Simple: Si algo no te nace, no lo hagas o no lo digas

Simple: Si algo no te nace, no lo hagas o no lo digas

Solo tú puedes obligarte a hacer cosas que no quieras hacer. Siempre tendrás el poder de decidir entre las opciones que tengas. Es cierto que en algunas oportunidades podemos sentir como si no tenemos más salidas, pero si nos esforzamos un poco podremos ver cómo otras alternativas se asoman para ser consideradas.

No es lo mismo obligación que compromiso

No te acostumbres a hacer las cosas por obligación, es como donar el control sobre tu vida, como si cualquier cosa, situación o persona tuviese más potestad que tú mismo para determinar qué es lo que tienes que hacer tú.

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Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella. ― Facundo Cabral

Hay muchas cosas que aceptamos y a las cuales nos sometemos por no saber decir que no, por no quedar mal, por miedo al rechazo o porque sentimos que es nuestra responsabilidad. De todos los argumentos el único que puede tener validez es el sentirnos responsables, que en caso de no querer incumplir con lo que hemos asumido como compromiso, podemos cambiar la manera de verlo, asumiendo las cosas con la mejor actitud, considerando que a pesar de tener diferentes opciones, hemos elegido responder de una manera determinada.

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A veces decimos cosas que no sentimos y generamos en quienes nos escuchan expectativas diferentes a lo que en realidad son nuestras intenciones. Debemos ser cuidadosos con nuestras palabras, ellas llevan consigo un compromiso, una imagen, ligados a nuestra credibilidad y el hecho de decir lo que no sentimos nos coloca en una posición que puede poner en riesgo nuestra tranquilidad o por lo poco la confianza que generemos.

La actitud es determinante

La actitud que tomamos es determinante en cada una de las cosas que hacemos y nos hará sentirnos cómodos o desgraciados ante una misma situación. La vida tiene trayectos sencillos y otros complicados, en algunos momentos nos sentiremos felices con lo que nos rodea y lo que somos y en otros (por lo general, la mayoría), iremos encontrando motivos y argumentos para sentirnos inconformes.

La felicidad es opcional y depende de algo interior, que descubrimos o no… nuestra actitud está ligada a ese estado en el cual todo está bien, aun cuando no se aprecie de esa manera. Aprendamos a colaborarnos, no nos compliquemos la vida asumiendo las cosas de manera obligatoria, menos hagamos que nuestras palabras vayan en nuestra contra, especialmente si lo que buscamos es la aceptación de otros. Entendamos que la única aceptación relevante, es la propia.

Por: Sara Espejo

Perdonar es soltar a un prisionero y descubrir que el prisionero eras tú

Perdonar es soltar a un prisionero y descubrir que el prisionero eras tú

“El perdón es una decisión, una actitud, un proceso y una forma de vida. Es algo que ofrecemos a otras personas y algo que aceptamos para nosotros.”

De nada vale ir por la vida orgullosos de ser y saber lo que somos, si nuestro rencor sigue creciendo cada vez más , si el comportamiento de alguien nos sigue recordando nuestras relaciones no sanadas. ¿De qué nos sirve conocernos a nosotros mismos, si lo usamos para avivar el odio que tenemos? Sé que nos es muy difícil pasar por alto la herida que alguien nos ha infligido. Pero el perdón no es olvido, es simplemente soltar la herida. No es algo que damos a otros sino a nosotros mismos.

El perdón es la acción por la que una persona que ha sufrido una ofensa, decide, bien a petición del ofensor o espontáneamente, no sentir resentimiento, ira o indignación a quien la hizo, renunciando eventualmente a vengarse, o reclamar un justo castigo o restitución, optando así por renunciar a que esa falta le siga haciendo daño en el futuro.

Aprender a perdonar no es una cuestión sencilla, ni un simple acto en la vida de cada persona. Perdonar es un proceso que requiere valor, autoestima alta, amor y entendimiento. Cuando una persona perdona a quien le ha hecho daño, se libera de la opresión y del rencor. La persona a la que te niegas a perdonar no es más infeliz, ni sufre las consecuencias de tu falta de perdón, por el contrario, el que más sufre por ello eres tú, ya que vives con una enorme carga emocional que pesa y no te deja disfrutar de las cosas bellas que tiene tu vida.

Y es que perdonar es básico para poder disfrutar de una vida más plena, es entender que nosotros somos quienes dejamos que las situaciones o personas nos afecten, es analizar las razones por las cuales reaccionamos de determinado modo o bien nos compartamos groseros, soberbios, irritados con todas las demás personas en nuestro camino.

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Perdonar a los demás es básico, pero créame, perdonarnos a nosotros mismos nos ayuda a soltar, a viajar más livianos para que podamos seguir adelante en el camino adecuado y con menos obstáculos hacia nuestras metas, objetivos, proyectos de vida y laborales. Sin dejar de lado lo más importante: que aporta que seamos mejores personas y tengamos una vida más placentera.

Para dejar el pasado tendrás que avanzar. A veces hemos elegido tanto el temor en nuestras vidas que se vuelve nuestra zona de confort y la felicidad nos asusta. A veces, pasamos tantos días, semanas, meses o años concentramos en lo que nos pasa que no vemos la salida hacia lo que realmente podemos lograr. La idea es usar lo que te pasa como un puente hacia mejores situaciones, siempre y cuando te esfuerces en ver la manera correcta de salir del pasado. Si te tiran piedras úsalas para hacer una montaña y pasar al otro lado, no te concentres en esquivarlas. Si realmente deseas salir adelante, estar mejor y lograr lo que deseas, debes quitarte el traje de autocompasión, dejar las excusas y de culpar a los demás por lo que te ha sucedido. Nadie más que tú eres el arquitecto y constructor de tu propia vida y en tus manos tienes la solución: empieza a perdonarte por haber elegido que lo que los demás hayan dicho o hecho te haya afectado y perdona también a esas personas que la vida te ha puesto en el camino.

Cuando perdonas no le estás haciendo un favor a la otra persona, todo el beneficio lo atraes hacia ti. Albergando odio, ira, resentimientos, rencor, dolor y enojo hacia los demás, solo te traerá depresión, frustración y mucho bloqueo en tu vida. La desgracia y tristeza se apoderan de ti y estos sentimientos hasta pueden llegar a somatizarse, manifestarse como enfermedades. Recuerda que cargar todo eso, no sólo afecta tu vida, sino que además todas las relaciones de trabajo, familiares, sociales, amigos con quien convives.

El concepto del perdón puede provocar dos cosas: o bien imposibilitarnos, limitando, nuestra capacidad para la claridad y la alegría, o bien animarnos, ofreciéndonos una manera de dejar el pasado y ser libres para vivir con mayor paz y felicidad.

Sólo recuerda que perdonar no es justificar comportamientos negativos o improcedentes, sean propios o ajenos. El maltrato, la violencia, la agresión, la traición y la deshonestidad son sólo algunos de los comportamientos que pueden ser totalmente inaceptables.

El perdón nos enseña que podemos estar en desacuerdo con alguien sin retirarle el cariño y respeto. Nos lleva más allá de los temores y mecanismos de supervivencia propio de nuestro condicionamiento, hacia una visión valiente de la verdad que nos ofrece un nuevo campo de elección y libertad, en donde podemos descansar de nuestras luchas. Nos guía hacia donde la paz no es desconocida y nos da la posibilidad de saber cual es nuestra fortaleza.

Así que en tus manos está, tú decides si vives en tu pasado o empiezas a perdonar para recibir todo lo que la vida tiene para ti ¡aquí y ahora!

Y recuerda: ¡Sonríe, agradece y abraza tu vida!

“Cuando se cierra una puerta, hay otra que se abre. Pero muchas veces nos quedamos mirando la puerta cerrada durante tanto tiempo que no vemos la que se abre delante de nosotros”, Alexander Graham Bell.

10 claves para sacar lo mejor de ti cuando el mundo parece estar en contra

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A veces, nos tomamos la vida demasiado en serio. Nos mantenemos atados a cosas que son insignificantes y dejamos que nos arruinen la existencia. Por ejemplo, tenemos un encontronazo en el trabajo y ello nos echa a perder el día, o llegamos a desayunar y la persona que está delante se lleva el último croissant, haciendo que nos pongamos de mal humor durante toda la jornada. También nos enojamos con nuestra pareja por motivos intrascendentes, nos enfadamos con el empleado de turno si no satisface nuestra demanda y nos frustramos si las cosas no salen como esperábamos.

Sin embargo, la verdad es que no podemos cambiar a nadie. Las cosas son como son. Solo tenemos control sobre nuestras reacciones. Podemos dejar que las otras personas y las situaciones dicten nuestras emociones o podemos tomar las riendas de nuestra vida y decidir conscientemente cómo reaccionar. Después de todo, recuerda que cómo te traten los demás, es su problema; como reacciones, es el tuyo.

Para sacar lo mejor de ti, debes aprender a navegar con la corriente

  1. No te lo tomes como algo personal

Recuerda que no se trata de una afrenta personal, el universo no conspira en tu contra. No llueve solo para amargarte el día y el empleado de la oficina no desea hacerte la vida imposible, probablemente se comporta así con todo el mundo. Cuando comprendes que no se trata de ti, encontrarás que todo es más fácil porque puedes asumir una distancia emocional de la situación y controlar mejor tus reacciones.

  1. Piensa en el tamaño del Universo

Solemos creer que somos el centro del mundo, pero si analizamos con perspectiva el universo nos daremos cuenta de que somos simplemente una mota en la escala espacio-tiempo. El objetivo de esta reflexión no es menospreciarnos o sentirnos insignificantes sino tan solo poner todo en su justa perspectiva. Cuando te parezca que tus problemas y los obstáculos son insuperables, considera que existen infinitos caminos que puedes tomar para solucionarlos, siempre hay una solución.

  1. Pon un pie fuera del ciclo de negatividad

Cuando estamos tan atrapados en nuestra propia negatividad, cuando pensamos que estamos teniendo un día pésimo o que tenemos que lidiar con alguien insufrible, a veces todo lo que necesitamos es un pequeño estímulo que nos devuelva a la realidad. Por eso, la próxima vez que te sientas angustiado, agobiado o estresado, simplemente pon una canción que te guste y cántala a pleno pulmón, mejor aún si la bailas. Los problemas no desaparecerán como por arte de magia pero romper ese ciclo de negatividad que ronda tu mente te ayudará a serenarte y encontrar una solución.

  1. Obtienes aquello en lo que te centras

Todos hemos pasado por situaciones en las que nos enfadamos y perdemos el control. Sin embargo, mientras más te centres en ello, peor te sentirás. Recuerda la regla: todo en lo que te centres, crecerá. Por tanto, si te focalizas en lo negativo, en los defectos y las preocupaciones que no llevan a ningún sitio, eso es lo que crecerá en tu mente. De esta forma, estarás viendo el mundo a través de un prisma negativo y muchas situaciones que en realidad tienen una impronta neutra, las percibirás como negativas. La clave radica en cambiar ese prisma y cultivar una perspectiva más positiva.

  1. Respira profundamente

No podemos engañarnos, hay situaciones que harían perder la paciencia incluso a un monje budista. En esos casos, simplemente respira. Cuando nos enfadamos, irritamos o estresamos ocurren una serie de cambios a nivel fisiológico que le indican a nuestro cerebro que debe aumentar el nivel de alerta. Como resultado, estaremos más sensibles e irritables, dispuestos a saltar a la yugular de cualquiera ante el menor signo de alarma. La respiración diafragmática puede devolvernos la coherencia cardíaca y hacer que regresemos a la calma, para poder pensar mejor.

  1. Responde de manera diferente

Una canción de Los Beatles decía: “All you need is love”. Y lo cierto es que a menudo muchas de las personas amargadas que encontramos en nuestro día a día solo necesitan una dosis de amor. Por eso, aunque nuestra primera reacción es ponernos en su misma longitud de onda y responder con agresividad o enfado, todo podría cambiar si nos calmamos y le respondemos con una sonrisa en los labios. A veces, responder de la manera más inesperada es suficiente para que esa persona cambie su actitud. En todo caso, si no lo hace, nos sentiremos mejor con nosotros mismos porque logramos mantener el control.

  1. Enfrenta el mundo con sentido del humor

La risa es el mejor antídoto contra las emociones negativas. De hecho, solo podemos decir que hemos superado realmente un miedo cuando miramos atrás y nos causa risa el simple hecho de haber albergado ese temor. Cuando eres capaz de encontrar el matiz hilarante en una situación, esta pierde sus tintes dramáticos y serás capaz de reaccionar con mayor entereza, poniendo cada cosa en su justo lugar. Recuerda que nuestra mente tiende siempre a exagerar los problemas y a menudo funciona en «modo catastrofista».

  1. Acepta que ves el mundo como eres, no como es

Considera que tu percepción está mediatizando la situación en la que te encuentras. No podemos aspirar a ser objetivos al 100% porque nuestras experiencias pasadas, nuestras ilusiones y, sobre todo, nuestras expectativas, están determinando el significado que le conferimos a las situaciones que vivimos. De hecho, la mayoría de las veces no reaccionamos ante las situaciones en sí mismas sino ante la frustración y la decepción que sentimos porque nuestras expectativas no se vieron cumplidas. Sé consciente de que no percibes el mundo como es en realidad, sino como quieres que sea.

  1. Asume que tu equilibrio emocional no es negociable

¿Sabías que cada pequeña discusión e incluso esos enfados repentinos que tragamos en seco y no mostramos alteran nuestra coherencia cardíaca? ¿Y sabías que un ritmo cardíaco irregular es un predictor muy fiable de infarto? Por tanto, cuando tengas que enfrentarte a una persona difícil o a una situación complicada, haz tuyo este mantra: “mi equilibrio emocional no es negociable”. No pienses en términos de ganancias y pérdidas, de vencedores y derrotados, porque lo más importante en estas situaciones es que no logren resquebrajar tu paz interior. Eso conlleva a que te preguntes qué peleas vale la pena luchar.

  1. Date permiso para equivocarte

En todo caso, es prácticamente imposible que siempre logremos mantenernos tranquilos y sonrientes. El exceso de autocontrol también puede llegar a ser desgastante. Por tanto, no te conviertas en tu peor juez, date permiso para equivocarte. No te recrimines por haber perdido el control, en vez de eso, busca las causas y aprende la lección. Recuerda que el objetivo es que seas más feliz, no te vapulees constantemente ni asumas una actitud hipervigilante que te impida disfrutar de la belleza del mundo simplemente porque estás demasiado ocupado controlando tus reacciones.

Hay gente que no merece la pena

Hay gente que simplemente. Te utiliza. Esa gente, fuera. Ya. Da igual quién sea. Si es de tu familia o una pareja. Si la conoces de toda la vida o hace dos días. No le debes nada a alguien que te trata mal.

hay gente que no vale la pena

Hay gente que no merece la pena. Que no merece que te entregues. Ni el esfuerzo. Ni las ganas, ni el amor. Hay gente que no merece nada de ti.

Ni que la pienses.

Ni que te preocupes de ella.

Comprobado: Estudio revela que divorciarse rejuvenece hasta 10 años

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La investigación asegura que las mujeres divorciadas son más felices y saludables, e incluso lucen más jóvenes

Un divorcio suele ser duro y complejo, y más cuando se ha estado en una relación por años. Sin embargo, para muchas mujeres cerrar ese capítulo en sus vidas se convierte en toda una experiencia gratificante, ya que las hace conectarse nuevamente con ellas mismas y hasta rejuvenecer.

A un importante número de mujeres divorciadas, en realidad, el divorcio les sienta de maravilla, y las razones han sido relevadas recientemente por expertas asesoras en relaciones de pareja. Indican en su estudio que los beneficios no solo son físicos sino mentales o emocionales.

En la parte física, señalan que una mujer que finalmente se divorcia rejuvenece hasta 10 años, y la causa principal es que se enfoca en sí misma, es decir, parte importante de su tiempo lo toma para cuidarse y dedicarse a ella al 100%. Sumado a esto, su vida cambia de la siguiente manera.

Espacio personal

Las mujeres divorciadas son más felices porque su mundo solo gira en torno a ellas. Aunque podría sonar algo egoísta, luego de estar por años con una pareja, el tiempo que ahora pasa con ella misma es un regalo o un gozo verdadero. En este espacio personal que por fin ha recuperado, se da la oportunidad de conocer nuevas personas, hacer lo que más le gusta y compartir con amistades de toda la vida.

Desapego material

La mujer divorciada crece en cada paso que da y para ella, no hay mayor felicidad que todo lo que ha conseguido a través del tiempo gracias a su esfuerzo. Por eso, no tiene miedo en dejar atrás aquello que le puede recordar su pasado.

Vive tranquila ya que las discusiones de dos terminaron. De ahora en adelante se enfoca en sí misma y busca día a día momentos de paz y purificación. Su conciencia está tranquila y esas guerras internas que vivía a causa de situaciones tormentosas han desaparecido.

Fortaleza de adentro hacia fuera

Una mujer divorciada comienza a trabajar en la construcción de su fuerza física. Se esfuerza por verse y sentirse bien frente al espejo. Se siente motivada a retomar su figura por medio de rutinas de ejercicios y entrenamientos, y cuida su alimentación. Si bien, muchas pasan por un proceso depresivo normal, cuando retoman su vida, realizan muchos cambios positivos.

Nadie pierde por dar amor, pierde quien no sabe recibirlo

Nunca temas a sentir amor por el contrario teme si nunca haz podido experimentarlo de forma genuina – Descubre esta hermosa reflexión

El amor es una emoción, es un sentimiento inevitable, nadie escapa ni de recibirlo ni de darlo, así sea a algún objeto, o a alguna persona, es muy posible que demostremos afecto a quienes nos rodean sin siquiera darnos cuenta.

Muchas personas aman a los demás sin si quiera recibir nada a cambio y esa es justo la manera en la que nosotros debemos brindar afecto, nada perdemos en darlo el problema es no saber recibirlo de la manera adecuada.

Pasa que hay personas que son muy agradecidas incluso con quien no les ha hecho bien pero hay otras personas que aun cuando les han dado muchas cosas buenas no son agradecidas ni siquiera con el cariño que les brindan y esto no es lo ideal.

En este post hoy compartiremos contigo una reflexión maravillosa acerca del amor entre las personas así que sigue leyendo este post que hoy nosotros traemos para ti y esperamos que te ayude a reflexionar.

Hermosa reflexión del amor

Son muchos quienes saben dar afecto, pero hay otras personas que o saben ni dar ni recibir el mismo, y no pierde quien da amor sino quien no lo sabe recibir, el amor es como si regáramos una planta, al dar amor hacemos que es planta crezca.

Cuando alguien nos ofrece un sentimiento sincero sin pedir nada a cambio no hay nada más bonito que recibirlo, es algo muy hermoso a decir verdad, experimentamos una satisfacción muy grande tanto al dar como al recibir amor de parte de alguien.

Aunque darlo es algo que nos sale, el recibirlo puede ser algo difícil para muchas personas pero no pierde el que da el amor y no lo recibe a cambio sino que quien lo recibe y no lo aprovecha es quien sale perdiendo.

Que alguien nos brinde de su cariño es un regalo y solo de nosotros depende que lo valoremos de la manera adecuada sino, salimos perdiendo nosotros y más nadie, ni siquiera quien nos da ese amor sincero pierde, solo la decisión es nuestra.

Es mejor amar a alguien así esa persona no nos sepa valorar, es mejor perder el tiempo amando a alguien a no saber amar, pierde más la persona que no recibe es la que se le da así que no te preocupes.

Si alguien te da amor lo mejor es que conectemos, creemos lazos emocionales y si esa persona nos falló pues es mejor que nosotros suframos pero no evitemos dar amor, pierde más quien rechaza nuestro amor hacia ellos, de ello no tengas duda.

Los momentos están para vivirlos

Los momentos están para vivirlos

Hay momentos en la vida que nos marcan para siempre, dejan huellas que nada puede borrar porque han quedan marcadas en nuestros corazones.

Momentos imborrables, muchas veces debido a amores que murieron por un error que cometimos, o errores de ellos mismos pero en los que ninguno tuvo la humildad pedir disculpas, errores por los que dejamos atrás aquello que con un poco más de esfuerzo nos pudo haber hecho felices y dar otro rumbo a nuestra vida.

Pero ya es tarde, por eso se llaman “momentos” y si no sabemos guardarlos o cuidarlos se nos van como agua entre los dedos. No trates de olvidar o de estar pensando en lo que no hiciste, eso ya pasó, no hay vuelta atrás, sólo queda seguir adelante atesorando todos los bellos momentos que la vida nos regaló, que en su tiempo no lo valoramos.

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Conserva en un lugar de tu corazón todo lo vivido, lo que has llorado y lo que has reído; son momentos que te acompañarán cuando llegue el otoño a tu vida y un día te sorprenderás volviendo la vista atrás y sintiéndote feliz por haber amado y sido amada.

― Atesora los buenos momentos.

Aunque esa relación no prosperase, no permitas que las sombras de la tristeza borren tus momentos, no permitas que nadie te borre los recuerdos. Sembraste amor en otra persona y ese es un sentimiento que no todas lo saben dar; si amaste y te amaron y si no recibiste lo que diste que tampoco te importe, has sido una persona privilegiada, hay que echar las migas de pan en el agua, habrá quien se beneficie con tu acto de amor.

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Siempre hay que darlo todo, no guardarse nada, aprender de los errores y ser humildes, desgraciadamente esto es algo que aprendemos cuando ya hemos cometidos los fallos, pero te queda la oportunidad de enseñar a los tuyos la nobleza del perdón y del no guardar rencor a nadie, sólo así lograremos ser felices.

Quizás para nuestra vida ya pasó el tiempo, pero son cosas que podemos enseñarle a nuestros hijos para que nunca pierdan los momentos más bellos de la vida, porque después sólo quedan preguntas que nunca tuvieron respuestas