La conspiración para mantener el petróleo como energía principal del mundo

Un lugar común entre los amantes de las teorías conspiratorias es que se han inventado toda clase de artefactos que pueden aprovechar mejor la energía y que podrían funcionar con combustibles baratos y fáciles de obtener. Según esta tesis, ya estarían patentados distintos motores que funcionasen con combustibles como agua, aire comprimido y toda una serie de mejoras, pero estas patentes habrían sido compradas por las grandes petroleras para evitar que se les acabe el negocio, y así, comprando las patentes, con presiones y con amenazas en algunos casos, mantendrían su dominio de las fuentes de energía.

A este proceso, se añade muchas veces, se habrían sumado también los gobiernos, que obtienen descomunales ingresos a través de los impuestos a las gasolinas y demás derivados del petróleo, así como los fabricantes de automóviles, que perderían su posición dominante en favor de los fabricantes de los nuevos modelos, unos modelos, que recordémoslo, utilizan otra tecnología y no están sujetos a sus patentes ni sus derechos industriales.

La base de esta teoría es la misma que en otras muchas hipótesis conspirativas: existe una panacea, pero alguien la oculta. Y como alguien la oculta es normal que no la conozcamos, lo cual, por sí mismo, demuestra que alguien la oculta. O sea, y dicho finamente, que la falta de pruebas es lo que prueba que el crimen se ha cometido y además se ha ocultado. Estas cosas las hacía Stalin (véase Soltzenitsin y otros autores), pero hoy en día no es de recibo. Lo más que puede exigirse, y no es algo que siempre se consiga (véase el tema del Holocausto) es que todo pueda ser objeto de duda, todo se pueda replantear y todo sea discutible. Más allá de ahí tiene que imperar la lógica, o caeremos de bruces en la más necia superchería.

En el tema que nos ocupa, no hay prueba alguna de que esos artilugios milagrosos existan, y en cambio, hay cientos de pruebas de que cada vez que se hace un mínimo avance en ese sentido, se le da toda la publicidad del mundo, más incluso de la prudente. ¿Quién no ha visto reportajes sobre extraños coches solares?, ¿quién no ha leído algo a  estas alturas sobre el famoso coche con el motor de aire comprimido?, ¿quién no conoce los coches híbridos y hasta algunos pequeños automóviles eléctricos?

Lo cierto es que todos los avances en este campo han disfrutado de una enorme publicidad, y si no se sabe más es, muy probablemente, porque no se ha podido avanzar más.

Suponer en estos momentos que las compañías petroleras comprarían una patente maravillosa para no explotarla, es como pensar que Apple va a ocultar el próximo modelo de Iphone para no ganar dinero. No en vano, esa patente valdría más que todo el petróleo, igual que vale más Apple que Volkswagen, por poner un ejemplo.

 

Conclusión:

Esta teoría conspirativa pertenece al grupo de las tonterías optimistas. Se basa fundamentalmente en que no estamos a punto de acabar la energía, y nunca habrá un colapso si no somos prudentes, porque en cuanto eso suceda alguien agitará la varita mágica y resolverá el problema con un toque.

Lo cierto, nos tememos, es que las energías alternativas requieren para su implementación grandes cantidades de energía, tanta que a veces consumen más de la que producen (biodiésel) o requieren la explotación y tratamiento de grandes cantidades de materiales raros (solar) lo que hace muy compleja y poco rentable su instalación.

La razón de que se use el petróleo a pesar de ser escaso y contaminante no es otra que su eficiencia energética respecto a su precio. A media que su precio sube y su eficiencia baja (porque está bajando), hay otras energías que se vuelven más competitivas  y se extienden. Pero se trata de una razón económica y no de una patente que estaba oculta. El molino de viento, por ejemplo, no proviene de una patente oculta…

 Fuente:http://www.conspiracion.org/

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