Si le pides señales al universo, cree en ellas cuando las veas

Si le pides señales al universo, cree en ellas cuando las veas
Muchas veces nos dedicamos a pedirle al universo señales claras de cuál camino debemos tomar, o que nos ayude a aclarar cuándo sería el mejor momento de actuar ante una determinada situación… Aunque esto representa delegar de alguna manera nuestro poder de decisión, sin embargo, soy creyente de que el universo de manera especial, siempre da respuesta a nuestras interrogantes.
Pero no solo basta con recibir una señal, es notarla e interpretarla de manera conveniente, es allí donde surge la duda, ¿será ésta una señal? Por lo general la respuesta es sí, porque normalmente tu intuición te está llamando la atención sobre un factor que quizás, en otras circunstancias, pasarías desapercibido.
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La verdad es que las señales las vemos cuando estamos preparados y esto es algo así como un pacto del universo con nuestro yo superior, en donde ambos saben que seremos capaces de racionalizar esas entradas y que actuaremos en consecuencia.
Limitemos el rol de la mente y dejemos que el corazón tome un tanto el control, la mente por lo general nos llena de dudas, nos hace enfocarnos en los miedos, nos nubla las alternativas y nos hace ciegos ante las señales. Cuando damos paso al corazón de intervenir, éste es capaz de tomarnos de la mano e ir recolectando junto a nosotros, todas las señales que sintamos necesarias para elegir el camino que esté alineado a lo que queremos y buscamos.
Date la oportunidad de escucharte, de atender tus deseos, de entender tu propósito. No le dediques la mayor parte de tu vida a atender los deseos de los demás, no dejes de perseguir tus sueños, por mirar o apoyar a otros a conseguir los suyos. Tu vida es solo tuya, al final nadie será feliz por ti, ni aprenderá por ti, ni sanará por ti… Por más satisfacciones que podamos encontrar en nuestros afectos, nuestra prioridad, aunque suene egoísta, debemos ser nosotros mismos.
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Cuando nos damos permiso de ir por lo que queremos, todo resulta más sencillo, todo parece conspirar para que obtengamos más y más de lo que queremos, de lo que nos gusta, de lo que nos hace felices… Y es en este punto donde vemos con claridad las señales que nos da la vida, ya no dudamos, porque en el fondo ya sabemos qué camino tomar y las señales solo refuerzan lo que presentimos.

Si la venganza te hace sentir bien, no eres tan diferente a lo que te lastimó

Si la venganza te hace sentir bien, no eres tan diferente a lo que te lastimó

A veces cuando resultamos lastimados o dañados de alguna manera, la primera cosa que se nos puede pasar por la mente es la venganza, es hacer sentir al otro algo de lo que nos hizo a nosotros. Quizás ese sentimiento de deseos de venganza va en onda con la naturaleza humana, cuya guía siempre es el ego. Pero esa necesidad de retaliación debe irse mitigando con el tiempo y cuando el dolor deja de estar a flor de piel, incluso nos podría generar gracia todo lo que se nos cruzó por la mente con la finalidad de hacerle pagar al otro lo que nos hizo.

Si esto no ocurre y no le damos oportunidad al tiempo de hacer su efecto sobre nuestras heridas y sobre nuestra cordura, sino que asumimos firme nuestra intención de vengarnos, solo estamos colocándonos a la misma altura de quien nos dañó y eso nos hará sentir cómodos si está en sintonía con quienes somos.

Tomarnos las cosas a título personal

La mayoría de las veces cuando alguien nos lastima, no lo hace con la intención de hacerlo, incluso cuando nos parece que sí. Cada persona está constantemente tomando decisiones, pensando que hace lo mejor, procurando su felicidad y en alguno de esos pasos puede que se lleve a alguien por el medio y ese alguien, bien podemos ser nosotros. Pero lo normal no es que sus acciones vayan dirigidas a dañarnos, que busquen específicamente qué podrían hacer para lastimarnos. Simplemente fue una consecuencia de un acto que la otra persona cometió  pensando en sí misma y en sus beneficios.

Es por ello que resulta muy conveniente poder mirar las cosas de manera objetiva y no tomarnos las cosas de manera personal, porque aun cuando nos hayan lastimado o perjudicado de alguna manera, resulta beneficioso entender que la intención que originó el hecho que nos lastimó, no fue lastimarnos a nosotros.

Esto no es una manera de justificar lo que nos pudo haber ocurrido, el mal está hecho, independientemente de que haya sido la intención original el dañarnos. Es importante entenderlo, porque cuando pensamos en vengarnos, sí estamos de manera premeditada evaluando las opciones para dañar de manera intencional al otro.

Mejores personas

Luego, ¿nos podemos considerar mejores, iguales o incluso peores que quien nos hizo algún daño? Si intencionalmente buscamos hacerle daño a alguien, quizás resultamos peores que quien nos agredió y el vengarnos solo va a hacer que alimentemos ese lado oscuro que todos tenemos.

La venganza nunca es positiva, ni siquiera en su fase de planificación, la venganza nos lleva a encontrarnos con lo peor de nosotros y resulta que el daño que estamos permitiendo que nos hagan es doble, el original y móvil de la venganza y el darle paso y desarrollo a ese lado que no muestra lo mejor de nosotros.

Crezcamos con cada experiencia

Podemos crecer en muchas dimensiones con todo lo que nos ocurre, procuremos hacerlos hacia lo positivo, forjando una mejor versión de nosotros mismos. No permitamos que lo negativo que nos ocurre, nos convierta en personas de las cuales no nos sentimos orgullosos o de alguna manera nos aleje de lo bueno que sentimos que nos identifica.

Es fácil dejarnos llevar por el ego, pero también lo es dejarnos llevar por el corazón si nos acostumbramos a ello. Debemos aprender a perdonar, tomar lo positivo, bendecir y continuar, es por esta ruta que encontraremos una mejor versión de nosotros mismos, sin convertirnos en lo que no somos o alimentar esa parte que es capaz de generar un daño igual o peor que el que recibimos.

En todo caso, considera siempre que ser feliz a pesar de los daños, siempre resulta en la mejor de las venganzas.

La única persona que estará contigo toda la vida eres tú. Así que ámate, considérate, cuídate y vive orgulloso de ti

La mujer o la amante, ¿quién sufre más?

Reflexiona siempre pensando en tu bienestar

En esta oportunidad traemos para ti un hermoso poema de amor propio, el cual te invitamos a disfrutar.

Cuando comencé a amarme a mi mismo

Cuando comencé a amarme a mi mismo, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando comencé a amarme a mi mismo, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando comencé a amarme a mi mismo, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando comencé a amarme a mi mismo, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando comencé a amarme a mi mismo, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacía uno mismo.

Cuando comencé a amarme a mi mismo, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando comencé a amarme a mi mismo, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando comencé a amarme a mi mismo, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando empecé a amarme de verdad, reconocí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Hoy llamo a esta conexión sabiduría del corazón.

No es necesario tenerle miedo a las discusiones, o las confrontaciones o cualquier tipo de problemas con nosotros mismo o con otros. Incluso las estrellas chocan, y de esa colisión se crean nuevos mundos. Hoy sé que esto es la vida!

Que todo lo bueno te siga, te encuentre, te abrace y se quede contigo

Lo bueno es una energía vital que está presente en el aire esperando que las almas correctas lo capten y lo usen a su favor. Para que lo bueno te siga y se quede contigo muy pegadito a ti, es necesario que cambies la forma de verte a ti mismo.

Aleja de tu mente los pensamientos negativos que te llevan a pensar que no puedes hacer algo o que no mereces determinada recompensa.

Declárate a ti mismo como la abundancia en persona y empieza a visualizarte en la situación que quieres lograr. Haz este ejercicio de forma diaria y verás que los resultados te sorprenderán.

¿Cuál es el camino hacia lo que deseas? Toma nota, porque estas recomendaciones te acercarán a ello.

Quiero que lo bueno me persiga – ¿Qué debo hacer?

Evita las afirmaciones categóricas: las palabras “todo,” “nunca,” “todos,” y “ninguno,” deben empezar a desaparecer poco a poco de tu vocabulario. La palabra tiene poder y el poder de este cuarteto es el de llevarte a ver las cosas en dos bandos: el del blanco y el del negro. Sin embargo, los matices siguen siendo la mejor opción para acercarte al bienestar.

El respeto se gana: nunca exijas que te respeten, ni siquiera a tus hijos. Si te ves en la necesidad de hacerlo, es que no has sabido ganártelo. Toma acción para que las personas sientan que eso es lo que les infundes.

El amor se inspira: y nunca se mendiga. Cuando alguien ya no nos ama, no hay nada que un ruego o un llanto puedan hacer al respecto. Tú no quieres a alguien que se quede a tu lado por lástima o albergando la esperanza de que lo olvides. Suelta y deja ir aquello que ya no te pertenece. Esta es la primera actitud para empezar a inspirar el amor verdadero en la persona correcta.

Desarrolla la resiliencia: aprende de cada mala experiencia y nunca te lamentes por tu suerte. La vida da lecciones que, si miramos para otro lado y no aprendemos, volverá a dárnosla hasta que logremos captar ese conocimiento.

Reclama con asertividad: todos tenemos el derecho, y el deber personal, de reclamar lo que nos pertenece, de asegurarnos de tener nuestros derechos y de decir que no. Hazlo cuando lo creas necesario y hazlo de forma correcta y educada.

Abre tu mente: la vida no es una línea recta, sino que nos invita a transitar por caminos sinuosos. Para ello debemos estar preparados para interactuar con diferentes clases de personas y para cambiar nuestros pensamientos cuando sea necesario.

Concientízate de que no hay soluciones mágicas: lo que hoy te sirve para solucionar un problema, mañana será inútil para otro inconveniente. Del mismo modo, los asuntos se arreglan y se desarreglan producto de la misma energía de la vida. Nadie te dará una receta mágica para que vivas tu vida de forma satisfactoria, sino que solo tú podrás ir encontrando la forma de acomodarte y de volverte a acomodar cuando las cosas se desarreglen.

No permitas que nadie te aleje de ti: las personas que te piden, y mucho más las que te exigen, que cambies, son tóxicas y nada se aproximan al ideal de bienestar que buscas. Tú eres único, original e irrepetible. Que nadie quiera vulnerar tu espacio personal.

No insistas en lo que la vida te ha dicho de muchas maneras que no es para ti

Con frecuencia para quienes tenemos la creencia de que nosotros somos responsables de todo lo que nos ocurre y que somos los creadores de nuestro destino a través de cada una de nuestras acciones y decisiones, nos resulta un tanto complicado el aceptar los “no” que nos puede brindar la vida.

Pero resulta de mucha utilidad aprender a leer la vida y a entender sus señales, que muchas veces parecen resaltar como anuncios publicitarios gigantes y aun así, si no estamos preparados para apreciarlas podemos pasarles de largo sin percatarnos de su existencia.

Existe una delgada línea que separa la posibilidad de lograr lo que deseamos en nuestra vida y aceptar que los resultados que obtenemos distan de lo que nos gustaría. Para poder evaluar cuál debe ser nuestra actitud ante determinada situación, nos convendría silenciar nuestra mente y escuchar a esa parte de nosotros que nos guía hacia donde nos conviene estar.

Esa parte sensitiva, que parece captar nuestra esencia no se rige por caprichos, por miedos, por ego, no le interesa satisfacer las expectativas de los demás y busca el mayor beneficio para la mayoría de los involucrados. Además parece tener un nivel de sabiduría superior al que pudiésemos podido acumular en nuestra experiencia vital corriente.

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Si dejamos que sea esa parte de nosotros la que interprete las señales, de seguro podemos distinguir con facilidad cuándo levemos levantarnos y luchar un poco más o sencillamente aceptar y agradecer que si alguna puerta permanece cerrada por más intentos que hagamos por abrirla, es sencillamente porque no nos conviene atravesarla.

La vida tiene formas diferentes de comunicarnos sus intenciones, ella pareciese entender qué es lo que necesitamos vivir para potenciar nuestro proceso de aprendizaje, para sacar el mayor provecho a nuestras experiencias y para ponernos algunas trabas para persuadirnos de no tomar una ruta inconveniente.

Si bien solemos asumir las piedras en el camino como retos que superar, también podríamos traducir en valentía el aceptar que algo no es para nosotros, que no merece nuestro tiempo, ni la inversión de energía. Ese hecho de aceptación puede evitarnos el desgaste característico de resistirnos o luchar en contra de algo que no nos es posible cambiar.

Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar. 

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Aprendamos a agradecer  los  “sí” y especialmente los “no” que nos da la vida. Dejemos de insistir en aquello que nos ha dado muchos indicios de que resultará inconveniente en nuestras vidas, dejemos de forzar las cosas y aprendamos a aceptar.

Cuando aceptamos comenzamos a fluir con la experiencia, comenzamos a confiar en el proceso de la vida y dejamos de lado la necesidad de “ganar”, sustituyéndola por el placer de vivir y éste quizás sea el primer paso a la liberación y a la felicidad.

Por: Sara Espejo

“La incertidumbre”

En tan solo un segundo la vida te puede cambiar radicalmente, de la tarde a la noche, de la noche a la mañana, de la mañana a la tarde, en tan solo un instante puede llegar a convertirse en una incertidumbre, que te puede llegar a paralizar vistiendo tus días de miedo.

Una simple llamada puede transformarte, puede romperte en mil pedazos y todo lo que antes te parecía tan importante, puede carecer ahora de sentido y todo te de igual.
Y te abrazas a las sombras, en el refugio de tu propio caparazón, envolviéndote en la soledad de tu abrazo, y tus días se pintan de cobardía, y evitas querer estar con la gente, huyendo de todos, queriendo ser invisible.

Tanto es el poder que puede llegar a tener en ti algo inesperado, que te puede llegar a bloquear, que no te deja dormir, y te llena de incertidumbre hasta ser cada día que pasa una pesadumbre.
¿Te has sentido así alguna vez?

Frente al abismo, lo único que podemos hacer es aprender a volar

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Las situaciones que más nos exigen que explotemos nuestro mayor potencial, son justamente aquellas que pensamos que acabarán con nosotros, las que nos tiran contra el suelo y sentimos que nos quitan todas las fuerzas para levantarnos.

Pero justo allí, cuando no sentimos que no podemos más, brotan de nuestro interior todas esas fortalezas que ni nosotros mismos sabíamos que poseíamos, para decirnos:

No caerás al abismo, tienes alas para volar, no las has usado, porque no te ha hecho falta, peros siempre las has llevado contigo, ahora solo debes confiar en ti y tener la seguridad de que al saltar, ellas no te dejarán caer.

Has llegado a este punto, no por casualidad, sino justamente para darte cuenta de tu potencial, para entender que puedes estar por encima de las circunstancias y que lo más importante es que creas en ti mismo. No afrontarás nada que no seas capaz de soportar, porque inclusive la muerte, no lo es tal, solo es una transición. Así que debes ser más grande que cualquier miedo, que cualquier problema, que cualquier abismo, porque dentro de ti, se encuentra todo lo que necesitas.

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Todos quisiéramos vivir nuestra vida desde la felicidad, la abundancia y la facilidad, porque ésa es nuestra realidad, ésa es nuestra naturaleza, sin embargo por decisiones, por creencias instauradas, por acuerdos preestablecidos, nos enfrentamos a situaciones donde lo que menos podemos percibir son esos niveles anhelados de lo que decimos es parte de nuestra esencia.

Cada situación que se nos presenta es una oportunidad para cambiarnos, para transformar nuestra perspectiva, para mostrarnos algo de la vida o de nosotros mismos, que desconocíamos. Es por ello que resulta importante no agobiarnos ante los problemas y no sacarlos de proporción y mejor aún, si desde un inicio tratamos de ubicar en ellos la oportunidad de mejora o de crecimiento.

Si nos enfocamos en el dolor, sufriremos… Si nos enfocamos en la lección, evolucionaremos.

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Solo entendamos que la vida como la conocemos, desde que nacemos hasta que partimos es una escuela, con diferentes maestros y muchas proyecciones ilustrativas. No hay una sola manera de aprender, incluso muchos aseguran que los golpes y el sufrimiento son los mejores al momento de enseñarnos, no nos vayamos con esa idea, porque si bien es cierto que el dolor enseña rápido, también podemos aprender desde el amor, desde la consciencia, desde el estar presentes aquí y ahora y esto va más en línea con lo que somos.

Independientemente de cómo sea tu proceso de aprendizaje, solo recuerda que no debes preocuparte por llegar al punto en el que solo sigue el abismo… Más bien agradece, porque a partir de allí, todo comenzará a mejorar… Sabrás que tienes alas e intuitivamente, simplemente volarás.

MI ALMA ME GUÍA

Son muchas las personas que no saben que en nuestro interior tenemos una sabiduría que siempre está de nuestra parte.  No prestamos atención a nuestra intuición y después nos preguntamos por qué la vida no nos funciona bien.

Aprende a escuchar tu voz interior.

A través del pensamiento, el hombre puede conocer el mundo, esto significa producir sus propias ideas. Meditar es ir hacia dentro de uno mismo. En el camino hacia el Interior, encontraremos dudas, temores, preocupaciones, y distracciones de todo tipo. Pero el gran objetivo es el Interior. Allí, se encuentra lo Sagrado, nuestra Esencia. Lo que Somos. De esta forma, a través de la mente y el pensamiento, el alma abandona la pasividad.

El alma humana se une a la Naturaleza, capta la Totalidad y ve ampliarse hasta el infinito su propia fuerza y su propio poder.  Surge una alegría sin límites puesto que el hombre en lo más profundo de su ser es esfuerzo y deseo… poder y fuerza, y el esfuerzo es, antes que cualquier otra cosa, esfuerzo de conocer a Dios, con lo que el poder del hombre se incremente y nace la alegría por este acrecentamiento del propio ser.

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¿Sabe realmente el ser humano, lo que sufre el alma dentro de un cuerpo físico que no es consciente?

El alma nos avisa que está sufriendo a través de lo que llamamos -enfermedades- pero en vez de prestar atención a su mensaje, nos dedicamos a curar el cuerpo, y nos olvidamos de sanar el alma. El alma se cansa a veces, de avisarnos que aún no le hemos dejado cumplir ninguno de sus deseos, y se agota y nos deja, y aún la gente se sigue preguntando ¿por qué morimos? ¿O acaso pensamos que somos sólo un cuerpo físico?

AFIRMACIÓN PARA EL ALMA

Yo acepto la divinidad en mí. Mi alma me guía. Sabe exactamente lo que me conviene hacer. Yo abro mi mente y mi alma a todo mensaje divino.
Durante todo el día se me guía para que tome las decisiones correctas. Mi alma  conecta con Dios y  me guía continuamente en la consecución de mis objetivos. Yo estoy con Dios y Dios está conmigo. Estoy a salvo

La quema ibérica mas adecuada para abrir nuestra  llama interior es la quema de una cucharada de espíritu de flores blancas aromáticas, como madreselva, azahar, … pero solo una clase de flor, para que la esencia sea lo mas pura posible.

No podrás vincularte con la persona correcta, si no dejas ir a la equivocada

 
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Cuántos de nosotros no hemos estado junto a alguien con quien no terminamos de encajar, que por diversos motivos sentimos que no es la persona con la que deberíamos estar y aunque ciertamente nadie se cruza en nuestra vida por azar, estamos conscientes de que sea lo que sea que debamos sacar de esa relación, debemos hacerlo apresuradamente porque definitivamente no es la persona que creemos correcta para nosotros.

Lo cierto es que no estamos en la vida para malgastar el tiempo y las energías y debemos prestar especial cuidado a lo que nuestra intuición nos dice en relación a con quién debemos vincularnos o permanecer unidos.

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No dejemos que los miedos a quedarnos solos, a salir de nuestra zona de seguridad, a no encontrar algo que se adapte mejor a nuestras expectativas, nos haga quedarnos donde por un motivo u otro es evidente que no debemos estar.

Por la importancia que la mayoría de nosotros le damos a las relaciones amorosas, lo mínimo que podemos hacer, por respeto propio y por quien se vincule a nosotros, es sentir que vale la pena estar junto a esa persona, que lo hacemos por placer, por preferencia, sin presiones, sin que los motivos sean los equivocados.

Es justo para nosotros querer darlo todo por alguien y sentirnos correspondidos, sentir confianza, plenitud, sentir que hay un presente que vivir y disfrutar y que a su vez podemos proyectarnos a futuro juntos.

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Si algo nos incomoda, si sentimos que esa no es la persona con la que queremos estar, no debemos darle largas al asunto, qué nos hace pensar que lo que hoy son fronteras entre nosotros, mañana serán puentes de unión. No digo que no ocurra, pero por qué forzar una situación si podemos abrir nuestras energías a lo que queremos a nuestro lado.

Es válido cansarse, inclusive dejar de amar o transformar el amor en otro sentimiento, es válido querer recorrer otros caminos con alguien más, lo que no puede ser válido es sentir que estamos junto a alguien con quien no nos corresponde estar, en estos casos es necesario sincerarnos y dejar ir aquello que nos permitirá darle la oportunidad a lo que realmente creemos merecer.

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Solo nosotros somos los creadores de nuestra vida, aprovechemos esta bendición para hacer con ella lo que realmente queremos. Nada nos limita, solo lo que anidamos en nuestra mente puede hacerlo, así que dejemos atrás los miedos, las dudas y vayamos por lo que nos llama en la vida, para bien nuestro y de las personas involucradas.

 

Imágenes cortesía de: Nidhi Chanani

Por: Sara Espejo – Mujer.Guru

5 emociones que dañan partes de nuestro cuerpo

5 emociones que dañan partes de nuestro cuerpo

Según la medicina china, cada emoción está relacionada a un órgano y una función del cuerpo humano. Las causas más comunes de la enfermedad son las actitudes y las emociones negativas como la culpa, el resentimiento, la necesidad de atención y el miedo. Cualquier desequilibrio emocional puede reflejarse en síntomas o en enfermedades de dichos órganos.

La enfermedad nace para evitar situaciones desagradables o para tratar de escapar de ellas. Desde la medicina oriental se cree que todo malestar lo que nos dice en el fondo es que debemos amarnos. Esto es así porque al amarnos, dejamos que sea nuestro corazón quien dirija nuestra vida y no nuestro ego.

La vida no es estabilidad, es saber andar en equilibrio

Emociones que pueden causar enfermedad según la Medicina China

Siguiendo la perspectiva de la Medicina China, estas son algunas emociones que pueden estar señalándonos alguna enfermedad o dificultad:

 
  • Tristeza o Pena. Se origina en la decepción o con más gravedad, en la separación o la pérdida. Afecta principalmente a los pulmones. La tristeza afecta a todo el cuerpo y produce pesadez, falta de aliento, cansancio y depresión. Se necesita tiempo para aceptar y expresar nuestra tristeza.
  • Precaución. Surge de la inseguridad y tiende a debilitar el bazo. La precaución está relacionada con enfermedades en el pecho y en los hombros.
  • Miedo. El miedo se asocia con los riñones, afectando a la boca del estomago y relacionándose con la deficiencia renal. Estas alteraciones provienen de la propensión a sufrir miedos irracionales. El miedo no aceptado se transfiere causando problemas en hígado y corazón.

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  • Terror. Este se parece al miedo, pero es más extremo, se asocia con problemas físicos y emotivos. El terror puede conllevar pérdida de memoria, desorientación, palpitación, vértigo, temblores, sudoración y desmayos.
  • Ira. Puede adoptar varias formas, la irritabilidad, la frustración, la envidia y la rabia. La ira se transforma en dolores de cabeza, cuello, en vértigo y especialmente en enfermedades hepáticas.

El significado emocional de las enfermedad

Es importante conocer el significado de las enfermedades porque esta es una de las formas mediante la que nuestro cuerpo se expresa. Todas nuestras emociones y pensamientos se registran en las células y las enfermedades son un grito que apunta a que algo no va bien.

La siguiente recopilación es un resumen del significado de algunas de las enfermedades más comunes. Todas ellas están basadas en  la medicina holística, tanto en Medicina tradicional China como en otras orientales complementarias.

  • Alergias. Su significado nos indica temores profundos. Temor a despojarse de las ayudas cuando hay que ser autosuficiente, tratando de obtener compasión, apoyo y atención de los demás.
  • Depresión. El significado se encuentra en el conflicto entre lo ideal y lo real, entre quienes somos y quien queremos ser y entre lo que tenemos y lo que queremos tener.

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  • Artritis. Sentirse incapacitado para adaptarse y ser flexible mentalmente. Se interpreta como la falta de confianza y una actitud intransigente ante la vida.
  • Obesidad. Su significado se encuentra en el vacío interior, se recurre a la comida para compensarlo. Temor a exponernos ante los demás y a ser vulnerable y susceptible de sufrir daño.
  • Nerviosismo. Falta de contacto con el propio yo interior. Egocentrismo, todo se ve desde un punto de vista subjetivo. Vivir inseguros con miedo a ser atacado e incapacidad para deshacerse de las actitudes egoístas.

Las emociones pueden desencadenar o acentuar una enfermedad, pero estas también pueden reconvertir la situación, cambiando la enfermedad por salud.

Para que esto suceda solo hay que saber reconocer las emociones que causan desequilibrios en nuestro cuerpo y transformarlas. Desde la medicina oriental se le concede una especial importancia al auto-conocimiento de las emociones, algo que la psicología occidental está empezando a tener en cuenta. El hecho de que lo estemos poniendo en valor tiene que ver con que un tratamiento completo y que ataque el problema desde diferentes perspectivas tiene mayores posibilidades de ser efectivo.