La falsa imagen de felicidad mostrada en las redes sociales

redes sociales

Hoy en día, cuando las redes sociales ocupan un lugar protagónico en nuestras vidas, es muy sencillo mostrar una imagen que proyecte exactamente lo que queremos, la cual no necesariamente coincide con nuestra realidad.

Si bien es cierto que puede resultar pesado compartir problemas personales a través de nuestras cuentas, a menos que el propósito sea obtener algún tipo de apoyo y se esté usando el poderoso medio de propagación, para generar algún efecto. También lo es el hecho de que muchas cosas, especialmente positivas, que publicamos no están asociadas a lo que fue el momento como tal.

redes_sociales_1397_641x427-1

Luego, está resultando más importante para muchos obtener la aprobación de los demás a través de los likes, que hacer que el momento realmente valga la pena y esté sumergido en el ambiente en el cual lo proyectamos.

Las cosas más maravillosas no las podemos captar en una foto, lo que sentimos al abrazar, como late nuestro corazón al estar cerca de alguien, el sabor de una exquisita comida, el frío en el estómago al lanzarnos por una montaña rusa (real o metafórica), el amor que sentimos… Y esto no va en contra de que nos guste o no intentar capturar esos momentos en una foto e incluso compartirla con quienes hacemos vida social real y virtual.

redes-sociales-felicidad-k0IE--620x349@abc

Lo que es prioritario rescatar es que la foto no sea lo importante, que publicarla no sea lo importante, que el momento como tal no quede de lado por darle protagonismo a lo que no debería tenerlo. No debemos convertirnos en una fachada que alimenta una vida virtual falsa con una vida real vacía. Lo que proyectamos debe ser congruente con lo que vivimos. No porque tengamos algún tipo de compromiso de honestidad con nuestros seguidores, sino por lo que implica a nivel psicológico y emocional estar haciendo lo contrario.

Si queremos enfocarlo desde otro punto de vista, más allá con lo que deseemos proyectar, sería prudente elegir qué tan pública o privada queremos que sea nuestra vida. A veces no sabemos qué tanto nos exponemos con una simple foto, con una ubicación, con una etiqueta. A veces pensamos que la mayoría solo ve nuestra vida a través de su móvil por curiosidad o en el mejor de los casos por aprecio. Pero esto no es necesariamente cierto, inclusive los que aparentan alegrarse por nuestra felicidad (sea real o no), pueden sentir envidia, frustración, celos, etc. Y a fin de cuentas esas energías cuentan y a veces influyen.

Facebook-felicidad-propagar

Adicionalmente debemos protegernos de antisociales, de pedófilos, de estafadores, de secuestradores, de amantes celosos, de ladrones… Y estas cosas a veces muchas veces no las consideramos al momento de postear una foto o describir una maravillosa experiencia.

No perdamos el norte, ¿queremos compartir lo positivo de nuestras vidas, queremos dar mensajes inspiradores, queremos contagiar al mundo de cosas positivas?, ¡está muy bien! Pero si lo queremos es pretender proyectar una vida que no tenemos, generar envidia, generar conflictos, hacer sentir mal a las personas que nos siguen o preocuparlas sin motivos reales, entonces nos debemos una revisión profunda.

La vida es hermosa y podemos cargarnos de momentos maravillosos, independientemente de si son sometidos al gusto de nuestros seguidores. Que tu vida no se convierta en una divertida narración para quien la lee y en una triste historia para quien la interpreta. A fin de cuentas, ¡el único like que debe importante con relación a tu vida es el tuyo!

Anuncios

Duele, pero a veces por más amor que hayas dado, debes dejar ir

Soltar

No hay garantías, en el amor, no hay garantías, no importa cuánto nos entreguemos, si dimos o no lo mejor de nosotros mismos, si sacrificamos personas, lugares o escenarios valiosos… Si la otra parte no está alineada con nuestro propósito, muchas veces resultará necesario dejar ir, incluso cuando sentimos que el corazón completo se desgarra en esa transacción.

Dejar ir es quizás una de las mayores muestras de amor, en primera instancia a nosotros mismos, representando el acto en el cual aceptamos que aquello que quisimos, sencillamente no se pudo concretar o bien, se concretó y por algún motivo, que ahora importa poco, se quebró.

personas-dejaron-existir

Dejar ir es el punto en el cual reconocemos que la dignidad debe enmarcar todos nuestros actos y nuestras decisiones y donde entendemos que puede que el dejar ir nos haga doler el alma, pero apostamos porque ese dolor será transitorio y no indefinido como al que nos podríamos ver sometidos en caso de aferrarnos a lo que no será.

Pero adicionalmente, es un acto de amor hacia esa persona que liberamos, que no está dispuesta a recibir lo que nosotros estamos dispuestos a ofrecer, es poder entender que esa persona estará mejor, si nosotros dejamos de insistir, si dejamos de esperar y dejamos de presionar.

Al dejar ir, restamos esa energía que nos hace sentir que estamos forzando una situación, que estamos suplicando o haciendo lo posible para ser apreciados. Dejamos ir y de lado queda esa expectativa de que las cosas tendrán un resultado en particular, que favorezca lo que nos gustaría, solo aceptamos y fluimos con la experiencia y con ello abrimos paso en nuestras vidas a todo aquello que quizás ha querido entrar a hacernos bien y nos hemos dado la tarea de ignorar.

mantener-y-dejar-ir

Cuando nuestra atención se centra en algo en específico, nos resulta complicado poder apreciar inclusive su contexto, pero cuando soltamos es como si cortáramos la cuerda imaginaria que no nos permitía ni voltear y como en una obra de teatro encendemos las luces y notamos todo lo que estaba fuera del enfoque de la luminaria y vemos todo lo que nos hemos perdido.

Eso es una ganancia que puede que nos cueste apreciar, porque quizás el dolor sea por un tiempo el protagonista y aunque debemos darnos el debido tiempo para sanar, es recomendable estar conscientes del proceso y no quedarnos anclados a ninguna de nuestras etapas de duelo.

Cuando el amor deja de hacernos sentir pleno, para hacernos sentir desdichados, no importa cuánto hayamos invertido, si nos quedamos, de ahí en adelante todo será pérdida… Hasta que nuestro ser casi nos implore que dejemos ir, que nos reconozcamos y que nos amemos un poco más a nosotros mismos.

A veces un “te creo” vale más que un “te quiero”

pareja bajo un paraguas pensando en la importancia de un te creo

A veces un “te creo y confío en ti” vale para muchos de nosotros más que un “te quiero”. Al fin y al cabo el amor se queda en poco más que en una etiqueta cuando no se acompaña de actos significativos que nos validen, que refuercen el vínculo mediante el cuidado y la atención. Por ello, pocas frases pueden resultar más valiosas que un “te creo y estoy contigo”.

Todas estas dinámicas relacionales y afectivas se engloban en lo que hoy conocemos como “psicología de la confianza”. Lejos de ser un área nueva de las ciencias del comportamiento y la personalidad, estamos ante una disciplina que lleva años estudiándose. Así, algo que nos dicen estos trabajos es que pocas cosas impactan tan positivamente en nuestro cerebro como percibir que contamos con el apoyo incondicional de las personas que amamos.

Cuando establecemos un vínculo significativo con alguien, ya sea con una pareja afectiva o con una amistad, lo que más valoramos, lo que más nos refuerza es poder confiar de manera absoluta e incondicional en esa persona. Si esto no ocurre, si en un momento dado percibimos una falta de sintonía o un vacío a la hora de contar con ese apoyo, algo empieza a romperse en nuestro interior.

Queremos ser creídos cuando hablamos de metas que vamos cumplir, cuando comentamos que ciertas cosas no van bien, cuando decimos en voz alta que vamos a superarnos… Si esto no ocurre, si quien tenemos en frente ironiza, nos ignora o duda de nosotros, nuestro cerebro empieza a liberar cortisol. Aparece la hormona del estrés casi como en un resorte avisándonos de que algo no va bien…

chico tocando la mano de su pareja demostrándole un te creo

Un “te creo” y estoy contigo hasta el final, vale más que mil palabras

La confianza no solo es básica en las relaciones de pareja. En el medio laboral es imprescindible, algo que sin embargo, muchas empresas aún no tienen en cuenta o no han percibido. Por ejemplo, el CEO de Yahoo exige que todos sus empleados trabajen en un mismo bloque de edificios, desea supervisar cada proceso de cerca y que todos los departamentos sigan una misma línea codo con codo.

Algo que en un principio puede parecernos lógico, tiene a nivel psicológico varios matices. Un enfoque opuesto es el de Richard Brandson, fundador de Virgin Group. En su caso, no necesita tener cerca a sus empleados, de hecho, están distribuidos por todo el mundo.

Según él, todo vínculo humano debe crearse a partir de la confianza y, por ello, a la hora de impulsar la creatividad y la productividad de un empleado no hay nada mejor que decirle “yo confío en tus capacidades y en tu compromiso estés donde estés, yo te creo cuando me dices que vas a hacer lo mejor por esta empresa”.

“Un te creo” vale mucho más que un discurso, es un refuerzo positivo que nos confiere alas para volar y unas raíces desde las que seguir creciendo unidos en un mismo propósito, en una meta en común. De este modo, algo que nos explica el científico del comportamiento Ernest Fehr es que la confianza no es algo que se da por sentado cuando queremos a alguien o cuando tenemos una relación de amistad o de trabajo.

Conversación entre compañeros de trabajo sobre la importancia del te creo

Creo en mí, pero también necesito que tú lo hagas

Necesitar que los demás confíen en nuestra valía o en la veracidad de nuestros actos o palabras no nos convertirá en seres dependientes de la reafirmación ajena. Es un pilar básico en toda relación. Lo necesita el niño de sus padres para crecer y ganar en autonomía, autoestima y seguridad. Lo necesitan los dos miembros de esa pareja para afianzar la relación, para ganar en estabilidad y también en felicidad.

Un “te creo” escampa miedos y tensiones cuando nos sentimos perdidos. Un “te creo” nos hace sentirnos menos solos y, a veces, hasta nos emociona mucho más que un “te quiero”. Sentirlo así no nos quita valía ni dignidad alguna, porque aunque creer en nosotros mismos y en nuestras capacidades es algo esencial, también lo es percibir que las raíces de la confianza con los nuestros son sólidas y que ellos estarán ahí, creyendo en nosotros aún cuando uno mismo no lo haga.

Asimismo, desde la neurociencia nos explican que percibir esta seguridad y este tipo de refuerzo nos permite liberar oxitocina, la hormona del cariño, la felicidad y, en última instancia, de la conectividad social. El contar a diario con ese tipo de apoyo da forma a un tipo de comportamiento prosocial que garantiza nuestro bienestar psicológico y una mejor salud mental.

periquitos representando la importancia del te creo

Asimismo, y por curioso que nos parezca, la necesidad de confiar en los demás es algo innato en nuestro ADN. Contar con el apoyo de los nuestros ha sido desde siempre clave para nuestra supervivencia y, por ello, algo que nos dicen los psicólogos expertos en esta área es que para conseguir que los demás confíen en nosotros, deberemos empezar confiando en quien tenemos delante.

Somos conscientes de que en ocasiones cuesta, de que no siempre es fácil y más si en alguna ocasión hemos sido traicionados. Sin embargo, es así como se gestan las relaciones más genuinas, así como conseguimos relaciones de pareja más felices y proyectos laborales más sólidos.

Hay amores que solo pueden vivir en tu corazón, no en tu vida

corazón

Y quizás alguna vez, nos toque aceptar que aquello que sentimos, no podremos más que guardarlo en nuestro corazón, que por un motivo u otro no será posible expresarlo o sencillamente recibirá algo de vuelta.

No daremos cuenta de que aceptar los imposibles cuesta mucho, que quizás nos estrellemos una y otra vez contra la misma pared, antes de asumir que el hecho de tener las mejores intenciones hacia alguien, el hecho de estar dispuestos a dar lo mejor de nosotros y de querer alimentar un amor bonito, no será suficiente para que una persona esté en nuestras vidas.

niña-corazón-fuerte (2)

A veces tendremos que consolarnos con la creencia de que quizás no hubiese sido tan especial, tan bonito o tan perfecto como lo imaginábamos y que el reservar una ilusión honra más lo que sentimos, que el haber concretado nuestros deseos.

Sí, no somos adivinos, no podemos predecir cómo hubiese sido nuestra vida al lado de alguien, solo podemos sentir ese frío que caracteriza las ausencias, esa voz que a veces se quiebra al recordar en voz alta, ese sentimiento de que quizás nos faltó un poco más de algo para lograr estar junto a esa persona, que aunque no podemos tocar, siempre está presente.

Ciertamente en muchas oportunidades nos quedamos con cosas que quisimos decir, con sentimientos guardados, con acciones no ejecutadas y con el paso del tiempo nos podemos sentir culpables por no haber dicho o hecho suficiente… Pero eso no alivia nada, solo lo empeora. Debemos entender que cada una de nuestras acciones está soportada por nuestra experiencia, por nuestras herramientas y recursos para un tiempo determinado, si hoy la haríamos diferente, ese cambio solo responde a lo que hemos crecido en el trayecto. Y como bien dice una de las leyes espirituales de la filosofía hindú:

Lo que sucede es la única cosa que podría haber sucedido.

 

Así que confiemos en el proceso de la vida, no nos castiguemos por nuestro pasado y valoremos las oportunidades que tenemos en nuestro presente.

mujer-con-corazón-a-la-espalda (1)

Si está a nuestro alcance hacer algo para que quien conside0armos debe estar en nuestra vida, efectivamente esté, pues hagámoslo. Si sabemos que no es posible o quizás resulta inconveniente, pues aceptemos la realidad  y asumamos que algunas personas solo estarán presentes en nuestras vidas por el amor que sentimos por ellas y el espacio que ocupan en nuestros corazones, sin que exista posibilidad de que estén presentes de otra manera.

Aprender a aceptar y a fluir, es crecer.

Cuando la vida te presenta a la persona correcta, no lo sabes… lo sientes

pareja puuung

Solo quienes han tenido la oportunidad de conectarse con esa persona especial, saben que de alguna manera hay un vínculo que se siente casi como preexistente, se siente como sin haberse buscado, se hubiesen estado esperando el uno por el otro. Todos estamos completos es verdad, pero esa combinación de dos seres perfectamente completos, que no buscan sino acoplarse y lo logran sin hacer mayor esfuerzo, como si fuesen dos piezas hechas para encajar, solo nos dan un indicio de que quizás tenemos un plan que no llegamos a concientizar.

Es algo que no se puede apreciar o explicar de manera racional, la convicción de que es La Persona, viene desde de otra parte de nosotros que no sabe expresar en palabras lo que se siente, solo se sabe colmado de algo que es lo más parecido a ese trillado “amor a primera vista”, del cual quizás se haya dudado justo hasta ese preciso momento en el que entendemos que no habíamos conocido al amor…

hombre besando la espalda de mujer

Y ciertamente el amor se construye, se decide, se trabaja, se cultiva, pero cuando tenemos la oportunidad de tropezarnos con esa persona de la cual sentimos pertenecer, que nos cuesta explicarlo, pero tenemos una necesidad de estar, de sentir, de escuchar, de esa persona, como no lo hemos sentido nunca antes y como quizás no lo volvamos a hacer, el amor en este caso se desliga del pensamiento, solo se apodera de nosotros y nos conduce a estar y a permanecer.

Cada persona con la cual nos cruzamos es la que necesitamos en cada etapa de evolución de nuestras vidas, cada una de ellas tiene un propósito grande o pequeño en nuestro camino. Pero aquella, a la que consideraremos desde un principio como la compañía perfecta y el amor ideal, nos flechará de manera especial, las dudas no tendrán lugar, salvo aquellas que estén asociadas a: ¿se puede sentir tanto?, ¿realmente esto nos está pasando?, ¿qué había sentido yo hasta ahora, qué era eso que llamaba amor? Y racionalmente intentaremos respondernos, pero la respuesta solo nos la dará nuestro corazón.

abrazo pareja

Si te preguntas si te habrá pasado algo así, es porque no te ha pasado, cuando pasa lo identificamos sin dudar, sin titubear… Inclusive cuando por diversos motivos ese amor no nos pueda mantener junto a esa persona amada, nuestro corazón siempre reservará un espacio especial para quien nos honró con su presencia por un tiempo, para quien eternamente vivirá en nosotros en cada latido nuestro. Porque esa persona será siempre quien ocupe siempre ese pedacito de nosotros.

 

Por: Sara Espejo

Síndrome de abstinencia emocional: el dolor tras una ruptura afectiva

pareja que sufre síndrome de abstinencia emocional

El síndrome de abstinencia emocional surge tras una ruptura de pareja. Desprenderse de semejante vínculo afectivo no es tarea fácil, es más, el sufrimiento psicológico experimentado suele ser devastador para nuestro cerebro. Dicho proceso es muy similar al síndrome de abstinencia que padecen los adictos, una suerte de caos neuroquímico del que no es fácil desprendernos.

Quien más y quien menos sabe en piel propia a qué sabe esta experiencia. Lo saben los adolescentes cuando sufren por primera vez una ruptura, el dolor de la distancia o la decepción de un rechazo. Lo sabemos los adultos, porque de nada sirve nuestro rodaje vital cuando de pronto sucede, cuando el amor caduca, cuando la infidelidad asoma o cuando sencillamente pasamos a ser conscientes de que es necesario poner fin a una relación sin futuro o dolorosa en exceso.

Dejar ir, cuando aún se ama, duele. Acostumbrarse a la ausencia, asumir el final definitivo y la obligación de reconstruir nuestra vida sin esa persona es algo para lo que no estamos preparados. Sin embargo, lo hacemos, y lograrlo nos confiere fortalezas internas y adecuados recursos psicológicos.

No obstante, el auténtico problema aparece cuando alguien, lejos de pasar página, cae en el círculo de la obsesión, en un círculo vicioso de nuevas oportunidades, en la necesidad de contactar, de mendigar atenciones, de clamar por un amor ya caduco e imposible. Hablamos, cómo no, de un perfil caracterizado por la dependencia afectiva, y donde el síndrome de la abstinencia emocional suma a dicha persona en un estado de vulnerabilidad absoluta y sufrimiento extremo.

pareja que sufre síndrome de abstinencia emocional

 

pareja que sufre síndrome de abstinencia emocional

Las 5 características del síndrome de abstinencia emocional

Algo que conviene tener claro es que por lo general, cuando dejamos una relación afectiva, todos podemos experimentar el síndrome de abstinencia emocional. Sin embargo, este no es más que una parte del duelo, una etapa que debe motivarnos para que pongamos en marcha estrategias de afrontamiento inteligentes y útiles. Una serie de recursos que nos permitirán allanar el camino para superar con madurez esa ruptura.

  • Sin embargo, esta condición psicológica marcada por el estancamiento y el sufrimiento persistente es común en personas con una baja autoestima y que se caracterizan por una alta dependencia emocional sobre la pareja.
  • A su vez, otro aspecto característico del síndrome de abstinencia emocional es la falta de convencimiento sobre el fin de la relación. Hay una clara negación.
  • El comportamiento ansioso y obsesivo es otra clave. Son incapaces de cumplir el “contacto cero”, siempre encontrarán una excusa para buscar, contactar, llamar…
  • A su vez, y no menos importante, los dependientes son incapaces de tolerar el dolor emocional. Carecen de herramientas para gestionarlo, se sienten paralizadas y reaccionan ante el sufrimiento buscando más oportunidades.
  • Por último, tampoco podemos olvidar toda esa compleja sintomatología intensa y desgastante que afecta claramente a la salud de la persona: insomnio, pérdida del apetito, problemas de concentración, desinterés por la vida, desánimo…

¿Cómo afrontar el síndrome de abstinencia emocional?

 Nadie merece vivir en semejante estado de indefensión, nadie debe dejar de quererse de tal modo como para quedar suspendido en un sinsentido existencial y en un estado de sufrimiento emocional tan destructivo.

Por otro lado, tanto si hemos llegado a este extremo como si ahora mismo estamos afrontando una ruptura afectiva, sería adecuado reflexionar en las siguientes estrategias. Claves elementales que tener muy presentes.

  • Sufrir el el síndrome de abstinencia emocional, dentro de unos parámetros de intensidad y duración, es algo normal. Sin embargo, es necesario asumir que es transitorio, un estado que debe pasar para dar paso a un estado más equilibrado, centrado y fuerte.
  • Aceptaremos las emociones negativas como la trissteza, la desolación, el desconcierto. Son estados que tarde o temprano deben pasar para favorecer la aceptación y la superación.
  • El contacto “cero” es básico en estos casos. Es esencial no tener a nuestra ex-pareja en las redes sociales o en nuestros contactos. Es el primer paso para desconectarnos de su vida, evitando caer en dinámicas perversas.
  • Hacer cambios en nuestra vida es gratificante. Algo tan simple como hacer nuevos amigos o buscar otras aficiones nos será de gran ayuda para “liberar la mente”, para romper el ciclo de la obsesión.

A lo largo de todo este proceso no dejaremos de lado aspectos tan valiosos como nuestra autoestima, nuestra dignidad, nuestros valores o propósitos vitales. Una ruptura afectiva jamás debe verse como el fin del mundo, sino como el fin de una etapa y el obligado inicio de algo que sin duda nos traerá cosas buenas y una versión de nosotros más fuerte, más hermosa incluso.

No apresures nada, cada quien termina con quien debe estar

pareja (2)

En la vida no es necesario forzar las cosas, querer obtener resultados inmediatos en aquellos escenarios que demandan paciencia, terminará por robarnos la tranquilidad y nos dificultará apreciar nuestro presente.

Muchas veces nos aferramos a la idea se estar con alguien, aun cuando las condiciones no sean las mejores o los pronósticos no lleguen a favorecer la relación, solo porque no somos capaces de ajustarnos a lo que nos está aportando nuestro momento presente.

La vida no se equivoca al momento de colocar en nuestro camino a las personas que necesitamos en cada etapa de nuestras vidas, puede ser que no entendamos claramente el porqué nos topamos con un determinado tipo de personas, sin embargo, en algún momento logramos apreciar lo que debimos haber revisado en nuestro interior a través de cada relación.

mujer partida en dos

Nadie se cruza en nuestras vidas por mera casualidad desde esa persona que solo estuvo presente por cortos periodos de tiempo e inclusive los desamores más intensos adquieren explicación al encontrar a posterior a aquella persona que resulta el compañero de vida, siendo que cada una de las personas con la cual pudimos tropezar anteriormente, no hicieron algo diferente a prepararnos para esa experiencia especial, pero como todo en la vida, solo podremos encontrar explicación de adelante para atrás.

No debemos apresurarnos, tampoco debemos asumir que lo que vivimos actualmente solo nos prepara a una experiencia futura, solo debemos dar lo mejor de nosotros, apostando por la relación que tengamos en el momento presente, pero teniendo claro que no es necesario forzar las cosas, ni intensificarnos, mucho menos anclarnos, porque en la vida todo debe fluir de forma natural.

Pareja-cogiendose-de-las-manos

Confiemos en el proceso de la vida y evitemos encasillarnos, porque al hacerlo solo estamos anteponiendo nuestros miedos a la certeza que debemos sentir de que cada una de nuestras relaciones debe ser honrada. Cada persona que se cruza por nuestras vidas lo hace con un propósito y cuando estamos preparados para toparnos con esa persona con la cual podamos engranar nuestras vidas con proyecciones a futuro, sin buscarlo, sin perseguirlo, sin apurarnos, solo teniendo la energía presta para ello, sencillamente sucede.

Atraemos a nuestras vidas todo lo que necesitamos para nuestra evolución, para la sanación de aquello que aún nos duele, para reconocernos en la proyección del otro y especialmente para poner en práctica el mayor aprendizaje de la vida, el amar y ser amados… Nunca estamos con la persona equivocada, en cada etapa de nuestra evolución, nos acompañará exactamente quien deba estar a nuestro lado… Así como andaremos en soledad cuando resulte necesario, pero sin duda, cada uno de nosotros terminará con quien deba estar.