10 claves para sacar lo mejor de ti cuando el mundo parece estar en contra

Mujer tendiendo corazones

A veces, nos tomamos la vida demasiado en serio. Nos mantenemos atados a cosas que son insignificantes y dejamos que nos arruinen la existencia. Por ejemplo, tenemos un encontronazo en el trabajo y ello nos echa a perder el día, o llegamos a desayunar y la persona que está delante se lleva el último croissant, haciendo que nos pongamos de mal humor durante toda la jornada. También nos enojamos con nuestra pareja por motivos intrascendentes, nos enfadamos con el empleado de turno si no satisface nuestra demanda y nos frustramos si las cosas no salen como esperábamos.

Sin embargo, la verdad es que no podemos cambiar a nadie. Las cosas son como son. Solo tenemos control sobre nuestras reacciones. Podemos dejar que las otras personas y las situaciones dicten nuestras emociones o podemos tomar las riendas de nuestra vida y decidir conscientemente cómo reaccionar. Después de todo, recuerda que cómo te traten los demás, es su problema; como reacciones, es el tuyo.

Para sacar lo mejor de ti, debes aprender a navegar con la corriente

  1. No te lo tomes como algo personal

Recuerda que no se trata de una afrenta personal, el universo no conspira en tu contra. No llueve solo para amargarte el día y el empleado de la oficina no desea hacerte la vida imposible, probablemente se comporta así con todo el mundo. Cuando comprendes que no se trata de ti, encontrarás que todo es más fácil porque puedes asumir una distancia emocional de la situación y controlar mejor tus reacciones.

  1. Piensa en el tamaño del Universo

Solemos creer que somos el centro del mundo, pero si analizamos con perspectiva el universo nos daremos cuenta de que somos simplemente una mota en la escala espacio-tiempo. El objetivo de esta reflexión no es menospreciarnos o sentirnos insignificantes sino tan solo poner todo en su justa perspectiva. Cuando te parezca que tus problemas y los obstáculos son insuperables, considera que existen infinitos caminos que puedes tomar para solucionarlos, siempre hay una solución.

  1. Pon un pie fuera del ciclo de negatividad

Cuando estamos tan atrapados en nuestra propia negatividad, cuando pensamos que estamos teniendo un día pésimo o que tenemos que lidiar con alguien insufrible, a veces todo lo que necesitamos es un pequeño estímulo que nos devuelva a la realidad. Por eso, la próxima vez que te sientas angustiado, agobiado o estresado, simplemente pon una canción que te guste y cántala a pleno pulmón, mejor aún si la bailas. Los problemas no desaparecerán como por arte de magia pero romper ese ciclo de negatividad que ronda tu mente te ayudará a serenarte y encontrar una solución.

  1. Obtienes aquello en lo que te centras

Todos hemos pasado por situaciones en las que nos enfadamos y perdemos el control. Sin embargo, mientras más te centres en ello, peor te sentirás. Recuerda la regla: todo en lo que te centres, crecerá. Por tanto, si te focalizas en lo negativo, en los defectos y las preocupaciones que no llevan a ningún sitio, eso es lo que crecerá en tu mente. De esta forma, estarás viendo el mundo a través de un prisma negativo y muchas situaciones que en realidad tienen una impronta neutra, las percibirás como negativas. La clave radica en cambiar ese prisma y cultivar una perspectiva más positiva.

  1. Respira profundamente

No podemos engañarnos, hay situaciones que harían perder la paciencia incluso a un monje budista. En esos casos, simplemente respira. Cuando nos enfadamos, irritamos o estresamos ocurren una serie de cambios a nivel fisiológico que le indican a nuestro cerebro que debe aumentar el nivel de alerta. Como resultado, estaremos más sensibles e irritables, dispuestos a saltar a la yugular de cualquiera ante el menor signo de alarma. La respiración diafragmática puede devolvernos la coherencia cardíaca y hacer que regresemos a la calma, para poder pensar mejor.

  1. Responde de manera diferente

Una canción de Los Beatles decía: “All you need is love”. Y lo cierto es que a menudo muchas de las personas amargadas que encontramos en nuestro día a día solo necesitan una dosis de amor. Por eso, aunque nuestra primera reacción es ponernos en su misma longitud de onda y responder con agresividad o enfado, todo podría cambiar si nos calmamos y le respondemos con una sonrisa en los labios. A veces, responder de la manera más inesperada es suficiente para que esa persona cambie su actitud. En todo caso, si no lo hace, nos sentiremos mejor con nosotros mismos porque logramos mantener el control.

  1. Enfrenta el mundo con sentido del humor

La risa es el mejor antídoto contra las emociones negativas. De hecho, solo podemos decir que hemos superado realmente un miedo cuando miramos atrás y nos causa risa el simple hecho de haber albergado ese temor. Cuando eres capaz de encontrar el matiz hilarante en una situación, esta pierde sus tintes dramáticos y serás capaz de reaccionar con mayor entereza, poniendo cada cosa en su justo lugar. Recuerda que nuestra mente tiende siempre a exagerar los problemas y a menudo funciona en «modo catastrofista».

  1. Acepta que ves el mundo como eres, no como es

Considera que tu percepción está mediatizando la situación en la que te encuentras. No podemos aspirar a ser objetivos al 100% porque nuestras experiencias pasadas, nuestras ilusiones y, sobre todo, nuestras expectativas, están determinando el significado que le conferimos a las situaciones que vivimos. De hecho, la mayoría de las veces no reaccionamos ante las situaciones en sí mismas sino ante la frustración y la decepción que sentimos porque nuestras expectativas no se vieron cumplidas. Sé consciente de que no percibes el mundo como es en realidad, sino como quieres que sea.

  1. Asume que tu equilibrio emocional no es negociable

¿Sabías que cada pequeña discusión e incluso esos enfados repentinos que tragamos en seco y no mostramos alteran nuestra coherencia cardíaca? ¿Y sabías que un ritmo cardíaco irregular es un predictor muy fiable de infarto? Por tanto, cuando tengas que enfrentarte a una persona difícil o a una situación complicada, haz tuyo este mantra: “mi equilibrio emocional no es negociable”. No pienses en términos de ganancias y pérdidas, de vencedores y derrotados, porque lo más importante en estas situaciones es que no logren resquebrajar tu paz interior. Eso conlleva a que te preguntes qué peleas vale la pena luchar.

  1. Date permiso para equivocarte

En todo caso, es prácticamente imposible que siempre logremos mantenernos tranquilos y sonrientes. El exceso de autocontrol también puede llegar a ser desgastante. Por tanto, no te conviertas en tu peor juez, date permiso para equivocarte. No te recrimines por haber perdido el control, en vez de eso, busca las causas y aprende la lección. Recuerda que el objetivo es que seas más feliz, no te vapulees constantemente ni asumas una actitud hipervigilante que te impida disfrutar de la belleza del mundo simplemente porque estás demasiado ocupado controlando tus reacciones.

Hay gente que no merece la pena

Hay gente que simplemente. Te utiliza. Esa gente, fuera. Ya. Da igual quién sea. Si es de tu familia o una pareja. Si la conoces de toda la vida o hace dos días. No le debes nada a alguien que te trata mal.

hay gente que no vale la pena

Hay gente que no merece la pena. Que no merece que te entregues. Ni el esfuerzo. Ni las ganas, ni el amor. Hay gente que no merece nada de ti.

Ni que la pienses.

Ni que te preocupes de ella.

Comprobado: Estudio revela que divorciarse rejuvenece hasta 10 años

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La investigación asegura que las mujeres divorciadas son más felices y saludables, e incluso lucen más jóvenes

Un divorcio suele ser duro y complejo, y más cuando se ha estado en una relación por años. Sin embargo, para muchas mujeres cerrar ese capítulo en sus vidas se convierte en toda una experiencia gratificante, ya que las hace conectarse nuevamente con ellas mismas y hasta rejuvenecer.

A un importante número de mujeres divorciadas, en realidad, el divorcio les sienta de maravilla, y las razones han sido relevadas recientemente por expertas asesoras en relaciones de pareja. Indican en su estudio que los beneficios no solo son físicos sino mentales o emocionales.

En la parte física, señalan que una mujer que finalmente se divorcia rejuvenece hasta 10 años, y la causa principal es que se enfoca en sí misma, es decir, parte importante de su tiempo lo toma para cuidarse y dedicarse a ella al 100%. Sumado a esto, su vida cambia de la siguiente manera.

Espacio personal

Las mujeres divorciadas son más felices porque su mundo solo gira en torno a ellas. Aunque podría sonar algo egoísta, luego de estar por años con una pareja, el tiempo que ahora pasa con ella misma es un regalo o un gozo verdadero. En este espacio personal que por fin ha recuperado, se da la oportunidad de conocer nuevas personas, hacer lo que más le gusta y compartir con amistades de toda la vida.

Desapego material

La mujer divorciada crece en cada paso que da y para ella, no hay mayor felicidad que todo lo que ha conseguido a través del tiempo gracias a su esfuerzo. Por eso, no tiene miedo en dejar atrás aquello que le puede recordar su pasado.

Vive tranquila ya que las discusiones de dos terminaron. De ahora en adelante se enfoca en sí misma y busca día a día momentos de paz y purificación. Su conciencia está tranquila y esas guerras internas que vivía a causa de situaciones tormentosas han desaparecido.

Fortaleza de adentro hacia fuera

Una mujer divorciada comienza a trabajar en la construcción de su fuerza física. Se esfuerza por verse y sentirse bien frente al espejo. Se siente motivada a retomar su figura por medio de rutinas de ejercicios y entrenamientos, y cuida su alimentación. Si bien, muchas pasan por un proceso depresivo normal, cuando retoman su vida, realizan muchos cambios positivos.

Nadie pierde por dar amor, pierde quien no sabe recibirlo

Nunca temas a sentir amor por el contrario teme si nunca haz podido experimentarlo de forma genuina – Descubre esta hermosa reflexión

El amor es una emoción, es un sentimiento inevitable, nadie escapa ni de recibirlo ni de darlo, así sea a algún objeto, o a alguna persona, es muy posible que demostremos afecto a quienes nos rodean sin siquiera darnos cuenta.

Muchas personas aman a los demás sin si quiera recibir nada a cambio y esa es justo la manera en la que nosotros debemos brindar afecto, nada perdemos en darlo el problema es no saber recibirlo de la manera adecuada.

Pasa que hay personas que son muy agradecidas incluso con quien no les ha hecho bien pero hay otras personas que aun cuando les han dado muchas cosas buenas no son agradecidas ni siquiera con el cariño que les brindan y esto no es lo ideal.

En este post hoy compartiremos contigo una reflexión maravillosa acerca del amor entre las personas así que sigue leyendo este post que hoy nosotros traemos para ti y esperamos que te ayude a reflexionar.

Hermosa reflexión del amor

Son muchos quienes saben dar afecto, pero hay otras personas que o saben ni dar ni recibir el mismo, y no pierde quien da amor sino quien no lo sabe recibir, el amor es como si regáramos una planta, al dar amor hacemos que es planta crezca.

Cuando alguien nos ofrece un sentimiento sincero sin pedir nada a cambio no hay nada más bonito que recibirlo, es algo muy hermoso a decir verdad, experimentamos una satisfacción muy grande tanto al dar como al recibir amor de parte de alguien.

Aunque darlo es algo que nos sale, el recibirlo puede ser algo difícil para muchas personas pero no pierde el que da el amor y no lo recibe a cambio sino que quien lo recibe y no lo aprovecha es quien sale perdiendo.

Que alguien nos brinde de su cariño es un regalo y solo de nosotros depende que lo valoremos de la manera adecuada sino, salimos perdiendo nosotros y más nadie, ni siquiera quien nos da ese amor sincero pierde, solo la decisión es nuestra.

Es mejor amar a alguien así esa persona no nos sepa valorar, es mejor perder el tiempo amando a alguien a no saber amar, pierde más la persona que no recibe es la que se le da así que no te preocupes.

Si alguien te da amor lo mejor es que conectemos, creemos lazos emocionales y si esa persona nos falló pues es mejor que nosotros suframos pero no evitemos dar amor, pierde más quien rechaza nuestro amor hacia ellos, de ello no tengas duda.

Los momentos están para vivirlos

Los momentos están para vivirlos

Hay momentos en la vida que nos marcan para siempre, dejan huellas que nada puede borrar porque han quedan marcadas en nuestros corazones.

Momentos imborrables, muchas veces debido a amores que murieron por un error que cometimos, o errores de ellos mismos pero en los que ninguno tuvo la humildad pedir disculpas, errores por los que dejamos atrás aquello que con un poco más de esfuerzo nos pudo haber hecho felices y dar otro rumbo a nuestra vida.

Pero ya es tarde, por eso se llaman “momentos” y si no sabemos guardarlos o cuidarlos se nos van como agua entre los dedos. No trates de olvidar o de estar pensando en lo que no hiciste, eso ya pasó, no hay vuelta atrás, sólo queda seguir adelante atesorando todos los bellos momentos que la vida nos regaló, que en su tiempo no lo valoramos.

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Conserva en un lugar de tu corazón todo lo vivido, lo que has llorado y lo que has reído; son momentos que te acompañarán cuando llegue el otoño a tu vida y un día te sorprenderás volviendo la vista atrás y sintiéndote feliz por haber amado y sido amada.

― Atesora los buenos momentos.

Aunque esa relación no prosperase, no permitas que las sombras de la tristeza borren tus momentos, no permitas que nadie te borre los recuerdos. Sembraste amor en otra persona y ese es un sentimiento que no todas lo saben dar; si amaste y te amaron y si no recibiste lo que diste que tampoco te importe, has sido una persona privilegiada, hay que echar las migas de pan en el agua, habrá quien se beneficie con tu acto de amor.

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Siempre hay que darlo todo, no guardarse nada, aprender de los errores y ser humildes, desgraciadamente esto es algo que aprendemos cuando ya hemos cometidos los fallos, pero te queda la oportunidad de enseñar a los tuyos la nobleza del perdón y del no guardar rencor a nadie, sólo así lograremos ser felices.

Quizás para nuestra vida ya pasó el tiempo, pero son cosas que podemos enseñarle a nuestros hijos para que nunca pierdan los momentos más bellos de la vida, porque después sólo quedan preguntas que nunca tuvieron respuestas

Perdonar no cambiará tu pasado, pero sí cambiará tu futuro.

Perdonar no cambiará tu pasado, pero sí cambiará tu futuro ..-

El perdón es una de las más útiles herramientas con las que contamos como seres humanos y forma parte fundamental de nuestras relaciones, incluyendo la que llevamos con nosotros mismos, siempre en algún momento de nuestra vida nos vemos expuestos a perdonar o a ser perdonados, el no saber utilizarla nos hace vulnerables ante la vida, cargándonos de sufrimiento, de culpa, de resentimiento, de ira y un sinfín de sentimientos y emociones que para nada resultan beneficiosos para nosotros.

Existe una idea errónea de lo que representa el perdón, muchas personas se niegan a perdonar porque piensan que con esto le están dando la razón a la otra persona, que sus motivos de molestia o sufrimiento son pocos o no justificados, que están cediendo poder, que se exponen a vivir nuevamente lo mismo que los agravió en algún momento, que la relación con la otra persona se ve forzada a ser como antes, que es un signo debilidad… cuando lo que es en realidad es un signo de fortaleza.

Quien sabe perdonar tiene en su poder el mejor juego de la partida y es quien mejor usa sus cartas para beneficio propio, la persona que utiliza eficazmente el perdón, vive más libremente, que es a fin de cuentas lo que todos deberíamos buscar. Liberarnos de ataduras, de sentimientos negativos, de situaciones del pasado que pueden lastimarnos una y otra vez, es lo que nos promete un sincero perdón.

El perdón sana nuestras heridas, sana nuestro corazón, es consolador y liberador. Es la forma más sencilla de quitarle el control a una situación que nos genera dolor y  a su vez una vía directa hacia nuestro bienestar.

 

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Cuando perdonamos no se trata de lo que piense o sienta la otra persona, si bien podemos perdonar porque no nos satisface ver el dolor que la ausencia de perdón genera en la persona que lo demanda, es mucho más sencillo pensar en nosotros mismos para concederlo, pensar que perdonando estaremos haciendo el mayor bien a nuestra persona, seremos el mayor beneficiario en esa situación y nos será más sencillo seguir adelante sin el peso que llevamos a rastras por no perdonar.

Soltemos esas amarras, entendamos que perdonar nos hace más grandes, más sabios y que no basta con solo decir “te perdono” o “me perdono”, aunque bien ayuda una sincera disposición, debemos trabajar de forma consciente e inconsciente para soltar esa carga, debemos cambiar nuestra forma de ver las cosas, nuestros pensamientos y creencias, debemos ser empáticos, compasivos, pensar que todos hacen lo mejor que pueden con los recursos que tienen, que todos estamos propensos a lastimar, a equivocarnos, a ignorar o a generar cualquier tipo de sufrimiento con o sin intención, que la vida es muy dinámica y no sabemos qué rol nos toque jugar el día de mañana.

No hace falta saber cómo perdonar. Basta estar dispuesto a hacerlo, del cómo ya se ocupará el universo. ― Louise Hay

 

Perdonar definitivamente no cambiará lo que ocurrió, eso debemos aceptarlo, porque nada podemos hacer sobre lo pasado, pero definitivamente hará que nuestro futuro sea mucho mejor, nos hará más grandes como seres humanos, más sensibles, más nobles y sobre todo más felices, así que no lo pienses más, si hay alguien que requiera tu perdón, concédelo, es un cheque que entregarás, pero que será depositado en tu cuenta.

Estas cosas debemos evitar para vivir felices

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Ser feliz es uno de los objetivos principales que tenemos los seres humanos, es por eso que se han realizado muchos estudios para saber qué es lo que hace a las personas felices. Pues bien, ciencia lo tiene claro: existen actividades, pensamientos, conductas, actitudes que determinan cómo nos sentimos.

Muchas veces, sin darnos cuenta, no logramos ser felices porque cometemos errores o realizamos hábitos tóxicos que nos afectan negativamente. La felicidad consiste, en parte, en renunciar.

 

Cosas a las que debemos renunciar para vivir felices

En las siguientes líneas podrás encontrar una lista de pensamientos y conductas que debemos corregir para gozar de un mayor bienestar y ser más felices.

1. Renuncia al perfeccionismo

El perfeccionismo puede parecer algo positivo porque podemos asociarlo a la idea de querer hacer las cosas de la mejor manera posible. Pero las creencias perfeccionistas causan un gran malestar en la personas, puesto que provocan que tengamos expectativas demasiado altas, muchas veces inalcanzables. El perfeccionismo extremo y la felicidad no son compatibles, porque esta manera de pensar produce ansiedad, depresión, baja autoestima…

2 Renuncia al odio, la ira y la venganza

Es normal sentir odio e ira en algún momento de nuestra vida, por ejemplo, cuando nos deja la pareja. Pero este sentimiento, puede formar parte de las fases de ruptura de pareja, no puede controlar nuestra vida. No hay nada positivo en sentir odio hacia los demás y desear venganza, más bien puede complicar las cosas y hacernos sentir incluso peor. No dejes que el odio y la ira te controlen.

3. Renuncia a que los demás decidan por ti

Los seres humanos somos seres sociales, y muchas veces queremos causar buena impresión en los demás. Pero no puedes dejar que estos pensamientos te dominen, puesto que te harán tremendamente infeliz. La felicidad se consigue conociéndose a uno mismo y luchando por lo que a uno le gusta.

4. Renuncia a poseer siempre la verdad absoluta

Aunque a veces cueste reconocerlo, no siempre tenemos la razón. Si queremos ser felices debemos ser tolerantes con los demás y respetar sus opiniones y libertades, lo cual permite crear un clima de tolerancia necesario para que todo el mundo pueda expresarse sin frustrarse. También debemos hacer autocrítica, en el sentido de reconocer nuestros propios errores cuando los tenemos.

5. Renuncia al pasado

Para ser feliz es necesario conectar con uno mismo en el momento presente. El pasado ya no lo podemos vivir más, así que no tiene mucho sentido vivir anclado en momentos anteriores de nuestra vida si no es para aprender de ellos. Estar en el aquí y el ahora con todos los sentidos es crucial.

6. Renuncia a ser muy duro contigo mismo

También es normal que muchas personas sean muy duras consigo mismas, que se culpen por todo y que, ante los fracasos, se recreen en lo que pudo haber salido mal. De los errores es posible aprender, y no siempre nos van a salir bien las cosas. Tener la certeza de que hay formas de levantarse después de una caída es lo que nos va a ayudar a ser felices.

7. Renuncia al pensamiento negativo

Y es que cuando no aceptamos que a veces podemos fracasar, los pensamientos negativos invaden nuestra mente. Nos valoramos de manera negativa y nuestra autoestima y nuestra autoconfianza se tambalean. Esto provoca que nos paralicemos en vez de estar en movimiento.

8. Renuncia a la queja

Quejarse por costumbre no soluciona nada. Si algo no nos gusta de nosotros mismos o de una situación, tenemos que poner de nuestra parte para atender el problema. La simple queja no deja de ser una manera de no afrontar la realidad y, por tanto, nos hace infelices.

9. Renuncia a tu necesitada de control

Las personas que están obsesionadas por controlar todos los eventos de su vida sufren lo que se conoce como ansiedad generalizada, y es que no se puede ser feliz si queremos que todo salga perfecto. La imperfección es importante en nuestra vida y, por eso, es necesario dejar ir el exceso de control.

10. Renuncia a temer a la incertidumbre

El exceso de control puede llevarnos a temer a la incertidumbre, a no estar cómodos en aquellas situaciones en las que estamos lejos de nuestra zona de confort. Si queremos crecer como personas y ser felices, es necesario que demos un paso al frente y no tengamos miedo a la incertidumbre.

11. Renuncia a evitar afrontar los problemas

La resistencia a afrontar los problemas es una de las características de una personalidad débil, porque es más fácil culpar al entorno o a los demás que asumir que quizás algo que hicimos pudo haber empeorado nuestra situación. Afrontar los problemas es clave para ser feliz y para ponernos en marcha para solucionarlos.

12. Renuncia a pensar en lo que los demás piensen de ti

Pasar el día pensando en lo que los demás pensarán de ti puede ser muy agotador, por lo que hay que evitar estar continuamente pensando en dar una gran imagen impecable de cara a los demás. Por ejemplo, subiendo fotos de tus vacaciones para conseguir la admiración de otras personas.

13. Renuncia a las barreras que te impones a la hora de cambiar

La resistencia al cambio es un fenómeno que podemos experimentar las personas y que también está muy relacionado con la zona de confort y la ansiedad que produce la incertidumbre. Asimismo, la baja autoconfianza también está relacionada con la resistencia al cambio. Es por eso que puedes seguir una serie de pasos para mejorar la confianza que tienes en ti mismo y empoderarte así frente a la transformación de tu vida.

14. Renuncia a culpar a los demás

Excusarte culpando a los demás es una pérdida de tiempo, porque no te permite avanzar. Cuando culpas a los demás de tus fracasos no asumes la responsabilidad y no diriges tu vida en la dirección que deseas. Para ser feliz debes llevar las riendas de tu vida, y esto significa poseer la habilidad de ser responsable.

15. Renuncia a autoculparte

Que no culpes a los demás no significa que debas culparte a ti mismo y machacar tu autoestima. Debes ser consciente de que existen momentos buenos y malos en la vida, eso te permitirá adoptar una actitud positiva frente al cambio.

16. Renuncia al apego emocional

Las emociones tienen una función adaptativa en nuestra vida, y por eso son y han sido útiles para el desarrollo de nuestra especie. Pero no saber gestionar correctamente estas emociones puede influir negativamente en nuestro bienestar. Es por eso que es necesario saber identificarlas y regularlas, para que podamos vivir en armonía con nosotros mismos y con los demás.

El apego emocional de por sí no es malo, pero los individuos no solo nos apegamos a otras personas, sino que lo hacemos también con objetos y, peor aún, con nuestras propias narraciones, lo que recibe el nombre “yo conceptual”. Saber desapegarse de las emociones es posible si tenemos la capacidad de observar, vivir el presente, adoptar una mentalidad no enjuiciadora y tratarnos con compasión.

17. Renuncia al miedo

El miedo es una emoción muy adaptativa, pero cuando es irracional puede ser incapacitante y provocar un tremendo malestar. Superar los miedos es necesario para ser feliz.

18. Renuncia a la procrastinación

La procrastinación es todo lo contrario a la frase “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Es una excusa y, por tanto, te convierte en una persona poco productiva. Esto puede causar problemas para tu bienestar. Por ejemplo, al sentirte estresado porque has acumulado tareas por no hacerlas en su debido momento.

19. Renuncia a los prejuicios

Los prejuicios pueden convertirte en una personas miserable, especialmente en aquellos casos en los que eres machista, racista, etc. Según un estudio realizado por investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH), las personas con prejuicios están en desventaja social, no aprenden nada nuevo y suelen perder oportunidades.

21. Renuncia a juzgar a los demás

Algunos individuos pasan mucho preocupándose por lo que está sucediendo en la vida de otras personas. Este comportamiento es perjudicial y una pérdida de tiempo. Mejor ocupar el tiempo en nosotros mismos y en nuestra felicidad, así como en desarrollarnos como personas.

22. Renuncia a las expectativas irracionales

Si vivir en el pasado es malo, también lo es vivir en el futuro. Además, si tenemos expectativas irracionales las consecuencias para nuestra salud emocional pueden ser devastadoras. Ahora bien, tener objetivos en la vida es motivante, siempre y cuando sean realistas.

23. Renuncia a las imposiciones sociales

Las imposiciones sociales (no las leyes) pueden causar mucho sufrimiento a las personas. El canon de belleza, el casarse casi por obligación, el no poder tener relaciones liberales… son algunas creencias que predominan en la sociedad y que son catalogadas como “buenas”. Los comportamientos asociados a estas creencias son socialmente aceptados. Pero las imposiciones sociales no nos dejan ser nosotros mismos y pueden afectar a nuestro bienestar. Mientras no le hagas nada a nadie, reflexionas sobre estas creencias y actúa en base a tus verdaderos deseos.