ELEMENTALES Y ESPIRITUS DE LA NATURALEZA

Quién dice que los gnomos o las hadas no existen? Ellos forman parte de los “elementales de la naturaleza”, una corriente de vida de seres diminutos que existen en dimensiones paralelas a la nuestra, y que colaboraron en la creación del planeta. Están acá y ahora, trabajando incansablemente en el fondo del mar, en el aire y bajo la tierra y los troncos de los árboles, para crear y mantener la vida terrenal.

¿Por qué cree Ud. que a las salamandras las asociamos con el fuego? ¿Y por qué los duendes son considerados tan trabajadores que hasta se ha acuñado la frase “trabajar como enano”?

¿Será, quizás, porque en verdad existen las salamandras y los duendes? ¿Tiene Ud. los argumentos definitivos para negarlo? Producto de una actitud mental estrecha, la mayoría de las personas sólo creen en lo que sus ojos pueden ver. Niegan la existencia de cualquier cosa, ser, lugar o realidad que escape al limitado alcance de sus sentidos; se rechaza de plano todo lo que que no sea visible, audible, palpable.

¡Qué flojera mental! ¡Qué comodidad! Nadie con un mínimo de conocimiento —y no estoy hablando necesariamente de un sabio avanzado en metafísica— puede ya sostener que algo no existe porque no lo puede ver. Muchos tampoco han visto al ángel de la guarda y sin embargo creen en él. Lo mismo pasa con otros ángeles y seres espirituales de dimensiones superiores a la vida humana. El mismísimo Dios, sin ir más lejos. Por lo tanto, el “no ver” con los ojos del cuerpo no es ya un argumento válido para negar la existencia de algo. Menos cuando se desarrollan los ojos del alma y se alcanza con ellos la visión real, ilimitada.

Así como existen seres superiores a nosotros, otro batallón de seres de corrientes de vida inferiores trabajan en las sombras, invisibles, para sostener la vida en la Tierra. Son los espíritus de la naturaleza, fuerzas cósmicas, energías básicas creadoras muy poderosas e invisibles al ojo humano que constituyen una verdadera fuente de poder, y viven en dimensiones de vida paralelas, no accesibles a los sentidos físicos humanos. Ud. no estaría ahora leyendo este artículo si no fuera por estos seres fantásticos, que muchos relegan a las páginas de los libros infantiles.

Su misión es trascendental: ayudaron a crear el planeta y sus cuatro elementos (aire, agua, fuego y tierra) mucho antes que el hombre apareciera sobre él. De allí su nombre: elementales. Se dividen en distintos grupos que manejan cada uno de los 4 elementos, y hoy siguen trabajando para crear y sostener la vida en la tierra.

Teofrastus Bombastus Von Hohenheim, también llamado Paracelso, uno de los médicos más famosos en Europa en el siglo XVI, publicó en 1591 una obra inmensa que abarcaba tratados médicos, alquímicos, filosóficos y teológicos, incluyendo “El libro de las Ninfas, los Silfos, los Pigmeos, las Salamandras y demás espíritus”. En este libro se inspiraron Goethe, los hermanos Grimm y Heine para realizar sus obras, protagonizadas por estos seres elementales de la naturaleza, a quienes comúnmente se representa como figuras humanizadas, vestidas de manera extraña y rodeados de mucho misterio.

La principal herramienta que poseen los elementales es el poder. De él se alimentan, y lo utilizan para dar vida y dominar a los 4 elementos: hacen crecer las plantas y germinar la tierra, mueven las olas del mar y encauzan las corrientes marinas y de aire, y controlan el fuego, tanto el que viene de los rayos de las tormentas eléctricas como del fondo de la tierra. El poder es su razón de existir, y viven en parejas heterosexuales sólo para intercambiar poder. Uno debe darle al otro el poder que necesita; de lo contrario, se deshace la unión y cada uno busca otra pareja que sí pueda nutrirlo del poder necesario.

Los elementales se mueven con un tipo de vibración muy rápida y eléctrica que les permite trasladarse de un lugar a otro a la velocidad de la luz. Sin embargo, y aunque sus cuerpos estén formados por manifestaciones de energía no estrictamente físicas o materiales, los estados vibratorios intermedios entre la energía invisible y la materia visible los hace visibles al ojo humano cuando se rebasan estas fronteras energéticas de “arriba” a “abajo”.

Normalmente, los elementales tienen su parte más densa o “cuerpo” en el Plano Energético, pudiendo en condiciones favorables corporizarse en las zonas etéricas donde se mezclan la energía, sin forma perceptible por nuestros sentidos, y la materia, cuyas características son evidentes y fácilmente registrables por los sentidos humanos. Es por ello que los elementales tienen como propiedad una plasticidad mucho más “veloz” que la nuestra, siendo sus formas más inestables y dinámicas. Cuando esas formas se lentifican es cuando se corporizan y es más fácil verlos, bien por factores naturales o por la voluntad de quien quiera verlos, voluntad que ha de ser fuerte pero no agresiva, pues cualquier inestabilidad repercute en los espíritus de la naturaleza y los ahuyenta hacia sus “refugios” energéticos y a los juegos ópticos propios de su extraordinario poder, para disimularse en los mismos elementos naturales en que habitan.

Albañiles celestiales

Las enseñanzas esotéricas más antiguas ya reconocían a los elementales como espíritus de la naturaleza conectados directamente con los cuatro elementos que rigen al planeta tierra. Cuando la tierra era sólo una masa incandescente y sin vida, los elementales ya estaban presentes planeando la construcción y la vida futura, como albañiles a cargo de los Espíritus Superiores y Arquitectos Cósmicos que diseñaban y ejecutaban la obra del Creador. Sólo hacía falta que se estableciera el orden para que finalmente empezara el proceso de evolución y vida sobre el planeta tierra. Y fueron los elementales los encargados de armonizar las condiciones básicas para la aparición de los distintos reinos de vida en la tierra.

Las salamandras —elementales del fuego— cuidaban la masa de gases radioactivos presentes en el planeta y la materia incandescente que debía ir sedimentándose y enfriándose de a poco, para que la tierra en formación pudiera ser habitable.

Los silfos —elementales del aire— cuidaban de la evolución de esos gases tóxicos, para lograr el equilibrio químico y encauzar los violentos vientos y tormentas nucleares que azotaban al planeta en formación.

Cuando los gases se hicieron líquidos y cayeron sobre el planeta en forma de gotas de agua, lluvias y tormentas violentas inundaron casi toda su superficie y aparecieron las ninfas y nereidas, elementales del agua. Su misión: quitar las materias densas y pesadas que aún había en suspensión, y controlar el curso de las aguas..

Cuando el planeta comenzó a enfriarse y a estabilizarse, ya estaban presentes los gnomos, duendes y hadas —elementales de la tierra— a fin de armar los primeros esbozos de arbustos y piedras. Daban origen a todo lo que germinaría después, con el trabajo de millones de años.

Como niños

Desde la antigüedad más remota, los elementales fueron representados de manera casi idéntica en dibujos legados por los pueblos más diferentes del mundo, como sumerios, caldeos, egipcios, chinos e indígenas de África, Polinesia y América. Sus figuras aparecen casi idénticas, tanto en la Europa central del siglo XV como en la India milenaria, 2000 a.C.

Esto permite pensar que los elementales siempre se comunicaron con los seres humanos, manteniendo un patrón energético que permitiera verlos e identificarlos. Representados como dioses mitológicos, a estas entidades se les solicitaba ayuda en forma permanente, y hasta hoy se dice que conviene entablar amistad con ellas pues son muy sensibles, y sutilmente vengativas con quienes causan daño a la naturaleza. Por eso mismo, en la antigüedad eran objeto de privilegios y veneración por parte de sacerdotes y pueblos, que los integraban a sus ritos sagrados, especialmente a aquellos en que se pedía la protección celestial para las cosechas y las siembras, para que aquietaran las aguas, se apagaran incendios y se contuvieran tempestades. O sea, protección relacionada con los cuatro elementos de la naturaleza que estas entidades manejan.

Su protección nunca estaba garantizada; considerados siempre como seres duales, así como hacían el bien también podían hacer el mal, y eran amados y temidos al mismo tiempo. Esto obedece a que los elementales no tienen una conciencia muy desarrollada acerca del bien y del mal, ya que se trata de espíritus juguetones, inocentes, infantiles y traviesos, sin mucha responsabilidad por sus acciones y que pueden ser fácilmente manipulados por espíritus oscuros para realizar el mal o trabajos de magia negra. Su nivel de conciencia y madurez es similar a la de un niño que aún no sabe distinguir entre lo bueno y malo, y no tienen mayor inteligencia. Cuando juegan en las huestes del mal, aunque sea inocentemente, pagan muy caro su error porque retroceden varios peldaños en su camino espiritual de evolución.

Ávalon

Ávalon o Avalón es el nombre de una isla legendaria de la mitología celta en algún lugar de las islas Británicas donde, según la leyenda, los manzanos dan sabrosas frutas durante todo el año y habitan nueve reinas hadas, entre ellas Morgana. El mismo nombre del lugar derivaría de la palabra celta abal, manzana.

Se dice que la palabra Ávalon es una adaptación de la palabra celta Annwyn o Annuvin, que designa al legendario reino de las hadas, pero, ya en el siglo XII, Geoffrey de Monmouth pensaba que el nombre deriva de la traducción de “isla de las manzanas”. Esto es altamente probable, debido a que, en el idioma bretón, manzana se dice aval, y en idioma galés se dice ‘afal’ (con la pronunciación de la “f” como “v”).

Avalón también fue llamada Ynys Witrin, que significa Isla de Cristal
La leyenda sitúa Ávalon en algún lugar no especificado de las Islas británicas, aunque ya a principios del siglo XI algunas de las tradiciones artúricas indican que este lugar puede estar situado en Glastonbury, donde antes de que la zona de la llanura de Somerset fuera dragada, existía una colina (Glastonbury Tor) que se elevaba como una isla en medio de los pantanos. Según el cronista medieval Giraldus de Cambrai, Durante el reinado de Enrique II, el abad Hernry de Blois patrocinó una búsqueda en la zona, lo que, al parecer, llevó al descubrimiento de un enorme ataúd de roble con una inscripción que rezaba Hic jacet sepultus iclitus rex Arthurus in insula Avalonia. (“Aquí, en la isla de Avalón, yace el Rey Arturo”). De Cambrai cuenta cómo los restos fueron trasladados en una gran ceremonia a la que asistieron el Rey Eduardo I y su consorte, y, según él, ahora estarían en el altar mayor de la abadía de Glastonbury, sitio que se convirtió en un foco de peregrinaje hasta la reforma anglicana.

En cualquier caso, actualmente se considera que la asociación de Glastonbury y Avalón no es sino un fraude. Los motivos son varios, entre ellos la propia inscripción, que parecería más adecuada al estilo del siglo X, muy lejos de los siglos V y VI en el que presuntamente Arturo vivió y murió. Por no mencionar la falta de referencias contemporáneas al descubrimiento, hecho que no habría pasado desapercibido. Todo esto hace pensar que la historia fue creada por la misma abadía para aumentar su reputación.

Algunos estudiosos de las leyendas artúricas han situado Avalón en la Ile Aval, en la costa de la Bretaña, mientras que otros la han ubicado en Burgh-by-Sands, en Cumberland, junto a la muralla de Adriano, donde se levantó el fuerte romano de Aballava, y otros más cerca de Camboglanna, en lo que ahora se llama Castlesteads.

En cualquier caso, como se ve, muchos son los que reclaman para sí la verdadera ubicación de Avalón, la isla de las manzanas. Parece que las brumas de Avalón cubren con su mítico velo el lugar de reposo de Arturo Pendragon. Tras la batalla con Mordred, Arturo, moribundo, fue llevado a Avalón por Morgana, la hechicera y hermanastra del rey. En la barca de Morgana iban varias mujeres: Algunas conocidas (Igraine, Elaine, Nimue) y otras cuyos nombres no se mencionan (La Reina de Gales del Norte, la Reina de las Tierras Baldías o la Reina de las Tempestades). En algunas leyendas sólo tres hadas escoltan al rey a la Isla de los Manzanos. Se dice que Arturo fue acostado en una cama dorada y el Hada Morgana sigue velando el cuerpo de su hermano.

También se piensa Avalon y el mundo nórdico de Helheim son el mismo lugar pero con distinto nombre.

 

 

Visto en:Mi luna violeta

La caja de Pandora…

Y cuando Pandora abrió la caja y liberó todas las desgracias del mundo, la desesperación invadió a los hombres, haciéndoles pensar que todo estaba perdido.Pero Pandora corrió hacia ellos exclamando que no era así, que no todo estaba perdido que quedabala ESPERANZA…

 
La Esperanza mi más fiel compañera de viaje, esa que me dice que todo llegará y que todo pasará que después de un tiroteo de palabras afiladas, llegará una lluvia de hermosas palabras de esas que acaricían… Mi querida Esperanza siempre estás ahí para recordarme que mi enemiga Autoestima me miente diciéndome que no le importo a nadie, siempre demostrando que detrás de un guiño, una sonrisa ,una mirada se esconde un aprecio, una amistad, se esconde lo que de verdad es IMPORTANTE.

Donde habita la magia

¿Sabes donde habita la magia?
porque preguntas y buscas con afán
si dentro de ti está…
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en tu amor por la vida
en el arco iris de tu sonrisa
cuando ayudas sin esperar nada mas
ellas saben en quien confiar
 
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y dan a tu corazón alas para soñar
esa es la verdadera magia
la que solo tu alma puede dar
con el amor cada día.

Autora: Arwen.

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Unicornios

Muchos años atrás, cuando el mundo era aún muy joven, salvajes y maravillosas criaturas corrían por todas partes. El más hermoso de todos ellos era el Unicornio.Constantemente protegido por los poderes mágicos de su cuerno, el unicornio no era fácil de capturar. No solo era suave y gentil, si no también extremadamente rápido, seguro y agraciado, lo que frustraba hasta los mas expertos cazadores. Pero lo que asegura la captura segura de un unicornio, era la ayuda de una joven e inocente moza. Pues a la criatura le atraía su pureza, se acercaba confiado y descansaba la cabeza sobre las piernas de la joven. Era así como la indefensa y despreocupada criatura era capturada. Y de esa manera después desaparecieron todos los unicornios.

¡EL MUNDO AHORA LAMENTA LA PERDIDA DE ESTE SER TAN MÁGICO! Y AHORA QUE ES DEMASIADO TARDE, AUN EXTRAÑAMOS SU BELLEZA

HADAS

 

Las hadas…son preciosas. Con sus alitas, parecen frágiles mariposas. Dice que tatuarse una, da buena suerte. Por la noche, salen de sus escondites y van volando por los campos bañados de luz de luna. Al amanecer, van de flor en flor bañándose las halas de dulces gotas de rocío…Diciendo esto…¿A quien no le pueden gustar las hadas?

 

Las hadas son seres místicos y hermosos. Viven en los bosques y por la mañana van a una charca cercana a lavarse la cara. Un hada es un ser precioso del tamaño de una mariposa o una libélula, aunque a veces, el tamaño varía por cada tipo de hada . Tienen 4 alas tan frágiles y bellas como el cristal. Sus vestidos parecen hechos de nubes y sus cabellos parecen rocío de la mañana acomodado en sus diminutas cabecitas.

Las hadas vuelan con el viento y cantan con los pájaros. Las hadas son buenas amigas de la naturaleza. Ellas juegan con los animales y se ríen dulcemente.

Las hadas pueden ser las de la Luz: que son tranquilas y sumisas y suelen formar Comunidades en pequeños grupos viviendo en completa armonía.

O las hadas de la Ocuridad: que solo salen por la noche y son malvadas y preversas. Suelen rondar por los campos al anochecer destruyendo flores, plantas y a veces, hadas de la Luz. Si un hada medianamente malvada se topa con una de la Luz, le quita las alas. Si un hada muy, muy malvada se topa con una de la Luz, le quita su polvo de hada (que está en las alas y las hace vivir) y esta se pone gravemente enferma y con un poco de mala suerte; muere. Las Hadas de la Luz a veces de camuflan entre las plantas transformándose en una flor.

También hay hadas de Fuego, Hadas de Aire, Hadas de la Tierra… 

 

Galería de Hadas:

 

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(Hada del Aire)

 

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(Hada del aire)

 

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(Hada de la Tierra)

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(Hada de la Luz)

 

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(Hada de la Oscuridad M.M)

 

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(Hada de la Luz)

(Hogar de hadas)

(Hada Oscuridad Muy.M)

(Hada Agua)

(Hada del Viento)


(Hada de la Luz)

 

(Hada Brillo)


(Hadas bosque)

 

(Hada del bosque)

 

(Hada de la nieve)

 


 

 

 

HADAS

Escrito por Pilar Guiroy

Un hada es un espíritu, o ser sobrenatural. Estas criaturas encuentran sus orígenes en la fae del folclore y los romances de la Europa occidental del medioevo.  Las hadas usualmente se identifican con seres relacionados de otras mitologías. Incluso el folclore que usa el término  “hada” tiene muchas definiciones sobre su constitución. Algunas veces la palabra se usa para describir cualquier criatura mágica, incluyendo gnomos y  duendes; otras veces, se usa sólo para describir un tipo específico de criatura etérea. Las  hadas son representadas en general como criaturas de forma humana en apariencia, pero además poseedoras de poderes mágicos.

Sus comienzos son todavía más confusos en el folclore, ya que pueden pasar de ser representantes de los muertos, a alguna especie de angel , o a una clase completamente independiente de humanos o angeles. Los folcloristas sostienen que su origen verdadero está en una raza conquistada que vivió escondida después de su derrota, o en ciertas creencias religiosas que perdieron valor con el advenimiento del cristianismo. Estas explicaciones no siempre son incompatibles, y pueden ser rastreadas a múltiples fuentes.

Mucho de la leyenda sobre las hadas gira alrededor del tema de la protección contra su maldad, con medios como hierro frío o hechizos con serbal y hierbas, o también rechazando sus ofensas al evitar pasar por lugares donde se sabe que habitan. Particularmente, el folclore explica cómo prevenir los robos y cambios de bebés a manos de las hadas, y también cómo evitar los raptos de ancianos.

Muchas historias se cuentan sobre las hadas , y ellas aparecen en narraciones que van desde cuentos medievales de caballería y cuentos de hadas victorianos, hasta la literatura moderna actual.

ESAS CRIATURAS LAS HADAS

tinkerbell
 

Las hadas son pequeños seres luminosos protectoras de la naturaleza. A las hadas se las representa de la siguiente forma: seres femeninos, de apariencia hermosa y cara de ángel. Suelen ser seres pequeños de origen sobrenatural. Incluso poseen poderes mágicos. Tanto es así que muchas de ellas son representadas con una varita mágica. Y a través de ella emiten infinidad de chis

 

pas luminosas.

Fairy 202

Otro de los rasgos más característicos de las hadas es su capacidad de cambiar de apariencia. La apariencia más habitual con la que se presentan las hadas es humana, Pueden presentarse con apariencia humana, pero también podemos verlas transformadas con aspecto animal o incluso vegetal.

unicorn & fairy
 

La apariencia de las hadas ya la hemos explicado a rasgos, pero nos queda explicar su entrañable carácter. Y es que es muy destacable el cariño, el amor y la cercanía de la hadas con la naturaleza. Otra de sus grandes pasiones es la música. No sólo les encanta, sino que tienen una bonita voz y un enorme talento musical.

 
 
 
my art work

La prueba de esto último la encontramos a través de Ulises. Él nos narra en su ” Odisea” el miedo que sentía a la sugerente voz de las sirenas. Éstas hechizaban de tal manera a los marineros, que muchos de ellos perdían la consciencia escuchando esa dulce y melosa voz y se lanzaban al agua para estar más cerca y oírla mejor. Otros perdían la noción de todo y no eran capaces de controlar el barco y chocaban con otros buques.

 

 

Al hablar de música pensamos en el canto, pero es sólo eso. Las hadas también adoran bailar. Y se dice que poseen un baile hechizador: reunidas en corro, forman un círculo mágico y saltan y bailan alrededor del mismo, alegre y jubilosamente. Una de las noches en la que es probable que veamos este baile es en la noche de San Juan, su noche favorita

Ubicación del mundo de las Hadas

La ubicación de estos seres elementales, ha sido variable con el correr de los tiempos y las culturas. Para los Irlandeses, alguna vez se ha encontrado en el horizonte y otras bajo sus propios pies, alguna vez en tierras montañosas y otras en una isla mágica en el medio del mar, o debajo del océano.
Para otras culturas se los puede encontrar, en el ambiente natural, en una planta, un árbol, la tierra, un lago, en la brisa, el sol, en el perfume de las flores y todo lo natural que nos rodea. En una palabra, el aire, el agua, la tierra y el fuego son los cuatro elementos que contienen a los Espíritus Elementales.

Hadas de Otoño”

En Otoño, cuando la naturaleza cambia su color y se tiñe de tonos rojizos y dorados, y los días se vuelven cada vez un poco más cortos y fríos, irrumpen en los bosques y los campos las hadas de las flores de esta estación, cuidan de sus respectivas plantas junto a sus compañeras que hacen que los frutos otoñales, sean deliciosos y nutritivos para los seres humanos y los animales… Estas hadas visten fundamentalmente, con los colores carmesí, morado, malva, carasteristicas de los árboles, plantas y frutos del otoño.