Nuestros nombres hablan de las personas que nos lo pusieron

Nuestros nombres hablan de las personas que nos lo pusieron

El nombre es la primera marca que se imprime, sobre todo ser humano. Es una palabra y, como tal, trae consigo una serie de significados y una larga cadena de asociaciones. Además, por lo general, el nombre lleva implícita una intención de quien lo otorga, en parte consciente, en parteinconsciente.

Casi siempre el nombre viene dado por otros, no es elegido. Y casi siempre también hay alguna historia detrás del por qué te dieron esa denominación y no otra: así se llamaba tu abuelo, o esos nombres estaban de moda. A tu mamá le parecía que era una manera tierna de nombrarte o tu papá pensaba que era un nombre propio de personas ilustres.

También tu nombre puede ser el homenaje a una persona fallecida, o a alguna figura que tus padres admiran. Incluso, pueden haberte puesto un nombre para competir con sus amistades, o para impactar a quienes están alrededor, o para hacerle un homenaje a algún santo o a Dios. Razones sobran, al menos para el que te nombra.

 

Lo cierto es que con esas asociaciones, esos significados y esas intenciones, también delinean una parte de tu destino. Siembran o quitan una expectativa sobre ti. Te dan también un sutil mandato sobre la clase de persona que esperan que seas. Ponerle nombre a alguien equivale a darle un lugar dentro de una cosmovisión.

Las funciones del nombre

El nombre de una persona tiene tres funciones básicas: la identifica, la ubica dentro de una determinada cultura y le sugiere un proyecto de vida. Identifica porque es lo que habitualmente te va a diferenciar del resto en un contexto compartido, por lo que vas a responder. Te inscribe en una cultura en primer lugar por la procedencia y la comprensión de ese nombre, por parte de quienes están en tu entorno; en segundo lugar por tu apellido: dice a qué familia perteneces.

 

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También el nombre sugiere un proyecto de vida, por las expectativas, las fantasías y las motivaciones que tuvieron tus padres o los adultos que te nombraron. Al darte un nombre también están haciendo algo así como una apuesta por tu destino. Lo que sienten y lo que piensan en el momento en que naciste se ve reflejado en la forma en la que te nombran.

Así mismo, aunque quienes te nombren no lo sepan, la mayoría de los nombres tienen su propia etimología y, por lo tanto, su significado. Este significado podría ubicarse dentro de lo que llamamos “inconsciente colectivo”. Es algo que la sociedad maneja, pero explicíta. Así, termina delineando también el significado de esa vida a la que se le puso un nombre.

Las determinaciones del nombre

Cuanto más común sea un nombre, menos condicionantes opositará sobre quien lo porta. Por el contrario, cuando se trata de un nombre rebuscado, extranjero, extraño o incluso ridículo, su influencia será mucho mayor. Lo mismo ocurre cuando se lleva el nombre de una persona muerta, o cuando se porta el nombre de otra persona de la familia: el padre, la madre, o alguien cercano a ellos.

En el caso de los nombres exóticos, por lo general denotan fuertes fantasías de los padres. Quieren destacarse a través de sus hijos. Saben que los demás tendrán dificultades o sentirán extrañeza a la hora de nombrar a sus hijos, pero eso es precisamente lo que buscan: llamar la atención de los demás, poner un sello de diferecial.

 

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Hay nombres tan raros o tan rebuscados que terminan siendo ridículos. Es usual que sean fruto de la ignorancia o de la alienación de los padres. Se sabe que en Ecuador varios niños llevan el nombre “Eveready”. En Colombia apareció una persona con el nombre “Usnavy”, porque su padre, un militar que fue a la guerra en Corea, había visto esa palabra impresa en un barco de los Estados Unidos.

En todos estos casos, el nombre induce a ser de determinada manera. A veces origina sutiles inconformidades o abiertos rechazos. Algo de nuestro destino se está jugando en ese nombre que nos dieron sin permiso y al que con el paso de los años la mayoría de nosotros le vamos cogiendo aprecio. Quizás porque lo vamos haciéndo más a nuestra medida, más nuestro.

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Béisbol, barbacoas y teorías de la conspiración, la auténtica vida americana

En Conspiración, Mel Gibson daba vida a un taxista veterano de Vietnam que creía firmemente que el mundo estaba regido por infinidad de tramas invisibles que determinan la vida de los ciudadanos anónimos, viven ajenos a ellas. Jerry Fletcher, que así se llamaba el personaje, era considerado como un chalado por todos sus compañeros, pero la película terminaba dándole la razón cuando era secuestrado y torturado por unos agentes del Gobierno. Más allá de la mofa que el largometraje de Richard Donner hacía de las teorías de la conspiración, parece ser, según afirma el redactor jefe de la revista Reason, Jesse Walker, que acertaba en uno de los puntos sensibles de la mentalidad estadounidense. Según Walker, la tendencia de los americanos a creer en alambicadas conspiraciones no es nada excepcional ni, añade, nada nuevo.

La tesis expuesta por el periodista en The United States of Paranoia: a Conspiracy Theory (Harper), que se publica esta semana en Estados Unidos, es que si bien las teorías de la conspiración que aparecen en cada momento de la historia americana son falsas en la mayor parte de los casos, sintetizan como muy pocas otras cosas los miedos y ansiedades de los ciudadanos estadounidenses de cada momento histórico. En ese sentido, explica Walker, las conspiratorias son parte del folklore americano, de igual manera que lo eran los relatos orales, las canciones cantadas alrededor de la hoguera o las supersticiones de dichos pueblos. Como en las canciones folk, el origen de las teorías de la conspiración es difuso; su transformación, constante, y cada cierto tiempo, vuelve a haber un pequeño revival.

De las brujas de Salem al espionaje de la NSA

La paranoia conspirativa existía en Estados Unidos antes de que estos fuesen los Estados Unidos. ¿En qué momento hace esta acto de presencia en la historia americana? Quizá, como explica Walker, fue aquel en el que Cotton Mather señaló, durante los juicios a las brujas de Salem, a los aliados “terrenales” de las peligrosas brujas, entre ellos, franceses e indios, con los que conspiraban para acabar con Nueva Inglaterra. En aquel año de 1659, aún faltaban tres siglos para que el asesinato de John Fitzgerald Kennedy en Dallas diese lugar al mayor volumen de teorías conspirativas conocido hasta la fecha, pero la semilla ya estaba plantada. No se trata de un enfoque completamente innovador (muchas visiones históricas vinculan el caso de Salem a una expresión del terror causado por la amenaza india), pero nunca antes se habían abordado las conspiraciones como manifestación cultural.

Las autoridades americanas han sido, a menudo, paranoicasWalker distingue los cinco tipos de teoría de la conspiración que, según él, han definido la historia americana: el Enemigo Exterior, el Enemigo Interior, el Enemigo Superior, el Enemigo Inferior y la Conspiración Benevolente. Un ejemplo de este último grupo serían aquellas que dicen que estamos protegidos por unos alienígenas amistosos que vigilan al ser humano, o por organizaciones secretas (como la masonería) que tienen el fin de ayudar de manera invisible al ser humano. Ejemplo del Enemigo Inferior serían esas minorías étnicas y culturales (judíos, negros, inmigrantes) que son percibidos como una amenaza para la América superior, y el Club Bilderberg sería una manifestación del Enemigo Superior. Como matiza Walker, que una teoría de la conspiración sea cierta no hace que esta sea menos tal.

El que pretenda encontrar en el volumen la explicación a algunas de las teorías más célebres se sentirá decepcionado, pero sí encontrará un análisis antropológico (casi psicoanalítico) de los miedos de la sociedad americana a lo largo de su historia. Aquellos momentos en los que más teorías de la conspiración han surgido son, precisamente, aquellos en los que más amenazada se ha sentido la población: en el enfrentamiento con los indios que tuvo lugar hasta el siglo XIX, durante la Guerra Fría tras la Segunda Guerra Mundial, y después del 11 de septiembre. Por supuesto, también los Gobiernos pueden ser paranoicos (un término que el autor recuerda que mucha veces es sinónimo de “asustado”): como Walker aseguraba en una entrevista con Vice, actuaciones de espionaje como la de la Agencia Nacional de Seguridad descubierta por Edward Snowden son muestra de un pensamiento “paranoide” por parte de las organizaciones que las llevan a cabo.

Todos creen en conspiraciones (aunque no lo digan)

Si el nuevo volumen aporta una importante novedad a los estudios sobre la incidencia de las conspiraciones en nuestras vidas es que, al contrario de lo que han señalado otras fuentes (como el clásico de Richard Hofstadter The Paranoid Style in American Politics), la creencia en este tipo de ideas no es propiedad exclusiva de determinadas clases sociales, razas o minorías, sino que todos los estratos de la sociedad americana las suscriben en un grado u otro. “Las élites educadas también creen en teorías de la conspiración”, explica Walker en el libro. “Cuando digo que cualquier persona es capaz potencialmente de pensar de manera paranoica, me estoy refiriendo a todo el mundo, incluidos tú, yo y los padres fundadores. Es incluso posible ser paranoico de los paranoicos”.

Walker habla de ‘excitación semiótica’ para explicar por qué todos los signos parecen señalar inequívocamente hacia una conspiración¿Por qué estamos tan predispuestos a creer estas ideas que, analizadas a la luz del día, parecen totalmente absurdas? Porque, según Walker, como humanos estamos inclinados a buscar continuamente sentido en el mundo, aun de manera alambicada. Y ello nos conduce a diseñar complicadas teorías que resumen complejas realidades que, y este es un factor importante, gozan de cierta aceptación popular. Estas suposiciones dicen mucho de nuestra percepción del mundo: el conspirador no es jamás nuestro congresista preferido o el empresario que nos ha garantizado un aumento, sino el maligno político del partido contrario o el magnate opresor, imbuidos de características negativas que nosotros mismos les hemos atribuido.

Walker habla de “excitación semiótica” para referirse al procedimiento por el cual todo parece señalar hacia una (equivocada) teoría conspirativa. En el libro cita un ejemplo ocurrido en un pueblecito de Texas pocas semanas después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, cuando un artefacto realizado con cables y cinta aislante fue encontrado en un buzón. Las autoridades, alarmadas, llamaron a los artificieros y evacuaron todo el barrio. Finalmente, se dieron cuenta de que el sospechoso objeto no era más que una linterna casera construida para un trabajo por un estudiante de primaria. Como señala Walker, “la forma prevalente de paranoia después del 11 de septiembre era una mentalidad que hacía pensar que un trabajo escolar de un niño de ocho años podía ser parte de la yihad”.

SANGRE JOVEN PARA LAS PERSONAS , METODO VAMPIRO.

Investigadores de la Universidad de Stanford (EE.UU.) han aprobado el ‘método vampiro’, revelando que la sangre joven podría estimular el crecimiento celular y revertir los efectos de la edad en un organismo viejo.

 

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de científicos encabezado por Saul Villeda, llevó a cabo unos experimentos en ratones.  Ellos formaron dos grupos de animales, en uno de los cuales estaban ejemplares jóvenes, mientras que el otro contaba con viejos.

Los biólogos durante un mes 8 veces hicieron la transfusión de sangre de los ratones jóvenes a los de edad avanzada. Luego estudiaron su cerebro y realizaron varios test. Resultó que los animales viejos que recibieron dosis de la sangre joven lograron pasar las pruebas con el mismo éxito que los jóvenes, mientras los ratones viejos que no obtuvieron la donación de ese material biológico obtuvieron malos resultados.

Desde el punto de vista biológico, la sangre joven causó un enorme efecto sobre el cerebro, estimulando el crecimiento de nuevas células. También aumentó el número y la fuerza de las conexiones neuronales en un área del cerebro donde las células nuevas no crecen. Además, los músculos de los ratones se reforzaron y mejoraron el hígado y el sistema inmune.

Villeda sostiene que la sangre joven activa los componentes químicos que con la edad dejan de reproducirse en el organismo. Sin embargo, los investigadores señalan que en los humanos el efecto puede ser diferente, por lo que es necesario llevar a cabo más experimentos.

Actualmente los científicos hacen pruebas, introduciendo sangre joven a los ratones que padecen la enfermedad de Alzheimer, para comprobar si ese material biológico puede combatir el deterioro cognitivo, causado por ese trastorno.

El estudio fue presentado en la conferencia de la Sociedad de Neurociencia (‘Society for Neurociencie ) en nueva Orleans EE.UU.

pp.

y yo personalmente os doy  la noticia, pero no investigan con ratones si no con personas humanas como algunos de nosotros,

y lo esconden con ratones y no solo en america , tambien con europa, a lo que por lo menos que sepa yo , en europa, la mayoria se niegan ha hacerse investigaciones. tambien deciros que es para la gente famosa y grandes potentados, se nutren de la sangre de vampiros.

Fuente:http://mitologiayleyendas.ning.com/group/enigmasleyendasyconspiraciones

Creer o Reventar: Las increíbles conspiraciones extraterrestres que recorren la web

Una de las más difundidas asegura que desde hace treinta años Estados Unidos está teletransportando jóvenes a Marte

EEUU.-Algunos aseguran que Obama fue teletransportado a Marte en la década del ochenta.

Otros, que una raza desconocida vive en las profundidades de nuestro planeta, y que nos conocen pero nosotros no a ellos.

Los más desconfiados creen que ya se encontró vida en Marte pero la información permanece como confidencial por el poderío norteamericano.

Existen muchas teorías, pero todas tienen en común dos cosas: que son imposibles de comprobar y que se propagan por la web muy rápidamente.

Una de las más difundidas asegura que desde hace treinta años Estados Unidos está teletransportando jóvenes a Marte para formar una colonia en ese planeta;y que Barack Obama, que habría sido uno de esos jóvenes teletransportados, habría sido enviado de regreso a la Tierra por la embajada estadounidense marciana para acelerar el “PROYECTO MARTE” desde la presidencia yanqui.

Del planeta marciano también se dice que si los dos rover que circulan actualmente por su superficie y las tres sondas que gravitan en torno a su órbita todavía no encontraron nada es porque, en algún momento de la historia, UN METEORITO DESTROZÓ LA SUPERFICIE DE MARTE y sus habitantes se refugiaron bajo tierra.

 

http://www.elintransigente.com