros debemos alentarnos, validarnos, inyectarnos motivación y adecuadas caricias emocionales para hallar esa energía vital con la que afrontar el día a día.

Por tanto, nunca estará de más reflexionar en estas frases e interiorizarlas:

  • Lo estás haciendo bien porque por fin, estás logrando vivir en armonía con tus esencias, con tus valores y necesidades. No importa que a veces hallan momentos difíciles, porque ese es el coste de ser congruente con uno mismo.
  • Lo estás haciendo bien porque cada día es una pequeña victoria, porque logras algo nuevo, algo que te enriquece.
  • Lo estás haciendo bien porque has dejado atrás cosas, personas y dinámicas propias que te hacían daño, que no te ofrecían ni equilibrio ni felicidad.
  • Lo estás haciendo bien porque vivir es atreverse, es ponerse en movimiento y no parar. La felicidad es un proceso y tú vas por buen camino, el camino que tú mismo has elegido.

Pongamos en práctica este tipo de enfoque mental. Al fin y al cabo, no cuesta nada y se consigue mucho.

Que nada ni nadie te arrebate tu magia

Mujer preocupada entre nubes

Tu magia es única. Tu forma de ser es una obra de arte esculpida a base de encuentros, desengaños, incredulidades y a base a virtuñdes y defectos llevándote en ocasiones a ser irresistiblemente caótico, impredecible y auténtico.

Evidentemente, no siempre sentimos como la magia está presente en lo que hacemos. A veces nos sentimos lúgubres, fuera de lugar, pesimistas, asténicos, apáticos; pero esto ocurre para saber detectar si un nuevo vendaval de pura vida se acerca hacia nosotros.

En el transcurso de nuestra vida, podemos vivir decepciones, podemos sentir que ya somos demasiado viejos y concluir “que cualquier época pasada fue mejor”. No te das cuenta de que no es lo que pasa en tu vida lo que te arrebata o no la magia, sino que eres tú el único que permite perderla por el camino.

mujer con lobo emergiendo del pecho

La única forma de recuperar la magia es poner a rodar la que ya tienes

Olvídate por tanto de los recuerdos bonitos si lo único que hacen es creer que jamás volverás a tenerlos. Si tienes miedo, abrígate de él. Cuándo tenemos miedo es señal de que en nuestra vida pueden pasar cosas interesantes. Y no mires al futuro con los mismos parámetros con los que lo hacías en el pasado. Tú ya no eres el mismo. Es un error de cálculo en la mirada:

“El error es mirar lo de ayer con ojos de hoy,
querer que las cosas vuelvan a ser igual
cuando tú ya no eres el mismo,
como si se pudieran reciclar los suspiros
o dar un mismo beso por segunda vez.
Los mudos no gritan, los sordos no ven la música,
con las cinco letras que se escribe tarde
no puedes escribir ahora,
el amor que fue, ese ya nunca vuelve.”

-Marwan-

Tu magia son los ojos del lobo que acechan una nueva oportunidad

Como vas a poder volver a creer en cosas bellas cuando te refugias en el regazo confortable de la melancolía, cuando te arrinconas con recuerdos y negación en el túnel de tu propio olvido. Cuando le niegas a tu alma poder poner en práctica esa magia tuya con otras personas y en otras situaciones.

La melancolía hace poemas, escribe canciones, pinta cuadros, escucha quejas y seca lágrimas…pero no reconstruye vidas. Así que plántate en un nuevo punto de partida, herida pero sabia, y lleva como estandarte a lo que vayas a vivir un ligero equipaje: fe, magia, esperanza y voluntad.

Aprende a decir: “Esto se acabó”

caminante

Muchas personas tenemos algún tipo de problema para dar por concluida una relación en la cual nos hemos visto emocionalmente involucrados, bien sea por la esperanza de que las cosas cambien, por la expectativa de que la otra persona valore lo que le ofrecemos, por miedo o por costumbre, podemos vernos extendiendo relaciones que sabemos no van a funcionar… que ya no funcionan para nosotros.

Una de las peores cosas que podemos hacer es acostumbrarnos a dinámicas tóxicas en nuestras vidas, tomar agravios como cosas rutinarias, pensar que algunos momentos de bienestar valen muchos más momentos de tortura, de malestar y de zozobra. Todos merecemos relaciones nutritivas, que nos impulsen a ser mejores, que nos hagan sentir afortunados por haber tomado la decisión de vincularnos a una determinada persona.

desprecio

Pero si nuestro común es cuestionarnos el estar allí, sentir que la otra persona no es merecedora de lo bueno que le damos y que nosotros no somos merecedores de lo negativo que podamos estar percibiendo, debemos tomar medidas tempranas.

¿Ya diste una, dos o varias oportunidades para crear la relación que quieres, y te has sentido estafado una, dos o varias veces? No te desgastes más, no te cargues de resentimiento, ni te llenes de necesidad de venganza, no te coloques en niveles que no te corresponden, pero no te quedes inerte, toma acción. Sal de donde no te conviene estar.

Despedida-de-una-pareja1

Solo nosotros permitimos lo que ocurre en nuestras vidas, de nada te sirve asumir un papel de víctima y ponerte a pensar o decir que la otra persona no te valora, que luego de todo lo que tú has hecho, te paga una y otra vez con la misma moneda, que fuiste muy inocente al pensar que algo productivo o con proyección resultaría de esa relación, que has dado y dado para cosechar algo que no mereces… No significa que esto no sea cierto, pero si te enganchas en ello pierdes el control. Asúmelo y sin mucho miramiento di: esto se acabó.

A veces la única manera de que alguien valore lo que tuvo es perdiéndolo, cosa que no debemos tomar como excusa para reintentarlo, porque generalmente esa valoración no es a largo plazo, ni siquiera a mediano.

Si tú no decides limpiar tu vida de lo que no te hace bien, nadie lo hará por ti. Valórate, ámate, entiende que mereces lo mejor y si te conformas con poco, te estarás condenando a recibir poco. Piensa cómo quieres que te amen, piensa cómo quieres que te traten, cómo quieres que te respeten, todo eso está disponible para ti, comienza a dártelo a ti mism@ y comenzarás a vibrar en la frecuencia que acercará ese tipo de amor a tu vida.

El-verdadero-Amor-no-espera-500x383

Quizás te sientas mal por un tiempo, pero te aseguro que te darás cuenta de que la mejor decisión siempre coincide con lo que te otorga bienestar y estar cerca de alguien que no te valora,  no te cuida, no te respeta y en resumen no te ama, o lo hace de una manera tan particular que solo es entendible para él, ese amor no es sano ni conveniente para ti.

Cuando tú sabes amar, cuando das lo que esperas recibir, salir de una relación que no te llena, no representa una pérdida, por el contrario, siempre resulta ser una ganancia absoluta.

Por: Sara Espejo

Tres realidades que parecen amor, pero no lo son

chica sufriendo por realidades que parecen amor

Hay muchas realidades que parecen amor, pero no lo son. Se trata de situaciones que dan origen a vínculos estrechos y, por lo general, muy duraderos. En el fondo no hay afecto real, sino un conjunto de limitaciones o problemáticas que sustentan el lazo.

El amor genuino se caracteriza porque alimenta el crecimiento mutuo. Implica generosidad y libertad. Es más real cuanto más promueva la autonomía de los involucrados. Esto incluye todas las formas de amor: de madre o padre, de pareja, etc.

A veces el verdadero afecto se confunde con otras realidades que parecen amor, sin serlo. Estas realidades suelen involucrar sentimientos muy intensos. Se experimentan desde el fondo del alma, pero muchas veces excluyen el respeto y una verdadera valoración del otro. Nacen de deseos o necesidades egoístas y se mantienen por los beneficios que producen. Estas son algunas de ellas.

pareja representando las realidades que parecen amor

Sobreprotección, una de las realidades que parecen amor

La sobreprotección es una de esas realidades que parecen amor, pero que no lo es, por mucho que dicha actitud parta de él. Se trata de una modalidad de comportamiento que se da sobre todo entre padres e hijos. Sin embargo, también es frecuente que aparezca en pareja, entre amigos y en diferentes vínculos de jerarquía.

La sobreprotección representa un afán excesivo por evitar daños o sufrimientos a otra persona, a la que normalmente se toma por vulnerable o indefensa. Cuando amamos a alguien, es obvio que deseamos solo el bien para esa persona. Sin embargo, alguien excesivamente ansioso puede ver peligros en donde no los hay o sobredimensionarlos en caso de que existan. En este sentido, las personas sobreprotectoras suelen ignorar el hecho de que las malas experiencias son fuente de aprendizaje.

Si se dice que es una de las realidades que parecen amor sin serlo, es porque lo que prima ella no es el afecto, sino la angustia. Quienes sobreprotegen proyectan en el otro sus propios miedos. Además, normalmente no consiguen evitar que el ser amado sufra, sino todo lo contrario. Terminan invadiendo de ansiedad al otro y le impiden que crezca.

Control sobre el ser amado

El excesivo deseo de control sobre el otro se parece a la sobreprotección, pero no es lo mismo. En este caso se trata de un vínculo marcado por la demeritación del otro. En el fondo lo que se busca es que el ser “amado” aprenda a desconfiar de sí mismo y nos necesite. De alguna manera se intenta generar una dependencia por parte del otro.

pareja sufriendo las realidades que parecen amor

Aunque en el fondo su naturaleza no es esa, estas conductas se presentan como expresiones de amor. El uno le facilita al otro las cosas. Carga con los objetos pesados, le da soporte en las situaciones difíciles o las asume por el otro. También dedica sus esfuerzos a que el otro no pase por incomodidades. Sin embargo, esta disposición no es gratuita. Se paga con la limitación de la autonomía y la libertad.

La intención real es que uno llegue a necesitar al otro de forma definitiva. Desde fuera puede dar la sensación de que el controlador se esmera en hacerle la vida más feliz a quien ama, cuando sus esfuerzos en realidad se dirigen a que no sea capaz de hacer su vida solo. Manipula para que el vínculo se mantenga y se haga cada vez más estrecho. En realidad eso no es amor, sino control egoísta.

Dependencia y amor

El control es la cara y la dependencia es el sello más común de estas realidades que parecen amor, sin llegar a serlo. En este caso, lo que hay es un vínculo peculiar: en él, la persona deposita todas sus necesidades y frustraciones en otra. Le entrega, por así decirlo, la obligación de hacerse cargo de su felicidad. Una especie de padre o madre sustitutos que estén en todo momento disponibles para satisfacer sus deseos.

Esa especie de “tutor” se llega a necesitar desesperadamente. Al fin y al cabo es como un escudo frente a la vida. Le evita la confrontación con sus propios límites. Muchas veces también protege de la angustia de tener que decidir y, con ello, ganar o perder. El dependiente puede sentir que ama profundamente al otro, pero en realidad se trata de un vínculo de explotación mutua.

Todas estas formas de “pseudo amor” son nocivas: encubren situaciones por resolver. Son realidades que parecen amor, pero en realidad tienen más que ver con algún tipo de neurosis. Casi nunca acaban bien. Originan dolor e impiden el crecimiento mutuo. Lamentablemente tienden a dar lugar a lazos muy fuertes, que muchas veces terminan hiriendo a las personas involucradas.