Alcanzar

Si quieres tener el mar, contémplalo, y abre tus manos en sus aguas y todo el mar estará en ellas…; porque si cierras tus manos para retenerlo, se quedarán vacías.

Si quieres tener un amigo peregrino, déjalo marchar y lo tendrás…;  porque si lo retienes para poseerlo, lo estarás perdiendo, y tendrás un prisionero.

Si quieres tener el viento, extiende tus brazos y abre tus manos y todo el viento será tuyo…; porque si quieres retenerlo te quedarás sin nada.

Si quieres tener a tu hijo, déjalo crecer, déjalo partir, y que se aleje, y lo tendrás maduro a su regreso…; porque si lo retienes poseído lo pierdes para siempre.

Si quieres vivir el gozo de tener,  libérate de la manía de poseer y retener.

Goza de la mariposa que revolotea, goza del río que corre huidizo, goza de la flor que se abre cara al cielo…; goza teniendo todo sin poseerlo… sin retenerlo.

Autor desconocido

Fingir que no estoy, que no volveré a tu vida, fingir que no quieres verme ni saber de mí. Fingir que nada importa, que todo fue mal y fingir, como estas fingiendo, que no fue culpa tuya.

Tiene que ser muy duro, querido, vivir siempre fingiendo.

Fingir que no estas fingiendo.

 Tiene que ser muy duro, querido, vivir siempre fingiendo.

Fingir que no estas fingiendo.

No queremos cambiar, no lo queremos en absoluto. El ego se aferra. El ego negativo sabe que debe estallar para que nosotros cambiemos y no está dispuesto a hacerlo. Es como un huevo; en un momento dado, el huevo comienza a temblar y se dice “¡Caramba! ¡Cómo me gustaría que me metieran en agua hiviendo para hacerme más duro y así ya no tendría que hacerme un pollo que me rompa desde el interior!”

Alejandro Jodorowsky, en Evangelios para sanar

Dice Marianne Costa que queremos mejorar pero no cambiar, ya que cambiando morimos a lo que éramos. El ego se resiste a todo lo que huela a muerte. Cuando decimos, “quiero mejorar”, se trata de una trampa, en realidad decimos “me quedo igual con algún remiendo”.

La primera pregunta que Milton Erickson hacía a algunos de sus pacientes cuando se presentaban en la consulta era: “¿Está usted dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguir el cambio?”. Si el paciente decía que no, o dudaba, Erickson le despedía diciéndole que volviera cuando estuviera dispuesto a ello.

Visto en: Plano Creativo