El ignorar a personas provocadoras puede ser nuestra mejor defensa

persona molesta

Todos tenemos diferentes personalidades y dentro de la gran variedad que podemos encontrar a nuestro paso, se destacan aquellas con un arte especial para despertar en nosotros algo que quisiéramos que permaneciese dormido.

Evidentemente este tipo de personas son de gran utilidad para nuestro autoconocimiento, debemos prestar especial atención a qué es lo que nos hace explotar, que nos llama poderosamente la atención, qué conducta nos parece inaceptable en el otro, porque son esos puntos los que debemos revisar en nosotros mismos.

Solo aquello que nos llega a ofender, es lo que efectivamente nos pertenece. Sin embargo, esta entrada no vamos a dirigirla a lo que debemos hacer a nivel de introspección o autoreconocimiento, aunque dejamos la sugerencia de hacer la correspondiente revisión.

Daremos algunas claves que nos ayudarán a mantener nuestra paz ante personas que tienen la capacidad de hacernos perder el centro y muchas veces el control. Porque si bien es cierto que es una posibilidad para aprender algo de nosotros mismos, también lo es el hecho de que no tenemos porqué estar expuestos a situaciones que nos lleven a los límites, si no nos sentimos cómodos.

Envidia gatos

El ignorar a cierto tipo de personas nos permite como quien dice bañarnos en teflón, esa película que se encarga de que lo que se cocine en esa superficie no se adhiera a ella, sino que por el contrario resbale.

No nos volveremos indolentes, sino inteligentes y filtraremos de manera eficiente ante cual estímulo reaccionar.

Para ello debemos recordar lo siguiente:

  • La llave de nuestra paz no debemos depositarla en el bolsillo de otra persona.
  • Nadie tiene derecho a depositar en nosotros sus desperdicios.
  • Podemos limitarnos a escuchar sin reaccionar.
  • Tenemos la potestad de retirarnos sin dar mayores explicaciones de cualquier sitio en el cual nos sintamos incómodos.
  • Somos libres de interrumpir cualquier diálogo que sintamos nos está conduciendo a una zona límite.
  • Muchas veces las personas provocadoras disfrutan sus creaciones, por lo que no es positivo hacerles saber los efectos que despiertan en nosotros, si es que no han sido ya evidentes.
  • Restarle importancia a las palabras y acciones, no aparentar, sino efectivamente hacerlo, puede resultar de utilidad.
  • Ser empáticos, cuando tratamos de colocarnos en el lugar de la otra persona, evitando los prejuicios, se nos puede hacer más sencillo el entender el origen de sus acciones y lo que nosotros consideramos provocaciones y con ello podría dejar de molestarnos.

Escalera-en-espiral (1)

Entender que todos estamos en algún punto de nuestra escalera de crecimiento, mientras más escalones llevemos ascendidos, menos personas serán capaces de provocarnos. Será la compasión y la empatía las que dirán presente en la mayoría de los casos. Por ahora, mientras vamos a nuestro propio ritmo, procuremos preservar nuestra paz, incluso si esto requiere que ignoremos algunas situaciones, personas o acciones en particular.

Por: Sara Espejo

El ignorar a personas provocadoras puede ser nuestra mejor defensa

persona molesta

Todos tenemos diferentes personalidades y dentro de la gran variedad que podemos encontrar a nuestro paso, se destacan aquellas con un arte especial para despertar en nosotros algo que quisiéramos que permaneciese dormido.

Evidentemente este tipo de personas son de gran utilidad para nuestro autoconocimiento, debemos prestar especial atención a qué es lo que nos hace explotar, que nos llama poderosamente la atención, qué conducta nos parece inaceptable en el otro, porque son esos puntos los que debemos revisar en nosotros mismos.

Solo aquello que nos llega a ofender, es lo que efectivamente nos pertenece. Sin embargo, esta entrada no vamos a dirigirla a lo que debemos hacer a nivel de introspección o autoreconocimiento, aunque dejamos la sugerencia de hacer la correspondiente revisión.

Daremos algunas claves que nos ayudarán a mantener nuestra paz ante personas que tienen la capacidad de hacernos perder el centro y muchas veces el control. Porque si bien es cierto que es una posibilidad para aprender algo de nosotros mismos, también lo es el hecho de que no tenemos porqué estar expuestos a situaciones que nos lleven a los límites, si no nos sentimos cómodos.

Envidia gatos

El ignorar a cierto tipo de personas nos permite como quien dice bañarnos en teflón, esa película que se encarga de que lo que se cocine en esa superficie no se adhiera a ella, sino que por el contrario resbale.

No nos volveremos indolentes, sino inteligentes y filtraremos de manera eficiente ante cual estímulo reaccionar.

Para ello debemos recordar lo siguiente:

  • La llave de nuestra paz no debemos depositarla en el bolsillo de otra persona.
  • Nadie tiene derecho a depositar en nosotros sus desperdicios.
  • Podemos limitarnos a escuchar sin reaccionar.
  • Tenemos la potestad de retirarnos sin dar mayores explicaciones de cualquier sitio en el cual nos sintamos incómodos.
  • Somos libres de interrumpir cualquier diálogo que sintamos nos está conduciendo a una zona límite.
  • Muchas veces las personas provocadoras disfrutan sus creaciones, por lo que no es positivo hacerles saber los efectos que despiertan en nosotros, si es que no han sido ya evidentes.
  • Restarle importancia a las palabras y acciones, no aparentar, sino efectivamente hacerlo, puede resultar de utilidad.
  • Ser empáticos, cuando tratamos de colocarnos en el lugar de la otra persona, evitando los prejuicios, se nos puede hacer más sencillo el entender el origen de sus acciones y lo que nosotros consideramos provocaciones y con ello podría dejar de molestarnos.

Escalera-en-espiral (1)

Entender que todos estamos en algún punto de nuestra escalera de crecimiento, mientras más escalones llevemos ascendidos, menos personas serán capaces de provocarnos. Será la compasión y la empatía las que dirán presente en la mayoría de los casos. Por ahora, mientras vamos a nuestro propio ritmo, procuremos preservar nuestra paz, incluso si esto requiere que ignoremos algunas situaciones, personas o acciones en particular.

Cuídate de los amigos envidiosos

envidia

Mucha gente asegura poder detectar a las personas envidiosas a kilómetros, pero sin ánimos de desanimar, la envidia se puede disimular de tan buena forma, que podemos tener la fuente justo al lado sin que tengamos la menor idea.

La envidia es bastante frecuente en los seres humanos, el saber que a otro le va bien, no todos lo procesan de la mejor manera, más aun cuando ese “bien” representa una gran mejora con respecto a la vida de quienes lo ven.

Solemos pensar que la envidia la sienten por  nosotros personas que no nos quieren bien, los que nos tienen rabia, sin embargo, la envidia afecta en mayor medida a las personas que consideramos más cercanas. Evidentemente hay quienes honestamente se alegran por los logros de los demás, que pueden procurar el bien ajeno, incluso haciendo lo que esté en sus manos para colaborar con quien aprecian.

Pero aun de quienes nos quieren, puede provenir la envidia, de forma consciente o inconsciente y esto puede jugarnos en contra. No solo resulta perjudicial por la vibración que emite, que no resulta favorecedora para nadie, sino que una persona envidiosa puede representar un gran obstáculo para quien le inspira ese sentimiento.

Hoy-es-el-día-de-dejar-atras-la-envidia

Cuando una persona no quiere que a otra le vaya bien o al menos no mejor que a sí misma, es capaz de convertirse en una piedra de tranca, usando diversos recursos: desalentando, desmotivando, contactando con personas inadecuadas, dando consejos que desviarán de los objetivos, mintiendo, exagerando, buscándole los contra a todo, desviando esfuerzos, desacreditando, etc, etc.

Una persona envidiosa no es capaz de medirse, aun cuando no llegue a descubrirse, ni siquiera delante de ella misma, muchas veces encontrará la manera de sabotear la vida de aquella persona que despierta en ella la envidia.

Todos podemos estar en ambos lados del juego. Siendo quien siente envidia, debemos procurar reforzar nuestra estima y recobrar esa confianza en nosotros mismos que nos habla de que somos capaces de lograr lo que queramos, que no hay límites, que mientras más ayudemos a los demás, más sencillo se nos hará el camino, que el éxito de otros es fuente de admiración y de inspiración. No hay nada que no podamos lograr, por nuestros méritos, sin perjudicar a nadie y quienes están acercándose a donde nos gustaría estar, nos están marcando una posible ruta. Así que antes de envidiar, admiremos y aprendamos de esa persona.

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Si estamos del otro lado y nos pudimos percatar de que estamos generando envidia en alguien cercano, un amigo o hasta un familiar, debemos evitar involucrarlo en nuestros planes, comunicarle lo básico y no delegar en esa persona nada que sea crucial para nosotros en ningún aspecto. De cualquier manera, procuremos rodearnos de personas de luz, que proyecten que nos acompañan en nuestros éxitos y nos facilitan el camino cuando tropezamos o por lo menos no nos colocan más obstáculos, esperando ansiosamente vernos caer.

De cuidado es todo aquel que no puede alegrarse por el éxito de los demás y piensa que la vida tiene los pedazos de torta contados… Todos tenemos nuestro pedazo, solo debemos ir por él, la torta es infinita, así que podemos repetir hasta cansarnos, sin ni siquiera detenernos a mirar la torta ajena.

Por: Sara Espejo

Ser feliz delante de un envidioso puede ser peligroso

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La felicidad es uno de los estados más deseados por el hombre, incluso cuando no entienda bien en dónde buscarlo. Hay múltiples definiciones para la felicidad, casi como la cantidad de seres que hemos habitado este planeta. También desde lo que se encuentra documentado ha existido la envidia, manifestándose como el pobre manejo emocional, ante mejores condiciones en la vida de otra persona y de forma especial ante la felicidad.

Existe una especie de solidaridad y empatía cuando se comparten penas similares, cuadros dramáticos, escasez, limitaciones de cualquier índole, pero cuando alguien deja de ser afín con alguna de esas realidades y se destaca, es visto con recelo por quienes se mantiene en peores condiciones.

A pocas personas, a realmente pocas personas les alegra genuinamente el éxito de alguien más. Inclusive en relaciones familiares, entre hermanos, entre amigos cercanos, entre parejas, existe la presencia de envidia. Un gran porcentaje de los que dicen querernos y querer lo mejor para nosotros quiere vernos bien, pero no mejor que ellos.

La envidia puede ser vista como una declaración de que somos incapaces de conseguir algo que queremos, que otro ya ha alcanzado. Cuando envidiamos estamos alimentando la idea de que no hay para todos, de que lo que queremos está contado y no llegaremos a la repartición, a ganárnoslo o incluso a merecerlo.

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Hay para todos, para todos los gustos, para todas las aspiraciones, para satisfacer cualquier sueño, hay posibilidades ilimitadas, recursos ilimitados, solo nos colocamos trabas cuando pensamos que no habrá para nosotros, cuando en lugar de celebrar los logros ajenos, nos lamentamos de no ser nosotros, cuando en lugar de mirar a una bonita pareja, no los admiramos, sino nos lamentamos por nuestras experiencias fallidas.

La envidia siempre proyecta una carga negativa, que la padece quien la siente y puede perjudicar a quien la inspira, los pensamientos son energía y las personas envidiosas conscientes o no de ello pueden hacer lo que esté a su alcance para sabotear la felicidad de quien la disfruta estando cerca.

No es sencillo identificar a un envidioso, muchos pasan desapercibidos, sin embargo, algunos otros no pueden disimular su molestia, sus caras se transforman y por lo general el desmérito, la crítica o hasta la burla se hace presente ante cualquier posición de ventaja que pueda tener alguna otra persona.

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En caso de que logremos identificar a alguien que presuntamente nos envidie por algún motivo lo mejor será no elevarle tanto el volumen a nuestra felicidad, si se quiere pasar desapercibidos, con el fin de no despertar ese lado indeseable de quien sentirá satisfacción encontrando la manera de interferir con nuestra felicidad. Si queremos sumar puntos en nuestro balance, podemos intentar reforzar la confianza de esa persona en sí misma, que en el fondo no se siente apta de conseguir lo que desea…

De cualquier manera recordemos que para todos este trayecto es de evolución y cada quien anda haciendo lo mejor que puede con los recursos que tiene. Así que ante la envidia: empatía y compasión… Y si proviene de nosotros: compasión, una gran dosis de amor propio y confianza en nosotros mismos y en el proceso de la vida.

Por: Sara Espejo

Las personas más fuertes creen en la Ley de Causa y Efecto

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Todos tenemos una fortaleza que no podemos imaginarnos salvo que hayamos estado sometidos a situaciones demandantes de ese coraje que somos capaces de demostrar y dar a conocer, inclusive ante nosotros mismos.

Quienes no encuentran esa fortaleza en su interior cuando la necesitan, normalmente es porque han estado colocando obstáculos en el medio que le impiden llegar a ella. Normalmente estos obstáculos son creencias limitantes, basadas en miedos, en inseguridades, en desconfianza, etc.

Cuando nos sentimos capaces y entendemos que todo lo que nos ocurre de una manera u otra, lo hemos creado nosotros mismos, asumimos una posición de control. Todo tiene una causa y un efecto y el hacernos cargo de las consecuencias de nuestros pensamientos, de nuestras decisiones, de nuestras acciones, nos aleja de la tendencia a creer que son los factores externos los que determinan nuestro destino.

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La suerte, las circunstancias, los padres, los hijos, la situación país, la situación mundial, no son más que barreras que nos restan fortaleza al creer que de ellas depende nuestro desempeño. Debemos aprender a sembrar en nosotros la confianza de que estamos escribiendo nuestra historia y depende exclusivamente de nosotros si resulta como queríamos o no.

Seamos conscientes de que nada nos obliga, somos nosotros los que nos colocamos en situaciones en las que resultamos vulnerables a alguna presión externa. Tenemos la capacidad de decidir los caminos a tomar, podemos dar vuelta en U si queremos y tomar otro. Cualquier cosa que hagamos causará un efecto y el asumir sus consecuencias es de vital importancia para fortalecernos y creernos el verdadero director de nuestra vida.

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Todo lo que necesitamos para esta aventura está en nuestro interior y aunque no tengamos instrucciones, el descubrir esos dones, esos recursos, son los que nos hace sumar puntos. Perdemos mucho tiempo buscando afuera, responsabilizando a terceros, muchas veces nos vamos de este plano sin haber entendido que nada estaba en otro lugar, sino que desde el amor, hasta la felicidad, estaba como un tesoro escondido en nuestro interior.

Aparta de tu vida cualquier creencia limitante. Si tienes dificultades para reconocerlas, solo siente que cuando vienen a tu mente, te restan poder, sientes que cedes el control, que nada depende de ti… Esas creencias deben salir de tu vida y tú podrás reconectarte con tu verdadera esencia, la que te llevará a donde te resulte más conveniente estar.

Por: Sara Espejo

Cuando una hija odia a su madre se odia a sí misma y desprecia a la vida

Cuando una hija odia a su madre se odia a sí misma y desprecia a la vida

Cuando una hija odia a su madre se odia a sí misma y desprecia a la vida. A no engañarse, pues la soberbia se disfraza sutilmente, entonces quien desprecia la vida, la pierde. Tomar a la madre es un proceso de purificación espiritual que requiere tiempo, mucha humildad y es el inicio del Camino del Amor Sano y Maduro que estamos todos llamados a recorrer.

Vale aclarar que se trata de una actitud interior de agradecimiento y honra por la Vida recibida de nuestros padres, no se trata de estar físicamente con ellos, ya que la misma Vida nos impulsa a ir más allá, a dejar nuestros padres para formar nuestra propia familia, hacer nuestro propio camino.

El agradecimiento nos da fuerza vital

El filósofo alemán Bert Hellinger observó que sentir ese agradecimiento nos da fuerza vital para seguir hacia adelante; mientras que si hay resentimientos en nuestro interior producto de nuestros vínculos primarios (nuestros padres).

Esto nos impide una vida libre y liviana; por el contrario, se nos presentan situaciones que nos ratifican ese resentimiento; y esto sucede al servicio que podamos liberarnos de esa carga del pasado. Insisto, es una actitud interior que nos vuelve fuertes y libres para hacer nuestra propia Vida.

Por otro lado, en casos de vínculos dolorosos con los padres, el proceso de liberación será más difícil de transitar; pero es el desafío de quien le haya tocado ese destino, dejarlo atrás con agradeciendo por la vida recibida y seguir hacia adelante, sirviendo a la Vida, pues es lo que nos hace felices y plenos.

Esta reflexión y ejercicio basado en las enseñanzas de Bert Hellinger, tienen como propósito vivir desde la verdad de nuestra historia, con aceptación de aquello que nos haya tocado como destino en nuestra familia, y a través de este “si a la Vida tal como fue y tal como es”, recibiremos la fuerza vital necesaria para hacer nuestro propio camino de vida, y cumplir el propósito que nuestro Ser Esencial vino a experimentar a este planeta. ¡Así sea!

Una actitud que conduce a enfermedades graves es la negación del hijo de tomar a sus padres con amor y de honrarlos como sus padres.

Tales hijos se elevan sobre la tierra porque ante un cielo u otra instancia superior se consideran mejores y elegidos. Así, por ejemplo, existen casos de enfermos de cáncer que prefieren morir antes que inclinarse ante su madre o su padre. -Bert Hellinger

Ejercicio para reconectar con la vida a través de la reconección con nuestra Madre

  • Vas a tomar una foto de tu mamá o una hoja con su nombre, y la colocas en una silla delante tuyo, como a unos 2 o 3 metros, y la miras mientras estás de pie.
  • Vas a mirar a tu mamá mucho tiempo, hasta poder dar un pasito hacia ella, y otro y otro, hasta poder acercarte a la foto y ponerla en tu corazón.
  • Mientras le miras, le puedes decir: mamá, te extraño, me has dejado muy sola, mamá estoy muy enojada contigo, muy enojada, te necesito tanto mamá…
  • Si hay odio, siéntelo profundamente, y luego lo dejas ir… lo sueltas… lo entregas a Dios:

“Por favor Padre libera las memorias de dolor, rechazo, abandono, soledad, odio, venganza, miedos, ira, celos, envidias, divisiones, enfermedades en mi, en mi familia, en la familia humana. Gracias, por favor…. si….” Y sigo entregándome a la vida como es.

Elijo creer que lo que quiero es posible, aun cuando no tengo claro cómo ocurrirá

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Lo que marca la diferencia entre desear y materializar, no es otra cosa que la fe. La fe es simplemente la certeza de que algo ocurrirá, sin que las dudas nos invadan, incluso cuando no tengamos en lo absoluto, un panorama claro de cómo se darán las cosas.

 

Yo parto de que todo lo que nos ocurre son milagros, y lo mejor de todo, generados por nosotros mismos. Considero que tenemos la inteligencia divina que ha creado el universo tal y como lo conocemos y poseemos la capacidad de crear nuestra realidad y con ello, de hacer milagros constantemente.

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Pienso que no importa a ciencia cierta en qué creas, o cuál sea la fuente responsable de materializar lo que quieres, basta con que tengas fe, confianza en que ocurrirá y desde esa convicción, las cosas se materializan. Puedes tener fe en ti mismo, en una deidad, es el universo, pero lo importante es la energía que se mueve cuando crees, eso es lo que generará que algo pase de estar en tu mente a estar en tus manos.

Nos limitamos cuando comenzamos a dudar, cuando creemos que no es posible, o que al menos no es posible para nosotros, cuando no nos sentimos con méritos suficientes para alcanzar aquello que de boca deseamos. Y es allí cuando saboteamos la creación y comenzamos a atraer a nuestras vidas más cosas que se interpongan entre lo que deseamos y el resultado que realmente queremos, pero con el cual no llegamos a sintonizar.

Comienza a pensar positivo, desmantela toda creencia que vaya en contra de lo que quieres, racionalízala si es necesario, colócate ejemplos de casos de triunfo, imagínate ya en la posición en la cual quieres estar, celebra cualquier logro, aunque lo consideres pequeño, comienza a creer que lo que quieres es posible y que lo tendrás en tu vida, aun cuando no estés claro de cómo.

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Cuando nos convencemos de que algo estará en nuestras vidas, sin mortificarnos por los cómos, las cosas parecen reajustarse a la perfección para que las cosas se den. Y si necesitas algo más de orientación, sigue estas recomendaciones y comienza a trabajar a favor de tus deseos:

  • Ten claro lo que quieres.
  • Agradece todo lo bueno que te ocurra, aunque no tenga que ver con tu deseo.
  • Elimina toda limitación mental que te puedas colocar que se interponga con tu deseo.
  • Despiértate con entusiasmo por un nuevo día.
  • Enfócate en las cosas que te gustan.
  • No le des atención a lo que no te gusta.
  • Imagínate al menos una vez al día como si ya tuviese aquello que deseas y vive la emoción como si efectivamente estuviese ocurriendo.
  • Cuando pienses en lo que quieres, potencia tu deseo con porqués y paraqués.
  • No le comentes tus sueños a quienes sabes que tienen el don de opacarlos.
  • Disfruta de todo lo que tienes, mientras llega lo que deseas.
  • Descansa confiado en que cada día te acerca más a aquello que quieres.
  • Aleja las dudas y los pensamientos negativos, incluso los que no tengan que ver con tu deseo.
  • Medita al menos 5 minutos al día.

Si sigues estas recomendaciones, pronto estarás conscientemente escribiendo la historia que quieres vivir.

“El que no cree en la magia nunca la encontrará”. -Roald Dahl-

Por: Sara Espejo