Dejate llevar por la energía de los colores

Terapias fáciles de implementar que aprovechan las vibraciones de la luz y actúan a nivel físico, mental y espiritual. Qué tono elegir según nuestro estado de ánimo y personalidad.

l sol emana una energía electromagnética que baña la tierra. Las distintas longitudes de esa onda vuelven a nuestros ojos después de reflejarse en los diversos elementos sobre los que inciden.

Sucede que el ojo recibe el estímulo y desencadena en la retina impulsos nerviosos. Algunos estímulos llegan al hipotálamo. Allí se encuentra el reloj biológico del cuerpo, encargado de regular el sueño, el apetito, la temperatura corporal y el equilibrio hídrico. Otros afectan las glándulas pituitaria y pineal que realizan funciones corporales por medio de hormonas que estimulan otras glándulas como las suprarrenales, los órganos de la reproducción y el metabolismo del cuerpo.

 

Poderes al tono

Hay distintos estudios que analizan los efectos de los colores a nivel físico, mental y epiritual. Por ejemplo, Rudolf Steiner, fundador de las escuelas Waldorf y de la medicina antroposófica, identificó cuáles eran las gamas adecuadas para los chicos de distintas edades y a partir de ahí, sugirió combinaciones para las aulas escolares.

Siguiendo estos conceptos, además, se pueden implementar colores para distintos momentos, estados y necesidades. ¡Acá van los efectos de algunos!

 

 

Magenta. Es un color espiritual y asociado a la compasión. Puede ser utilizado en situaciones de cambios  profundos o bloqueos creativos. Además, aleja la actitud de preocupación, enojo y frustración y levanta el ánimo.

Violeta. Su utilización es ideal para liberar tensiones y agotamiento y contrarrestar el insomnio, ya que es un gran tranquilizador y purificador. También ayuda a calmar miedos y tensiones.

Azul. Está recomendado para bajar las tensiones, ansiedad y enojos. Transmite tranquilidad y tiene una acción sedante. Otra propiedad: mejora la digestión.  

Turquesa. Está asociado con el mar y la naturaleza. Resulta refrescante, tonificante y relajante. Puede usarse cuando se necesita tomar una decisión importante y para superar el sentimiento de inseguridad.

 

 

Rosa. Desde el punto de vista emocional, es calmante y  aporta calidez. Disminuye la sensación de irritación y nos rodea de amor y protección. Ayuda a contrarrestar los celos, enojos y malhumor y a recuperar la confianza en el amor. Su uso puede ser muy útil en momentos de tristezas por desilusiones afectivas o para curar heridas emocionales del pasado.

Amarillo. Está asociado especialmente con los días soleados. Favorece las facultades de discernimiento, la memoria, el pensamiento claro y el buen juicio. Además, potencia la confianza en uno mismo, favorece una actitud optimista, estimula la autoestima y refuerza la capacidad de aprendizaje.

Naranja. Renueva el interés por la vida y aumenta el deseo sexual.  Se recomienda utilizar al comenzar una dieta para bajar de peso y cuando se busca superar el descontento por la apariencia corporal. También favorece la prosperidad.
 

¿Cómo corregir los desequilibrios del cuerpo con colores?

Al ser una forma de energía, los colores se pueden utilizar tanto por la vista como por sus vibraciones y a través de la piel.

Un recurso muy fácil de aprovechar sus beneficios es a través de las visualizaciones. Para ponerlo en práctica, hace falta sentarse con la espalda recta pero no tensa en un espacio tranquilo, cerrar los ojos y respirar lentamente, contando hasta tres cuando se inspira y hasta tres cuando se exhala. Luego imaginar un paisaje o elemento natural del color relacionado con el estado que quieras trabajar (por ejemplo, el azul si buscás tranquilidad). Al inspirar, imaginar que el aire es de ese color. Hacerlo durante 5 ó 10 minutos.

 

 

Más opciones: se puede preparar un agua solarizada para beber. El modo de preparación: se debe colocar al sol durante seis horas una botella de vidrio del color elegido con agua mineral. Lo mejor es aprovechar las primeras horas de la mañana. Luego, beberla. Idear un platos con vegetales o buscar ropa (preferentemente de seda natural) de los tonos que necesitamos son otras alternativas válidas.
Para una sesión intensiva, la opción son las lámparas de espectro completo que gradúan, con frecuencia de onda, la radiación lumínica buscada. Las terapias con gemas y cristales -que utilizan minerales sobre la piel, de acuerdo a los centro de energía- tienen el mismo efecto.

También existen líneas completas de productos cosméticos de aromacolorterapia compuestos por aceites de color en determinada cantidad de agua y aceites esenciales, pensados para tratar distintos estados de ánimo y situaciones.

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Sanando las 5 heridas de la infancia

HERIDAS

Pocas son las personas que podrían contarse entre quienes han tenido una infancia exenta de sin sabores y limitaciones, ya que todas las personas durante la infancia, en mayor o menor grado, de una u otra forma, hemos tenido experiencias agradables y desagradables, necesidades insatisfechas o asuntos inconclusos que si no los enfrentamos y resolvemos, nos acompañarán a lo largo de toda la vida, la mayoría de las veces afectando nuestra autoestima y por tanto las relaciones con los demás.

A estas experiencias dolorosas se les ha llamado heridas y la mayoría de las veces son resultado de experiencias vividas con los padres o con los adultos significativos.

Herida de rechazo:

El adulto que tiene esta herida vivió experiencias de rechazo en su niñez y tendrá la tendencia a rechazarse a sí mismo y a los demás, también rechazará experiencias placenteras y de éxito por el profundo sentimiento de vacío interno y por tener la creencia errónea de ser ”poco merecedor.” Culpa a los demás de ser rechazado y sin ser consciente de ello, es él quien se aisla creando así su círculo vicioso.

Herida de abandono:

La soledad se convierte en el peor miedo de quien vivió abandono en la infancia. Y su herida se convierte en su paradoja: “Quien vivió abandono tenderá a abandonar proyectos y parejas, hasta que haga consciente su carencia y se haga responsable de su vida y su soledad. Y piensa: Te abandono yo, antes de ser abandono por ti”.

Herida de humillación:

Los adultos que tuvieron experiencias de todo tipo de abusos, incluyendo el sexual, o experimentaron humillaciones, comparaciones o que fueron ridiculizados, avergonzados por su aspecto físico, por sus actitudes y/o comportamientos durante su niñez, suelen llevar esa carga a cuestas y la mayoría de las veces son seres inseguros, tímidos e indecisos que en lo más profundo de su ser se sienten culpables y no creen tener derechos elementales, e incluso pueden dudar de su derecho a existir.

Herida de traición:

El adulto con herida de traición será un desconfiado empedernido, ya que no se permite confiar en nada ni nadie. Su mayor miedo es la mentira y buscará de manera inconsciente involucrarse en situaciones en las que irremediablemente será traicionado. Cumpliéndose la profecía que él mismo decretó: “No confíes en nadie, todo mundo traiciona”. La mayoría de quienes experimentan celotipia tuvieron vivencias de traición en su niñez.

Herida de injusticia:

Experimentar la inequidad es el peor enojo de quien tiene herida de injusticia, y es posible identificar a quienes la han vivido en su niñez al observar las reacciones desproporcionadas y neuróticas ante alguna situación injusta. Todas las personas en algún momento hemos vivido o presenciado situaciones injustas, sin embargo a quienes tienen la herida les es imposible lidiar con ello y sus reacciones tienden a la autodestrucción. Una de las características más importantes es su gran temor a equivocarse y su tendencia a buscar la perfección, lo cual les trae mucha frustración y su gran reto para sanar es buscar la flexibilidad y la humildad.

Desafortunadamente, cuando nos negamos la oportunidad de trabajar en la sanación de estas heridas, estaremos repitiendo patrones conductuales enfermos que a nosotros nos dañaron en nuestra niñez y de forma inconsciente se perpetuará el círculo vicioso del cual hemos huido, dañando ahora a nuestros hijos. Las heridas se muestran en nuestra comunicación llena de chantajes, manipulación y control, afectando así la calidad de nuestra relación con ellos.

Fuente:  Las 5 HERIDAS Por: Psic. Yolanda González Munguía