5 rasgos en común que tienen los manipuladores

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Si aún no sabes cómo identificar a una persona manipuladora, estos tips te pueden ser de ayuda. Este tipo de personas suelen presentar algunas características que las ponen en evidencia, por lo que es necesario que conozcas cuáles son.

 Lo peligroso de las personas manipuladoras, es que no suelen tener ningún tipo de escrúpulos. Cuando detectan a una potencial víctima, buscan de inmediato sus vulnerabilidades para explotarlas y sacarles algún tipo de provecho mediante la manipulación emocional.
Esto lo hace de manera paulatina, envolviendo poco a poco a las personas con palabras y actos de pretendida empatía, que solo son herramientas de las que se valen para lograr sus nefastos propósitos.
Aunque estemos conscientes del daño que un manipulador puede traer a nuestras vidas, no es tarea sencilla identificarlos y detectar si nos encontramos frente alguno de ellos.
Afortunadamente, existen algunos indicios bastantes claros que los delata, y a los cuales hay que permanecer atentos; para evitar caer en sus redes y escapar a tiempo de sus malas influencias.
 ¿Quieres conocer un poco más de este tema? Te invitamos a que continúes con la lectura de este importante artículo, donde obtendrás toda la información que requieres  para ponerte a salvo de los manipuladores.

Rasgos que delatan a una persona manipuladora
Estos son los rasgos más comunes que presentan las personas manipuladoras:
1. Son hábiles oradores
Los manipuladores manejan con eficacia el don de la palabra.
Le dan vueltas a todo con suma habilidad y siempre a su conveniencia, logrando embaucar a su víctima a través de la distorsión de las ideas y de su explotación emotiva.
Toda su actividad se centra en dominar la situación y obtener beneficios o algún tipo de rendimiento; siempre a consta de sus víctimas.
Para ello, se dan  la tarea de crear adrede un desbalance de poder; que les permite explotar a la otra persona sin que este hecho se haga evidente para su víctima.
2. Nunca se da por satisfecho
La persona manipuladora no se sacia con facilidad y siempre está pidiendo y exprimiendo sin cesar.
Su conducta tiene que ver más con la satisfacción de su propio ego, a través del cual logra la total manipulación de su víctima.
Esto lo hace sentir que tiene absoluto control sobre ella y que puede explotarla a su antojo hasta llegar al límite, exigiendo cada vez más y más, hasta lograr el quiebre emocional.
3. Se hace pasar por víctima
Este es el papel preferido que suele interpretar de manera impecable el manipulador.
Es una especie de chantaje emocional en el cual el manipulador resulta ser la víctima y tú el victimario.
Pregonan que su situación obedece al mal proceder de otras personas y que son el blanco de sus injusticias.
Con esta conducta, logra despertar el sentido de lástima de las personas.
 4. Presenta una imagen de necesitado
Los manipuladores se presentan como una persona débil de espíritu, que requieren con urgencia de apoyo y dependen de manera absoluta de los demás.
Pero detrás de esa careta de cordero en realidad se oculta un lobo manipulador, que explota tus buenos sentimientos hasta que te sientas responsable de su persona; esto es sólo un táctica para conocer cómo actúas.
5. Miente con facilidad
Tiene una extraordinaria facilidad para mentir, sin que lo delate algún gesto o el tono de su voz. Es un mitómano con todas las letras.
El nivel es tal, que en algunos casos llega a convencerse de sus propias mentiras lo que las hace aun más creíbles.
Esa es la razón por la cual recurre a ella en todas las etapas del proceso manipulador, hasta que alcanza sus objetivos.
Al carecer de escrúpulos, pretende hacer creer que sus mentiras no tienen mayor importancia y que no fueron dichas con mala intención; cuando estas quedan en evidencia.
Detalles que no debes pasar por alto
Para que exista un manipulador, debe existir también una víctima manipulada. Si permites que  un manipulador recree en ti sus artimañas, tendrá el terreno abonado para lanzar sus redes.
Las personas manipuladoras desvalorizan por completo a sus víctimas, por lo que se debe evitar a toda costa, convivir con ellas.
Si el artículo ha sido de tu agrado, esperamos que lo compartas con amigos y familiares y debatan sus planteamientos. Siempre será de provecho conversar al respecto con los adolescentes para cultivar el criterio propio y el conocimiento.

Los niños que crecen con los abuelos son más seguros y felices

 

Los niños que crecen con sus abuelos son afortunados. Gracias a este vínculo se enriquecen de más dinámicas afectivas, de más refuerzos emocionales y de esos recuerdos que conformarán en ellos un legado de recuerdos excepcional que los acompañarán siempre.

Ahora bien, ello no quiere decir en absoluto que en el caso de que nuestros hijos crezcan sin la cercanía de sus abuelos, vayan a ser menos felices. Se trata solo de entender que la infancia, es esa oportunidad irrepetible en la que a mayor número de estímulos, de atenciones y vínculos basados en el amor incondicional, se traduce siempre en una mayor madurez emocional.

A su vez, otro aspecto interesante y de gran valor que a muchos de nuestros lectores le puede interesar, es que según un estudio los niños que quedan al cuidado de los abuelos en lugar de en una guardería, adquieren una mayor fluencia en el lenguaje y son emocionalmente más seguros.

Queda claro que a veces, no todas las parejas tienen cerca a sus padres para favorecer ese lazo «abuelo-nieto», sin embargo, si es tu caso, no lo dudes. Permite que día a día disfruten de esa relación, la niñez es una etapa que termina rápido, de ahí, y con el fin de consolidar una personalidad más fuerte y feliz en nuestros hijos de forma temprana, sea muy positivo aprovechar este tipo de vínculo del que también nosotros nos aprovechamos en su día.

Y como ya sabemos, los abuelos tienen cariño por toneladas, magia en los bolsillos y esa sonrisa siempre lista e incombustible que saca lo mejor de nuestros niños.

A partir de los 3 años los niños se benefician más de la cercanía de los abuelos

corto la luna niños

Desde los 0 a los 3 años lo que un niño necesita es la cercanía de su madre y de su padre. Es ese primer círculo social y afectivo de todo pequeño con el cual, consolidar su desarrollo cerebral y la relación de apego.

Una vez que nuestro hijo ya empieza a interaccionar con el entorno, manipulando objetos, caminando, tocando e iniciando ya ese proceso comunicativo, la presencia de los abuelos es todo un tesoro de beneficios.

El desarrollo comunicativo-emocional es superior en los niños que crecen con los abuelos

Admitámoslo, los abuelos tienen una energía increíble y ven en la llegada de los nietos, un modo de rejuvenecer al adquirir un nuevo papel que les encanta: el de proveedor de afectos, de historias, de dulces, de regalos que no se esperan y de largos paseos por el parque a velocidad de caracol.

  • Atrás quedó su etapa de crianza, de imponer normas y reglas. El papel del abuelo no es ese y no desea tenerlo tampoco.
  • No desea tener la autoridad de los padres. La suya es una crianza permisiva y envolvente con olor a vainilla, con el calor de las tardes de primavera y con el sabor de las comidas favoritas de los niños.
  • Todas estas dinámicas con refuerzos maravillosos, actúan estimulando el lenguaje de nuestros hijos, algo que como ya hemos señalado, no consiguen de igual modo acudiendo a una guardería.
  • Los abuelos interactúan con los pequeños de forma constante. Casi sin saberlo, se convierten en poderosos arquitectos de sus capacidades comunicativas.

Dejan una huella emocional permanente en los niños

En este mundo de prisas, caótico a instantes, y lleno de obligaciones para las mamás y los papás, los abuelos tienen una virtud excepcional: viven sin presiones y saben disfrutar del «aquí y ahora».

  • Algo que no podemos olvidar es que los abuelos de hoy en día son personas de espíritu joven, en buen estado físico y con ganas de experimentar, de vivir, de seguir acumulando experiencia.
  • Su aprendizaje de vida les ha enseñado qué es lo importante. Saben que el legado que les ofrezcan a sus nietos está por encima de los bienes materiales: lo más importante es dejar en ellos una maravillosa huella emocional positiva.
  • Los niños y los abuelos van al mismo ritmo: aprecian como nadie el momento, ese «aquí y ahora» donde ver cómo un insecto escala por una flor, cómo las gotas de la lluvia caen por la ventana o cómo ese trocito de chocolate se derrite sobre la taza de leche caliente.

Todo es magia, todo son momentos compartidos en maravillosa complicidad que confiere a los niños un aprendizaje único: el de la felicidad sencilla, sin artificios, sin falsedades.

Niños amados, niños más felices y seguros

Esa es la clave y el secreto de la ecuación: los niños que son amados, valorados y respetados se convierten en personas más felices porque desarrollan un buen autoconcepto y una mejor autoestima.

Los abuelos contribuirán de forma primordial en esta fórmula siempre y cuando, sean personas sólidas, optimistas y con esa sabiduría y aplomo capaz de encender los corazones de todos aquellos que les rodean.

Así que no lo dudes, si tus padres están hechos de este material: el del afecto inoxidable y el amor incombustible, permítelo, favorece ese vínculo, esa cotidianidad donde abuelo y nieto compartan momentos, detalles, anécdotas e historias que nunca olvidaréis.

El amor de tu vida llegará después del error más grande de tu vida

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Conozco tu dolor, ese que te dejaron tan en el fondo y parece nunca querer salir. Sé cuánto duele tu alma. Los desamores no son fáciles de superar, si lo fueran todos serían felices. Un desamor es terrible, es una pérdida personal, como si desprendieran una parte de ti misma, esa que estaba cargada con todos los sentimientos que tenías hacia esa persona. A veces, un desamor nos lleva a un abismo emocional tan profundo que nos ciega, no sabemos cómo diferenciar la realidad.

Sé te que te ha pasado. Te enamoraste con todas tus fuerzas. El amor te hizo desnudar tu alma frente a él y le diste la clave de los secretos que tanto guardabas con recelo en tu corazón. Invertiste todo lo que tenías en la relación. Le entregaste el corazón con la esperanza de que él en algún momento te amara igual.

Sabías que la potencia de tu amor era más fuerte que la de él. Igual elegiste seguir creyendo que sería diferente, porque eres una persona que ve lo bueno y el potencial que tienen los demás. Pensaste que eventualmente él se daría cuenta de lo puro de tu amor y entonces empezaría a tratarte mejor.

Lamentablemente, estabas equivocada. Él no era la persona que pensabas que era. No fue el príncipe valeroso sobre un caballo blanco que te haría sentir especial siempre. Él no era digno de tu amor. Y no, no fue porque estaba muy ocupado, simplemente nunca se molestó en buscar tiempo para ti. Nunca le importaron tus sentimientos ni vio un futuro contigo a su lado.

El amor te mantuvo esperanzada y no notaste las señales de alarma que siempre te dio y entonces, caíste en su trampa.

Diste todo con la esperanza de que en el fondo realmente se preocupaba por ti. Te enamoraste y tristemente, terminaste pagando el precio por amar a alguien que no te ama de vuelta.

Pero escúchame con atención, el hecho de que te sientas perdida ahora, que no puedas ver una luz al final de ese túnel oscuro en que estás no significa que no haya una esperanza para ti. Por el contrario, te espera lo mejor de tu vida.

Amaste y perdiste. Sí, es una de las cosas más dolorosas que un ser humano jamás podrá experimentar, pero estás viva y eso significa algo. Significa que no importa qué tan mal estés, sin esperanza y desesperada, aun conservas una pequeña chispa dentro de tu corazón que te mantiene cálida. Es un pequeño atisbo de luz que te ayuda a perseverar, a salir a la superficie y mantenerte con vida.

Que te hayan roto no significa que no experimentarás más el amor. Para nada, no desesperes.  Ya sabes lo que dicen por allí, después de la tormenta viene el arcoíris. Así que el amor de tu vida, el verdadero, el que te amará con todas sus fuerzas y te recordará a cada instante lo importante que eres para él, llegará después del peor error de tu vida. Así es como es. Solo necesitas mantener la fe. El futro será increíble y muy brillante para ti. No puedes renunciar ahora.

Un día tendrás de frente al amor de tu vida y todas las preguntas que alguna vez te formulaste sobre esa persona serán respondidas por sí solas. Cuando esté finalmente contigo te darás cuenta que nunca habías amado realmente y entenderás por qué todos los intentos de relaciones anteriores fallaron. Ahora todo tendrá sentido y estará muy claro.

Esta persona te sanará. Hará todo en su poder para ayudarte a encontrarte de nuevo y ser quien realmente eres sin miedo. Será paciente contigo, te entenderá, y se enamorará de todas tus imperfecciones. Más importante aún, te mostrará que todo en la vida pasa por una razón.

Nadie pierde por dar amor, pierde quien no sabe recibirlo

Nunca temas a sentir amor por el contrario teme si nunca haz podido experimentarlo de forma genuina – Descubre esta hermosa reflexión

El amor es una emoción, es un sentimiento inevitable, nadie escapa ni de recibirlo ni de darlo, así sea a algún objeto, o a alguna persona, es muy posible que demostremos afecto a quienes nos rodean sin siquiera darnos cuenta.

Muchas personas aman a los demás sin si quiera recibir nada a cambio y esa es justo la manera en la que nosotros debemos brindar afecto, nada perdemos en darlo el problema es no saber recibirlo de la manera adecuada.

Pasa que hay personas que son muy agradecidas incluso con quien no les ha hecho bien pero hay otras personas que aun cuando les han dado muchas cosas buenas no son agradecidas ni siquiera con el cariño que les brindan y esto no es lo ideal.

En este post hoy compartiremos contigo una reflexión maravillosa acerca del amor entre las personas así que sigue leyendo este post que hoy nosotros traemos para ti y esperamos que te ayude a reflexionar.

Hermosa reflexión del amor

Son muchos quienes saben dar afecto, pero hay otras personas que o saben ni dar ni recibir el mismo, y no pierde quien da amor sino quien no lo sabe recibir, el amor es como si regáramos una planta, al dar amor hacemos que es planta crezca.

Cuando alguien nos ofrece un sentimiento sincero sin pedir nada a cambio no hay nada más bonito que recibirlo, es algo muy hermoso a decir verdad, experimentamos una satisfacción muy grande tanto al dar como al recibir amor de parte de alguien.

Aunque darlo es algo que nos sale, el recibirlo puede ser algo difícil para muchas personas pero no pierde el que da el amor y no lo recibe a cambio sino que quien lo recibe y no lo aprovecha es quien sale perdiendo.

Que alguien nos brinde de su cariño es un regalo y solo de nosotros depende que lo valoremos de la manera adecuada sino, salimos perdiendo nosotros y más nadie, ni siquiera quien nos da ese amor sincero pierde, solo la decisión es nuestra.

Es mejor amar a alguien así esa persona no nos sepa valorar, es mejor perder el tiempo amando a alguien a no saber amar, pierde más la persona que no recibe es la que se le da así que no te preocupes.

Si alguien te da amor lo mejor es que conectemos, creemos lazos emocionales y si esa persona nos falló pues es mejor que nosotros suframos pero no evitemos dar amor, pierde más quien rechaza nuestro amor hacia ellos, de ello no tengas duda.

Guía Básica de Inteligencia Emocional

inteligencia emocional

 

Dado que casi todas las enfermedades se generan en el campo de conciencia emocional, vamos a dedicarles una atención especial. La intención es revertir en mayor  conocimiento de nosotr@s,  mism@s y por tanto equilibrio y salud. Un mínimo de  inteligencia emocional   para comprender lo que ocurre en nuestras relaciones personales.

Las emociones tienen una base biológica y son mecanismos de adaptación a las distintas situaciones vitales que atravesamos. Nos permiten actuar, cambiar, ser creativ@s. Pero también pueden ser utilizadas para controlar a las personas con quienes nos vinculamos cuando no responden a nuestras expectativas o deseos. Por ello podremos conocernos mejor si observamos como son nuestras reacciones.

Podríamos decir que el amor y el dolor no son emociones sino sentimientos. Estos son más elevados a nivel evolutivo que las emociones y  también son más profundos, ambos se producen a nivel del corazón.  El amor es la apertura total al otro y nos permite tener emociones auténticas. El amor herido produce dolor y es en la evitación de este dolor cuando muchas veces nos enredamos. Las emociones, en cambio, se viven a nivel del plexo solar, por lo tanto pertenecen a nuestro ser primario.

EMOCIONES AUTÉNTICAS

La tristeza ayuda a separarnos de una persona, una situación o una etapa de la vida. Es una emoción de larga duración que necesita reconocerse para que sea trascendida y podamos volver de nuevo a sentir la alegría del momento presente. Cuando no podemos cambiar algo, perdemos algo… Nos muestra aquello que amamos.

El miedo es la señal de alarma ante un peligro, nos permite identificarlo y  tomar precauciones. Cuando sentimos que no sabemos qué va a pasar o tememos que pase algo…

La ira aparece ante una situación dañina, es una emoción enérgica que implica impedir que esa situación se produzca. Es energía agresiva hacia el otro. Puedo pensar que estoy rabiosa por lo que otro me causó, pero tengo que ver lo que trajo a mi conciencia.

La alegría es la expresión de la plenitud, nos comunica que la personalidad y el alma están cerca y celebran lo que se está viviendo. Su expresión suele ser la sonrisa, y cuando se intensifica: la risa. Eleva nuestro tono energético y favorece la salud.

Cuando estas emociones se utilizan en su forma primaria o auténtica, conmueven a quienes las presencian y suelen lograr su función específica produciendo los cambios que se requieran del entorno.

 

EMOCIONES QUE MANIPULAN

 Ya desde muy pequeñ@s descubrimos el poder que tienen las emociones para conmover a los demás y desde nuestra inmadurez comenzamos a utilizarlas para lograr aquello que no se nos concede. Esta actitud a menudo se vuelve inconsciente, por lo que muchas veces nos sentimos confus@s y no sabemos si lo que sentimos es auténtico conforme lo vivido, una artimaña infantil o un autoengaño.

¿ENTONCES, CÓMO PODEMOS DISTINGUIRLAS?

 Al  ser las emociones primarias una respuesta biológica, tienen unas características que podemos reconocer:

LA ALEGRÍA

 La alegría, además de una emoción está considerada un valor social, así que no es raro fingir la sonrisa para tapar algo que podemos estar sintiendo y no es aceptado por el entorno. A veces podemos sonreír automáticamente generando una mueca, cuando se quiere lograr camelar al otro. Descubrimos si es una sonrisa auténtica porque no solo es una mueca. Junto a la boca, los ojos también sonríen y la persona brilla.

LA TRISTEZA

La tristeza y su manifestación externa: las lágrimas, se producen como decíamos ante una separación. No es natural llorar ante una sensación de ira, aunque muchas mujeres lo hacemos sin poder evitarlo. La explicación la encontramos en nuestra infancia y en nuestra cultura que castiga a la niña enérgica y rebelde que demuestra su fuerza ante los adultos y cuestiona sus mandatos. Ante esto solo queda sacar la emoción por los ojos, algo más tolerado por ser  inocuo ante el sistema familiar pero que refuerza la imagen de debilidad femenina.

No obstante, la situación de los hombres se distorsiona hacia el otro polo. Como desde niños se les  prohíbe sentir (“los chicos no lloran”) muestran muchas veces su tristeza en forma de irritabilidad o provocación continua, y como ocurre con las emociones cuando no son auténticas, no logran la función para la que la naturaleza las ha diseñado, no conmueven, en este caso distancian. Si esto se convierte en un hábito o estructura de carácter, se le etiqueta como un “llorica” o bien un “tocapelotas”.

LA IRA

En cambio, la ira, es muy corta en su expresión. Es una reacción violenta como la de un volcán que puede arrasar con cuanto se está cerca. Tan solo 7 u 8 minutos es la expresión de una ira auténtica y que si surge en el momento justo donde debe sacarse, es sumamente saludable. La ira contenida, con el tiempo se convierte en resentimiento y daña tanto a quien la sufre como a quien va dirigida.

 

EL MIEDO

Vivimos en una sociedad donde los miedos a los que nos enfrentamos son mucho más psicológicos que físicos. Tenemos miedo de no ser suficientemente buen@s en algo que nos han encomendado, a hacer el ridículo, a que nos abandone nuestr@ amad@, a la soledad… Detectar nuestros miedos es importante a la hora de darnos cuenta de nuestras reacciones y decisiones, pues el miedo nos separa de aquello potencialmente dañino, y cuando actuamos desde esta emoción para tomar decisiones, nos separa de nuestro objetivo.

terapia emocional

LAS EMOCIONES COMPUESTAS

Son emociones improductivas que se mezclan entre sí y crean confusión en quien las siente. Ejemplos de ellas son:

Los celos, que es un cóctel de miedo al abandono, tristeza por el sentimiento de separación de la persona amada y rabia por el sentimiento de traición o engaño.

La envidia, trae la tristeza por lo que no hemos alcanzado y el miedo de no poder alcanzarlo en un futuro.

El resentimiento es la rabia hacia el otro, unida al rechazo mantenido en el tiempo.

El odio es miedo y rabia juntos.

La vergüenza es el miedo al rechazo, junto a deseo y rabia. Surge cuando me pregunto si hice todo “bien” o me doy cuenta de que algo hice “mal”. También abarca el sentimiento de ridículo. Es una energía emocional hacia dentro, me siento inadecuada para los demás y para mí misma.

MECANISMOS DE DEFENSA

 En psicología, llamamos mecanismos de defensa a todo aquellas artimañas conscientes o inconscientes que utilizamos para no conectar son la realidad personal. Lo hacemos porque tememos darnos cuenta de que sentimos lo que sentimos o que estamos viviendo lo que vivimos… Al utilizarlos impedimos el contacto con el dolor que nos produce una situación determinada. Así, una parte de nosotr@s “se congela” quedando sin vida y sin acceso a nuestra esencia.

Un tipo de mecanismo de defensa es lo que llamamos: “elástico”

Se produce cuando una situación, un olor, unos rasgos físicos… despiertan una reacción desproporcionada, puesto que nos recuerda (conscientemente o no) una relación con una herida mal cerrada del pasado que se abre ante ciertos estímulos del presente.

Por ejemplo cuando alguien nos dice ciertas palabras, o estamos en una situación determinada y no lo soportamos. Esto se puede trabajar internamente viajando a la situación del pasado y aportando una nueva información de serenidad a nuestra psique. De este modo  se rompe el antiguo condicionamiento.

CUANDO LA EMOCIÓN REPRIMIDA COBRA FACTURA

Cuando negamos las emociones que sentimos porque queremos que todo siga siendo bonito en nuestra relación con alguien, cometemos el error de excluir el dolor. Esto, a la larga hace que todo aquello reprimido aflore de forma desmedida y descontrolada  contra nuestro compañero. Es como si de pronto se presentaran ante nuestra conciencia todas las ocasiones en que el dolor se pasó por alto y regrese ahora contra quien atribuimos la responsabilidad del daño que sentimos.

 

A VECES INCLUSO LA EMOCIÓN NO ES PROPIA

Nuestra capacidad de resonar con las emociones de aquellas personas con las que nos vinculamos hacen que podamos sentir algo tan intensamente. Que creamos que son emociones que nacen en nuestra conciencia personal. No obstante pertenecen al campo de conciencia que engloba a tod@s aquell@s con quienes estamos vinculad@s. De este modo podemos adoptar emociones de nuestros padres, en la creencia inconsciente de que les ayudamos a llevarlas, etc.

La resolución de estas emociones pasa por la toma de consciencia de que no nos corresponde a nosotr@s manejarlas sino que hemos de devolverlas a su lugar. Así, quien tenga que hacerse cargo de ellas pueda hacerlo sin nuestra interferencia.

expresar emociones

MÁS ALLÁ DE LA EMOCIÓN… LA METAEMOCIÓN

 Para entender este concepto hemos de poder colocarnos en la posición de testigo de nuestras emociones. Cuando observamos una emoción y no nos identificamos con  ella, podemos experimentarla  más allá de nuestras relaciones humanas. A esto lo llamamos metaemoción. Desde esta posición tocamos su aspecto transpersonal.

Por ejemplo, la ira como metaemoción, sería la ira eficaz y justa que se expresa con consciencia y en neutralidad emocional.

Podemos decir que vibramos en la alegría, la pena, el miedo, como distintas frecuencias con las que podemos resonar. Corresponden al campo de conciencia emocional de la humanidad. Podemos salir y entrar en estos campos, cuando somos conscientes de lo que sentimos y lo que nos ha llevado hasta ahí.

Es simple: Quien quiere estar en tu vida, está en tu vida (Sin excusas)

Muchas veces cerramos los ojos a lo que no queremos ver, nos negamos a reconocer qué
es lo que realmente ocurre cuando recibimos las excusas de aquellos que en realidad no
desean dedicarnos su atención, ni su tiempo.

 

La realidad es que por apretada que esté la agenda, por más que existan limitaciones, cuando alguien quiere estar presente, está. Y esto no solo engloba la presencia física, también el acompañamiento moral, el soporte a distancia, la atención cotidiana, que no requiere de una logística particular para manifestarse.

Todos somos libres de actuar de acuerdo a nuestras elecciones, incluyendo a las personas que quisiéramos cerca, sin embargo, resulta inteligente sencillamente aceptar cuando alguien tiene intenciones de formar parte de nuestra vida y cuando no.

Siempre habrá quien quiera tenernos como prioridad, aun cuando no ubiquemos mentalmente a esa persona. Obviamente eso no quiere decir que para nosotros alguien que no logra despertar interés se convertirá en nuestra prioridad por reciprocidad. Lo que queremos resaltar es que de eso se tratan las interacciones de la vida, algunas veces buscamos a la persona que creemos equivocada y otras veces a quienes no les damos mayor importancia, nos busca.

Debemos aceptar las dinámicas de la vida, sin drama, solo conscientes de que en algún momento coincidiremos en nuestras preferencias y los eslabones se unirán. Pero lo que no es posible es quedarnos esperando que una persona en particular, que ha establecido sus prioridades de acuerdo a sus intereses, actúe de una forma particular con nosotros, tenga gestos que sabemos que no tendrá o tenga presencia donde no quiere tenerla.

Por el contrario cuando alguien apuesta por nosotros, se hace sentir, se hace notar y sea cual sea el ámbito en el cual se relaciona con nosotros, nos ubicará de forma tal que se torne evidente las ganas de formar parte activa en nuestras vidas.

No desgastes tus energías en quien no lo valora, esto no hace mejor o peor a la otra persona, solo te ubica en una realidad, a fin de cuentas eres tú quien decide finalmente quién entra y quién sale del círculo de tus afectos.

No esperes nada de nadie y evitarás frustraciones, prejuicios y decepciones, permite que la vida te sorprenda con personas maravillosas que sin forzarlas, sin presionarlas y sin excusas quieran formar de manera espontánea parte de tu vida.

 

Con pequeñas mentiras, se pierden grandes amores

 

Particularmente soy partidaria de la verdad, de la honestidad, de la sinceridad, con todas las consecuencias que esto pueda generar. La relaciones se soportan en la confianza y esta a su vez está directamente proporcionada a la sensación de seguridad que tenemos sobre alguna persona, cuánto valor tiene su palabra, qué podemos esperar de ella.

También es cierto que no toda verdad debe ser gritada a los cuatros vientos, hay verdades que no son necesario decirlas y que esto no tiene por qué afectar a nadie. Hay información que solos nos pertenece a nosotros y sin pretensiones de mentir o engañas, podemos reservarla para nosotros, bien sea porque se trata de nuestros secretos, porque aun siendo verdad, no contribuye, no suma, sino que por el contrario resta y solo hace sentir mal a quien la escuche o sencillamente porque no resulte de interés para la otra persona.

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Cuando se miente y esta mentira, como casi siempre pasa, sale a la luz, hay algo que se quiebra, que se estalla, la persona que ha sido víctima del engaño, así se trate de algo minúsculo, sencillamente pierde la confianza, se pone en duda desde lo más pequeño, hasta lo más grande, incluyendo las palabras más hermosas, los amores más intensos. De alguna manera todo lo que hasta el momento en que la mentira es descubierta, que era tan real, puede verse tan borroso, tan efímero… tan falso.

La confianza se desmorona

Y puede ser que solo se trate de esa puntual y pequeña mentira, que todo lo demás esté cargado de solidez, de verdad, de honestidad, pero ese “puede ser” carcome el alma. Es la duda la que pasa a ocupar predominantemente los espacios ocupados previamente por amor, por confianza.

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Comienzan las interrogantes, las preguntas retóricas: Por qué? Qué necesidad habría? Qué habrá detrás de esta pequeña mentira? Nadie miente por mentir… Cuál es la intención? Cómo no lo importó lo que yo pudiese pensar y sentir? Si ha dicho esto siendo mentira, aquello también ha de ser mentira? En fin, la duda, la desconfianza, la pérdida del valor de la palabra de quien se ama, una vez que despiertan es muy difícil ponerlos a dormir nuevamente.

Lo más saludable para todas las personas involucradas es la verdad, la honestidad, darle toda la información a alguien para que pueda decidir con propiedad. Sí la verdad a veces puede doler, pero descubrir una mentira duele el doble y magnifica el hecho que en principio se quiso ocultar.

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Trabajemos en no perder nuestros afectos, partiendo desde el punto de no hacer algo que nos exponga a utilizar como recurso la mentira, pero en caso de presentarse dicha situación, optar siempre por ser honestos, asumir las consecuencias y no sumar agravantes que nos alejen de nuestros grandes amores.