Los oscuros gustos catódicos de Obama

Conspiraciones políticas, luchas de poder, espionaje e intriga. Incluso cuando el presidente de los Estados Unidos disfruta de un rato de ocio frente al televisor parece disfrutar del trabajo en casa.

Según informa ‘The New York Times’, Barack Obama no busca contenidos ligeros o relajantes con los que olvidar su rutina cuando descansa en el sofá tras un largo día sino más bien al contrario. El presidente se siente atraído por oscuros y sangrientos dramas como Juego de tronos o Boardwalk Empire.

Por si esto fuera poco el presidente está actualmente enfrascado con el aclamado drama sobre un profesor diagnosticado de cáncer que se convierte en un narcotraficante, es decir, Breaking Bad. Porque aunque la serie finalizó el pasado mes de septiembre Obama está poniéndose al día con la serie completa en DVD y frecuentemente recuerda a sus amigos que no le cuenten ningún detalle.

Otra de las series que disfruta y cuyo regreso espera ansioso es el drama político ambientado en Washington D.C. House of cards. “Ojalá las cosas fueran tan despiadadamente eficientes”, contaba Obama sobre la serie protagonizada por Kevin Spacey en el papel del manipulador congresista Frank Underwood. Incluso la semana pasada lamentó su falta de habilidad para maniobrar en los pasillos del Congreso como el personaje de la serie.

Entre sus favoritas se sitúa Homeland, un vistazo también a temas que protagonizan la política exterior del país como el terrorismo, las negociaciones sobre la política nuclear de Irán, los ataques con drones en Oriente Próximo o la lucha de la CIA por la legitimidad en el Congreso y entre los estadounidenses.

Mad Men y Downton Abbey o Modern Family también se cuelan en la lista, pero ocupa un lugar especial The wire, “una de las mejores series de la historia” de acuerdo con Obama además de un recordatorio de las injusticias con las que intenta acabar durante su mandato. “La idea de que una niña puede que nunca escape a la pobreza porque carece de una educación decente o de atención sanitaria (…) debería ofendernos a todos y obligarnos a actuar”, afirmó Obama.