Por qué los niños ven la misma película una y otra vez?

Niño viendo una película

Frozen, Ratatouille, Mi villano favorito, Buscando a Dori… Los niños ven la misma película una y otra vez sin cansarse y sin parpadear siquiera. Siempre es buen momento para pedirla y quedar ante la televisión como hipnotizados, extasiados de puro placer y divertimento. Los padres, agotados, les acompañan a menudo preguntándose qué hay tras esta desconcertante obsesión.

Hace solo unos meses, medio mundo se sorprendía ante una curiosa noticia. Un usuario de Netflix había visto una misma película 357 veces a lo largo de un año. La mayoría ansiaba saber dos cosas: de qué producción se trataba y quién era esa persona en concreto. Finalmente, la conocida plataforma audiovisual contactó con el usuario para conocerlo y poder publicar su historia.

Un niño puede haber visto más de 100 veces esa película por la cual siente una gran predilección. Sin embargo, no importa cuántas veces la haya visto, su nivel de atención es el mismo que la primera vez.
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La película en cuestión era ni más ni menos que Bee Movie. Un divertido film de animación donde una abeja recién graduada en la universidad deja su colmena para entablar una bonita amistad con una humana, una florista. Por su parte, el usuario que había visto esta producción casi a diario era Jaxson, un bebé de poco más de un año de edad.

Tal y como explicó la mamá, el pequeño tenía solo un par de meses cuando quedó fascinado con las imágenes de esta película de DreamWorks. Tanto es así que desde entonces no hay día en que no se la ponga nuevamente. Según ella, durante el tiempo que dura Bee Movie, Jaxson está más relajado y atento que nunca. Ella es consciente de que su hijo apenas entiende nada, pero en vista de la satisfacción que le produce no duda en regalarle a diario ese instante de deleite y entretenimiento.

Los niños ven la misma película una y otra vez porque su cerebro así lo necesita

La historia de esta usuaria de Netflix y su hijo nos sorprende, quizá, por la edad del protagonista. Sabemos que los niños de hoy en día tienen un contacto muy temprano con el mundo audiovisual. Las imágenes en movimiento, el color, la música y las voces son estímulos muy atractivas para el cerebro de los pequeños. Sin embargo, cuando los niños ven la misma película una y otra vez, hay algo más que mera atracción sensorial. 

Echemos por un momento la mirada atrás, hasta nuestra propia infancia. También nosotros teníamos nuestra película favorita, aún más, teníamos, cómo no, nuestro cuento favorito. Ese que siempre queríamos leer o que esperábamos que nuestra madre o nuestro padre nos explicara cada noche. Adorábamos a su vez que nuestros abuelos nos contaran esa historia o esa anécdota cada vez que íbamos a visitarlos. Nos encantaba gravitar alrededor de narraciones conocidas, previsibles, familiares…

La repetición como medio de aprendizaje

El cerebro infantil aprende y consolida la información a través de la repetición. Por ello, no es extraño que los niños vean la misma película una y otra vez, que nos pidan cantar siempre las misma canción o que quieran que les leamos los mismos libros. Así, estudios como el publicado en el 2011 en la Universidad de Sussex, Brighton nos demuestran que los pequeños integran esas historias como un patrón. Son cadenas de significado que ir descifrando cada vez mejor.

A medida que lo logran, mejoran su lenguaje, descubren nuevas palabras, comprenden mejor los argumentos, y desmenuzan cada vez más y más detalles, consiguiendo con ello una mayor satisfacción personal. 

La repetición confiere comodidad y seguridad

Los niños necesitan hábitos, pautas, rutinas. De este modo no solo logran organizar mejor su mundo para descubrirlo, lo que consiguen también con un escenario pautado es sensación de seguridad. Por tanto, no debe sorprendernos que cuando los niños ven la misma película una y otra vez experimenten tanto placer y bienestar.

Saber lo que va a ocurrir en cada momento les permite validar sus expectativas, les refuerza y les relaja. No hay imprevistos que procesar en un segundo, no hay información contradictoria que les ponga en alerta. El tener ante ellos esa película conocida, ese cuento o ese libro tan leído o tan escuchado les ayuda obtener esa seguridad placentera y ante todo “controlable”.

Mejora el pensamiento lógico

El pensamiento lógico hace referencia a las relaciones que hacemos entre dos o más objetos. Es hacer comparaciones, inferir información, combinar y obtener una serie de conclusiones. Este importante proceso cognoscitivo del que nos habló Piaget en su momento es clave para el desarrollo intelectual de los niños.

De este modo, poder disponer de un marco como es una película con una historia determinada, les permitirá ir encontrando esas mismas relaciones, les ayudará a hallar esas relaciones causa-efecto, esos vínculos entre factores, entre estímulos, micro-historias, gestos, palabras…

pequeña con mando representando por qué los niños ven la misma película una y otra vez

Para concluir, aunque a nosotros como adultos estas experiencias repetitivas nos agoten y exasperen, nuestros pequeños las necesitan. Cuando los niños ven la misma película una y otra vez, maduran. No solo disfrutan, también crecen. Se sienten competentes al hacer predicciones, se deleitan ante esos estímulos familiares. Permitamos entonces que disfruten de sus producciones preferidas, ya llegará el momento en que solo ansíen experiencias nuevas fuera de aquello que quieren conocer mejor.

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El “susto”: cuando el alma abandona el cuerpo

Pintura abstracta para representar el concepto de susto

Si preguntamos a alguien en qué consiste el susto lo más probable es que nos diga que se trata de una reacción de sobresalto. Así, cuando algo nos da miedo puede llegar a asustarnos. Hablamos de una sensación que nace de la percepción/intuición de amenaza.

Si consultamos la Wikipedia, encontraremos la siguiente definición: “el susto, sobresalto o reacción de alarma es una respuesta de la mente y del cuerpo a un estímulo repentino e inesperado, como puede ser la luz de un flash, un sonido ruidoso o un movimiento rápido cerca de la cara. En el caso de los humanos, la reacción incluye un movimiento físico al margen del estímulo, una contracción de los músculos de los brazos y piernas y a menudo un parpadeo”.

Sin embargo, no es de este “susto” de lo que vamos a hablar en este artículo. Existen trastornos o conceptos culturales de malestar que son propios de determinadas culturas o sociedades. Este es el caso del “susto” al que nos referimos.

El susto como concepto cultural de malestar

Los síndromes dependientes de la cultura hablan depatrones de comportamiento aberrante y experiencias perturbadoras, recurrentes y específicas de un lugar determinado“. Algunos de estos patrones son considerados por los nativos como “enfermedades” o, por lo menos, como causas de sufrimiento y la mayoría se conocen por nombres locales.

Estos síndromes se limitan a sociedades específicas o a áreas culturales y son categorías diagnósticas populares localizadas. Otorgan un significado coherente a ciertos conjuntos de experiencias y observaciones.
Mujer con cara triste

De esta forma, el susto es una explicación cultural del malestar y el infortunio prevalente entre algunos latinos de Estados Unidos. También se da en personas de México, Centroamérica y Sudamérica. En la región andina, el susto se conoce como espanto.

Este concepto no se reconoce como categoría de enfermedad entre los latinos caribeños. Pero entonces ¿qué es el susto? El susto es una enfermedad atribuida a un suceso que asusta y que hace que el alma abandone el cuerpo.

Esta escisión se da como resultado de la infelicidad y enfermedad, además de porque aparecen dificultades para desempeñar los papeles sociales clave. Los síntomas pueden aparecer en cualquier momento, desde días hasta años después de sufrir el suceso que le asustó. En los casos extremos, puede producir la muerte.

El espanto o susto puede definirse como un ‘impacto psicológico’ de intensidad variada que se padece a consecuencia de factores diversos. Entre ellos encontramos los de índole sobrenatural, fenómenos naturales y circunscritos en experiencias personales que emergen como eventualidades fortuitas del todo inesperadas.

Como vemos, el susto es una entidad nosológica de filiación tradicional extendida prácticamente en todo el territorio latinoamericano. No obstante, las formas en que se le conoce, la propensión a adquirirlo y las prácticas terapéuticas o los rituales preventivos, poseen connotaciones particulares relacionadas con las diferentes regiones geográficas.

¿Cómo se manifiesta el susto?

No hay síntomas específicos que lo definan. Sin embargo, lo síntomas que suelen referir las personas con susto son alteraciones del apetito, sueño inadecuado o excesivo, sueño turbado o sueños, sentimientos de tristeza, baja autoestima o suciedad, sensibilidad interpersonal y apatía.

Los síntomas corporales que acompañan al susto pueden ser molestias y dolores musculares, frío en las extremidades, palidez, cefalea, dolor abdominal y diarrea. Los acontecimientos que lo provocan son diversos. Estos acontecimientos incluyen fenómenos naturales, animales, situaciones interpersonales y entes sobrenaturales, entre otros.

“El espanto o susto puede definirse como un “impacto psicológico” de intensidad variada que se padece a consecuencia de factores diversos. Entre ellos encontramos los de índole sobrenatural, fenómenos naturales y circunscritos en experiencias personales que emergen como eventualidades fortuitas del todo inesperadas”.
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Los padecimientos somáticos suelen ser crónicos y muy diversos. Son atribuidos a “pérdida del ánimo” inducidos, como decíamos, por un miedo intenso, a menudo sobrenatural. En algunos casos, los acontecimientos traumatizantes no se sufren de manera personal.

Los pacientes se ven afectados cuando otros (generalmente familiares) se asustan. Otros síntomas incluyen agitación, anorexia, insomnio, fiebre, diarrea, confusión mental o apatía. Diferentes estudios atribuyen algunos casos a hipoglucemia y enfermedades orgánicas no especificadas. También se ha atribuido a trastornos de ansiedad generalizada o estrés producidos por conflictos sociales o baja autoestima.

Hombre haciendo ritual

Tipos de susto

Se han identificado tres tipos de susto (denominado cibih en la lengua zapoteca local). Cada uno de ellos tiene relaciones diferentes con los diagnósticos psiquiátricos.

El susto interpersonal se caracteriza por sentimientos de pérdida, abandono y no ser querido por la familia. Los síntomas que lo acompañan son la tristeza, mala imagen de sí mismo e ideación suicida. Este tipo de susto parece estar estrechamente relacionado con el trastorno de depresión mayor.

Otra posibilidad es que el susto sea el resultado de un acontecimiento traumático que jugó un papel fundamental en la configuración de los síntomas y en el procesamiento emocional de la experiencia. En este caso, parece más apropiado el diagnóstico de trastorno de estrés postraumático.

Por otra parte, existe también el susto caracterizado por varios síntomas somáticos recurrentes, para los que la persona ha buscado la asistencia sanitaria de varios médicos. Entonces, se considera similar a un trastorno de síntomas somáticos.

Como hemos visto, el susto se clasifica y trata como una totalidad en la que pueden reconocerse elementos específicos. Si bien no existe el equivalente exacto de esta enfermedad popular, se trata de un padecimiento que en ocasiones es confundido con otros, debido a lo complicado del diagnóstico diferencial. Así, incluso podría llegar a ocultar distintas patologías orgánicas.

Test del Árbol de Karl Koch

Árbol con una puerta en su tronco

El test del Árbol de Karl Koch es una prueba proyectiva interesante para analizar nuestra personalidad, así como nuestro universo emocional subyacente. Por la facilidad de su aplicación es común que se use en niños; sin embargo, suele ser también una herramienta de auto-análisis bastante entretenida para intentar conocernos un poco mejor.

El test del Árbol es conocido también como la prueba de Baum y fue desarrollada sobre los años 50 por un psicólogo llamado Charles Koch. Tiene ya bastantes años, pero su uso sigue siendo frecuente. Ahora bien, si decimos que esta prueba consiste únicamente en pedirle a un niño o a un adulto que dibuje un árbol con sus raíces, su tronco y su copa, es posible que más de uno de nuestros lectores duden casi al instante de la fiabilidad y validez de este instrumento.

Las ventajas de la prueba del Test del Árbol es que puede administrarse rápidamente a una gran variedad de personas. Ofrece una información interesante sobre aspectos emocionales que más tarde, se comparará con el resultado de otras pruebas.

Antes de llegar a esta conclusión, vale la pena tener en cuenta algún detalle. Las pruebas proyectivas constituyen un tipo de instrumento clínico bastante útil. Gracias a ellas, logramos recavar diversos datos sobre cómo nuestros pacientes perciben, entienden y manejan su mundo. Así, instrumentos como el test de Rorschach, el test del hombre bajo la lluvia o el test del Árbol resultan muy eficaces como pruebas complementarias (no exclusivas) que podemos usar junto a muchas otras.

Por otro lado, y como simple curiosidad, cabe señalar que el doctor Koch eligió esta figura para diseñar su prueba diagnóstica por el simbolismo que tienen los árboles. Todas las culturas, todos los países tienen en los árboles una referencia entre mitológica y totémica que se enraíza mucho en el ser humano sin importar la edad. Intentar plasmarlos, intentar dibujarlos es casi como sacar al exterior las luces y las sombras que llevamos dentro…

imagen que representa el Test del Árbol

¿Qué evalúa el test del Árbol de Koch?

El test del Árbol de Kosch, al igual que todo ejercicio que nos obligue a hacer un dibujo, a elegir unos colores, a crear una figura de la nada plasmándola en una hoja en blanco, ofrece unas pistas sobre el estilo de nuestra personalidad. Asimismo, también denota un estado emocional determinado.

  • Mide también la estabilidad de la persona, la presencia o no de conflictos internos, su vulnerabilidad y su sensibilidad.
  • Por otro lado, ciertas corrientes psicológicas, como psicoanálisis, indican que esta prueba revela también la estructura de la psique o contenido de nuestro inconsciente.
  • Es interesante saber, tal y como nos revela un estudio reciente, que la prueba de Baum ha resultado ser muy eficaz para diagnosticar discapacidades cognitivas e incluso principios de demencias.

¿Cómo se aplica?

El test del Árbol puede aplicarse a cualquier persona a partir de los 5 o 6 años. Solo se requiere que la persona tenga ciertas habilidades motoras básicas para dibujar.

  • Se le da a la persona unas hojas en blanco, lápices de colores y goma de borrar.
  • Se les pide que dibujen un árbol, con sus raíces, su tronco, las ramas, etc.
  • En el caso de que los pacientes sean niños de 5 o 6 años, les pediremos que hagan dos dibujos. El primero será de estilo libre, “dibuja el árbol que tú quieras, uno a tu gusto”, les diremos. Más tarde, les indicaremos que hagan un nuevo dibujo, y que ahora el árbol sea diferente al primero. De ese modo contaremos con dos dibujos para poder hacer mejor la evaluación.
  • El tiempo estimado va entre los 10 minutos y la media hora. Lo que necesite cada persona.

imagen que representa el Test del Árbol

¿Cómo se analiza el test del Árbol?

Nos tenderemos que fijar en diferentes elementos:

Suelo

  • Un dibujo donde no hay línea de suelo o raíces puede indicar falta de estabilidad emocional y personal en el paciente.
  • Las raíces desproporcionadas y con forma de rayos también pueden ser un indicador de problemas, contención emocional, rabia y desarraigo.

Tronco

  • Un tronco muy delgado: se asocia a personas muy sensibles y delicadas o, por otro lado, puede denotar la presencia de tensiones o demandas externas que alteran la calma y el bienestar del paciente.
  • Un tronco muy ancho: personas impulsivas, con alta emotividad y poca capacidad de autocontrol.
  • Un tronco de proporciones normales denota equilibrio interno.
  • Tronco formado por líneas rectas: persona correcta, con buena capacidad de abstracción.
  •  Tronco de líneas onduladas: persona sociable, dulce y que no tiene problemas de sociabilidad.
  • Troncos con dilataciones, oquedades, tachones, puntas que sobresalen: presencia de miedos, traumas, emociones contenidas, inhibición…

La copa

La copa de los árboles refleja la interacción con el medio físico y exterior. Mientras las raíces y el tronco se relacionan más con el mundo interior y emocional, las ramas se supone que representan ya otro nivel psíquico.

  • Copa pequeña: los niños de hasta 9 años siempre dibujan copas pequeñas, es normal. Pueden denotar inmadurez, relación con el mundo infantil.
  • Copa grande: puede decirnos que la persona que ha hecho el dibujo cuenta con gran fantasía, entusiasmo o incluso que puede tener un punto más destacado de narcisismo.
  • Árbol sin copa: puede decirnos que la persona que ha hecho el dibujo cuenta con una falta de desarrollo, posible problema cognitivo.
  • Copa en espiral: puede tratarse de una persona comunicativa, con buen gusto, delicada.
  • Copa en forma de rayos o varas: persona terca, impulsiva, con cierta rabia o sentimientos desafiantes.
  • Copa con hojas: persona vivaz.
  • Copa con frutos: persona con objetivos y deseos que cumplir.

imagen que representa el Test del Árbol

A estos valores aquí descritos se le añaden muchos más, como la aparición de otros “accesorios” como casas, pájaros, colinas… Es decir, detalles no demandados por el psicólogo que también pueden aportar información relevante. Asimismo, también es bueno tener en cuenta los colores elegidos para pintar el árbol e incluso el tamaño de las propias figuras.

Además, elementos como ramas cortadas, agujeros o heridas en los troncos, falta de raíces o la presencia de colores oscuros pueden llamar nuestra atención. Todo ello revelaría la presencia de posibles traumas. Sin embargo, como hemos señalado al inicio, el test de Árbol no se utiliza como única prueba diagnóstica. Hablamos de una herramienta interesante, que junto con algunas otras, nos puede ayudar a recabar información para dar un diagnóstico final más preciso.

15 CLAVES PARA RECONOCER UN HOMBRE INMADURO

 
15 CLAVES PARA RECONOCER UN HOMBRE INMADURO 

Bien sea que acabas de empezar una relación, has puesto los ojos en alguien o algo te chirría de tu pareja te mostramos 15 claves para reconocer un hombre inmaduro, ya que como dicen el amor es ciego.

Todas los conocemos: el mujeriego, el niño de mamá, el compromisofóbico y el chico lindo que sólo quiere ser tu amigo (por nombrar algunos).

Para agregar a los no candidatos a la adultez está el niño en cuerpo de adulto. Los hombres emocionalmente inmaduros pueden parecer agradables, relajados y cariñosos, pero un niño en cuerpo de adulto nunca fallará en hacer honor a su nombre.

 

1. Comportamiento inapropiado

Un hombre maduro es alguien de quien no tienes que preocuparte, mientras que el niño en cuerpo de adulto puede ser vergonzoso. Podría beber de más en la fiesta de la oficina, poner el fútbol en la cena de Acción de Gracias de tu mamá y contestar su teléfono en la boda de tu amiga. Y, como el niño de cuatro años al que se parece, quizá hará una mueca si lo corriges.

 

2. Videojuegos

Los hombres emocionalmente inmaduros no quieren ir a tu reunión familiar si es el mismo día en el que el nuevo juego de Assassin’s Creed saldrá al mercado. Y no puede pagar su parte del alquiler porque tenía que comprar la consola de juegos más nueva, o sólo sale de paseo si es para cazar pokemons…

 3. Tus sentimientos no importan

No quiere saber cómo te ha ido el día, no quiere conocer a tus padres… peor aún, es grosero con tus amigos. Si tus opiniones son diferentes a las suyas, las ignora….

 4. Egoísta

Los hombres maduros equilibran tus necesidades y las suyas. Los hombres emocionalmente inmaduros te pedirán que les hagas café pero nunca ofrecerán hacerte uno. Si te compra un regalo de cumpleaños, es una entrada de cine para ir a ver la película que él quiere ver.

5. Sus chicos

Ya sea noche de póquer o golf, su noche con sus chicos es más importante que el tiempo de calidad en pareja. Él no entiende por qué te enojas tanto cuando te deja en casa en una noche de viernes para ir a tomarse una cerveza con sus amigos, hasta ahí tampoco hay mayor problema, pero el emocionalmente inmaduro acudirá a su cita de amigos aunque tú estés con fiebre en la cama.

 

6. Emocionalmente no disponible

No quieren una relación adulta, quieren una fiesta. Se irán cuando los necesites. No pueden comprometerse a hacer nada contigo porque algo más divertido podría surgir. Los hombres maduros no juegan (tantos) juegos.

7. Obsesionado con los juguetes

Tienen las últimas consolas de videojuegos, las televisiones más grandes y el mejor coche, cámara, bicicleta, etcétera. Se sientan en un mueble horrible de segunda mano porque todo el dinero se les fue en el sistema de sonido.

8. Adictos a la adrenalina

Mientras más imprudente suene, más querrán hacerlo los hombres emocionalmente inmaduros.

9. No comparten

Pedirán una pizza y nunca preguntarán qué aderezos quieres. Comprarán un perrito caliente y se sorprenderán de que tú también querías uno. Se comerán la mitad de tus papas y se molestarán si tomas una de las suyas.

10. Nunca se equivocan

Piensa que siempre tiene la razón. Si pierde su trabajo, es porque el jefe estaba en su contra, no porque haya sido irresponsable o tomado demasiados descansos. Las peleas siempre son tu culpa por pedirle hacer algo que no quería hacer.
11. Tienen rencores

Hará que el más pequeño error sea algo grande y nunca te dejará olvidarlo. Lo recordará en cada discusión y se reirá de ello en situaciones sociales.

 

12. Eternos niños de mamá

Los hombres emocionalmente inmaduros corren a casa cuando necesitan que se haga la despensa o se lave su ropa. No ven nada de malo con comer chucherías y ver la TV mientras su mamá dobla su ropa.

13. Te menosprecia

Te hace el centro de las bromas y aumenta su ego menospreciándote. Hace que tu trabajo suene poco importante y se burla de tu inteligencia –quizá con algo de razón si es que estás dispuesta a aceptar esas tonterías-.

14. No le interesan tus amigos
No le agradan tus amigos y el sentimiento es mutuo. Encuentran excusas para faltar a cualquier cosa en la que ellos no sean el centro de atención. Tus amigos saben que podrías estar con alguien mejor.

15. Deportes 24/7
Los fines de semana están dedicados al equipo que esté jugando, sin importar lo que tú quieras hacer.

Por supuestísimo eres libre de elegir el tipo de hombre con el que quieres estar, pero si el tuyo reune estos requisitos deberás estar preparada para lo que conlleva…

 

Síndrome de abstinencia emocional: el dolor tras una ruptura afectiva

pareja que sufre síndrome de abstinencia emocional

El síndrome de abstinencia emocional surge tras una ruptura de pareja. Desprenderse de semejante vínculo afectivo no es tarea fácil, es más, el sufrimiento psicológico experimentado suele ser devastador para nuestro cerebro. Dicho proceso es muy similar al síndrome de abstinencia que padecen los adictos, una suerte de caos neuroquímico del que no es fácil desprendernos.

Quien más y quien menos sabe en piel propia a qué sabe esta experiencia. Lo saben los adolescentes cuando sufren por primera vez una ruptura, el dolor de la distancia o la decepción de un rechazo. Lo sabemos los adultos, porque de nada sirve nuestro rodaje vital cuando de pronto sucede, cuando el amor caduca, cuando la infidelidad asoma o cuando sencillamente pasamos a ser conscientes de que es necesario poner fin a una relación sin futuro o dolorosa en exceso.

Dejar ir, cuando aún se ama, duele. Acostumbrarse a la ausencia, asumir el final definitivo y la obligación de reconstruir nuestra vida sin esa persona es algo para lo que no estamos preparados. Sin embargo, lo hacemos, y lograrlo nos confiere fortalezas internas y adecuados recursos psicológicos.

No obstante, el auténtico problema aparece cuando alguien, lejos de pasar página, cae en el círculo de la obsesión, en un círculo vicioso de nuevas oportunidades, en la necesidad de contactar, de mendigar atenciones, de clamar por un amor ya caduco e imposible. Hablamos, cómo no, de un perfil caracterizado por la dependencia afectiva, y donde el síndrome de la abstinencia emocional suma a dicha persona en un estado de vulnerabilidad absoluta y sufrimiento extremo.

pareja que sufre síndrome de abstinencia emocional

 

pareja que sufre síndrome de abstinencia emocional

Las 5 características del síndrome de abstinencia emocional

Algo que conviene tener claro es que por lo general, cuando dejamos una relación afectiva, todos podemos experimentar el síndrome de abstinencia emocional. Sin embargo, este no es más que una parte del duelo, una etapa que debe motivarnos para que pongamos en marcha estrategias de afrontamiento inteligentes y útiles. Una serie de recursos que nos permitirán allanar el camino para superar con madurez esa ruptura.

  • Sin embargo, esta condición psicológica marcada por el estancamiento y el sufrimiento persistente es común en personas con una baja autoestima y que se caracterizan por una alta dependencia emocional sobre la pareja.
  • A su vez, otro aspecto característico del síndrome de abstinencia emocional es la falta de convencimiento sobre el fin de la relación. Hay una clara negación.
  • El comportamiento ansioso y obsesivo es otra clave. Son incapaces de cumplir el “contacto cero”, siempre encontrarán una excusa para buscar, contactar, llamar…
  • A su vez, y no menos importante, los dependientes son incapaces de tolerar el dolor emocional. Carecen de herramientas para gestionarlo, se sienten paralizadas y reaccionan ante el sufrimiento buscando más oportunidades.
  • Por último, tampoco podemos olvidar toda esa compleja sintomatología intensa y desgastante que afecta claramente a la salud de la persona: insomnio, pérdida del apetito, problemas de concentración, desinterés por la vida, desánimo…

¿Cómo afrontar el síndrome de abstinencia emocional?

 Nadie merece vivir en semejante estado de indefensión, nadie debe dejar de quererse de tal modo como para quedar suspendido en un sinsentido existencial y en un estado de sufrimiento emocional tan destructivo.

Por otro lado, tanto si hemos llegado a este extremo como si ahora mismo estamos afrontando una ruptura afectiva, sería adecuado reflexionar en las siguientes estrategias. Claves elementales que tener muy presentes.

  • Sufrir el el síndrome de abstinencia emocional, dentro de unos parámetros de intensidad y duración, es algo normal. Sin embargo, es necesario asumir que es transitorio, un estado que debe pasar para dar paso a un estado más equilibrado, centrado y fuerte.
  • Aceptaremos las emociones negativas como la trissteza, la desolación, el desconcierto. Son estados que tarde o temprano deben pasar para favorecer la aceptación y la superación.
  • El contacto “cero” es básico en estos casos. Es esencial no tener a nuestra ex-pareja en las redes sociales o en nuestros contactos. Es el primer paso para desconectarnos de su vida, evitando caer en dinámicas perversas.
  • Hacer cambios en nuestra vida es gratificante. Algo tan simple como hacer nuevos amigos o buscar otras aficiones nos será de gran ayuda para “liberar la mente”, para romper el ciclo de la obsesión.

A lo largo de todo este proceso no dejaremos de lado aspectos tan valiosos como nuestra autoestima, nuestra dignidad, nuestros valores o propósitos vitales. Una ruptura afectiva jamás debe verse como el fin del mundo, sino como el fin de una etapa y el obligado inicio de algo que sin duda nos traerá cosas buenas y una versión de nosotros más fuerte, más hermosa incluso.

3 buenas razones para no dejar el móvil a un niño

 
Niños pequeños con móviles

¿Piensas en dejar el móvil a un niño? ¿Estaría bien, estaría mal? Entendemos esta duda porque las nuevas tecnologías forman parte de nuestra vida y cada vez los niños son más espabilados en su uso. La gran capacidad de aprendizaje que tienen a esas edades, su curiosidad y el mundo infinito de posibilidades que ofrecen los aparatos electrónicos los hace irresistibles para ellos.

La infancia es una de las áreas en donde las nuevas tecnologías están cada vez más presentes y los niños no tardan en pedir el móvil “a gritos”. Para que puedas tomar una decisión correcta y bien informada, te dejamos en este artículo 3 buenas razones para no dejar el móvil a un niño o al menos para dejárselo con supervisión y durante un tiempo limitado.

 

1. Afecta el desarrollo neuronal: enseñan al cerebro a funcionar bajo constante estimulación

Funcionar en un entorno en donde siempre estamos estimulados puede parecer una circunstancia positiva. De hecho, muchos expertos en desarrollo infantil subrayan la necesidad de estimular tempranamente a los niños y niñas para que alcancen el máximo desarrollo intelectual. Lo que ocurre con los teléfonos en este sentido es que la estimulación que producen no es sana.

Niño pequeño con móvil

¿Por qué no lo es? Los dispositivos móviles sobrestimulan constantemente al cerebro y proporcionan un entorno cambiante, vibrante y de constante cambio. Esta sobrestimulación para el niño es muy agradable pero no es sana porque no es similar a la estimulación que luego el niño se encuentra en la vida real.

De este modo, se dice que la sobrestimulación no es sana porque parte de ella no deja de ser muy artificial, algo que luego puede provocar grandes frustraciones cuando el niño se enfrente a la vida real (más aburrida y menos estimulante). Por estos motivos hay estudios que asocian al uso del móvil en niños menores de 10 años (momento en el que va culminando la fase de formación de la sustancia blanca cerebral) con la aparición del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

“La sobrestimulación no es sana porque no le prepara para la vida real y esto luego provoca importantes sentimientos de frustración cuando el niño se enfrenta a la vida real (más aburrida y poco estimulante)”.
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2. Le expone al peligro de Internet y redes sociales

Dejar el móvil a un niño significa darle acceso a un gran mundo que los padres no pueden controlar: el mundo de Internet. Para explicarlo metafóricamente: si no dejas a tu hijo o hija solo en un centro comercial sin vigilar con quién habla, con quién juega y con quién se relaciona, ¿por qué dejarle el móvil?

Aunque creas que tu hijo o hija puede realizar un uso controlado del móvil, esta idea es poco realista. Si te lo planteas, estarás pendiente de lo que hace el niño con el móvil durante los primeros días, pero después lo más probable es que te fíes y bajes la guardia. Así, con el paso del tiempo puedes exponer al niño a una serie de estímulos y situaciones que no controlas.

Por otro lado, al dejar el móvil a un niño facilitas que este prefiera las relaciones sociales “on-line” en lugar de aquellas que se dan cara a cara y en tiempo real. Lo que se traducirá en una mayor dificultad a la hora de adquirir habilidades sociales en vivo y en directo, algo que puede ser un obstáculo para su vida social y laboral cuando sea un adulto.

3. Dificulta el desarrollo de hábitos correctos y habilidades necesarias

Utilizar el móvil desde la infancia temprana impide el desarrollo de una habilidad importante: la concentración. Esto ocurre porque los dispositivos móviles están diseñados para saltar de un estímulo a otro, y la concentración es todo lo contrario (poner toda la atención en un estimulo por vez, de manera sostenida y durante tiempo prolongado).

Es verdad que los niños pueden llegar a concentrarse mucho en lo que aparece en las pantallas, pero se trata de una concentración fácil: está guiada por el cambio continuo y por lo tanto gran parte del peso de la misma la sostiene el propio teléfono. Por suerte para todos, niños y padres, el cerebro es flexible y puede aprender a concentrarse aún siendo un cerebro adulto. Sin embargo, existiendo la posibilidad, es mejor que aprendan desde pequeños.

Niño con móvil rodeado de juguetes

Así mismo, al dejar el móvil a un niño le privas de que aprenda a superar el aburrimiento con iniciativas propias. Ser capaz de aburrirse es muy importante y al dejar el móvil al niño haces que siempre esté siempre entretenido, que no tenga que afrontar el aburrimiento. Por supuesto, también consigues que dé más guerra, que en ocasiones sea un niño “más incómodo” y “movido”. Sin embargo, esta prueba para tu paciencia es algo bueno para él.

“Al dejar el móvil a un niño o niña le privas de que aprenda a aburrirse y esta es una de las habilidades fundamentales para la vida diaria”.
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Finalmente, aunque en este artículo nos hemos centrado en razones para no dejar el móvil a un niño, existen también razones que pueden ser buenas o neutras y que igualmente hay que considerar. De todos modos, lo importante es ser gestores de lo que ocurre: si les dejamos el teléfono, estar pendientes.

No utilizarlo como recurso para estar un rato tranquilos y bajar nuestro nivel de vigilancia. También se trata de gestionar el tiempo: si sus abuelos ya se lo dejan a veces o lo hacen otras personas, instruirles en cómo queremos que lo hagan. En este caso, es más recomendable incluso que nosotros no les dejemos el teléfono, aunque nos tachen de “malos”, de manera que no dupliquemos el tiempo de exposición.

¿Qué hacer con tu vida cuando no encuentras el camino correcto?


Hombre ante dos caminos

¿Te sientes perdido? ¿No sabes qué hacer con tu vida? Hay personas que en determinado momento sienten que el rumbo que llevan carece totalmente de sentido. De hecho, ningún camino al que puedan optar parece tenerlo y se desesperan en sus incontables intentos que fracasan por conseguir un cambio que se lleve esa sensación. No hay futuro, no hay metas ni objetivos. Se encuentran perdidas.

Todos, en algún momento hemos sido esas personas, nos hemos sentido como si nos encontráramos en un callejón sin salida. Es una situación en la que detectamos, al mismo tiempo, un gran vacío interior: nada fuera, poco dentro. Sin embargo, aunque nos empecinemos en ver culpables por doquier, lo cierto es que a este punto hemos llegado y en él nos hemos adentrado nosotros.

Una oportunidad para reencontrarte contigo mismo

Cuando no sabes qué hacer con tu vida, cuando has llegado a ese punto en el que no encuentras salida posible, no importa la angustia, la ansiedad, las ganas que tengas de salir de ahí. Nada de eso va a funcionar por el momento. Hay algo que tienes que hacer: reencontrarte contigo misma.

¿En qué momento has puesto el foco en los demás y te has olvidado de ti? ¿Cuándo has dejado de preguntarte qué es lo que en verdad deseas hacer? ¿Desde cuándo qué hacer con tu vida se convirtió en la última prioridad? La manera de vivir que tenemos nos insta a poner el piloto automático para actuar como si fuésemos robots, evitando ser conscientes del momento presente.

Mujer mirando por la ventana como símbolo de la pregunta qué hacer con tu vida

Ahora que te encuentras en ese callejón sin salida, en el que no sabes qué hacer con tu vida, frena. Es el instante perfecto para que puedas ser consciente de ti mismo y de lo que hay a tu alrededor. Para que vuelvas a conectar con el mundo y, también, contigo mismo.

Tus deseos, tus anhelos, lo que en verdad te motiva se harán presentes para señalarte todos esos objetivos que tienes, pero que durante mucho tiempo no has querido ver porque te has desviado del camino. Crees que no hay salida, cuando la solución se encuentra dentro de ti. La motivación nace de uno mismo, pero para ello tienes que saber lo que quieres.

Es verdad que en un primer momento la reacción cuando no sabes qué hacer es dar vueltas, patalear, intentar correr en todas direcciones como si fueras un caballo desbocado. No obstante, tiene que llegar el punto en el que te des cuenta de que debes parar para así poder ser consciente de todo lo anteriormente mencionado.

Si no sabes qué hacer con tu vida, empieza a aceptar la realidad

Este es un paso muy importante para poder beneficiarte de todo lo dicho con anterioridad. Sin embargo, también es probable que te des cuenta de que aceptar la realidad ha sido lo que ha hecho que te hayas adentrado en ese callejón sin salida.

Solemos vivir con diferentes expectativas sobre cómo tienen que ir surgiendo las cosas. Termino la carrera, encuentro un trabajo, después al amor de mi vida con quien tendré hijos y viviré muy feliz. Parece perfecto, ¿verdad? El ideal al que muchas personas aspiran. Sin embargo… ¿y si todo se tuerce?

Las expectativas que puedas tener no garantizan que las estaciones con las que te vas a encontrar vayan a ser esas. Lo más probable es que surjan problemas, dificultades y adversidades que hagan que te frustres, te enfades y te niegues a aceptar que en muchas ocasiones lo que sucede no alcanza tus expectativas.

Cuando llegamos a un punto de gran indecisión, quizás sea el momento de consultar con un profesional. Con él descubriremos si lo que toca es volver atrás para localizar el cruce en el que nos perdimos o si por el contrario la solución está en buscar más alternativas para avanzar en el mismo cruce en el que nos hemos estancado. Muchas veces, que terminemos decantándonos por una u otra opción dependerá del precio que estemos dispuestos a pagar por intentar alcanzar una u otra meta.

árbol en forma de corazón representando qué qué hacer con tu vida

Hay momentos más propicios que otros para que experimentemos esta crisis existencial. Quizás el primero sea cuando nos convertimos en adultos: tenemos que escoger a qué nos queremos dedicar y cómo deseamos que sea nuestra vida. El segundo, surge en la edad madura, a los 40 años, con una crisis conocida por todos en el que se deja atrás una etapa para comenzar otra.

En muchos momentos de cambio, en los que pasamos de una etapa a otra, nos podemos sentir perdidos. Algo que es natural y que en principio no tiene que asustarnos. No obstante, si esto pasa, tenemos que evitar que la sensación de desasosiego nos conduzca al abandono. Los momentos de cambio son también momentos para la inteligencia y la paciencia, para decidir con cabeza, pero también para tomar la opción electa con seguridad. Elijamos lo que elijamos, no faltarán las personas que nos digan que nos estamos equivocando.

Sea retrocediendo o buscando otras alternativas, toda situación tiene una salida. A veces lógica y predecible, otras sorprendente, azarosa y enigmática. Para lo primero vale el trabajar, pero para lo segundo, como decíamos antes, no dejarnos vencer por el desasosiego: la venda más opaca frente a las oportunidades.