El escuchar lo que significamos para alguien, algunas veces resulta necesario

El escuchar lo que significamos para alguien, algunas veces resulta necesario

Más allá de querer inflar nuestro ego a través del reconocimiento del otro en cuanto a lo que somos en su vida y lo que siente hacia nosotros, se encuentra una faceta que todos tenemos que está vinculada a nuestro niño interior, el cual demanda escuchar lo que significamos para alguien, que a sus ojos resulta importante.

El afecto se expresa de múltiples formas, pero sin duda, escuchar a alguien interesado en hacernos saber la posición que ocupamos en su vida, resulta muy gratificante. Las palabras dulces son caricias para nuestro sistema emocional, nos hacen sentirnos tranquilos, queridos, amados y cuidados.

No demos el amor por sentado

Muchas veces el amor, se da por sentado. Asumimos que nuestras acciones están hablando por nosotros, lo cual en algunos sentidos es así, pero el recordar de vez en cuando a esa persona especial, lo que sentimos por ella, genera tanto en esa persona como en nosotros un efecto que favorece la relación y estrecha los vínculos.

Evidentemente que estas palabras que acarician y alimentan el alma, deben ser coherentes con las acciones ejecutadas. De nada sirve decirle a alguien cuánto le amamos y cuánto nos importa, si en algún sentido le estamos maltratando o agrediendo, de forma frontal o por su espalda.

El amor lo podemos manifestar de muchas maneras y si tenemos la posibilidad de hacerle la vida más bonita a alguien, solo por reconocerle verbalmente lo que es, lo que sentimos, lo que sería de nosotros sin esa persona, pues ¿por qué no hacerlo?

Ciertamente algunas personas necesitan más o menos reconocimiento y valoración por parte de sus personas especiales. Pero como esto es algo que jamás va a restar, podríamos hacernos la costumbre de dar a conocer a quienes nos interesan, lo enriquecedor que resulta poder depositar nuestro cariño en ellos y lo afortunados que nos sentimos por su presencia en nuestras vidas.

Para algunos los sentimientos resultan un tema tabú

Muchas son las familias en las que hablar de sentimientos y emociones es un tema casi negado y si nos criamos en ellas, nos cuesta expresar lo que sentimos y se nos hace extraño que otro venga a decirnos lo que siente con respecto a nosotros.

Además existen perfiles personales que tienden a ser más abiertos o más cerrados en cuanto a sus sentimientos. Podemos ver relaciones de cualquier tipo, donde se expresan sentimientos y emociones en cada interacción y en otros casos apreciar relaciones en donde jamás se han dicho un “te amo“, aun sintiéndolo.

No vamos a decir que una cosa está bien y la otra mal, lo que es necesario tener en cuenta es que un reconocimiento por parte de quien nos quiere, siempre resulta en un bálsamo. Puede ser que no estemos acostumbrados a esas dinámicas comunicacionales y en primera instancia resulte hasta incómodo. Pero de seguro vale la pena acostumbrarse y darle cabida a una muestra más de amor que podamos recibir.

Tengamos claro que este tipo de regocijo podemos ofrecerlo en todo tipo de relaciones que tengamos, con nuestros hijos, con nuestra pareja, con nuestros amigos… con toda persona que de alguna manera esté en nuestro círculo y nos haga sentir algo especial por ella.

A veces hasta pena nos da colocarnos al descubierto o parecer cursi. Pero cuando vamos derribando esas barreras y vemos cómo nos sentimos acariciando el alma de alguien más, esto se convierte en algo adictivo, que en el mejor sentido nos invita a repetirlo. Porque a fin de cuentas en cada reconocimiento que le hacemos al otro, de alguna manera, estamos reconociéndonos a nosotros mismos.

Por: Sara Espejo

Si no sabes lo que buscas, no desordenes la vida de otros

Si no sabes lo que buscas, no desordenes la vida de otros

Resulta perjudicial para los involucrados que alguien que no sabe lo que busca, oriente sus esfuerzos en desordenar la vida de otra persona. Cuando nos relacionamos con alguien, no tenemos que tener un plan definido de qué y cómo lo queremos, lo que deseamos obtener. Es sano el improvisar y dejarnos llevar en un océano de oportunidades, mientras descubrimos al otro y a nosotros mismos en cada paso que damos en la relación.

Pero el no saber en lo absoluto qué estamos buscando, pero sentir que debemos hallarlo, es como llegar a una casa que no nos pertenece revisando todos los cajones, abriendo todas las puertas, irrumpiendo en cada espacio. Pero probablemente pasándole por encima a aquello que la otra persona tiene para ofrecernos y que no somos capaces de ver y mucho menos de apreciar.

El cuidado y la delicadeza deberán predominar

Debemos ser delicados con quienes nos abren las puertas de sus vidas. Cada quien, todos y cada uno de nosotros tiene espacios especiales, tiene tesoros en su interior, que no muestran a todos, solo a personas que sienten que se lo merecen y el entrar desordenando, rompiendo y hasta ridiculizando los espacios comunes y hasta sagrados del otro, no es más que un acto vil, que debería traer como consecuencia el mostrar el camino a la salida y la prohibición de acceso.

Puede que no tengamos muy claro hacia dónde vamos con alguien, pero es conveniente aclarar dentro de nosotros qué queremos, trazarnos un bosquejo básico de lo que nos gustaría encontrar y así entre dos verificar si hay coincidencia en lo que cada quien tiene para dar y espera recibir.

No debemos llenarnos de expectativas en nuestras relaciones, pero si vamos a ir sin mapas, debemos hacer de manera cautelosa, descubriendo al otro de la manera sutil, poco invasiva, invitándole a que sea él quien nos dé el recorrido por su vida y nos dé acceso progresivo a lo que le parece importante y quiera compartir con nosotros.

Hay personas que resultan devastadoras, que dejan la vida del otro en ruinas, como si de un tsunami o un tornado se tratase. Pasan sin pedir permiso, autoritariamente, de manera atropellada, desmeritan todos a su paso, desordenan y hasta  destruyen. Sin detenerse un momento a pensar de que se trata de la vida y de la intimidad de alguien más, que merece respeto.

Agradecer y honrar las vidas que tocamos

Agradezcamos y honremos cada invitación a entrar en la vida de alguien. Esperemos de manera cortés que abran las puertas que estén cerradas, de manera voluntaria y delicadamente vayamos descubriendo lo que encierra ese universo. Esa persona que de alguna manera nos está dando la oportunidad de crecer a través de ella.

Una manera de decirle a los demás cómo nos gustaría que entraran en nuestras vidas, es mostrándoles cómo vamos recorriendo las de ellos. Comportémonos como nos gustaría que se comportasen los demás con nosotros.

Ciertamente el entrar en la vida de alguien no es garantía de que estaremos por allí mucho tiempo. Pero en cualquier caso, incluso en aquellos en los que queremos salir corriendo de allí, debemos aprender a hacerlo sin dejar huellas indeseables en aquello que no nos pertenece.

Incluso cuando tenemos muy claro lo que buscamos en una relación o con alguien en particular, debemos dirigir nuestros esfuerzos en hallar aquello de forma delicada y respetuosa. Imaginemos que los espacios de cada quien es un jardín lleno de flores y debemos atravesarlo cuidando de no pisar ninguna flor. Pues cada una representa un sueño, un valor, algo de su historia, sus afectos y el estar conscientes de nuestros pasos evitará siempre el hacer daño, incluso el que propinamos de manera involuntaria.

Por: Sara Espejo –

El destino pone a muchas personas en tu vida, solo las mejores permanecen

El destino pone a muchas personas en tu vida, solo las mejores permanecen

El destino pone a muchas personas en tu vida, solo las mejores permanecen

El destino pone a muchas personas en tu vida pero solo las mejores permanecen. Aquellos con quienes nuestros vínculos son más sinceros y fuertes se establecen en nuestra vida para quedarse amarrados a nuestro corazón.

Decimos “corazón” como una manera de simbolizar nuestro mundo emocional y social, del cual bebemos los sorbos de energía que nos vinculan a la vida, al ser en el mundo y en la sociedad a la que pertenecemos.

Que esta afirmación sea cierta también depende en gran parte de cómo seamos nosotros y de las personas que se nos acercan, siendo esto lo que determinará la oportunidad de rodearnos de personas que permanezcan a nuestro alrededor.

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Relaciones frágiles y relaciones sólidas, todo un mundo

Tal y como comentábamos en otra ocasión, es probable que echemos de menos a muchas personas pero quizás no permanecemos en contacto porque, aunque nos queramos, no nos hacemos bien. Pongámonos en situación y recordemos amistades o amores con los que estábamos constantemente discutiendo, lo cual generó conflictos que no pudimos solventar.

En otros momentos basta con pensar en que hay relaciones que coartan nuestras libertades por motu proprio, por actitudes inquisitoriales por parte de la otra persona o por la propia dinámica dañina que hemos forjado conjuntamente.

En este punto es importante que nos responsabilicemos y no seamos victimistas, pues la situación que forja y rodea a una relación frágil que se resquebraja debe ser analizada pacientemente desde el corazón.

Así, como si de un abanico de colores se tratara, debemos asumir que a veces no somos los compañeros ideales en ciertos momentos y que es normal que algunas relaciones no prosperen. Es parte de la naturaleza intrínseca del ser humano que nuestro entorno y nuestro mundo emocional estén en constante cambio.

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Dependerá en gran parte de cómo gestionemos ese mundo cambiante que algunas personas permanezcan y, con ellas, forjemos relaciones sólidas. Es una cuestión de compatibilidad, de esencia y de miradas íntimas que nos alimentan.

No obstante, sí podemos hacer algo para reforzar nuestras relaciones y construir bellos pilares que las sostengan. Aquí damos algunas premisas fundamentales para generar relaciones sanas y sólidas:

  • Escuchar para comprender, no para responder
  • Ser noble y no manipular, así como guardar lealtad.
  • Mantener nuestras promesas.
  • Ser honestos y francos con quienes nos rodean.
  • Ser atento y detallista.
  • No competir.
  • Pedir disculpas cuando sea necesario y perdonar. Los problemas no surgen de la nada y generalmente todos somos responsables de ello.
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La persona que baile contigo bajo la lluvia será la que camine contigo bajo la tormenta.

No es fácil sobrellevar la decepción de romper relaciones especiales

Hay veces que depositamos nuestra confianza en una relación y lo que se hace con ella nos defrauda.No conviene victimizar este hecho pero, sin duda, manejar estas decepciones suele resultar complicado y doloroso.

Generalmente las decepciones suelen ir precedidas de un malentendido. Bien sea porque no hemos sabido expresarnos o porque la otra persona no ha podido conectar con nosotros como necesitábamos, lo cierto es que gran parte de las rupturas se generan por quebrantar alguno de los principios que venimos comentando.

Después de esto tenemos que lidiar con un profundo sentimiento de decepción que, sin duda, es la suma de nuestra responsabilidad, la de la otra persona y la de los dos como creadores de una relación.

Por eso en estos casos conviene analizar nuestros orgullos y ver si hay alguna manera de solventar los problemas creados, de hablar desde el corazón y cerrar heridas.

Si esto no es posible simplemente nos toca asumir que hay personas que vienen y se van. Al fin y al cabo, como alguien dijo alguna vez, hay circunstancias vitales que nos encierran y otras que nos danalas; personas que nos cargan de piedras la mochila y personas que se encargan de aliviarla; personas que nos oscurecen y otras que lo dan todo por vernos brillar.

No gastemos nuestro tiempo con personas equivocadas que no nos permiten ser felices; no luchemos por quienes nos ignoran constantemente, valoremos a las personas que nos acompañan en los buenos y malos momentos. Seamos conscientes, las personas vienen y van y eso depende en gran parte de lo que elijamos.

No tienes que convencer a nadie de que tú serás su mejor decisión

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Si bien es cierto que todo en esta vida se resume en un proceso transaccional, también lo es que una vez que hemos establecido nuestra oferta, que nos hemos mostrado, que hemos asomado o expuesto abiertamente lo que estamos dispuestos a dar, no tenemos que seguir en una campaña promocional que intente convencer al otro de que nos escoja.

Una cosa es sembrar afecto, sembrar respeto, cuidar, inclusive prometer, pero tomarnos la tarea de interferir en una decisión que no fluye de manera natural del otro, no nos dejará otra cosa más que frustración y cansancio emocional.

Inclusive cuando el resultado es aquel por el cual hemos trabajado, quizás el no obtenerlo de manera espontánea, sino quizás forzada, alimente en nosotros una especie de insatisfacción, en donde nuestro ego, que no nos permitió retirarnos en un momento dado, ahora nos habla de su insatisfacción al tener al lado a alguien a quien tuvimos que convencer de que éramos su mejor decisión.

Decisiones

Todos tenemos el derecho de elegir libremente a la persona con la queremos estar y la misma libertad para decidir el momento en el cual queremos que eso ocurra, cuando hablamos de nuestros derechos, lo vemos muy lógico y justo, pero cuando hablamos en los derechos del otro, se vuelve todo un tanto más relativo, subjetivo y el argumento puede dejar de ser tan válido.

El punto es que ciertamente, así como nosotros tenemos derecho a escoger en quien queremos invertir nuestro tiempo y nuestras energías, pues la otra persona también lo tiene y eso significa que quizás nosotros no estemos dentro de sus primeras opciones.

Y si bien es válido el jugársela por quien nos interesa, de entrada tenemos que saber que el convencer a alguien de escogernos o de permanecer en nuestras vidas como queremos, puede resultar un proceso muy arduo e inclusive doloroso.

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A veces no nos damos cuenta de que hay mientras nos aferramos a algo o alguien, perdemos la capacidad de apreciar un universo de opciones, entre las cuales de seguro está una que nos genere tranquilidad, seguridad, afecto, sin demandarlo, sino por iniciativa propia.

Alguno dirá, pero ésa no es la opción que me gusta, pero si no nos damos la oportunidad, eso jamás lo podremos afirmar, de hecho quienes han decidido soltar esas situaciones de apego en donde intentan constantemente venderse ante el otro, mostrando lo mejor de sí, en su gran mayoría se sorprenden gratamente, cuando se dan espacio para amarse a sí mismos y evaluar lo que atraen desde ese punto.

No tienes que convencer a nadie, eres adorable, amable, respetable tal y como eres y justo así vendrá alguien a apreciarlo, solo debes permitírselo y permitírtelo.

Por: Sara Espejo

El amor de tu vida llegará después del error más grande de tu vida

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Conozco tu dolor, ese que te dejaron tan en el fondo y parece nunca querer salir. Sé cuánto duele tu alma. Los desamores no son fáciles de superar, si lo fueran todos serían felices. Un desamor es terrible, es una pérdida personal, como si desprendieran una parte de ti misma, esa que estaba cargada con todos los sentimientos que tenías hacia esa persona. A veces, un desamor nos lleva a un abismo emocional tan profundo que nos ciega, no sabemos cómo diferenciar la realidad.

Sé te que te ha pasado. Te enamoraste con todas tus fuerzas. El amor te hizo desnudar tu alma frente a él y le diste la clave de los secretos que tanto guardabas con recelo en tu corazón. Invertiste todo lo que tenías en la relación. Le entregaste el corazón con la esperanza de que él en algún momento te amara igual.

Sabías que la potencia de tu amor era más fuerte que la de él. Igual elegiste seguir creyendo que sería diferente, porque eres una persona que ve lo bueno y el potencial que tienen los demás. Pensaste que eventualmente él se daría cuenta de lo puro de tu amor y entonces empezaría a tratarte mejor.

Lamentablemente, estabas equivocada. Él no era la persona que pensabas que era. No fue el príncipe valeroso sobre un caballo blanco que te haría sentir especial siempre. Él no era digno de tu amor. Y no, no fue porque estaba muy ocupado, simplemente nunca se molestó en buscar tiempo para ti. Nunca le importaron tus sentimientos ni vio un futuro contigo a su lado.

El amor te mantuvo esperanzada y no notaste las señales de alarma que siempre te dio y entonces, caíste en su trampa.

Diste todo con la esperanza de que en el fondo realmente se preocupaba por ti. Te enamoraste y tristemente, terminaste pagando el precio por amar a alguien que no te ama de vuelta.

Pero escúchame con atención, el hecho de que te sientas perdida ahora, que no puedas ver una luz al final de ese túnel oscuro en que estás no significa que no haya una esperanza para ti. Por el contrario, te espera lo mejor de tu vida.

Amaste y perdiste. Sí, es una de las cosas más dolorosas que un ser humano jamás podrá experimentar, pero estás viva y eso significa algo. Significa que no importa qué tan mal estés, sin esperanza y desesperada, aun conservas una pequeña chispa dentro de tu corazón que te mantiene cálida. Es un pequeño atisbo de luz que te ayuda a perseverar, a salir a la superficie y mantenerte con vida.

Que te hayan roto no significa que no experimentarás más el amor. Para nada, no desesperes.  Ya sabes lo que dicen por allí, después de la tormenta viene el arcoíris. Así que el amor de tu vida, el verdadero, el que te amará con todas sus fuerzas y te recordará a cada instante lo importante que eres para él, llegará después del peor error de tu vida. Así es como es. Solo necesitas mantener la fe. El futro será increíble y muy brillante para ti. No puedes renunciar ahora.

Un día tendrás de frente al amor de tu vida y todas las preguntas que alguna vez te formulaste sobre esa persona serán respondidas por sí solas. Cuando esté finalmente contigo te darás cuenta que nunca habías amado realmente y entenderás por qué todos los intentos de relaciones anteriores fallaron. Ahora todo tendrá sentido y estará muy claro.

Esta persona te sanará. Hará todo en su poder para ayudarte a encontrarte de nuevo y ser quien realmente eres sin miedo. Será paciente contigo, te entenderá, y se enamorará de todas tus imperfecciones. Más importante aún, te mostrará que todo en la vida pasa por una razón.

Es simple: Quien quiere estar en tu vida, está en tu vida (Sin excusas)

Muchas veces cerramos los ojos a lo que no queremos ver, nos negamos a reconocer qué
es lo que realmente ocurre cuando recibimos las excusas de aquellos que en realidad no
desean dedicarnos su atención, ni su tiempo.

 

La realidad es que por apretada que esté la agenda, por más que existan limitaciones, cuando alguien quiere estar presente, está. Y esto no solo engloba la presencia física, también el acompañamiento moral, el soporte a distancia, la atención cotidiana, que no requiere de una logística particular para manifestarse.

Todos somos libres de actuar de acuerdo a nuestras elecciones, incluyendo a las personas que quisiéramos cerca, sin embargo, resulta inteligente sencillamente aceptar cuando alguien tiene intenciones de formar parte de nuestra vida y cuando no.

Siempre habrá quien quiera tenernos como prioridad, aun cuando no ubiquemos mentalmente a esa persona. Obviamente eso no quiere decir que para nosotros alguien que no logra despertar interés se convertirá en nuestra prioridad por reciprocidad. Lo que queremos resaltar es que de eso se tratan las interacciones de la vida, algunas veces buscamos a la persona que creemos equivocada y otras veces a quienes no les damos mayor importancia, nos busca.

Debemos aceptar las dinámicas de la vida, sin drama, solo conscientes de que en algún momento coincidiremos en nuestras preferencias y los eslabones se unirán. Pero lo que no es posible es quedarnos esperando que una persona en particular, que ha establecido sus prioridades de acuerdo a sus intereses, actúe de una forma particular con nosotros, tenga gestos que sabemos que no tendrá o tenga presencia donde no quiere tenerla.

Por el contrario cuando alguien apuesta por nosotros, se hace sentir, se hace notar y sea cual sea el ámbito en el cual se relaciona con nosotros, nos ubicará de forma tal que se torne evidente las ganas de formar parte activa en nuestras vidas.

No desgastes tus energías en quien no lo valora, esto no hace mejor o peor a la otra persona, solo te ubica en una realidad, a fin de cuentas eres tú quien decide finalmente quién entra y quién sale del círculo de tus afectos.

No esperes nada de nadie y evitarás frustraciones, prejuicios y decepciones, permite que la vida te sorprenda con personas maravillosas que sin forzarlas, sin presionarlas y sin excusas quieran formar de manera espontánea parte de tu vida.

 

Deja ir a quien te demuestra una y otra vez que no está listo para amarte

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Todos y cada uno de nosotros tiene en sus manos el poder de decidir a quién dirigir su afecto, a quien amar… Lamentablemente el hecho de que amemos a alguien, no nos garantiza amor de vuelta. Quizás no sea justo decir lamentablemente, cuando si lo vemos desde el otro lado, representa algo muy beneficioso.

Muchas veces queremos forzar las cosas, intentando o esperando un amor de vuelta de alguien que por diversas vías nos ha dejado claro que no tiene intenciones de amarnos.

Ciertamente el tiempo es un factor importante que siempre pone en evidencia las intenciones reales de cada quien. El amor se cultiva, es cierto y aunque en muchos casos el nacimiento del amor entre dos personas se produce en simultáneo, en otros, ocurre que una de las partes se tarda más que la otra en sentir amor.

Suelta-soltar

Sin embargo, debemos aprender a establecer un límite en cuanto a nuestra inversión, bien sea de tiempo, de energía o de afecto… Porque si bien es cierto que nunca perdemos al amar, también lo es el hecho de que dirigir nuestras energías a alguien que no nos puede ofrecer algo que nos satisfaga de vuelta, resultará en una mala inversión de tiempo.

La vida no dura tanto como para sentarnos a esperar que alguien esté listo para amarnos… hay muchas personas esperando por amores de calidad, mientras otras prefieren dejarlo pasar. No se trata de juzgar a ninguna de las partes, porque ese derecho es de cada quien. Se trata de replantearnos qué queremos para nosotros.

Soltar

Si no nos sentimos satisfechos con algo o con alguien, no es una buena idea permanecer allí, esperando un cambio, haciendo esfuerzos mayores por recibir lo que nos gustaría. Resultaría más conveniente el tomar acciones, aunque muchas de ellas puedan resultar un tanto incómodas e inclusive dolorosas.

El dejar ir, puede ser complicado, pero para evitar dolores innecesarios, es útil separar un poco la realidad de la ficción. Todo aquello que quisimos con alguien y no logramos materializarlo, ¡no existe! El perder tiempo en suposiciones, en escenarios irreales, en hipótesis, no nos llevará a un mejor lugar… Por el contrario, nos armará un estado de nostalgia por la pérdida de lo que es, pero en especial por la “pérdida” de lo que pudo haber sido.

Ábrete a vivir nuevas experiencias, bendice lo ocurrido, toma todo lo que sume a tu vida y llévalo contigo, de resto, déjalo ir… Si alguien, luego de mucho, no está listo para amarte, pues que tu amor propio hable por ti y puedas darle espacio a lo que sí quisieras para ti.

Por: Sara Espejo