Una casualidad de unos que iban abordo el avión perdido MH370

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Cuatro días después de que el vuelo MH370 desaparece, una patente fue aprobada por la oficina de patentes de EEUU. Cuatro de los cinco
titulares del patente son empleados chinos de Freescale Semiconductor, de Austin, Texas. La patente se divide en 20% incrementos entre cinco titulares.

Peidong Wang, Sozhou, China
Zhijun Chen, Suzhou, China
Zhijong Cheng. Suzhou, China
Li Ying, Suzhou, China
Freescale Semiconductor. Austin, Texas, EE.UU.

Si el titular de la patente muere, entonces el resto de los titulares igualmente comparten los dividendos del fallecido si no se disputa en
un testamento previo la muerte.

Si 4 de 5 mueren, entonces el único titular de la patente restante consigue el 100% de los derechos proprietarios de la patente.
El único titular restante de la patente es Freescale Semiconductor.

Freescale Semiconductor pertenece a Blackstone Inc. que pertenece a Jacob Rothschild.

Los cuatro titulares chinos de la patente estaban en el avión desaparecido.

ver   :    http://www.redicecreations.com/article.php?id=29355

Blackstone/Freescale Semiconductor

Jacob Rothschild/Blackstone

Nota de aviso y pésame en la web de Freescale Semiconductor sobre la veintena de sus empleados chinos perdidos en el avión.

Fuente: http://www.redicecreations.com/article.php?id=29355

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Zeitgeist Addendum

Zeitgeist: Addendum” es un documental de Peter Joseph de 2008, continuación de su documental Zeitgest. En esta ocasión, Peter Joseph profundiza en algunos conceptos económicos para que comprendamos cómo funciona la Reserva Federal en los Estados Unidos como entidad emisora de moneda. También habla sobre la CIA, las corporaciones, los gobiernos, instituciones financieras, y las religiones, para que veamos hasta qué punto están corruptas y son perjudiciales para la humanidad. También conoceremos el proyecto Venus, que nace como alternativa sostenible y ecológica a la forma de vida moderna.

Un poco sobre psicología conspiracionista

Si hay dos cosas que abundan en internet estas son sexo y conspiraciones. Es casi imposible que cualquiera que haya navegado por internet más de cinco minutos no se haya encontrado con ambas, incluso sin buscarlas. Y aunque el caso del primero sea comprensible y nadie se sorprenda de ello (más allá de consideraciones morales), el caso de las conspiraciones es algo realmente sorprendente, no porque no existan conspiraciones reales, sino por la cantidad, incompatibilidad e incluso la absurdez de muchas de ellas y, a pesar de eso, la cantidad de gente que cree en ellas.Desde hace mucho tiempo, esto ha llamado la atención de psicólogos y sociólogos, y existen muchos artículos científicos sobre diferentes aspectos de este fenómeno. En esta entrada hablaré sobre dos artículos bastante interesantes que fueron publicados por Karen Douglas y Robbie Sutton, dos psicólogos de la Universidad de Kent, Reino Unido.En el primero de ellos, “Does it take one to know one? Endorsementof conspiracy theories is influenced by personal willingness to conspire”, estudian cómo influye la moral personal de una persona en su disposición a aceptar una teoría conspiracionista. Su hipótesis de partida es que, esta disposición está influenciada, al menos en parte, por el fenómeno de proyección psicológica. Según esta hipótesis, si uno estaría dispuesto a conspirar de estar en la situación de hacerlo, es más probable que crea que otros lo hacen, un poco en la línea de “cree el ladrón que todos son de su condición”. Para probar esto realizaron dos experimentos con estudiantes universitarios. En el primer experimento, los participantes rellenaron un cuestionario para medir su grado de “maquiavelismo”, es decir, el grado en el que tienden a ver a los demás como susceptibles de ser manipulados para sus propios intereses. A continuación contestaron a otro cuestionario en el que tenían que responder con qué probabilidad (desde 1, “nunca, bajo ninguna circunstancia”, hasta 7, “probablemente sí”) habrían participado en diferentes conspiraciones, de haber estado en la posición de los supuestos conspiradores. Por ejemplo, “Si estuvieras en un puesto gubernamental, ¿habrías ordenado el ataque a las Torres Gemelas?”. Y finalmente se les preguntó cómo de probable consideraban que dichas conspiraciones fueran ciertas.
Los resultados son, cuanto menos, curiosos. El grado de maquiavelismo se encuentra relacionado tanto con la disposición de los sujetos a participar en una conspiración como en la creencia en conspiraciones, y la disposición a participar en conspiraciones, a su vez, tiene una correlación positiva con la creencia en ellas. Pero no sólo eso, sino que si te tiene en cuenta ambos factores al mismo tiempo, la disposición a participar en conspiraciones explica casi toda la correlación con la conspiranoia.

Pero este experimento sólo probaba que existía una correlación entre los valores morales de un individuo y su creencia en conspiraciones, lo que no quiere decir que haya una relación causal. Así que los autores realizaron un segundo experimento. En éste, dividieron a los estudiantes en dos grupos. Uno de ellos serviría de control, mientras que en el otro grupo, antes de realizar los tests, se les pidió que recordaran y escribieran una situación en la que hubieran ayudado de forma significativa a alguien. El objetivo sería ponerles en un estado mental más “moral”, por decirlo de forma corta.

El resultado confirmó la hipótesis. Los individuos del grupo de control no sólo presentaron una mayor disposición a participar en una conspiración, sino también una mayor tendencia a creer en conspiraciones que el grupo sometido al procedimiento condicionante.