Cuatro de las tácticas de manipulación más usadas y cómo enfrentarte a ellas

Manipular: Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares. La definición puede completarse con palabras como chantaje emocional, inseguridad, ego… Existen varias tácticas de manipulación, pero nos centramos en cuatro de las más actuales.

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Este término hace referencia a aquellas personas que mantienen el contacto justo contigo para que mantengas el interés en ellas, aunque nunca vayan a iniciar o retomar una relación contigo. Esta técnica de manipulación va dejando ‘migajas’ de cariño o atención. De repente, esa persona le da ‘Me gusta’ a tus fotos y, cuando parece que ambos estáis acercando posiciones, comenzando a hablar de nuevo y surgen esperanzas de algún tipo, desaparece de nuevo. Así hasta la eternidad (o hasta que te canses).

 

“Esos apegos intermitentes pueden ser muy desconcertantes y confusos”, explica la psicóloga Marian Ponte. Un modo de prevención es la de sospechar de esas personas que alargan demasiado las conversaciones sin materializar nunca la esperada quedada, o aquellas que ya lo han hecho otras veces.

Culpa

Pese a parecer un tipo de manipulación evidente, el sentimiento de culpa es uno de los más difíciles de gestionar internamente. Además, cuanto más estrecha es la relación entre manipulador y victima, más difícil resulta detectar la táctica. Frases como “Si me hubieses hecho caso y…” o “Ya no […] como antes” pueden crear inseguridad. Nadie quiere sentirse culpable.

Ante este tipo de manipulación puede emplearse, entre otras técnicas asertivas, la del banco de niebla, también conocida como claudicación simulada. Se trata de mostrar cierto acuerdo con la crítica que se recibe pero sin llegar a realizar la acción y siempre buscando el razonamiento. Imagina que alguien te pide tu jersey favorito y, ante tu negativa, te llama egoísta y te dice que siempre te ha dejado ropa. Si realmente no quieres dejarle el jersey y antes de sentirte mal y ceder, una respuesta puede ser “Gracias por haberme dejado ropa otras veces y puede que sea egoísta, pero prefiero no dejarte el jersey”.

Gaslighting

“Estás loco/a, eso no ha ocurrido” o “No haces las cosas bien” son algunas frases asociadas al Gaslighting o “hacer luz de gas”. El término, que procede de la adaptación más popular de la obra de Patrick Hamilton (Gas Light), describe las tácticas de desestabilización mental que el verdugo psicológico inflige en su víctima para poner en duda sus sentimientos, sus decisiones o su memoria (ejemplos más detallados).

Según el psicólogo clínico Armando Arafat, es normal perder o mezclar recuerdos cuando se es victima de gaslighting. Además, este signo es uno de los más importantes a tener en cuenta para poder salir de la manipulación. Otro de los signos a detectar es si alguien pone en duda tus sentimientos o ideas constantemente.  Ante esto, sé consciente de tu intuición y no tengas miedo a mostrarte en desacuerdo o señalar que tu realidad es distinta a la que te exponen.

El ‘pie en la puerta’

Esta técnica puede resumirse en la frase “le das la mano y te cogen el brazo”. Sucede cuando alguien te pide algo, fácil de hacer o conseguir, y a continuación te pide algo relacionado pero más ‘delicado’ o difícil. Por un simple principio de coherencia, te será más difícil negarte a la segunda petición si hiciste la primera. Un ejemplo sería prestar a alguien los apuntes. Si poco después, en lugar de los del día te pide los de la semana entera, pese a que puedas mostrarte reacio, la tendencia será a dejarlos de nuevo.

Es una táctica muy empleada en los negocios. Existe un convencionalismo social a aceptar cosas que no queremos solo por no hacer ‘feos’ o quedar mal. Un simple ‘No’ puede atajar el potencial problema (en este caso y en muchos otros).

 
 
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Apaga la tele.

La actual es la generación con más información a su alcance, sin embargo es probablemente la menos crítica con esta información y por ello la menos capacitada para aprovecharla.

Se ofrece la posibilidad de escoger a la vez que se entregan las opciones prefabricadas por las que decidirse, siendo muy pocos los que se molestan en encontrar alternativas para que resulte significativa su elección entre la de la multitud influenciada.

Controlar los medios de comunicación supone controlar (o incluso crear) la opinión pública y mediante esta, obtener la sumisión pacífica de la población.

El periodismo se limita a presentar opiniones prefabricadas como si se tratase de noticias, cualquier idea o noticia al margen de este sistema pasará desapercibida entre la ingente cantidad de información disponible, ya que tampoco tendrá cabida en ningún medio de difusión masiva: todos están bajo un mismo poder.

Incluso las investigaciones “científicas” se dirigen comercialmente a demostrar aquello que los que patrocinan la investigación pretenden que se demuestre. El coste de estas investigaciones y de la posterior difusión de sus resultados implica que solo están al alcance de grandes corporaciones.


Armas de desinformacion masiva para una humanidad cautiva :