Arrepiéntete de lo que no hagas, no de lo que hagas

 

Mujer con pájaros

No se te ocurra arrepentirte de lo que has emprendido, de la valentía que has puesto en cada acción por conseguir tu meta o tu sueño. Arrepentirse de lo que uno ya ha hecho por la simpleza de que quizás no te haya ido como esperabas es absurdo y una pérdida de energía y de tiempo. ¿Y si hubiese ido bien? Entonces … ¿Te arrepentirías?

Si la respuesta es no, es que entonces no te arrepientes de haber dado el paso de tirarte a la piscina. Lo que de verdad te genera ese arrepentimiento es que no contabas con que a veces la expectativas han de verse frustradas. Es la vida, está bien, es así.

Quedarse en la zona de confort, soñando con lo que podría haber sido sí que es para arrepentirse. En ese caso, en el que ni siquiera lo intentamos, ya estamos dejando de alcanzar nuestros objetivos. Nos conformamos con una vida carente de emociones y solo por miedo a frustrarnos un poco.

Pero lo siento, las frustraciones y decepciones forman parte de la vida. Antes o después te llegarán, aunque no te arriesgues o saltes al vacío con algún proyecto. Aparecerán por otro lado: con la familia, con la pareja, con tu trabajo de toda la vida… Incluso la propia falta de riesgo puede convertirse en una fuente de frustración.

No colecciones arrepentimientos

Todas tus decisiones, todas tus acciones, todo por lo que soñabas, luchaste y lo diste todo hoy configura tu ser, la persona que eres, el lugar al que has querido enfocar y guiar tu vida. Nadie debería arrepentirse de quien es o de como elige vivir.

mujer pajaro tus palabras duelen

Valoramos demasiado el resultado, pero no lo hacemos tanto con el progreso y con el sacrifico y esfuerzo de todas las personas que se dejan la piel en aras de conseguir sus objetivos. Sabiendo que a veces les saldrá bien y otras perderán la apuesta.

Esa esencia es la que realmente tiene valor. Tener una meta que nos empuje a seguir viviendo; amarla, arriesgar nuestro dinero, tiempo y trabajo por ella. En realidad es esto lo que nos motiva y refuerza, y no tanto el resuyltado. La ilusión de vernos construyendo lo que queremos es lo que hace que nos levantemos cada mañana y nos sintamos un poco más felices.

Por ello, no has de arrepentirte de lo que emprendas, arrepiéntete si quieres de lo que no has intentado por miedo a fallar. Y no es que tengas que fustigarte por haberle hecho demasiado caso a tu miedo, pero sí es conveniente que te des cuenta de que te has dejado guiar por una emoción. Una emoción que ha pasado, siendo sustituida por lo que podría haber sido.

No te preocupes. De esto también podemos aprender. No somos perfectos y es común que nos dejemos guiar y manipular por algunas emociones. Pero hay que aprender de ello y se puede. ¡Da un golpe en la mesa y decide volar de una vez por todas, pase lo que pase!

Sé valiente para emprender el vuelo, pero también para gestionar la caída

La persona madura es aquella que tiene sueños e ilusiones, pero también que tiene los pies en la tierra. Son personas que se conocen tan bien a sí mismas y se aceptan incondicionalmente, que saben muy bien hasta donde pueden y no pueden llegar.

Conocen sus limitaciones y potencialidades y en base a ellas, trazan un plan y son capaces de llevarlo a cabo porque notan que tienen bastante control sobre la situación.

Cuando hablamos de control, nos referimos a todo aquello que realmente se puede controlar, claro. Es decir, a lo que depende de nosotros mismos: frustraciones, acciones, decisiones, tolerancia…

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Son personas valientes, que tienen la cabeza casi siempre en el presente, pero que imaginan un futuro mejor. Quieren comerse la vida apretando fuerte con los dientes y no solo saboreándola por encima, como el que ya pone cara de asco antes de probar un nuevo sabor. Su forma de pensar se resume en un: “Si estamos aquí para vivir, entonces vivamos. Si las cosas salen mal, ya veremos como las gestionamos”

Esto no quiere decir que sean cabezas locas que no saben lo que hacen. Los impulsivos en realidad, también están muertos de miedo. Su madurez e inteligencia emocional, les hacen ser valientes pero también responsables y precavidos.

La clave reside en que no sufren pavor cuando piensan en los posibles fracasos. De echo, al ser realistas, no los perciben como probables, si no solo como posibilidades.

¿A qué esperas para ser un poco más valiente? ¿Piensas quedarte siempre en la orilla, sin saber como se está nadando en el mar? Estás aquí para vivir, para arriesgar, para alcanzar ilusiones y descubrir la magia que se esconde tras ellas. Y si fallas, pues aprendes y retomas el vuelo. No te arrepientas nunca más de lo que hagas, si acaso solo de lo que no hagas por culpa del miedo.

7 señales de que eres un ALMA LIBRE

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En muchas ocasiones el alma libre surge después de haber pasado mucho tiempo cautiva y dependiente de las opiniones y los gustos de los demás.
 

Ser un alma libre, más allá de su vertiente más espiritual, responde a un tipo de personalidad que ha alcanzado un adecuado nivel de madurez y de competencias psicológicas basadas en la autonomía y la seguridad.

No es nada fácil alcanzar esta cima de nuestro crecimiento personal.

Y es que se trata de una dimensión que, en realidad, entraría muy bien en esa cúspide de la pirámide de necesidades que Abraham Maslow introdujo en 1943 en su artículo “A Theory of Human Motivation”.

Ser un alma libre no significa en absoluto ser, sentir y actuar como una persona que elige desvincularse de todo lazo, de toda responsabilidad o de todo indicio de relación que le permita echar raíces.

Hablamos de una serie de características, actitudes y formas de interaccionar con la realidad que nos hace, sin duda, más aptos y seguros ante la vida y sus adversidades.

Ahí donde no caben los apegos insalubres o las dependencias asfixiantes.

A continuación, te proponemos descubrir si estas dimensiones que ahora te explicamos te definen en cuerpo, alma y sentimiento.

1. Eliges, piensas y actúas sin necesidad de tener la aprobación de nadie

Llegar a ese punto en nuestro recorrido vital y personal donde no se necesitan aprobaciones ajenas para vivir como uno desea es, sin duda, un gran paso.

  • A lo largo de una buena parte de nuestra existencia necesitamos ser validados por la sociedad.

Primero por nuestros padres, después por nuestros iguales y, más tarde, por nuestros entornos laborales.

Mostrarnos tal y como somos, hablar con la voz en el corazón y con la sinceridad en la lengua es algo que no se consigue de un día para otro. Solo las auténticas almas libres lo logran

 

2. Vives sin miedo: confías en ti

espiritual

Los expertos en crecimiento personal y en psicología motivacional saben muy bien que el miedo es el gran vetador de oportunidades.

Cuando por fin dejamos ir los velos de las preocupaciones y dejamos de anteponer fatalidades logramos avanzar con pies más seguros.

La felicidad está siempre más allá de las fronteras del miedo. No obstante, para cruzar esas líneas lo que necesitamos, en primer lugar, es una adecuada “autoconfianza”.

3. Eres una persona auténtica, descarada, espontánea

Eres una de esas personas que ya no pone filtros en su lengua porque antes ha hecho un adecuado proceso mental para saber que la verdad siempre debe ir por delante.

  • Te define la sinceridad, pero también el descaro que arranca sonrisas y establece complicidades.
  • Eres espontáneo porque ya no te importa el qué dirán, ni aún menos el qué pensarán.

Las personalidades auténticas son almas libres porque su ser interno ya no vive con censuras. Han tomado contacto con sus esencias y valores para demostrar al mundo cómo entienden la vida: desde la pasión.

4. Sabes por lo que merece la pena luchar

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El alma libre, al contrario de lo que muchos puedan pensar, no supone evadir las responsabilidades ni aspirar a una forma de libertad despreocupada donde los deseos vienen y van de forma errática. En absoluto.

El alma libre sabe muy bien por lo que debe luchar: por aquello que ama, por todo lo que le identifica y le hace feliz.

El resto carece de importancia.

5. El alma libre no habla el lenguaje  de los apegos

El apego, entendido desde el punto de vista afectivo, es el gran enemigo del crecimiento personal.

  • Caer en una relación marcada por la adicción afectiva veta por completo nuestro sentido de integridad, de libertad y de autoexpresión.
  • La persona que se define por ser una alma libre sabe amar sin depender. Ofrece lo mejor de sí mismo a los demás sintiéndose completa y sin ver el amor una droga en la que caer prisionero

 

6. El alma libre sabe apreciar las pequeñas cosas de la vida

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Ser libre supone no estar aferrado a lo que veta nuestro crecimiento, a lo que pone rejas a nuestro modo de sentir y de vivir.

Esta pasión por la libertad se consigue ante todo sabiendo priorizar, entendiendo que las cosas más importantes de la vida en realidad, no son cosas, son sensaciones.

A su vez, esas sensaciones vienen dadas por las experiencias más sencillas y cotidianas: una charla, un paseo por la playa, una cita, un viaje, caminar descalzo, abrazar a nuestra mascota, salir a correr sin tener ni una sola preocupación en la mente…

Las personas ocupadas y pre-ocupadas no son capaces de apreciar ese tipo de detalles cotidianos que las mentes más libres sí identifican, promueven y valoran.

7. La propia vida te inspira y, con tu actitud, inspiras a los demás

Es posible que, en más de una ocasión, te pregunten cómo lo haces.

“Siempre estás feliz, tienes tiempo para todo, haces mil cosas y siempre me haces reír… ¿Cómo lo consigues?”

  • En realidad, no sabes muy bien cómo responder, porque tu filosofía de vida es algo que has ido consiguiendo con el tiempo.

A veces, el alma libre surge después de ser un alma cautiva, y eso es un hecho que nunca pasas por alto.

Ser libre es una actitud que tomar con firmeza y perseverancia, sabiendo que, a veces, es necesario dejar ciertas cosas atrás.

Me encantan las personas que no necesitan tener el control de todo

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 Muchas veces podemos estar rodeados de personas controladoras, que pueden tratar de limitar nuestras vidas, tratando de ajustar nuestras acciones a sus expectativas, sin darnos la suficiente libertad de ser y hacer lo que queramos.

Las personas controladoras pueden ir desde una pareja, hasta nuestros padres, pasando por jefes, amigos, etc. Son personas que necesitan que todo encaje en el esquema de cómo ellos piensan que deberían ser las cosas, sin dar mínimos márgenes de desviación con lo que pueda ocurrir.

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Muchas veces las vías que usan las personas controladoras encierran la manipulación, buscando a toda costa obtener los resultados que ellos desean, por eso debemos estar alertas y saber identificar cuándo estamos expuestos ante una persona que nos quiera controlar, puesto que no siempre será necesariamente evidente.

 

Depende de la capacidad que tenga esa persona de influir sobre nosotros y de cuánto nosotros podamos ceder el control de nuestra vida en sus diferentes etapas, lo que determinará el alcance que tengan sobre nuestra vida.

 

No venimos acá a cumplir las expectativas de nadie, ni para actuar como otros quisiesen, menos a vivir la vida o los sueños diferentes a alguien más y cuando permitimos que alguien controle una partecita de nosotros, estamos dejando de lado nuestra capacidad de escribir nuestro libro de vida, estamos cediéndole a alguien más es lápiz para que se haga cargo y cada palabra que se escriba allí, será algo que de manera espontánea dejaremos de vivir.

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No es bueno intentar controlarlo todo, genera mucha frustración, todos debemos entender que cada quien tiene sus maneras, sus procesos, sus preferencias y su derecho a hacer las cosas como les parezca, aunque eso incluya el equivocarse, el hacer las cosas diferentes al resto, el experimentar. Cada una de las acciones deja una lección y si pretendemos que las cosas se hagan a nuestra manera por necesidad de controlarlo todo, probablemente le estaremos robando a alguien más una experiencia enriquecedora.

La vida no está escrita, debemos sentirnos libres de vivir, de experimentar, de crecer con nuestros pasos, escuchando a quienes nos quieren bien, pero sin darles la posibilidad, por muy buenas que sean sus intenciones de controlar parte de nuestras vidas. Dejemos ser y sobre todo defendamos nuestro derecho a ser lo que queramos.

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En el amor no podemos forzar nada, ni siquiera el olvido

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 Amar a alguien lleva consigo muchísimas cosas maravillosas, sin embargo, también nos podemos ver expuestos a situaciones que nos generen dolor y en caso de acabar una relación amorosa quisiéramos poder tener un interruptor y borrar cada recuerdo o al menos la posibilidad de que vengan a nosotros en cualquier momento, para llenarnos de nostalgia, de dolor, a veces de rabia y frustración.

Cuando nos vemos sometidos al dolor que nos crean las vivencias del pasado, conscientemente quisiéramos olvidar todo lo que pueda estar vinculado a ese sentimiento y muchas veces nos engañamos a nosotros mismos procurando encontrar ese estado.

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Podemos distraer nuestra mente para no pensar, podemos leer libros, hacer muchas actividades, ocupar nuestro tiempo y nuestra mente en cualquier cosa que nos desconecte y aunque esto podría ayudar, debemos estar conscientes de que no estamos dándole la cara al dolor, estamos tratando de meterlo debajo de una alfombra y lamentablemente esa alfombra nos pertenece y debemos pasar sobre ella muchas veces y mientras más cosas acumulemos debajo de ella, más difícil será para nosotros transitarla.

El dolor que se esconde se magnifica

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Todo lo que no procesemos y dejemos de sanar hará estragos en nosotros tarde o temprano. Es necesario hacer uso de nuestras herramientas para poder lidiar con lo que no nos agrada. No debemos hacer como si nada pasa, si algo ocurrió debemos darnos el tiempo necesario para sanar, sin desesperar, entendiendo que en la medida que aceptemos esa pena podremos transmutarla.

Olvidar no debe ser el objetivo

La verdad es que sacar información de nuestra mente que nos ha generado un impacto importante, a no sea por un proceso inconsciente de protección, donde bloqueamos los recuerdos dolorosos, pues es poco viable. Lo que debemos buscar es llegar a un estado en donde el recuerdo no nos duela, que podamos sonreír después de todo y donde nuestra mente no recurra a esos acontecimientos que nos generan malestar con tanta frecuencia.

Todo es transitorio

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Debemos recordar que el tiempo nos ayuda a ver las cosas de una manera diferente y que todo cambia, la alegría de hoy pueden ser lágrimas mañanas y quizás hoy lloremos por amor, para mañana sentirnos plenamente dichosos en una relación. No le demos a las cosas más importancia de la que merece, siempre en nuestra mente las cosas se complican más de la cuenta.

Aprendamos a soltar, a dejar ir, a perdonar a otros y a nosotros mismos, procuremos atesorar los recuerdos que nos llenan de alegría y así mismo aceptar las situaciones complicadas de nuestras vidas. La vida lo incluye todo, la felicidad y la tristeza, el amor y la decepción, las verdades y las mentiras, no queramos sacar de nosotros aquello que ha contribuido a ser como somos hoy, el olvido es perder algo de nosotros, que nos ha llevado a donde estamos ahora, que siempre es el lugar correcto, aunque en el momento no lo entendamos.

 

Por: Sara Espejo

5 SÍNTOMAS DE ESTAR CARGADO DE ENERGÍA NEGATIVA

energía negativa
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Estos son los 5 síntomas de estar cargado de energía negativa y que debes limpiarte urgentemente para no enfermar

Nuestra energía se manifiesta claramente en nuestra acciones, pero también en dónde ponemos nuestras intenciones.

No es necesario que alguien (muchas veces incluso nosotros mismos) realice algún acto que nos perjudique, con el simple hecho de desearlo o visualizarlo es suficiente.

Cuando estas malas intenciones o pensamientos se acumulan a nuestro alrededor pueden llegar a afectar nuestra vida inmovilizándonos o haciéndonos sentir impotentes y deprimidos sin razón.

 

Esta energía negativa puede venir de personas a nuestro alrededor pero también puede ser parte de un autosabotaje que realizamos nosotros mismos, sobre todo cuando empieza a irnos bien, porque nada da más miedo que empezar a ver que tus sueños se realizan.

Así que no importa si se trata de personas ajenas a ti o de tus propias inseguridades, si comienzas a notar alguno de estos signos es momento de tomar acciones para limpiar toda la energía negativa que hay a tu alrededor y que te está impidiendo avanzar.

1. Las conversaciones te dejan sintiéndote exhausto o de malas

Cuando terminas de platicar con cualquier persona sientes como si necesitaras tomar una siesta. No disfrutas convivir, de inmediato te pones de mal humor, con ganas de llevar la contraria o de irte a donde puedas estar solo.

 

2. Siempre tienes la sensación de que se están burlando de ti

En la mayoría de tus interacciones con otras personas tienes la sensación de que se están burlando de ti, incluso cuando te están haciendo un cumplido.

 

Sueles reaccionasr a la defensiva ante cualquier crítica o comentario volviéndolo una afrenta personal.

3. Dudas de tus opiniones

Cuando alguien te pregunta qué piensas al respecto de algo prefieres no comprometerte porque no crees que tengas algo que aportar o consideras que tu opinión puede estar equivocada o no ser valiosa y eso te avergüenza.

4. Te provocan ansiedad cosas que antes no te preocupaban

Empiezas a tener temores nocturnos o te preocupa haber dejado la puerta abierta cuando sales de casa.

Tu primera reacción al recibir una llamada de un número que no conoces es de miedo porque podría tratarse de una mala noticia o una amenaza.

5. Hay muchas cosas que te molestan pero no haces nada por cambiarlas

Sabes que deberías comenzar a hacer ejercicio o a comer mejor, que deberías llamar a ese amigo con el que discutiste para arreglar las cosas o ir al médico a atenderte ese dolor de cabeza, pero no lo haces y te quedas sintiéndote mal y lamentándote.

Si te identificas con una o varias de estas situaciones no esperes más, la energía negativa a tu alrededor está comenzando a hacerte daño y a interferir con tu vida, no lo permitas.

Confía en el proceso de la vida, estás justo donde debes estar

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 Muchas veces pensamos haber tomado el camino equivocado, podemos lamentarnos por decisiones tomadas que nos han traído consecuencias que hubiésemos preferido no vivir, podemos lamentar el tiempo invertido en algo… Podemos arrepentirnos y culparnos, así no sea con papel protagónico, podemos sentir esa nostalgia por algo perdido o por caminos no recorridos.

Sin embargo, es importante concientizar que nada nos ocurre de manera casual, que todo tiene una razón y que cada una de nuestras experiencias, de nuestras relaciones, de nuestros pasos, tiene la intención de ubicarnos exactamente en lo que debemos vivir, para nuestro crecimiento, para mirar a través de nuevos cristales, para valorar la vida y sus milagros.

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Debemos confiar en el proceso de la vida, evidentemente no se trata de cruzarnos de brazos, esperando que lo que tengamos que vivir pase a través de nosotros, no, nuestros tránsitos están ajustados a nuestro crecimiento, al provecho que saquemos de nuestras experiencias y mientras mayor provecho le saquemos al tiempo que puede ser una limitante, estaremos seguramente frente a experiencias mucho más retadoras, que nos impulsen a sacar de nosotros lo mejor y rescatar en cada una de las cosas lo positivo.

No debemos recriminar de nuestro pasado, lo que hicimos en su momento fue lo único que pudimos haber hecho con los recursos y el conocimiento que poseíamos, así que aparte de ser un desgaste energético es totalmente inútil revisar el pasado para sentir culpas o remordimientos, para recordar penas o desear tomar venganza. Solo debemos utilizar nuestro pasado con fines prácticos, aprender lo más posible de él, ver cuánto hemos crecido y qué fortalezas hemos desarrollado.

vida

Por más enigmática que pueda resultar la vida, no debemos perder de vista el propósito principal:

¡Ser felices! A pesar de, incluso con… Debemos aprender a mantener nuestra serenidad a pesar de la tormenta, no buscar afuera lo que solo está en nuestro interior, nunca nada, ni una propiedad, ni una cuenta bancaria, ni un logro, ni el mayor orgullo, será causante de felicidad real, todo ello nos llena de alegría, de emociones positivas, pero resultan ser puntuales y siempre nos quedaremos con esa sensación de “ah, ya lo tengo… ¿y ahora?” y así vamos como conejos detrás de su zanahoria buscando la felicidad en los sitios o momentos equivocados.

La felicidad es el producto de una perspectiva cargada de mayor consciencia, donde podemos apreciar cada momento y aceptarlo tal y como es, sin pretender que sea diferente. La felicidad es esa ausencia de resistencia ante lo que no es como queremos, es poder dar lo mejor de nosotros en pro de lo que queremos, apostando siempre por el hecho de que quizás no podamos cambiar algo en particular, pero que al cambiar nuestra manera de verlo, ya sentiremos la paz necesaria para transitar cualquier situación.

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Relájate, estás en el único sitio en el que podrías estar, disfruta, aprende, crece, ama y déjate amar.

3 lecciones de vida que aprendemos de los animales

3 lecciones de vida que aprendemos de los animales

 

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¿Cuando fue la última vez que conectaste con la naturaleza?

Nuestros sentidos se desconectan de la voz de la naturaleza mientras avanzamos en nuestras vidas, hasta que nos olvidamos de que hay un mundo entero delante de nuestros ojos esperando para poder interactuar con nosotros.

Muchos hemos pasado por un importante cambio de vida donde empezamos a “despertar”, a conectar de nuevo con un mundo que habíamos dejado de percibir.

Afortunadamente, la naturaleza siempre ha estado ahí, esperando pacientemente por nosotros.

Los animales son maravillosos comunicadores y mensajeros que están más que dispuestos a interactuar con aquellos que están abiertos a la posibilidad. Aquí están 3 de las lecciones más profundas que estos maravillosos seres nos transmiten.

. Lección # 1: “Acepta tus manchas”

Esta lección bien podría provenir de un leopardo. Por lo general, no sólo somos muy críticos con nosotros mismos, sino que tendemos a esconder parte de nuestra personalidad, pensamientos o deseos a los demás. Nos escondemos pensando que no nos aceptarán, o que no somos lo suficientemente buenos como para decir o hacer tal cosa. Tenemos demasiado miedo de revelar nuestros pensamientos más internos.

 

Acéptate como eres, ese es el mensaje. Para hacerlo, para libérate del miedo de compartir con el mundo quién realmente eres, lo primero que debes hacer es aceptarte tal y como eres. ¿Y cuál es el camino para conseguirlo? Deja de juzgarte. La naturaleza no se juzga ni juzga a sus habitantes, simplemente es. Lo mejor de ser exactamente quién eres, sin miedo, es que aquellos a los que les gustes, aquellos que se acerquen a ti, sabrás, sin lugar a dudas, que están contigo por tu verdadero ser, por como eres realmente. Es una sensación maravillosa y liberadora.

Lección # 2: “Tu percepción es muy limitada”

Para y respira, este podría ser el principio.  Si te das cuenta (que, en realidad, de eso es de lo que se trata) los animales perciben su entorno de un modo que a nosotros se nos escapa. Estamos tan centrados en nosotros mismos, en lo que sucedió antes, en lo que sucederá después, que apenas somos conscientes de donde estamos ni de lo que hacemos, y mucho menos de todo lo que nos rodea.

A diferencia de un gato, un perro o cualquier otro animal, nosotros apenas percibimos nuestro entorno. Ellos son capaces de, sin necesidad de concentrarse, apreciar los sonidos que los rodean, detectando aquellos otros animales que se les acercan. Podemos estar rascando a nuestro gato, que si un pájaro aletea en la ventana lo oirá, no se ha “distraído” por estar con nosotros.

La experiencia del mundo de los animales es mucho más amplia y comprometida que la nuestra, pero la buena noticia es que puede ser así también para nosotros si lo deseamos. Así que, para y respira, hazlo tantas veces como sea necesario. Sal de tu cabeza y adéntrate en el mundo. Conecta con él. ¿La forma más fácil de hacerlo? Para y respira, nada más.

Conecta con tu entorno, imprégnate. Siente la unidad de toda la vida a medida que nos expandimos hacia esta conciencia y abrimos nuestras percepciones a lo que realmente existe.

.Lección # 3: “Para la conversación tóxica interna”

Imagina tener una urraca graznando todo el día en tu oído, no es precisamente el canto mas hermosos de la naturaleza. Ese ruido, no solo puede resultar molesto, sino que si se repite sin cesar, te desconecta de cualquier otra cosa y ya no eres capaz de oír nada más que su graznido.

¿No te resulta familiar esta situación? Esto es lo que haces tu en tu mente cada día a todas horas. Hablas y hablas sin cesar, opinas sobre todo: sobre lo que deberías hacer o haber hecho, acerca de los demás, como van vestidos, qué pensarán de mí. Juzgas, criticas, oprimes.. pero lo peor que haces es cortarte las alas: “seguro que no me queda bien esa ropa”, “yo no puedo hacer eso”, “ni loco ese chico se ha fijado en mi, y menos con las pintas que llevo”, “que mala cara haces hoy”, “que barriga más fofa”.. podría continuar expresando los pensamientos tóxicos a los que nosotros mismos nos sometemos.

Deja de hablarte así, en realidad, lo ideal sería que dejases de tener esos monólogos por completo. Pero es difícil un cambio tan radical, así que en lugar de acallarlas, ¡que hablen de otra cosa! De lo bien que lo estas haciendo hoy, del pelo tan bonito que llevas, de las ganas que tienes de abrazar a tu pareja, de las nubes.. ¡de lo que sea! Pero eso sí, en positivo. Nunca fue más literal lo de tener al enemigo en casa, o en este caso, en la cabeza. Deja de torturarte.

Somos el único ser del planeta que emite juicios, y es fácil darse cuenta de que eso no nos ha convertido en un ser mejor, ni nos ha hecho mas felices. Por el contrario, nos genera infelicidad y miedos. Aprendamos del reino animal, son un ejemplo de cómo sin juzgar la felicidad está nuestro alcance.

.Tienen aún mucho más que enseñarnos

 Estas tres lecciones no son las únicas. Los animales, a diferencia de los seres humanos no sienten envidia, ni rencor, ni odio. Emociones que pueden parecer propias de nuestra especie, pero ¿y si te dijera que no son una característica sino una enfermedad?

Un animal si lo hieres, lo recordará, tal vez desconfiará de ti, pero no te guardará rencor ni te odiará. Son emociones tóxicas que nos consumen, que nos desconectan del mundo y nos sumen en la oscuridad.

Si hieres a un perro puede que desconfíe de ti, o que no se te acerque en un tiempo, pero si te vuelves a ganar su confianza te aceptará de nuevo. Compartirá su alegría contigo sin dudarlo. Sin rencor, sin suspicacias. Así de simple.

¿Y si pudiéramos todos sentirnos tan abiertos a compartir y perdonar?