Elige la aceptación en tu vida en lugar de los problemas en tu mente

Elige la aceptación en tu vida en lugar de los problemas en tu mente.

 

Alguna vez escuché a alguien decir: eso es lo que sé, he aprendido a no ofrecer resistencia a lo que es, he aprendido a dejar ser al momento presente y a aceptar la naturaleza impermanente de todas las cosas y condiciones, así he encontrado la paz…

Resulta curioso la capacidad que tenemos los seres humanos para generar continuamente problemas en nuestro entorno, y es que la mayoría de los problemas parten de nuestro mundo interior, no de nuestro ser pleno, de luz, pasivo, en calma, en amor y sabiduría, sino más bien de nuestra mente, de esa lluvia de pensamientos que mantenemos diariamente segundo a segundo, no dando cabida a la sensatez que acompaña al silencio.

La mayoría de los problemas que origina nuestra mente no tienen una razón lógica, no tienen ni siquiera razón de ser y menos aún de estar, son sencillamente la constante resistencia nuestra de aceptar el presente, la resistencia que tenemos ante las cosas que nos suceden y las que no, ante aquello que creemos justo y lo que creemos injusto.

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La pregunta sería, por qué vivimos negando nuestra situación presente? por qué tenemos una resistencia natural ante todo lo que nos sucede?… nos mostramos infelices, inconformes, insatisfechos y entonces comenzamos a buscar en nuestro entorno, en las cosas externas a nuestro propio ser, aquellos sucesos, cosas materiales, sorpresas, viajes, objetos que nos proveen esa alegría, esa falsa felicidad que resulta efímera y que sencillamente dura un corto tiempo, que además para nuestro espacio psicológico  de tiempo, producto también de nuestra mente, nunca es suficiente.

Cabría reflexionar por qué queremos constantemente cambiar nuestro presente? por qué siempre estamos buscando algo que nos haga feliz? por qué pensamos que la alegría la va a brindar algún momento, persona o cosa externa a nosotros?

Si logramos profundizar en el hecho de que la paz está dentro de nuestro propio cuerpo, que nuestro ser nos provee de todo aquello que necesitamos, porque así venimos al mundo, completos, potentes, llenos de luz, de sabiduría y de amor, pues no nacemos necesitando absolutamente nada, más que aquello que escogimos para vivir esta existencia, el cuidado esencial para subsistir nuestros primeros años de vida. Sin embargo, en la medida en que vamos creciendo y nos vamos convirtiendo en adultos, nos vamos sumando una serie de necesidades, nuestro pequeño ego crece a la par, ya nada lo hace sentir conforme, es entonces cuando comenzamos a enfocar la búsqueda de nuestro propio progreso en las cosas materiales, por lo que resulta completamente natural que no nos encontremos nunca en plena satisfacción, más aún si consideramos que todo lo material tiende a disolverse.

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Quizás llegó el momento perfecto para dejar de ofrecer resistencia a nuestra vida, quizás ha llegado el tiempo de comenzar a ceder, a aceptar, a entender y a vivir conforme a nuestra realidad, empezar a enfrentar esos problemas reales y no esos problemas ideados por nuestra mente y transformados en emoción y sufrimiento.

 Cuando se nos presenta algún problema, alguna situación, alguna circunstancia que por lo general tiende a ser pasajera en nuestra vida, vale la pena preguntarse en principio cuál es la solución? o cuáles son las soluciones posibles,  y al hallar esa solución debemos enfocarnos en ella, no en el problema, y si este problema no tiene solución alguna, no tiene entonces sentido  enfrascarnos permanentemente en alimentar esa idea de problema que ha surgido en nuestra mente, debemos entonces simplemente aceptar.

Poco a poco nos daremos cuenta de que en la medida en que aceptemos las situaciones trascendentales en nuestra vida, todo aquello que nos sucede, con la mayor tranquilidad posible, siempre atentos y enfocados en el ahora, y abandonando esa búsqueda incansable de aquello que fuera de nosotros no vamos a hallar, nuestra vida comienza a fluir, aquellas cosas externas que creían satisfacernos dejan de cumplir un papel, sencillamente se desvanecen… entonces es el momento de centrar la atención en nuestro propio ser, es allí donde encontraremos la verdadera paz, no la alegría efímera que nos brindan las cosas materiales, pero si la paz que necesitamos para vivir y que a diferencia de lo externo no se desvanecerá, siempre permanecerá latente e intocable.

Psicología del rencor: ¿qué hay detrás de las personas rencorosas?

Mujer en llamas

Las personas rencorosas sujetan de modo permanente un pedazo de carbón ardiendo. Lo hacen con la idea de poder lanzarlo en el momento menos pensado a todos aquellos que les han ofendido. Sin embargo, quienes se acaban quemando no son precisamente los demás, sino ellos mismos al estar sujetando durante tanto tiempo todo ese fuego, toda esa fuente de rabia, odio y malestar.

A pesar de que ahora mismo nos venga a la mente alguna que otra persona rencorosa que hemos conocido, hay un aspecto que no debemos descuidar. Esta dimensión, este sentimiento profundo (y sin duda autodestructivo) no lo experimentan de forma exclusiva quienes no saben practicar el saludable ejercicio del perdón. En realidad este tema tiene su profundidad, sus matices y dimensiones contrapuestas en las que todos nosotros podemos derivar en un momento dado.

Así, cabe decir que más allá de lo que pueda parecer estamos ante un tipo de sentimiento muy recurrente. Lo experimenta por ejemplo quien ha sido herido, abandonado o traicionado por su entorno familiar. Lo sufre quien ha sido engañado en su relación afectiva. El rencor es también esa sensación permanente que habita en quienes han sobrevivido a una guerra o un conflicto armado. Son situaciones como vemos comprensibles, aunque no saludables desde un punto de vista psicológico.

No lo es en primer lugar porque el rencor se caracteriza por un hecho altamente nocivo: la cronicidad. Son estados angustiantes que se alargan en el tiempo, que se arrastran hasta el punto de interferir en otros ámbitos de la vida. Cambia el humor, se pierde la confianza en los demás, varían las actitudes y se altera incluso el tipo de trato que prestamos a quienes nos envuelven. El rencor es como el óxido, se extiende y termina debilitando toda estructura, toda identidad.

“El resentimiento se deleita de antemano con un dolor que querría que sintiese el objeto de su rencor”.

-Albert Camus-

flor entre grietas representando simbolizando a las personas rencorosas

Personas rencorosas: características y perfil psicológico

Las personas rencorosas tienen una caja fuerte en su interior. En ella esconden el peso de un agravio, el dolor de un engaño, de una traición o incluso de un abandono u ofensa. Esa caja está blindada por una razón evidente: no desean olvidar ni un matiz de lo sucedido. Así, a todo ese daño moral comprimido y a buen recaudo, se le añade esa tristeza que en un momento dado mutó en rabia y más tarde en odio. 

Asimismo, en todo ese tejido psicológico se le suele añadir un último componente: el del deseo de venganza. No en sentido directo o con componentes violentos. Porque lo que se desea en la mayoría de los casos es que de algún modo, le sea devuelta a esa persona que nos hizo daño la misma moneda, el mismo sufrimiento y en las mismas condiciones. Por tanto, y sabiendo esto, es común que las personas rencorosas presenten las siguientes características.

Incapacidad para perdonar

A veces perdonar resulta muy complicado, lo sabemos. Sin embargo, debemos tener claro que el perdón es ante todo ese paso que nos permite cerrar una etapa y recuperar el equilibrio emocional. Así, y en lo que se refiere a este tipo de perfil caracterizado por un rencor profundo, cabe señalar que además de no querer perdonar, alimentan su propio sufrimiento recordando a diario el peso de la ofensa o daño sufrido.

Hay por tanto una retroalimentación constante y con ella, una intensificación del sufrimiento. De hecho, estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Pisa y publicado en la revista Frontiers in Human Neurosciencie, nos revelan que el hecho de alimentar el resentimiento abre aún más la herida emocional. Sin embargo, el acto de perdonar regula un gran número de estructuras neuronales, favorece la calma, reduce el estrés y activa áreas como la corteza prefrontal (relacionada con la resolución de problemas).

Chica enfadada tras un cristal simbolizando a las personas rencorosas

Pensamiento dicotómico

O estás conmigo o estás contra mí. Las cosas o son blancas o son negras, o me ayudas o me traicionas. Este tipo de enfoque conforma una clara distorsión cognitiva. Es un esquema muy rígido de pensamiento del cual, las personas rencorosas ni tan siquiera son conscientes porque están habituadas a bordear siempre los extremos, a situarse en posiciones muy polarizadas donde lo único que consiguen es establecer enormes y amargas distancias con quienes les rodean.

El orgullo que no deja tregua

El orgullo es un caballo de batalla que todo lo invade, lo arrasa y lo transforma. Esta características hace que este tipo de personas estén siempre a la defensiva, y que a la mínima se sientan heridos y altamente dolidos. No es fácil hacer vida, dialogar o llegar a acuerdos con quien se deja llevar siempre por el orgullo, por esa actitud que todo lo toma de forma personal.

Incapacidad para atender necesidades emocionales y psicológicas

A todos nos pueden hacer daño. A su vez, y como es de esperar, tenemos pleno derecho a experimentar sensaciones negativas hacia quien nos lastimó. Sin embargo hay un aspecto que ya no entra dentro de la normalidad psicológica: mantener de forma permanente esa rabia, ese recuerdo doloroso y la impronta que le acompaña, el mismo que acaba transformándose en amargura crónica.

Tenemos la plena obligación de asumir lo aceptado y avanzar. Avanzar no es olvidar ni mucho menos, sino aprender a valernos de ciertas estrategias psicológicas para lidiar con las heridas y permitirnos nuevas oportunidades. Así, quien no lo hace, quien no es capaz de dar un escape, una salida válida a tanta rabia y amargura termina haciendo del rencor su forma de vida.

Hombre con una nube en la cabeza simbolizando a las personas rencorosas

¿Cómo acabar con el rencor que nos atenaza y domina?

En un artículo publicado en una revista de psicología conductual, se hablaba de un interesante estudio llevado a cabo en la Universidad de Ontario, Canadá sobre este mismo tema. En él se argumentaba la necesidad de facilitar herramientas a las personas rencorosas para que dieran forma al perdón emocional.

Esta dimensión, este ejercicio de salud, es determinante por una razón muy simple: nos permite liberarnos de las emociones negativas para generar una nueva realidad psicológica desde la cual, empezar a trabajar.

  • Por otro lado es recomendable que este tipo de perfil trabaje la flexibilidad en su enfoque de pensamiento. Con esta dimensión facilitaremos el que puedan ver las cosas desde nuevas perspectivas.
  • Asimismo, también es conveniente ofrecer herramientas para la gestión de la rabia, una dimensión habitada siempre por pensamientos distorsionados y por una activación fisiológica poco saludable.
  • Las personas rencorosas, además, necesitan poner atención en otros aspectos con los cuales poder trasladar la mirada desde el pasado hacia el presente. Alimentarse en exclusiva de los recuerdos negativos del ayer entorpece la oportunidad de vivir con libertad. Por tanto es recomendable que inicien proyectos nuevos, que se abran a nuevas experiencias, aficiones, relaciones, etc.

Para concluir, tal y como se suele decir el rencor es un abismo sin fondo o un páramo sin fronteras. Nadie merece vivir eternamente en semejante escenario. Aprendamos por tanto a construir vías de escape, caminos para liberarnos y respirar con mayor tranquilidad y dignidad.

Las 7 palabras mágicas

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stas son 7 palabras que deberíamos incorporar más en nuestro vocabulario, pero más aún, a nuestra hacer cotidiano. Muchas veces queremos que nuestras vidas sean mejores, sean “mágicas”, pero no estamos yendo en el camino correcto que nos haga experimentarlo. Primero que todo, tenemos que ser conscientes de que estamos desviados del camino, un sólo movimiento que nos lleve hacia el correcto y puede que empecemos a ver eso que realmente deseamos. Revisa las siguientes palabras mágicas que le darán sentido a tu vida si las haces conscientes cada día.

Mujer soplando

Las 7 palabras mágicas

Incorpora estas 7 palabras mágicas a tu vida de hoy en adelante y te sorprenderás de que sólo bastaba hacer ese cambio de perspectiva.

Muévete

Mueve tu casa, tu cama, tu cuerpo.
Camina, sal por las montañas, sal de la rutina del trabajo, las relaciones y los patrones de vida. Cambia tu perspectiva. Acércate a aquellas personas con las que puedas ser auténtico y nutran tus sueños más locos. No necesitas mover montañas, trasladar una pequeña piedra puede hacer maravillas.

Toca

Toca las partes que amas de tu cuerpo.
Da abrazos en la panadería, en el parque, en las puertas de toda la ciudad. Besa a la gente en la mejilla. Acaricia a tu gato o tu perro un poco más. Saborea la sensación de un pañuelo de seda, de una pieza de madera, de las diferentes texturas. El musgo, las cortezas, las rocas y el agua. Mientras más lo hagas te sentirás más a gusto con el placer de tocar.

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Escucha

Siéntate en silencio y observa cuanto hay allí para ser escuchado.
Escucha a la gente, lo que realmente están diciendo. Escucha hasta la última nota de cada canción. Escucha tu voz interna, esa que solo escuchas cuando la confusión de cada día disminuye. Oye el susurro de las hojas, el llamado de las ranas, el crujido de la madera ardiendo en tu chimenea. Escucha con tu corazón y siempre escucha aquello que nunca es hablado.

Siente

El dolor, experimenta el gozo, hasta que sientas que vas a evaporarte. Permítete reír hasta que te duela, siente el amor desde lo más profundo de tu corazón. Ríndete a la sensualidad de la vida. Enójate y expresa tu furia, si es el caso, pero hazlo a solas.

Confía

Tu sabes lo que necesitas saber. Detén tus dudas. Aquella cosquilla interna es tu más alta verdad y ella te servirá del mejor modo. Te arrepientes cuando desconoces o niegas tu intuición. Ten esto en cuenta: finalmente, tú y sólo tú sabes lo que es mejor para ti. Si consumes, sin darte cuenta, todo tu día pintando, eso es lo que debes hacer. Si te encanta caminar al lado del océano, encuentra la forma de llegar allí.

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Reúnete

Con los hombres y mujeres que amas.
Toma el té acompañado, camina en compañía por el bosque, conversa y habla, lee en voz alta para otros.Celebra que tu cabello, tu piel, tu cuerpo y tus historias son diferentes a las de los otros y a su vez son completamente parecidas. Cocina y come en compañía.

Recibe

Por una vez, deja de dar y dar y dar a todos menos a ti mismo.
Acepta los cumplidos con gracia. La voz que necesitas oír, el abrazo, ese momento para conversar, la comida en tu mesa, el dinero que necesitas, siempre serán suministrados. Ábrete a recibir, abre tus manos para que sean llenadas con abundancia. Recibe todas las cosas buenas que mereces y recuerda mostrar gratitud por tu vida.

¡Qué esperas para empezar a ser de tu vida mágica! Empieza un día a la vez. Elige un día para cada palabra y empieza ese cambio. No hay mejor medicina que amarse a sí mismo. Esperamos que estas 7 palabras mágicas, palabras de amor, traigan felicidad y plenitud a tu vida.

Por qué los niños ven la misma película una y otra vez?

Niño viendo una película

Frozen, Ratatouille, Mi villano favorito, Buscando a Dori… Los niños ven la misma película una y otra vez sin cansarse y sin parpadear siquiera. Siempre es buen momento para pedirla y quedar ante la televisión como hipnotizados, extasiados de puro placer y divertimento. Los padres, agotados, les acompañan a menudo preguntándose qué hay tras esta desconcertante obsesión.

Hace solo unos meses, medio mundo se sorprendía ante una curiosa noticia. Un usuario de Netflix había visto una misma película 357 veces a lo largo de un año. La mayoría ansiaba saber dos cosas: de qué producción se trataba y quién era esa persona en concreto. Finalmente, la conocida plataforma audiovisual contactó con el usuario para conocerlo y poder publicar su historia.

Un niño puede haber visto más de 100 veces esa película por la cual siente una gran predilección. Sin embargo, no importa cuántas veces la haya visto, su nivel de atención es el mismo que la primera vez.
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La película en cuestión era ni más ni menos que Bee Movie. Un divertido film de animación donde una abeja recién graduada en la universidad deja su colmena para entablar una bonita amistad con una humana, una florista. Por su parte, el usuario que había visto esta producción casi a diario era Jaxson, un bebé de poco más de un año de edad.

Tal y como explicó la mamá, el pequeño tenía solo un par de meses cuando quedó fascinado con las imágenes de esta película de DreamWorks. Tanto es así que desde entonces no hay día en que no se la ponga nuevamente. Según ella, durante el tiempo que dura Bee Movie, Jaxson está más relajado y atento que nunca. Ella es consciente de que su hijo apenas entiende nada, pero en vista de la satisfacción que le produce no duda en regalarle a diario ese instante de deleite y entretenimiento.

Los niños ven la misma película una y otra vez porque su cerebro así lo necesita

La historia de esta usuaria de Netflix y su hijo nos sorprende, quizá, por la edad del protagonista. Sabemos que los niños de hoy en día tienen un contacto muy temprano con el mundo audiovisual. Las imágenes en movimiento, el color, la música y las voces son estímulos muy atractivas para el cerebro de los pequeños. Sin embargo, cuando los niños ven la misma película una y otra vez, hay algo más que mera atracción sensorial. 

Echemos por un momento la mirada atrás, hasta nuestra propia infancia. También nosotros teníamos nuestra película favorita, aún más, teníamos, cómo no, nuestro cuento favorito. Ese que siempre queríamos leer o que esperábamos que nuestra madre o nuestro padre nos explicara cada noche. Adorábamos a su vez que nuestros abuelos nos contaran esa historia o esa anécdota cada vez que íbamos a visitarlos. Nos encantaba gravitar alrededor de narraciones conocidas, previsibles, familiares…

La repetición como medio de aprendizaje

El cerebro infantil aprende y consolida la información a través de la repetición. Por ello, no es extraño que los niños vean la misma película una y otra vez, que nos pidan cantar siempre las misma canción o que quieran que les leamos los mismos libros. Así, estudios como el publicado en el 2011 en la Universidad de Sussex, Brighton nos demuestran que los pequeños integran esas historias como un patrón. Son cadenas de significado que ir descifrando cada vez mejor.

A medida que lo logran, mejoran su lenguaje, descubren nuevas palabras, comprenden mejor los argumentos, y desmenuzan cada vez más y más detalles, consiguiendo con ello una mayor satisfacción personal. 

La repetición confiere comodidad y seguridad

Los niños necesitan hábitos, pautas, rutinas. De este modo no solo logran organizar mejor su mundo para descubrirlo, lo que consiguen también con un escenario pautado es sensación de seguridad. Por tanto, no debe sorprendernos que cuando los niños ven la misma película una y otra vez experimenten tanto placer y bienestar.

Saber lo que va a ocurrir en cada momento les permite validar sus expectativas, les refuerza y les relaja. No hay imprevistos que procesar en un segundo, no hay información contradictoria que les ponga en alerta. El tener ante ellos esa película conocida, ese cuento o ese libro tan leído o tan escuchado les ayuda obtener esa seguridad placentera y ante todo “controlable”.

Mejora el pensamiento lógico

El pensamiento lógico hace referencia a las relaciones que hacemos entre dos o más objetos. Es hacer comparaciones, inferir información, combinar y obtener una serie de conclusiones. Este importante proceso cognoscitivo del que nos habló Piaget en su momento es clave para el desarrollo intelectual de los niños.

De este modo, poder disponer de un marco como es una película con una historia determinada, les permitirá ir encontrando esas mismas relaciones, les ayudará a hallar esas relaciones causa-efecto, esos vínculos entre factores, entre estímulos, micro-historias, gestos, palabras…

pequeña con mando representando por qué los niños ven la misma película una y otra vez

Para concluir, aunque a nosotros como adultos estas experiencias repetitivas nos agoten y exasperen, nuestros pequeños las necesitan. Cuando los niños ven la misma película una y otra vez, maduran. No solo disfrutan, también crecen. Se sienten competentes al hacer predicciones, se deleitan ante esos estímulos familiares. Permitamos entonces que disfruten de sus producciones preferidas, ya llegará el momento en que solo ansíen experiencias nuevas fuera de aquello que quieren conocer mejor.

El “susto”: cuando el alma abandona el cuerpo

Pintura abstracta para representar el concepto de susto

Si preguntamos a alguien en qué consiste el susto lo más probable es que nos diga que se trata de una reacción de sobresalto. Así, cuando algo nos da miedo puede llegar a asustarnos. Hablamos de una sensación que nace de la percepción/intuición de amenaza.

Si consultamos la Wikipedia, encontraremos la siguiente definición: “el susto, sobresalto o reacción de alarma es una respuesta de la mente y del cuerpo a un estímulo repentino e inesperado, como puede ser la luz de un flash, un sonido ruidoso o un movimiento rápido cerca de la cara. En el caso de los humanos, la reacción incluye un movimiento físico al margen del estímulo, una contracción de los músculos de los brazos y piernas y a menudo un parpadeo”.

Sin embargo, no es de este “susto” de lo que vamos a hablar en este artículo. Existen trastornos o conceptos culturales de malestar que son propios de determinadas culturas o sociedades. Este es el caso del “susto” al que nos referimos.

El susto como concepto cultural de malestar

Los síndromes dependientes de la cultura hablan depatrones de comportamiento aberrante y experiencias perturbadoras, recurrentes y específicas de un lugar determinado“. Algunos de estos patrones son considerados por los nativos como “enfermedades” o, por lo menos, como causas de sufrimiento y la mayoría se conocen por nombres locales.

Estos síndromes se limitan a sociedades específicas o a áreas culturales y son categorías diagnósticas populares localizadas. Otorgan un significado coherente a ciertos conjuntos de experiencias y observaciones.
Mujer con cara triste

De esta forma, el susto es una explicación cultural del malestar y el infortunio prevalente entre algunos latinos de Estados Unidos. También se da en personas de México, Centroamérica y Sudamérica. En la región andina, el susto se conoce como espanto.

Este concepto no se reconoce como categoría de enfermedad entre los latinos caribeños. Pero entonces ¿qué es el susto? El susto es una enfermedad atribuida a un suceso que asusta y que hace que el alma abandone el cuerpo.

Esta escisión se da como resultado de la infelicidad y enfermedad, además de porque aparecen dificultades para desempeñar los papeles sociales clave. Los síntomas pueden aparecer en cualquier momento, desde días hasta años después de sufrir el suceso que le asustó. En los casos extremos, puede producir la muerte.

El espanto o susto puede definirse como un ‘impacto psicológico’ de intensidad variada que se padece a consecuencia de factores diversos. Entre ellos encontramos los de índole sobrenatural, fenómenos naturales y circunscritos en experiencias personales que emergen como eventualidades fortuitas del todo inesperadas.

Como vemos, el susto es una entidad nosológica de filiación tradicional extendida prácticamente en todo el territorio latinoamericano. No obstante, las formas en que se le conoce, la propensión a adquirirlo y las prácticas terapéuticas o los rituales preventivos, poseen connotaciones particulares relacionadas con las diferentes regiones geográficas.

¿Cómo se manifiesta el susto?

No hay síntomas específicos que lo definan. Sin embargo, lo síntomas que suelen referir las personas con susto son alteraciones del apetito, sueño inadecuado o excesivo, sueño turbado o sueños, sentimientos de tristeza, baja autoestima o suciedad, sensibilidad interpersonal y apatía.

Los síntomas corporales que acompañan al susto pueden ser molestias y dolores musculares, frío en las extremidades, palidez, cefalea, dolor abdominal y diarrea. Los acontecimientos que lo provocan son diversos. Estos acontecimientos incluyen fenómenos naturales, animales, situaciones interpersonales y entes sobrenaturales, entre otros.

“El espanto o susto puede definirse como un “impacto psicológico” de intensidad variada que se padece a consecuencia de factores diversos. Entre ellos encontramos los de índole sobrenatural, fenómenos naturales y circunscritos en experiencias personales que emergen como eventualidades fortuitas del todo inesperadas”.
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Los padecimientos somáticos suelen ser crónicos y muy diversos. Son atribuidos a “pérdida del ánimo” inducidos, como decíamos, por un miedo intenso, a menudo sobrenatural. En algunos casos, los acontecimientos traumatizantes no se sufren de manera personal.

Los pacientes se ven afectados cuando otros (generalmente familiares) se asustan. Otros síntomas incluyen agitación, anorexia, insomnio, fiebre, diarrea, confusión mental o apatía. Diferentes estudios atribuyen algunos casos a hipoglucemia y enfermedades orgánicas no especificadas. También se ha atribuido a trastornos de ansiedad generalizada o estrés producidos por conflictos sociales o baja autoestima.

Hombre haciendo ritual

Tipos de susto

Se han identificado tres tipos de susto (denominado cibih en la lengua zapoteca local). Cada uno de ellos tiene relaciones diferentes con los diagnósticos psiquiátricos.

El susto interpersonal se caracteriza por sentimientos de pérdida, abandono y no ser querido por la familia. Los síntomas que lo acompañan son la tristeza, mala imagen de sí mismo e ideación suicida. Este tipo de susto parece estar estrechamente relacionado con el trastorno de depresión mayor.

Otra posibilidad es que el susto sea el resultado de un acontecimiento traumático que jugó un papel fundamental en la configuración de los síntomas y en el procesamiento emocional de la experiencia. En este caso, parece más apropiado el diagnóstico de trastorno de estrés postraumático.

Por otra parte, existe también el susto caracterizado por varios síntomas somáticos recurrentes, para los que la persona ha buscado la asistencia sanitaria de varios médicos. Entonces, se considera similar a un trastorno de síntomas somáticos.

Como hemos visto, el susto se clasifica y trata como una totalidad en la que pueden reconocerse elementos específicos. Si bien no existe el equivalente exacto de esta enfermedad popular, se trata de un padecimiento que en ocasiones es confundido con otros, debido a lo complicado del diagnóstico diferencial. Así, incluso podría llegar a ocultar distintas patologías orgánicas.

Test del Árbol de Karl Koch

Árbol con una puerta en su tronco

El test del Árbol de Karl Koch es una prueba proyectiva interesante para analizar nuestra personalidad, así como nuestro universo emocional subyacente. Por la facilidad de su aplicación es común que se use en niños; sin embargo, suele ser también una herramienta de auto-análisis bastante entretenida para intentar conocernos un poco mejor.

El test del Árbol es conocido también como la prueba de Baum y fue desarrollada sobre los años 50 por un psicólogo llamado Charles Koch. Tiene ya bastantes años, pero su uso sigue siendo frecuente. Ahora bien, si decimos que esta prueba consiste únicamente en pedirle a un niño o a un adulto que dibuje un árbol con sus raíces, su tronco y su copa, es posible que más de uno de nuestros lectores duden casi al instante de la fiabilidad y validez de este instrumento.

Las ventajas de la prueba del Test del Árbol es que puede administrarse rápidamente a una gran variedad de personas. Ofrece una información interesante sobre aspectos emocionales que más tarde, se comparará con el resultado de otras pruebas.

Antes de llegar a esta conclusión, vale la pena tener en cuenta algún detalle. Las pruebas proyectivas constituyen un tipo de instrumento clínico bastante útil. Gracias a ellas, logramos recavar diversos datos sobre cómo nuestros pacientes perciben, entienden y manejan su mundo. Así, instrumentos como el test de Rorschach, el test del hombre bajo la lluvia o el test del Árbol resultan muy eficaces como pruebas complementarias (no exclusivas) que podemos usar junto a muchas otras.

Por otro lado, y como simple curiosidad, cabe señalar que el doctor Koch eligió esta figura para diseñar su prueba diagnóstica por el simbolismo que tienen los árboles. Todas las culturas, todos los países tienen en los árboles una referencia entre mitológica y totémica que se enraíza mucho en el ser humano sin importar la edad. Intentar plasmarlos, intentar dibujarlos es casi como sacar al exterior las luces y las sombras que llevamos dentro…

imagen que representa el Test del Árbol

¿Qué evalúa el test del Árbol de Koch?

El test del Árbol de Kosch, al igual que todo ejercicio que nos obligue a hacer un dibujo, a elegir unos colores, a crear una figura de la nada plasmándola en una hoja en blanco, ofrece unas pistas sobre el estilo de nuestra personalidad. Asimismo, también denota un estado emocional determinado.

  • Mide también la estabilidad de la persona, la presencia o no de conflictos internos, su vulnerabilidad y su sensibilidad.
  • Por otro lado, ciertas corrientes psicológicas, como psicoanálisis, indican que esta prueba revela también la estructura de la psique o contenido de nuestro inconsciente.
  • Es interesante saber, tal y como nos revela un estudio reciente, que la prueba de Baum ha resultado ser muy eficaz para diagnosticar discapacidades cognitivas e incluso principios de demencias.

¿Cómo se aplica?

El test del Árbol puede aplicarse a cualquier persona a partir de los 5 o 6 años. Solo se requiere que la persona tenga ciertas habilidades motoras básicas para dibujar.

  • Se le da a la persona unas hojas en blanco, lápices de colores y goma de borrar.
  • Se les pide que dibujen un árbol, con sus raíces, su tronco, las ramas, etc.
  • En el caso de que los pacientes sean niños de 5 o 6 años, les pediremos que hagan dos dibujos. El primero será de estilo libre, “dibuja el árbol que tú quieras, uno a tu gusto”, les diremos. Más tarde, les indicaremos que hagan un nuevo dibujo, y que ahora el árbol sea diferente al primero. De ese modo contaremos con dos dibujos para poder hacer mejor la evaluación.
  • El tiempo estimado va entre los 10 minutos y la media hora. Lo que necesite cada persona.

imagen que representa el Test del Árbol

¿Cómo se analiza el test del Árbol?

Nos tenderemos que fijar en diferentes elementos:

Suelo

  • Un dibujo donde no hay línea de suelo o raíces puede indicar falta de estabilidad emocional y personal en el paciente.
  • Las raíces desproporcionadas y con forma de rayos también pueden ser un indicador de problemas, contención emocional, rabia y desarraigo.

Tronco

  • Un tronco muy delgado: se asocia a personas muy sensibles y delicadas o, por otro lado, puede denotar la presencia de tensiones o demandas externas que alteran la calma y el bienestar del paciente.
  • Un tronco muy ancho: personas impulsivas, con alta emotividad y poca capacidad de autocontrol.
  • Un tronco de proporciones normales denota equilibrio interno.
  • Tronco formado por líneas rectas: persona correcta, con buena capacidad de abstracción.
  •  Tronco de líneas onduladas: persona sociable, dulce y que no tiene problemas de sociabilidad.
  • Troncos con dilataciones, oquedades, tachones, puntas que sobresalen: presencia de miedos, traumas, emociones contenidas, inhibición…

La copa

La copa de los árboles refleja la interacción con el medio físico y exterior. Mientras las raíces y el tronco se relacionan más con el mundo interior y emocional, las ramas se supone que representan ya otro nivel psíquico.

  • Copa pequeña: los niños de hasta 9 años siempre dibujan copas pequeñas, es normal. Pueden denotar inmadurez, relación con el mundo infantil.
  • Copa grande: puede decirnos que la persona que ha hecho el dibujo cuenta con gran fantasía, entusiasmo o incluso que puede tener un punto más destacado de narcisismo.
  • Árbol sin copa: puede decirnos que la persona que ha hecho el dibujo cuenta con una falta de desarrollo, posible problema cognitivo.
  • Copa en espiral: puede tratarse de una persona comunicativa, con buen gusto, delicada.
  • Copa en forma de rayos o varas: persona terca, impulsiva, con cierta rabia o sentimientos desafiantes.
  • Copa con hojas: persona vivaz.
  • Copa con frutos: persona con objetivos y deseos que cumplir.

imagen que representa el Test del Árbol

A estos valores aquí descritos se le añaden muchos más, como la aparición de otros “accesorios” como casas, pájaros, colinas… Es decir, detalles no demandados por el psicólogo que también pueden aportar información relevante. Asimismo, también es bueno tener en cuenta los colores elegidos para pintar el árbol e incluso el tamaño de las propias figuras.

Además, elementos como ramas cortadas, agujeros o heridas en los troncos, falta de raíces o la presencia de colores oscuros pueden llamar nuestra atención. Todo ello revelaría la presencia de posibles traumas. Sin embargo, como hemos señalado al inicio, el test de Árbol no se utiliza como única prueba diagnóstica. Hablamos de una herramienta interesante, que junto con algunas otras, nos puede ayudar a recabar información para dar un diagnóstico final más preciso.

15 CLAVES PARA RECONOCER UN HOMBRE INMADURO

 
15 CLAVES PARA RECONOCER UN HOMBRE INMADURO 

Bien sea que acabas de empezar una relación, has puesto los ojos en alguien o algo te chirría de tu pareja te mostramos 15 claves para reconocer un hombre inmaduro, ya que como dicen el amor es ciego.

Todas los conocemos: el mujeriego, el niño de mamá, el compromisofóbico y el chico lindo que sólo quiere ser tu amigo (por nombrar algunos).

Para agregar a los no candidatos a la adultez está el niño en cuerpo de adulto. Los hombres emocionalmente inmaduros pueden parecer agradables, relajados y cariñosos, pero un niño en cuerpo de adulto nunca fallará en hacer honor a su nombre.

 

1. Comportamiento inapropiado

Un hombre maduro es alguien de quien no tienes que preocuparte, mientras que el niño en cuerpo de adulto puede ser vergonzoso. Podría beber de más en la fiesta de la oficina, poner el fútbol en la cena de Acción de Gracias de tu mamá y contestar su teléfono en la boda de tu amiga. Y, como el niño de cuatro años al que se parece, quizá hará una mueca si lo corriges.

 

2. Videojuegos

Los hombres emocionalmente inmaduros no quieren ir a tu reunión familiar si es el mismo día en el que el nuevo juego de Assassin’s Creed saldrá al mercado. Y no puede pagar su parte del alquiler porque tenía que comprar la consola de juegos más nueva, o sólo sale de paseo si es para cazar pokemons…

 3. Tus sentimientos no importan

No quiere saber cómo te ha ido el día, no quiere conocer a tus padres… peor aún, es grosero con tus amigos. Si tus opiniones son diferentes a las suyas, las ignora….

 4. Egoísta

Los hombres maduros equilibran tus necesidades y las suyas. Los hombres emocionalmente inmaduros te pedirán que les hagas café pero nunca ofrecerán hacerte uno. Si te compra un regalo de cumpleaños, es una entrada de cine para ir a ver la película que él quiere ver.

5. Sus chicos

Ya sea noche de póquer o golf, su noche con sus chicos es más importante que el tiempo de calidad en pareja. Él no entiende por qué te enojas tanto cuando te deja en casa en una noche de viernes para ir a tomarse una cerveza con sus amigos, hasta ahí tampoco hay mayor problema, pero el emocionalmente inmaduro acudirá a su cita de amigos aunque tú estés con fiebre en la cama.

 

6. Emocionalmente no disponible

No quieren una relación adulta, quieren una fiesta. Se irán cuando los necesites. No pueden comprometerse a hacer nada contigo porque algo más divertido podría surgir. Los hombres maduros no juegan (tantos) juegos.

7. Obsesionado con los juguetes

Tienen las últimas consolas de videojuegos, las televisiones más grandes y el mejor coche, cámara, bicicleta, etcétera. Se sientan en un mueble horrible de segunda mano porque todo el dinero se les fue en el sistema de sonido.

8. Adictos a la adrenalina

Mientras más imprudente suene, más querrán hacerlo los hombres emocionalmente inmaduros.

9. No comparten

Pedirán una pizza y nunca preguntarán qué aderezos quieres. Comprarán un perrito caliente y se sorprenderán de que tú también querías uno. Se comerán la mitad de tus papas y se molestarán si tomas una de las suyas.

10. Nunca se equivocan

Piensa que siempre tiene la razón. Si pierde su trabajo, es porque el jefe estaba en su contra, no porque haya sido irresponsable o tomado demasiados descansos. Las peleas siempre son tu culpa por pedirle hacer algo que no quería hacer.
11. Tienen rencores

Hará que el más pequeño error sea algo grande y nunca te dejará olvidarlo. Lo recordará en cada discusión y se reirá de ello en situaciones sociales.

 

12. Eternos niños de mamá

Los hombres emocionalmente inmaduros corren a casa cuando necesitan que se haga la despensa o se lave su ropa. No ven nada de malo con comer chucherías y ver la TV mientras su mamá dobla su ropa.

13. Te menosprecia

Te hace el centro de las bromas y aumenta su ego menospreciándote. Hace que tu trabajo suene poco importante y se burla de tu inteligencia –quizá con algo de razón si es que estás dispuesta a aceptar esas tonterías-.

14. No le interesan tus amigos
No le agradan tus amigos y el sentimiento es mutuo. Encuentran excusas para faltar a cualquier cosa en la que ellos no sean el centro de atención. Tus amigos saben que podrías estar con alguien mejor.

15. Deportes 24/7
Los fines de semana están dedicados al equipo que esté jugando, sin importar lo que tú quieras hacer.

Por supuestísimo eres libre de elegir el tipo de hombre con el que quieres estar, pero si el tuyo reune estos requisitos deberás estar preparada para lo que conlleva…