7 señales de que tu relación de pareja no marcha bien

hombre y mujer con flores en la cabeza bailando y pensando en su relación de pareja

Una relación de pareja pasa por diferentes fases. Todos quisiéramos que se quedara en el tiempo de las mariposas volando en el estómago, pero no es posible. El enamoramiento, con sus rumores de violines y sus ansias infinitas, es tan solo una etapa.

Después emerge una fase más realista y profunda. Es entonces cuando surgen las desavenencias y conflictos. Nadie está hecho a la medida de nadie y por eso no tardan en manifestarse las diferencias, grandes y pequeñas. Esto ocurre hasta en las parejas más compatibles.

Si la pareja logra estabilizarse, comienza una nueva etapa en donde el objetivo es constsruir una vida en común. Ya no estorban las ilusiones de los comienzos ni las pequeñas desilusiones del final del enamoramiento. En el mejor de los casos, la relación de pareja se consolida, pero no para siempre.

Más temprano que tarde aparecerán dificultades de mayor magnitud. Los encuentros y los desencuentros se suceden. La rutina acecha, así como las tentaciones. A veces se logra mantener un equilibrio, pero otras veces comienzan a aparecer señales de decadencia. ¿Sabrías identificarlas si las ves? Aquí van algunas pistas para que lo hagas.

1. Ya no hay cortesía en la relación de pareja

Uno, o los dos involucrados en la relación de pareja dejan de lado los buenos modales. A veces es solamente una falta de atención. En otras ocasiones el tema pasa por la grosería. La cortesía tiene que ver con ese trato especial que se da naturalmente cuando dos personas se aman.

hombre llevando flores

Si la cortesía (consideración hacia el otro) desaparece, puede ser el síntoma de que algo no anda nada bien en tu relación de pareja. Tratarse bien, con consideración, afecto y dulzura es muy importante para mantener el amor. Cuando esto se pierde es señal de que se debe hacer un alto para pensar.

2. Descalificaciones frente a terceros

Cuando una pareja está enamorada, se comporta en público con cierto orgullo. El uno se engríe del otro. Se exaltan mutuamente. Socialmente se presentan como una unidad: ella está con él y él con ella. Son dos y a la vez uno solo frente al mundo.

El paso de los años hace que a veces esto cambie. Es normal. Lo que no es buen síntoma es ver a una pareja en la que el uno no pierde ocasión de descalificar al otro. Algunos son capaces hasta de ridiculizarse mutuamente. Esto, sin duda alguna, es una pésima señal.

3. Las conversaciones son rutinarias

En una relación de pareja la comunicación es un eje fundamental. También, por supuesto, debe existir algún componente de admiración mutua. Eso es lo que lleva a querer saber qué piensa el otro y a compartir lo que siente o piensa uno mismo.

pareja con flores en la cabeza

Si no ocurre eso y, en cambio, las conversaciones comienzan a limitarse a temas ordinarios es porque pasa algo. Es indudable que la chispa se está apagando. Si no se comparte la conversación, no se comparte el mundo interior. Esto significa que hay un alejamiento enorme entre los dos.

4. La repartición de culpas

Una relación de pareja va mal si se lleva un pormenorizado registro de las culpas que le corresponden a cada quien. Esto indica que hay conflictos enquistados. Esto también deteriora profundamente el vínculo e impide crecer individualmente y en conjunto.

En estos casos, ni bien alcanza a surgir una discusión cuando cada uno saca la lista de reclamos. Cada quien siente que el culpable de todo es el otro. Se pierde la perspectiva autocrítica y la pareja termina viéndose como la fuente de todos los problemas.

5. Se acaban los planes conjuntos

Muchas veces ocurre sin darnos cuenta. Cada uno comienza a hacer planes cada vez más individuales, tanto referidos al presente, como al futuro. Él se ocupa de su tiempo y de sus aficiones y ella hace lo propio. Han dividido la vida común en compartimentos infranqueables.

Esto solo significa que ninguno aprecia la compañía del otro. Ya no son compañeros. Ahora son dos personas que comparten un espacio común, pero sin sentir atracción mutua. Es una señal muy negativa e implica que el amor está haciendo agua.

6. No comparten tiempo

En la relación de pareja es muy importante que haya tiempos dedicados exclusivamente a los dos. Esto no incluye esos ratos que pasan juntos, pero en compañía de los hijos, de la familia o simplemente por la fuerza de las circunstancias.

Si ya no hay tiempos dedicados a los dos, indudablemente la pareja está avanzando hacia una ruptura. Es como si una persona ya no tuviera un lugar en la vida de la otra. En esas circunstancias, de hecho, suele darse un distanciamiento gradual; además, frente a este distanciamiento cada vez se producen menos intentos por reducirlo.

7. El otro es fuente de sospecha

Cuando la relación de pareja se ha deteriorado, algunos comienzan a convertir al otro en un potencial enemigo. Por eso aparecen toda suerte de sospechas sobre su comportamiento. Implícitamente se le está diciendo que no hay confianza y, por lo tanto, que se espera lo peor de otro.

Hombre con flores en la cara

Todos estos indicios deben tomarse como señal de alarma. Muestran que la relación de pareja pasa por una crisis que está deteriorando la vida de ambos. Si es momento de terminar o no, lo define cada pareja. Más que restaurar el amor de los comienzos, de lo que se trata muchas veces es de avanzar conjuntamente hacia una postura más adulta en la que la pareja puede crecer.

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5 expresiones que es mejor no utilizar

hombre con caja guardando expresiones que no son correctas

Hay expresiones que están diseñadas por el odio. Son palabras o frases que se emplean casi siempre en momentos de ira y cuyo objetivo es destruir. Lo grave es que muchas veces logran su cometido: hieren, marcan y hasta devastan a una persona. Casi siempre son emitidas por alguien que detenta una falsa autoridad.

Por más que se tengan desavenencias con otros, hay expresiones que jamás deberíamos permitirnos. Y no deberíamos hacerlo porque se trata de mensajes violentos. Aquí ya no estamos hablando de esa agresividad nacida de contradicciones o diferencias, sino de actos violentos que solo engendran más violencia y destrucción.

Resulta aconsejable que quien utilice este tipo de expresiones haga una reflexión sobre aquello que lo motiva a emplearlas. Hay más que ira detrás de ellas. Lo cierto es que ganamos cuando se erradican esas palabras, porque hasta las ofensas tienen un límite razonable. Enseguida te mostramos cinco de esas expresiones que es mejor relegar al cajón del olvido.

Tonto… y sinónimos

Bien haríamos en cuidarnos de llamar a alguien “ tonto, o “bobo”, o “lento” o los diez mil sinónimos que tienen esas palabras. Son palabras insultantes cuando las decimos fuera de un contexto relajado y de broma; sobre todo lo son cuando este tipo de expresiones se dicen con ira o en un tono despectivo.

hombre con pipa huyendo de las malas expresiones

Se trata de una ofensa que se dirige a la esencia misma de la persona. Se califica, o más bien se descalifica, su capacidad mental. En ese sentido, estas etiquetas traspasan por mucho los límites de la crítica. Es un acto de violencia psicológica que destruye. Nunca deberíamos utilizar esas expresiones con nadie, pues nadie las merece.

Fracasado

Es una de las expresiones más utilizadas, especialmente después de que buena parte de las películas comerciales comenzaron a utilizar el término “perdedor” o “loser” como la ofensa favorita. En las sociedades altamente competitivas, y sobre todo consumistas, el éxito tiene unos límites muy precisos y una connotación absoluta.

Una perspectiva menos obtusa nos lleva a ver que rara vez, por no decir nunca, esta etiqueta tiene un sentido. Los tiempos de logros se alternan con los tiempos de pérdidas. Todos evolucionamos y todos también caemos alguna vez. Nadie es categóricamente fracasado, como tampoco nadie es absolutamente exitoso. Sin embrago, designar a otros con ese tipo de etiquetas supone un intento de marcarlos con una denominación que las despoje de su valor personal y para la sociedad.

Eres un inútil

Este tipo de expresiones se vuelven genuinamente violentas cuando son expresadas dese un poder, sea cual sea: un padre, un maestro, un gobernante, etc. Es en esas condiciones cuando revelan su mayor poder destructivo. De todos modos, en cualquier circunstancia es deplorable que un ser humano se refiera a otro en esos términos.

hombre que se cubre la cabeza huyendo de las malas expresiones

Calificar a alguien de “inútil” significa poner en tela de juicio todas sus acciones. Es un calificativo absolutista: apunta a la globalidad de la persona. Está destinado a anular al otro, a buscar que desaparezca dentro de una categoría de los valores humanos. No existe una forma constructiva de emplear esta palabra con otra persona.

No puedes o no vas a poder

Es otra de esas expresiones categóricas, que no solamente resultan profundamente ofensivas, sino que también son falsas. ¿Quién tiene la “bola de cristal” para determinar que alguien no puede, o no podrá hacer algo? La historia está llena de muchos que dijeron “no podrás” y luego tuvieron que retractarse.

Lo que no sabemos es cuántos intentos se malograron por esa falta de confianza inducida por otros. El ser humano es cambiante y la vida es dinámica. Lo que no pudiste hacer hoy, quizás se vuelve muy fácil de realizar mañana. Por el contrario: nadie tiene el derecho de decirle a otro que no lo logrará.

Raro o rarito

Es una de las expresiones más mezquinas porque ni siquiera se trata de un insulto directo. Alguien es “raro” o “rarito”, ¿con respecto a qué? ¿Cuál es el parámetro que se toma como base para definir a alguien como extraño a ello? En últimas, ¿qué es lo malo de ser “raro”? ¿Dónde está el problema por serlo?

mujer arlequin

Este tipo de expresiones buscan horadar, carcomer la dignidad del otro. La rareza es, en principio, una virtud. ¿No tiene muchas veces más valor lo escaso que lo común? Así que el problema no está en esa particularidad. Esas palabras se usan para marcar y excluir. Para hacer que el otro se sienta “fuera” de la norma o de lo aceptable.

Si eres una de esas personas que tiene accesos de ira incontrolables, es importante que revises qué pasa. Recuerda que las palabras, una vez dichas, no tienen vuelta atrás y repara el daño que pueda resultar de su eco será poco menos que una misión imposible. Así, las expresiones destructivas pueden dar origen a conflictos más serios, para los que la solución es complicada.

Test de los botones

El color del botón que elijas podría revelar aspectos de tu vida y de tu personalidad.

Observa la imagen y dinos cuál es el que te gusta. A continuación encuentra su significado.

1. Rojo

Eres una persona muy trabajadora pero te cuesta mucho escuchar a los demás.

Cuando estás enamorado lo entregas todo, sin importar qué recibas a cambio.

Eres muy cariñosa y trabajas constantemente en llevar una relación maravillosa.

2. Lila

Eres una persona muy honesta, divertida y responsable. Eres fiel por naturaleza, transmites mucha confianza.

Tu inteligencia enamora.

Siempre tienes palabras de aliento para quien las necesite.

3. Rosa

Eres una persona muy cariñosa e inteligente. Te llevas muy bien con los demás, te encanta aprender del resto.

En las relaciones, eres el que siempre afloja antes las peticiones de la otra persona, esto para evitar discusiones.

4. Azul

Eres una persona muy cronometrada, haces las cosas al pie de la letra.

En el amor,  eres muy dependiente, muy emocional.

5. Gris

Te sobre exiges demasiado, nadie es perfecto, recuérdalo.

En el amor siempre buscas a una persona con mucho carácter para contrarrestar tu falta de seguridad.

Amas la honestidad y sabes llevar bien los problemas.

6. Verde

Amas la vida y la naturaleza. Eres muy recto y consecuente con tus actos.

Siempre estás dispuesto a ayudar a los demás.

Siempre buscas ser mejor y amas a las personas con deseos de superación. La sinceridad es un valor que jamás dejarás de lado.<

Oráculo: ¿Cómo puedo sanar mi vida?

En honor a Louise L. Hay, que hace poco nos dejó y ahora nos acompaña desde la eternidad.

Lo que pensamos de nosotros mismos llega a ser verdad para nosotros.

Creo que todos, y me incluyo, somos responsables en un ciento por ciento de todo lo que nos sucede en la vida, lo mejor y lo peor.

Cada cosa que pensamos está creando nuestro futuro. Cada uno de nosotros crea sus experiencias con lo que piensa y lo que siente. Las cosas que pensamos y las palabras que decimos crean nuestras experiencias.
Nosotros creamos las situaciones, y después renunciamos a nuestro poder, culpando a otra persona de nuestra frustración. Nadie, ni ningún lugar ni cosa, tiene poder alguno sobre nosotros, porque en nuestra mente los únicos que pensamos somos «nosotros», los que creamos nuestras experiencias, nuestra realidad y todo lo que hay en ella. Cuando creamos paz, armonía y equilibrio en nuestra mente, los encontramos en nuestra vida.

¿En cuál de estos dos enunciados se reconoce usted?

1

2

3

Elige una de las tres cartas y a continuación encuentra el sabio consejo de Claudia Corazón Feliz, a  través de su tarot “The Druid Craft Tarot Deck”

Si escogiste la # 1

Una hermosa manera de sanar tu vida es dejar el pasado atrás con amor, tomar todos esos rencores, esos dolores, y convertirlos en herramientas. Cuando no somos capaces de perdonar, de llenar nuestro corazón de amor vivimos en ese lugar, en ese pasado doloroso, y somos prisioneros allí.

Es imposible ser libre y feliz si no damos este paso. Deja de decir que no puedes, que hay dolores que no se pueden sanar, porque el amor lo cura todo, y en este caso, es el amor hacia uno mismo.

Sana tu vida, perdona tu pasado y sigue hacia adelante con el corazón liviano.

Afirmación Positiva por Louise L. Hay:

 “Aunque es posible que no sepa cómo perdonar, me dispongo a comenzar el proceso, sabiendo que encontraré ayuda en todos los aspectos de mi vida.  Elijo perdonar a todo aquel que alguna vez haya hecho algo negativo. Éste es mi día del perdón.

Me perdono por todo el daño que hice en el pasado, a mí y a los demás. Me libero de la carga de la culpa y la vergüenza. Me alejo del pasado y vivo en este momento con alegría y aceptación. Ellos son libres y yo soy libre. Somos uno con el poder que nos ha creado estamos seguros y a salvo. Y todo está bien en nuestro mundo.”

Si escogiste la # 2

Para sanar tú vida debes dejar todos los excesos de lado, que pueden ser el alcohol, el cigarrillo, drogas, las compras compulsivas, encerrarte a ver televisión para no salir ni compartir, relaciones en que sólo el sexo esté involucrado, entre muchas otras cosas, porque sólo te llevan a desviarte de tu vida, del presente, del disfrute del hoy. Lo único que logras es tapar el sol con un dedo, porque las situaciones dolorosas, lo que no te gusta de tu vida, sigue ahí, y te autoengañas diciéndote que todo está bien, cuando sabes que no es así.

Comienza de a poco viendo tu vida tal como es, con amor, busca ayuda, y sé feliz de verdad.

Afirmación Positiva por Louise L. Hay:

Hoy es otro precioso día sobre la Tierra y vamos a vivirlo con alegría. Me abro para recibir la energía, la felicidad y la paz. Elijo construir mi vida sobre la base de la esperanza, el valor y el amor. Ahora acepto todo lo bueno como normal y natural para mí. El amor es en mi mundo un poder curativo milagroso. Por medio del amor, me hago cargo de la reconstrucción de mi vida. Tenemos el poder y la fuerza para superar lo que parece insuperable. Somos uno con el Poder que nos ha creado. Estamos seguros y a salvo, y todo está bien en nuestro mundo.

Si escogiste la # 3

Llegó la hora de creer en ti, si de verdad quieres sanar tu vida. Deja de dudar de tus “tincadas”, de tu capacidades, de lo que sabes; deja de creer que hay gente superior a ti, o que siempre dejas todo botado, que no tienes fuerza de voluntad, que tienes “mala suerte”, que eres así y que no hay nada que hacer.

¡Rompe con todas esas creencias y renace con amor!, date cuenta que eres libre de volver a florecer cada vez que lo desees.  Hazlo para sanar tu vida, te lo mereces.

Afirmación Positiva por Louise L. Hay:

Me merezco todo lo bueno. No algo, no un poquito, sino todo lo bueno. Ahora dejo atrás todos los pensamientos negativos y restrictivos. Me libero y me olvido de todas las limitaciones de mis padres. Los amo y voy más allá de ellos. Yo no soy sus opiniones negativas ni sus creencias limitadoras. No me ata ningún miedo ni prejuicio de la sociedad en que vivo. Ya no me identifico con ningún tipo de limitación. En mi mente, tengo libertad absoluta. Ahora entro a un nuevo espacio en la conciencia, en donde me veo de forma diferente. Estoy creando nuevos pensamientos acerca de mi ser y de mi vida. Mi nueva forma de pensar se convierte en nuevas experiencias. Ahora sé y afirmo que formo una unidad con el Próspero Poder del Universo. Y por lo tanto, recibo multitud de bienes. La totalidad de las posibilidades está ante mí. Merezco la vida, una buena vida. Merezco el amor, abundante amor. Merezco la salud. Merezco vivir cómodamente y prosperar.

Merezco la alegría y la felicidad Merezco la libertad la libertad de ser todo lo que puedo ser. Merezco mucho más que todo eso. Merezco todo lo bueno. El Universo está más que dispuesto a manifestar mis nuevas creencias. Y yo acepto la abundancia de esta vida con alegría, placer y gratitud. Porque me la merezco. La acepto, y sé que es verdad.

Cortar lazos con una persona es mucho más difícil que crearlos

mujer con pajaro y llave

Aunque para algunos es difícil dar ese paso inicial que nos coloca en contacto con otra persona, la mayoría de las veces siempre resultará más sencillo dar entrada a nuestras vidas a aquellas personas que consideramos pueden hacer buen uso de ese privilegio a cortar los lazos que pudiesen unirnos.

Si la desconfianza no es un rasgo predominante de nuestra personalidad, al conocer a alguien le damos la máxima nota y ella con su comportamiento se encarga de mantenerla o de restar esa calificación con cada una de sus acciones.

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No le damos paso a nuestra vida a ninguna persona que consideramos que nos va a hacer mal, que nos va a generar algún problema o que terminará por decepcionarnos. Le damos paso a quienes sentimos que estarán allí para hacer de nuestra vida más bonita, con más sentido, con más momentos agradables.

Generalmente cuando entregamos nuestro afecto, queramos o no, estamos esperando cierta reciprocidad, equilibrio y consideramos que las personas a quienes queremos actuarán de una forma similar a la que nosotros lo haríamos en su lugar. Es aquí cuando la desviación entre la expectativa y la realidad genera la decepción y la desilusión.

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Con el tiempo debemos aprender a evitar esperar algo de los demás, si su conducta es positiva, seremos gratamente sorprendidos, pero si no lo es, no nos dolerá de la misma manera en que ocurriría en caso de estar esperando algo específico. De la única persona que debemos esperar algo, es de nosotros mismos y esto sin llegar a torturarnos o maltratarnos en el proceso.

Darnos cuenta de que alguien debe salir de nuestras vidas puede ser un proceso complicado, sin embargo, lo más probable es que el ejecutar acciones que nos mantengan distanciados de esa persona puede resultar altamente beneficioso para nosotros. Toda persona que no nos hace bien, a pesar de que la amemos, debemos mantenerla limitada, que no nos afecte, que no nos perturbe, que no nos duela su presencia.

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Al principio puede costarnos un poco acostumbrarnos a la idea de que apartaremos, al menos a nivel emocional a alguien que apreciamos de nuestras vidas, sin embargo, más temprano que tarde notaremos, cómo esa decisión nos favorece. Inclusive si queremos ayudar a esa persona, podremos hacerlo en mejores condiciones cuando no estamos tan afectados por aquello que nos ha invitado y a veces obligado a distanciarnos.

Solo si nosotros estamos bien con nosotros mismos, es que podemos relacionarnos de manera sana con los demás y de esta manera, dejaremos de atraer a nuestras vidas a esas personas que nos ayudan a crecer de una manera particular y que necesitamos en ciertos momentos para aprender ciertas técnicas y dotarnos de algunas herramientas. Una vez superada la lección el reconocer que una persona ya no tiene la misma cabida en nuestras vidas y el tomar acciones al respecto, será mucho más sencillo.

Por: Sara Espejo

El cariño más perfecto es tolerar los defectos

 
Pareja abrazada

El cariño más perfecto reside, de alguna manera, en tolerar los defectos. En vivir fuera del mundo ideal de cuentos Disney, de entrega incondicional, de idealizaciones y de responsabilidades ciegas.

No es un cariño a medias ni un cariño dependiente, agresivo, pasivo o victimizado. Esto se constituye, sin duda, como un gran desafío. Es difícil construir un amor que deje a un lado la idealización o que, al menos, le conceda el peso necesario a las expectativas.

Es importante destacar que por defectos a tolerar no nos referimos al maltrato, a la agresión o a cualquier otro tipo de conductas destructivas. Eso es intolerable en cualquier caso y condición y, por ello, debemos condenar rotundamente todos esos comportamientos.

Pareja perfecta besándose

Enamorarse es amar las coincidencias y amar es enamorarse de las diferencias

Enamorarse es amar las coincidencias y amar es enamorarse de las diferencias. A ese amor estable somos nosotros los que le conferimos el calificativo de verdadero, lo cual le vale para ir más allá del encaprichamiento y conducir la relación a la aceptación.

Esos defectos que podemos tolerar se definen como pequeños despistes o diferentes costumbres (por ejemplo: no bajar la basura a tiempo, dejar la ropa tendida, dar prioridad a otras cosas cuando se trata de algo insignificante, dejar la pasta de dientes abierta, etc.).

La combinación de desacuerdos no puede definir una relación, pues de lo contrario estaremos hablando de una pesadilla. Por ello es importante que a la hora de elegir con quién compartimos nuestra vida ponderemos bien qué es sano y qué no lo es.

Cada intercambio construye a la pareja

En muchos aspectos lo conflictivo en una pareja simplemente obedece a diferentes costumbres y/o prioridades. En ese sentido tenemos que hacer un esfuerzo porque aquellas distinciones sean reconciliables.

¿Por qué? Porque no hay una visión mejor que la otra en aquellas cuestiones que no dañan nuestro yo interno o nuestras expectativas a largo plazo. Dónde dejemos los calcetines no es un tema relevante ni trascendente.

En el amor tenemos que hablar de igual a igual, esto quiere decir que nos tenemos que concienciar de la obligación de tolerar aquellas manifestaciones con las que no estamos de acuerdo y que no son trascendentes.

De alguna manera las experiencias compartidas nos construyen como personas envueltas en un sentimiento. Ese es el compromiso verdadero. Para mantenerlo debemos examinar constantemente y desde el inicio nuestras necesidades, evitando depositar la responsabilidad de nuestra incomodidad en aquellos defectos que contemplamos en la pareja.

Te quiero más allá del apego

Los sentimientos, a diferencia de las pasiones, persisten al cabo del tiempo y no se quebrantan con facilidad.  Querer a alguien por su belleza no es amor, es encaprichamiento. Quererlo por su inteligencia no es amor, es admiración. Sin embargo, quererlo sin saber porqué es amor.

El amor equilibra nuestros impulsos hacia adentro y hacia afuera. Es el núcleo que mantiene ágil el engranaje de nuestros proyectos compartimos. La fuerza más intensa e invencible es aquella que nos une a la comprensión, a la aceptación.

Eso incluye valoración y reconocimiento, respeto a la persona y al espacio personal, libertad, confianza y comunicación. En torno a ello podremos hablar de proyectos comunes, de alegría por estar junto a la persona amada y de generosidad.

¿Por qué? Porque vivimos en un mundo en el que las relaciones de pareja son cada vez más conflictivas porque buscamos la perfección sin darnos cuenta de que somos, por naturaleza, imperfectos.

Así que si tenemos esto en cuenta nos daremos cuenta de que solo el amor imperfecto envuelto en “el cariño perfecto” nos podrá salvar de la infelicidad. Y menos mal que esto es así.

No existe la pareja perfecta. De hecho, ser “una buena pareja” no significa no tener problemas, sino saber solucionarlos. Amar significa, de alguna forma, estar enamorado de nuestras diferencias. Mirar lo bueno y lo malo de nuestra pareja sin anestesia.

Donde amamos y donde nos aman está el lugar más bonito del mundo. Porque ahí residen la ternura, las melodías, la confianza, la sinceridad, el valor, el tú y yo, el mañana y siempre y el soy feliz si tú lo eres. Porque donde hay amor, el corazón escucha su música favorita.

A veces decimos estar cansados, cuando en realidad nos sentimos tristes

 
mujer con hilos y flores representando cuando estamos cansados

A veces nos sentimos desafinados, envueltos en una cotidianidad de grises y blancos, vacía y sin sentido. Cuando nos preguntan qué nos pasa decimos que estamos cansados, solo eso y nada más. Sin embargo, bajo ese agotamiento sin forma ni razón se esconde la tristeza, esa amiga cenicienta que se instala sin permiso en la mente y el corazón para inocularnos la apatía y el recogimiento.

Admitámoslo, todos hemos vivido en algún momento esta misma situación. Cuando al cansancio se le añade esa emoción pegajosa, lánguida y profunda como es la tristeza, uno no duda en ocasiones en acudir al “doctor Google” en busca de un posible diagnóstico. Al instante nos aparecen términos como “ depresión“, “anemia”, “hipotirodismo”, etc.

Cuando la tristeza se instala en nosotros la concebimos al instante como algo equivocado, como algo patológico de lo que liberarnos al instante como quien se sacude el polvo o la suciedad de la ropa. No nos gusta y queremos defendernos de ella sin detenernos siquiera a entender su anatomía, a profundizar en sus melancólicos recovecos para adquirir un aprendizaje mucho más profundo de nosotros mismos.

De hecho, se nos olvida a veces que la tristeza no es un trastorno, que tristeza y depresión no son lo mismo. Mientras esta emoción no se prolongue en el tiempo y no interfiera de manera continuada nuestro estilo de vida, tenemos una buena oportunidad, por paradójico que resulte, para avanzar y crecer como personas.

Siempre estamos cansados, pero bajo ese cansancio puede haber algo más

A veces pasamos épocas así, esas en las que nos acostamos cansados y nos levantamos de igual modo. Podemos ir al médico, y sin embargo, los análisis nos dirán que no hay desajuste hormonal, ni déficit de hierro ni ninguna otra patología de origen orgánico. Es muy posible que el profesional de la salud nos indique que tal vez sea el cambio de estación, una pequeña distimia típica del otoño o la primavera. Algo muy leve y que se podrá resolver con un tratamiento farmacológico puntual y limitado en el tiempo.

Ahora bien, hay estados emocionales que no requieren en absoluto del auxilio de la farmacopea para ser resueltos. Sin embargo, al experimentar su impacto psicosomático en nuestro cuerpo es normal que nos asustemos, y cometamos el error de tratar el síntoma sin aborda primero el foco del problema: la tristeza.

¿Por qué nos sentimos cansados cuando estamos tristes?

Los mecanismos cerebrales que rigen nuestros estados emocionales se diferencian bastante entre sí. Mientras la alegría o la efusividad originan toda una serie de conexiones e hiperactividad en nuestras células y regiones cerebrales, la tristeza es mucho más austera y prefiere economizar en recursos. Sin embargo, lo hace por un fin muy concreto.

  • Es interesante saber además que la estructura que asume el control en nuestro cerebro es la amígdala, pero cuidado, solo una parte de ella, en concreto, la parte derecha.
  • Esta pequeña región cerebral es la que nos induce esa sensación de recogimiento, de inactividad, de cansancio físico… Toda esta bajada de energía tienen en sí mismo un fin: favorecer la introspección.

Asimismo, los estados de tristeza reducen nuestra capacidad de atención en todos esos estímulos exteriores que nos rodean. Esto es así por una razón más que evidente: el cerebro nos intenta decir que es momento de detenernos y pensar, de reflexionar en ciertos aspectos de nuestra vida.

Cosas que debemos aprender sobre estos estados ocasionales asociados a la tristeza

La tristeza ocasional, esa que nos abraza durante unos días y que nos hace sentirnos cansados, apesadumbrados y desconectados de nuestra realidad es algo que no podemos desatender. Tratar los síntomas, resolver nuestro cansancio con vitaminas o nuestra cefalea con analgésicos no sirve de nada si no llegamos a la auténtica raíz del problema.

En caso de no hacerlo, en caso de no detenernos y atender qué es lo que nos enturbia, molesta o nos preocupa, es posible que ese ovillo se haga más grande y la tristeza más extensa. Por lo tanto, nos puede ser de utilidad reflexionar en una serie de dimensiones sobre esta emoción que sin duda nos aclararán algunos pequeños detalles.

Rostro con hilera de flores

Tres “virtudes” sobre la tristeza que debemos comprender

  • La tristeza es una advertencia. Lo señalábamos antes, la pérdida de energía, el estar cansados y faltos de recursos mentales para desenvolvernos en el día a día son solo síntomas de un problema evidente que debemos resolver.
  • La tristeza como resultado del desapego. En ocasiones, nuestro propio cerebro ya nos está avisando de algo que nuestra mente consciente no termina de asumir: “es momento de dejar esa relación”, “ese objetivo que tienes en mente no va a cumplirse”, “no eres feliz en ese trabajo, te estás quemando, te están vulnerando: tal vez debas dejarlo”…
  • La tristeza como instinto de conservación. Este dato es curioso y debemos recordarlo: en ocasiones la tristeza nos invita a “hibernar”, a desconectar temporalmente de nuestra realidad para conservar recursos… Es algo común cuando por ejemplo sufrimos una decepción, ahí donde siempre será más saludable reflexionar unos días en íntimo recogimiento con el fin de salvaguardar nuestra autoestima, nuestra integridad…

Para concluir, tal y como podemos ver, hay épocas en nuestra vida donde el cansancio tiene poco de físico y sí mucho de emocional. Lejos de ver la tristeza como un trastorno a tratar, debemos verla como una voz interna a la que escuchar, como una emoción valiosa y útil que se constituye como esencial para el crecimiento del ser humano.