Mabon, fiesta celta de la cosecha

Goddess Mabon Autumn equinox pagan sabbat visionary altar art. | Etsy

Mabon forma parte de las tres festividades dedicadas a la cosecha, precedido por Lugnasad  y finalizado por Samhain. Se celebra el día 23 de septiembre en este año 2015 en el hemisferio norte con motivo del equinoccio de otoño: un momento del año en el que la luz del día y la oscuridad de la noche tienen la misma duración, lo que es lo mismo: se equilibran el día y la noche.

Mabon, una fiesta celta actual

Mabon (pronunciado como maybun) es una de los ocho festividades de la rueda anual celta. Hace referencia al equinoccio de otoño y este año 2015 se celebra el 23 de septiembre en el hemisferio norte y en marzo en el hemisferio sur. Recordemos que un equinoccio es el momento del año en el que la luz del día y la oscuridad de la noche igualan su duración: se equilibran. Con el otoño los árboles comienzan a dejar caer sus hojas, es una época en la que nosotros también tenemos que desprendernos de lo innecesario para continuar , acercándonos a Samhain: época de recogimiento y de recuerdo de los seres queridos que ya no nos acompañan en este mundo.

Mabon es tiempo de morir y renacer, de adentrarnos en la fase oscura de la rueda anual.

Etimología del término Mabon 

¿Cuál es el origen del nombre de esta festividad? Una versión es que deriva del dios galés Mabon ap Modron, equivalente a Cernunnos. Su homólogo en la mitología irlandesa parece ser Aengus (miembro de los Tuatha Dé Danann y probablemente dios del amor y la inspiración poética. Hay un epíteto de Angus o Oengus, “el espíritu eternamente joven” que se encuentra en Newgrange llamado Bruigh na Bóinne , un túmulo neolítico precelta/cámara funeraria. En esta mitología es visto como el hijo de Dagda, rey de los dioses irlandeses, y de Boann, diosa que personifica el río Boyne.

Antiguamente, la celebración de Mabon era llamada simplemente equinoccio de otoño, ya que el nombre de Mabon no existió hasta los años 70, acuñado por Aidan Kelly (un precursor del esoterismo y la wicca). También es un nombre actual de esta festividad el término Alben Elfed, por parte de Iolo Morganwg.

Otros nombres para Mabon

  • Fiesta de la cosecha
  • Día del banquete
  • Fiesta de Avalon
  • Equinozio di Autunno en Strega, la montaña más alta de Italia
  • Alben Elfed, que significa “la luz del agua”
  • Búsqueda del invierno, para los teutones
  • Fiestas Dionisíacas, en Roma ( celebrando la cosecha de la uva)

Símbolos de Mabon

Mabon significa abundancia y equilibrio, por eso los símbolos de esta festividad son:

  • la cornucopia (cuerno que simboliza la abundancia: uno de las conceptos que se celebran en Mabon junto con el equilibrio)
  • la manzana, fruto del manzano, el árbol de la inmortalidad para los celtas. La legendaria Ávalon era conocida como la isla de los manzanos.

Y, ¿cómo se celebra?

Los celtas celebraban este festival en el “mes de los ritos sagrados” que significa el “haleg-monath”. Una de las actividades que se llevaban a cabo era la ofrenda, con libaciones a los árboles del bosque.

Aprende a perdonar, incluso cuando no te hayan pedido perdón

A todas alguna vez nos ha lastimado alguien que creíamos importante en nuestra vida. Hemos conocido la decepción, la sensación de un corazón roto y el coraje cuando alguien nos traiciona. Cuando nos lastiman, mayormente nos toma por sorpresa, más si se trata de un amigo cercano, familia o pareja. Es el dolor que daña lo más profundo de nuestro ser y que deja una cicatriz para siempre.

A menudo se escucha la frase “el perdón no es para la otra persona, sino para ti” y es muy cierta. Es por eso importante aprender a perdonar aun cuando te lo hayan pedido. Perdonar no es fácil, se necesita mucha fuerza y madurez para hacerlo. Pero es posible y necesario, el perdón te ayuda a sanar y a superar. Si te aferras a las heridas del pasado, te quedas con el amargo sabor del rencor.

El orgullo no te lleva a nada y esperar a que el otro se dé cuenta de lo mucho que te lastimó puede ser frustrante puede que nunca llegue. Es por eso que debes tener la iniciativa y aunque creas que la otra persona no lo merece, perdónala. No tienes que escribir una carta, hacer una llamada o citarla para hacerlo.

Puedes perdonarla en silencio, desde lo más profundo de tu alma; te darás cuenta de lo liberador que es. El perdón tiene el poder de sanar tu corazón, de levantarte y establecer tu espíritu, liberarte y reiniciarte. Perdonar no significa que debas dejar que esas personas vuelvan a tu vida o al menos no como antes. Al final del día, hay persona que no cambian y que nos lastiman constantemente.

No permitas que se convierta en un ciclo vicioso. Puedes perdonar a alguien por engañarte, por darte la espalda, por romper tu corazón. También por no ponerte primero o por alejarse cuando lo necesitabas, pero eso no significa que tengas que confiar otra vez en esa persona. La próxima vez que te enfrentes a la interrogante de perdonar o no a alguien, piensa en los momentos en que has lastimado a otras personas.

Deja de sentirte un fracaso, o una persona inadecuada

Deja de sentirte un fracaso, o una persona inadecuada
¿Sabes lo que es soportar el dolor constante de sentirte inadecuado, o un fracaso como persona? No te preocupes, todos hemos estado en ese lugar alguna vez en nuestra vida. Todos hemos pasado por esa sensación aplastante de que no valemos nada y que todo nos sale mal.
“Pensamientos recurrentes como: no soy lo suficientemente bueno, inteligente,talentoso, y nada de lo que hago es realmente valioso…”
Apuntarnos con el dedo a nosotros mismos, acusarnos de ser culpables, menospreciarnos y recalcarnos cuán estúpidos somos… Es algo que todos, en mayor o menor grado, hemos vivido…
Sentirte inadecuado o fracasado es opcional
Esa sensación de sentirse roto, con el alma vacía… teniendo la “certeza” de que llegamos a este mundo defectuosos, deficientes o con la marca de fracaso en la frente! El sufrimiento que esto causa es más profundo que las palabras que se puedan decir aquí… Puedes sentir “en tus huesos” que eres diferente, y menor que las otras personas.
Según el Budismo, todos sufrimos. Y es una verdad. Nadie sale ileso de la vida, por muy encantadora que parezca su vida desde fuera. Es sólo que el sufrimiento a veces ocurre en el interior, lejos de lo que otros pueden ver.

Lo bueno de todo ésto, es que si le pones atención y abrazas ese sentimiento, reconociéndolo como algo que te afecta, pero que puedes cambiar, eventualmente se irá de tu vida.
Las circunstancias relativamente “buenas o mejores que…” no anulan el dolor interior de una persona. De manera similar, las personas que muestran su dolor con más soltura, haciéndolo evidente, no son las más sufridas, pues su sufrimiento es similar al que calla y disimula… sólo que los demás no lo ven.
Es casi imposible pasar por la vida sin experimentar algún tipo de debilidad o fracaso. Las personas que lo logran, probablemente viven con tanta cautela y precaución, que no van a ninguna parte. En pocas palabras, en realidad ¡no viven en absoluto!
Sanando desde el reconocimiento de si mismo:
La sanación de sentirse inadecuado puede comenzar cuando aceptas el llamado a ser consciente de tu dolor, y a sentir empatía por el.

Esto significa reconocer que tu dolor, ese profundo dolor interior, merece de tu compasión (no lástima, no victimismo). Ninguna persona merece sentir ese dolor, y esto también es real para ti.
Puede que escuches la llamada a reconocer tu humanidad como algo que viene de dentro o de una persona que se preocupa por ti. Pero escuchar el llamado no significa que te vas a curar, sólo que puedes curarte, y estás en camino de lograrlo si te lo propones.

Sea cual sea el grado en que te sientas defectuoso y poco amado, debes aprender a experimentar que tienes un valor, por lo que eres como una persona completa, un ser de luz, un hijo de Dios.
Libérate de esa sensación de sentirte inadecuado!
Debes estar claro que tu valía no sólo depende de las cosas que haces o de la imagen que proyectas. Tu valor real se te es otorgado desde que naces, y nunca debes dudar de ello.
Hacer esto significa abrirse a ser realmente visto por uno mismo y cuidar a los demás (para muchos, ese “otro” incluye a Dios). Este es un viaje para descubrir la empatía, el amor y la compasión por la persona que eres.
Aléjate de la necesidad de juzgarte y evaluar a los demás. ¡No tiene sentido compararte con nadie!
Entiende que eres único, absolutamente original y perfecto. No hay nadie más igual a ti!


No tiene sentido andar buscando en los demás cualidades o ventajas que a ti te faltan. Siempre habrán  carencias en ellos o en ti, ya que somos únicos. Si te centras en tus cualidades, pronto podrás ver el avance hacia tu seguridad personal, y podrás creer cada día más en ti mismo y en lo que puedes ofrecer al mundo con tus cualidades.
El cambio sólo parte de ti, y vale la pena esforzarse en lograrlo!

Repite este decreto de protección antes de dormir

Repite este poderoso decreto de protección antes de dormir

¿Cuánto sabes de la importancia de realizar un decreto de protección antes de dormir? No hay momento más especial para conectarnos con nosotros mismos, que el instante en que ya colocamos nuestra cabeza en nuestra almohada, dispuestos a adentrarnos en el misterioso mundo de los sueños.

En ese pequeño momento, es cuando hacemos real conexión con nuestra esencia, con nuestra fuente divina, y nos entregamos a quién sabe cuantas situaciones de las que perdemos el control consciente.

Es por eso que se hace tan necesario hacer un decreto de protección antes de dormir. Repetir una oración, decretar, soltar y confiar, para así sentirnos seguros y entregar nuestro cuerpo a nuestros seres protectores de luz. Ellos se encargarán de cuidarlo y purificar cualquier energía discordante que hayas acumulado durante el día.

Un decreto de protección necesario para antes de dormir

Cuando realizamos una oración o un decreto en forma positiva, al momento de estar ya en la cama, estaremos elevando nuestra frecuencia vibratoria. De ésta manera estaremos protegiéndonos de cualquier ataque del bajo astral, o de posibles interferencias energéticas que tal vez perturben nuestro descanso.

Repetir el siguiente decreto te ancla a una alta vibración al momento de entrar al estado alfa del sueño da permiso o alerta a tus seres de luz protectores para que se encarguen de ti en esas horas en que estarás “inconsciente”. Recuerda que debes darles el permiso, porque ellos respetan tu libre albedrío.

decreta protección antes de dormir

La siguiente oración es simplemente una guía. Tu puedes elaborar tu propia oración o decreto de protección, según tus requerimientos y necesidades. Luego lo lees o lo memorizas para decretarlo antes de dormir.

El poder de las palabras:

Cuando decretas verbalmente, con sinceridad, con convicción, fe e intuición, tus palabras actúan como ondas vibratorias con un poder de largo alcance, que desintegra cualquier dificultad.

Somos uno con la omnipresente Fuerza Cósmica Vibratoria. Tenemos un gran poder que debemos utilizar para nuestro bien y el bien de los que nos rodean, y eso es lo que tenemos que entender.

Oración o decreto de protección:

Amada y poderosa presencia de Dios que mora dentro de mi, te doy las gracias por este precioso regalo: mi vida. Te doy gracias por un día más, por este día que culmina.

Gracias, gracias, gracias.

Hago un llamado a ti, mi Santo Ser Crístico, para la acción inmediata y sostenida. Pido que extiendas tus grandes y amorosas Alas de Luz y tomes toda la energía que hoy utilicé, que la purifiques y la traigas de vuelta a mi, transformada y recargada con tu perfecta esencia Divina.

Con amor infinito, ancla esa energía purificada en mi ser, para su apropiado uso el día de mañana. Que me ayude así a prevenir la repetición de errores cometidos.

Gracias, gracias, gracias.

Poderosa presencia, elimina de mi cuerpo todo resto de discordia o inarmonía esta noche, y transmútala con la Llama Violeta, en amor y luz.

Que todo lo que no produzca perfección en mi cuerpo y mi mente, sea disuelto.

Pido y permito a la Poderosa Presencia “ YO SOY “, para que, mientras mi cuerpo duerma esta noche, elimine y disuelva todo miedo, temor, dudas y resistencia a la perfección a través del amor.

Doy toda autoridad a mi cuerpo mental superior para que ordene y transmute todos los errores humanos y limitaciones, y actúe en mi y en mi mundo para mi perfección.

Transmuta todas las acumulaciones de sentimientos humanos y formas, transmuta todo lo que no sea pureza en mi corriente de vida, y en mi cuerpo mental superior.

Duermo en paz y feliz, sabiendo que estoy a salvo y protegido.

¡Gracias, gracias, gracias!

Repite este maravilloso decreto de protección para dormir confiado y en paz, y despertar al día siguiente renovado y con nuevas y vibrantes ganas de vivir la vida a plenitud!

Deja de sentirte un fracaso, o una persona inadecuada

Deja de sentirte un fracaso, o una persona inadecuada

  • ¿Sabes lo que es soportar el dolor constante de sentirte inadecuado, o un fracaso como persona? No te preocupes, todos hemos estado en ese lugar alguna vez en nuestra vida. Todos hemos pasado por esa sensación aplastante de que no valemos nada y que todo nos sale mal.

“Pensamientos recurrentes como: no soy lo suficientemente bueno, inteligente,talentoso, y nada de lo que hago es realmente valioso…”

Apuntarnos con el dedo a nosotros mismos, acusarnos de ser culpables, menospreciarnos y recalcarnos cuán estúpidos somos… Es algo que todos, en mayor o menor grado, hemos vivido…

Sentirte inadecuado o fracasado es opcional

Esa sensación de sentirse roto, con el alma vacía… teniendo la “certeza” de que llegamos a este mundo defectuosos, deficientes o con la marca de fracaso en la frente! El sufrimiento que esto causa es más profundo que las palabras que se puedan decir aquí… Puedes sentir “en tus huesos” que eres diferente, y menor que las otras personas.

Según el Budismo, todos sufrimos. Y es una verdad. Nadie sale ileso de la vida, por muy encantadora que parezca su vida desde fuera. Es sólo que el sufrimiento a veces ocurre en el interior, lejos de lo que otros pueden ver.

Lo bueno de todo ésto, es que si le pones atención y abrazas ese sentimiento, reconociéndolo como algo que te afecta, pero que puedes cambiar, eventualmente se irá de tu vida.

Las circunstancias relativamente “buenas o mejores que…” no anulan el dolor interior de una persona. De manera similar, las personas que muestran su dolor con más soltura, haciéndolo evidente, no son las más sufridas, pues su sufrimiento es similar al que calla y disimula… sólo que los demás no lo ven.

Es casi imposible pasar por la vida sin experimentar algún tipo de debilidad o fracaso. Las personas que lo logran, probablemente viven con tanta cautela y precaución, que no van a ninguna parte. En pocas palabras, en realidad ¡no viven en absoluto!

Sanando desde el reconocimiento de si mismo:

La sanación de sentirse inadecuado puede comenzar cuando aceptas el llamado a ser consciente de tu dolor, y a sentir empatía por el.

Esto significa reconocer que tu dolor, ese profundo dolor interior, merece de tu compasión (no lástima, no victimismo). Ninguna persona merece sentir ese dolor, y esto también es real para ti.

Puede que escuches la llamada a reconocer tu humanidad como algo que viene de dentro o de una persona que se preocupa por ti. Pero escuchar el llamado no significa que te vas a curar, sólo que puedes curarte, y estás en camino de lograrlo si te lo propones.

Sea cual sea el grado en que te sientas defectuoso y poco amado, debes aprender a experimentar que tienes un valor, por lo que eres como una persona completa, un ser de luz, un hijo de Dios.

Libérate de esa sensación de sentirte inadecuado!

Debes estar claro que tu valía no sólo depende de las cosas que haces o de la imagen que proyectas. Tu valor real se te es otorgado desde que naces, y nunca debes dudar de ello.

Hacer esto significa abrirse a ser realmente visto por uno mismo y cuidar a los demás (para muchos, ese “otro” incluye a Dios). Este es un viaje para descubrir la empatía, el amor y la compasión por la persona que eres.

Aléjate de la necesidad de juzgarte y evaluar a los demás. ¡No tiene sentido compararte con nadie!

Entiende que eres único, absolutamente original y perfecto. No hay nadie más igual a ti!

No tiene sentido andar buscando en los demás cualidades o ventajas que a ti te faltan. Siempre habrán  carencias en ellos o en ti, ya que somos únicos. Si te centras en tus cualidades, pronto podrás ver el avance hacia tu seguridad personal, y podrás creer cada día más en ti mismo y en lo que puedes ofrecer al mundo con tus cualidades.

El cambio sólo parte de ti, y vale la pena esforzarse en lograrlo!

Hay quien no tiene idea de qué hacer con su propia vida, pero sí con la tuya

Hay quien no tiene idea de qué hacer con su propia vida, pero sí con la tuya

Me llama poderosamente la atención, la dedicación que pueden dirigir algunas personas a pretender controlar la vida de los demás. Incluso cuando sus propias vidas no reflejan para nada lo que es tener un norte o un propósito establecido.

Si cada uno de nosotros se dedica a hacer su vida más bonita, a sentirse realizado con lo que hace, con las cosas a las cuales dedica su tiempo. De seguro tendríamos mucho menos tiempo de mirar la vida de los demás e intentar ajustarla a lo que a nosotros nos parece que está bien.

Ayudar no siempre ayuda

Es perfecto ayudar a los demás, pero incluso lo que consideramos una ayuda, puede resultar contraproducente para quien la recibe. Es por ello que el sentido común debe ser un elemento clave y el respetar el derecho de cada quien a vivir su vida como quiere, incluso cuando esa manera difiere con la nuestra, si queremos intervenir en la vida de otros.

Aprendamos a filtrar cuando miramos la vida de los demás, tratando de determinar si realmente necesitan una intervención de nuestra parte. Ayudar tiene muchas caras. A veces lo que consideramos tender una mano, inutiliza a quien la toma, la hace inconsciente de que tiene sus dos manos para proveerse de lo que necesite. A veces el trazarle el camino de alguien más, solo lo aleja de su verdadero propósito.

Y normalmente no lo hacemos por mal, por perjudicar o complicarle la vida a alguien a quien le estamos dedicando tiempo para ver qué hace con su vida, a veces superior al que le dedicamos a la nuestra.

Elementos a considerar para tocar la vida de los demás

Puede ser que sea más sencillo mirar el tablero de juego desde otro ángulo y no desde la posición de jugador e incluso pude ser que nuestra intervención sea lo más valioso y oportuno que alguien pueda recibir, pero hay que dejar claras varias cosas:

  • Debemos respetar la libertad de los demás de decidir vivir y hacer lo que quiera y le parezca conveniente. Es su vida.
  • Dentro de respetar la decisión de los demás, está el respetar que la persona a la cual estamos de alguna manera tocando su vida, decida mantenernos al margen.
  • Debemos ocuparnos de nuestras vidas, con mucho más interés del que nos despierta la vida de cualquier otra persona.
  • Es oportuno evaluar lo que ofrecemos a los demás.
  • Debemos asegurarnos de que aportamos algo positivo y que el otro está en disposición de recibir.
  • Si vamos a criticar, menospreciar o juzgar, podemos ahorrarnos cualquier tipo de intervención.
  • Debemos autolimitarnos, la vida de los demás no es una extensión de la nuestra, por lo que tenemos que hacer el mejor uso de los recursos.
  • Todo lo que hagamos debe ir en el marco del respeto, no podemos imponernos, ni sentirnos superiores y mucho menos humillar a quien deseamos de alguna manera ayudar.
  • Si no es evidente que estamos aportando algo, desde cualquier punto de vista, si hay alguna duda en las intenciones, es mejor no hacerlo.

El permitir a los demás ser, es clave

Como vemos hay una delgada línea entre la generosidad, el ayudar, el estar allí cuando nos necesiten y el invadir la vida de otro, imponernos, pretendiendo que modifiquen sus vidas como a nosotros nos parece, incluso cuando estamos seguros de tener la razón.

Cada quien está viviendo su experiencia y a nadie le gusta que jueguen por ellos, así solo sea lanzar los dados. Los errores a veces son los que más nos hacen crecer y la verdad es que nunca sabemos cuándo algo realmente es un error y cuándo un escalón necesario para llegar a donde queremos… Permitamos a cada quien vivir su vida y vivamos la nuestra procurando el bien propio y ajeno, con todo lo que ello implique.

Quien te envidia suele estar mucho más cerca de lo que crees

Quien te envidia suele estar mucho más cerca de lo que crees

Muchas veces ubicamos a las personas envidiosas bien lejos de nuestro entorno y le atribuimos esa condición hacia con nosotros, a personas que nos han demostrado que quizás no nos tienen buena estima.

Pero lamentablemente la envidia es muy frecuente en los círculos más cerrados, en donde muchas veces depositamos el afecto y la confianza. Que alguien nos envidie no significa que no nos quiera. La envidia puede sentirla un hermano por otro, puede darse en la pareja, entre buenos amigos y sí, hay afecto, pero también hay ganas de mantener una superioridad, una ventaja o al menos condiciones parecidas.

Incluso quien siente envidia por alguien muy cercano, puede tener como móvil que el éxito el de esa persona, que el alcanzar una meta o cumplir un sueño, pueden ser factores que abran una brecha entre ellos. La envidia se combina con afecto, con miedo, con apego, con egoísmo, con celos…

Ambas partes resultan afectadas

La envidia obviamente perjudica a quien la siente. Esa persona ya al sentir un malestar en sí, por ver ocurrir en el otro algo bueno, ya se coloca en una posición de desventaja, porque vibrar desde una frecuencia de malestar, nos hace atraer experiencia de la misma índole. Quien envidia muchas veces puede potenciar al otro y no lo hace por no verlo llegar más lejos, incluso a veces es capaz de interferir consciente o inconscientemente en el camino del otro, ampliando de esta manera el número de afectados por su actitud.

Cuando envidiamos, de alguna manera estamos diciéndole a la vida que nosotros no somos capaces de lograr, de ser, de tener algo que otro sí encontró el camino para llegar allí. Debemos aprender a admirar a los otros, a verlos como ejemplos, como los modelos para ser y hacer lo que nos proponemos.

Vibrando con el éxito

Tener éxito a nuestro alrededor, aunque no sea propio, nos hace vibrar con ello y acercarnos a ese que buscamos. No debemos preocuparnos tanto por lo que hacen los demás, sino más bien ocuparnos en ser nosotros quienes queremos. Si vemos algo que no nos agrada, evitemos darle mucha importancia, recordando que aquello a que le damos atención, es como si colocáramos una lupa que lo hace crecer o al menos sentimos que así es.

Pero cuando algo nos guste, tomemos de allí lo mejor, veamos los pasos recorridos, lo que le ayudó y le perjudicó al momento de seguir un camino, aprovechemos de la mejor manera la cercanía a esa persona que consiguió algo que nos gustaría tener.

A veces las personas envidiosas ni siquiera desean algo que tenemos, solo quieren que no lo tengamos. Pero entendamos que en cada uno de nosotros hay un ego, que siempre se siente amenazado, que busca la manera de que resaltemos, que se ofende y se asusta de nada. Ese ego, hace mirar con recelo los avances ajenos. El ego está en todos, depende de cada uno el manejo que le dé y como canalice e integre a su vida lo que mira y lo que experimenta.

Sin satanizar

No nos espantemos con la gente envidiosa, no es tan anormal, ni tan grave como se suele pensar. El ego es como ese niño que quiere que su juguete sea el mejor, que no quiere que el otro lo toque y aunque seas su persona más amada, te hará un berrinche si lo agarras o si te presentas con alguno mejor que el que él tiene.

Tengamos paciencia y si hemos podido detectar focos de envidia cercanos, procuremos inyectar confianza en esa persona, impulsándola a conquistar cada una de sus metas y proyectos y calmar un poco ese ego, recordándole la persona valiosa que es y todos los recursos maravillosos con los que cuenta.

Por: Sara Espejo

Poner límites no es malo, hazlo cuando creas necesario

Poner límites no es malo, hazlo cuando creas necesario

Cuando se habla de poner límites, también se habla de asertividad. Y la asertividad es un término que, actualmente, está teniendo gran relevancia en el ámbito de las relaciones personales.

Recordemos que, ser asertivo no es otra cosa que reconocer y defender nuestros derechos. Pero eso sí, respetando siempre los derechos de los demás.

El detalle está en que, si vamos a colocar límites y queremos respetar a los demás, debemos reforzar nuestra empatía y nuestra buena comunicación.

Y esto, no es tan sencillo de hacer. Aunque se puede aprender y se puede desarrollar. Es por eso que aquí, voy a hablarte de ello, valiéndome de ciertas recomendaciones que precisa el área de la psicología.

Si en la actualidad te cuesta ponerles límites a ciertas personas, presta atención a esto que leerás a continuación.

Que no te cueste poner límites

Al tratar este tema, surgen varias preguntas. Sin embargo, voy a resaltar dos en especial:

  1. ¿En qué situaciones debemos poner límites?
  2. ¿A quién debemos colocárselos?

La primera pregunta es sencilla de responder:

Cuando sientas que estás frente a situaciones injustas que afectan tu salud o tu estabilidad emocional, será necesario que coloques límites.

Habrá momentos en los que deberás ser asertivo o, de lo contrario, terminarás afectado en distintos aspectos de tu vida.

Hombre pensando

Ahora bien, la respuesta a la segunda cuestión puede causar algo de controversia, ya que hay quienes creen que limitar a ciertas personas está mal.

Por ejemplo, colocar límites a nuestros padres, a nuestros hijos o a nuestra pareja es algo inaceptable para algunos. Sin embargo, habrá momentos en donde sea necesario hacerlo. Y más aún, si caemos en el punto anterior, donde hay algo que realmente nos está afectando.

Pero, ¿de qué forma podemos colocar límites?

Pues bien…

1. Comienza contigo mismo

El primer paso, y quizás el más importante, es que te conozcas bien a ti mismo.

Debes tener claro qué es eso que te hace sentir bien, que te gusta o que te agrada; y qué es eso que te incomoda, que te molesta, o que te puede hacer sentir mal.

Debes tener claro qué causa en ti felicidad, calma o tranquilidad; y qué causa en ti tristeza, ira o enfado. En otras palabras, debes conocer muy bien tus propios límites.

En función de lo anterior, podrás ser asertivo y poner límites cuando creas necesario. Si, por el contrario, no conoces bien tus propios límites o sencillamente los pasas por alto, esto hará que otras personas te irrespeten.

No esperes que los demás sepan lo que te gusta o lo que te disgusta. Y tampoco tengas una actitud de “no reacción”, es decir, no te cohíbas en expresar eso que te incomoda, te desagrada o te molesta.

Establecer límites es algo que comienza en ti.

2. Ahora sí, sé asertivo con los demás

Y no te extrañes si empiezan a sentirse ofendidos por la actitud que estás tomando. Por ejemplo, una de tus amistades te falta el respetoa modo de broma” valiéndose de un tema que es personal e íntimo para ti. Tú decides ser asertivo y no consentir esa falta de respeto.

Pero esa persona se siente ofendida y empieza a decirte que “no era para tanto”. Y es aquí, donde debes tener mucho cuidado con tu actitud. Así pues, tienes dos opciones: o dejas pasar por alto la falta de respeto y pides disculpas, o mantienes una postura asertiva y firme.

Conocerse a sí mismo

Es evidente que, si decides ser asertivo con alguien, la reacción de esa persona no será positiva. A lo mejor, le costará entender tu demanda o reclamo, e incluso, puede que termine intentando probar si lo que estás diciéndole es verdad. Habrá ocasiones en las que tratará de ver la situación como un juego y posiblemente, insistirá en irrespetar tus límites.

Y es aquí, donde debes ser consistente, coherente e insistente en el hecho de hacerte respetar. Y no otorgues un ápice de permisividad. De lo contrario, la otra persona verá que no estás hablando en serio y repetirá su accionar contra ti.

3. Mantén la línea del respeto

Esto es muy importante, pues establecer límites no quiere decir que vas a perder la paciencia y que vas a actuar de manera inadecuada. Ser asertivo no tiene nada que ver con gritar, con enfadarse o responder a una falta de respeto con otra falta de respeto.

Puedes ser asertivo y a la misma vez ser educado. Expresa tus incomodidades con firmeza, pero siendo respetuoso con la otra persona. Recuerda, no hay necesidad de agredir verbalmente a alguien que está sobrepasando un límite. Tampoco hay necesidad de hacer sentir mal a esa persona.

Intenta siempre mantener la línea del respeto, pues es lo que define realmente a la asertividad. De esta forma, podrás comunicar y expresar mejor tus inquietudes e incomodidades a los demás.

Asertividad

Poner en práctica la técnica de la asertividad es algo que toma tiempo.

Al principio puede que te cueste mucho y se te haga difícil el hecho de colocar límites. Quizás termines sintiendo miedo de lastimar a alguien más o de no saberte expresar. Pero es necesario que pases por encima de ello y aprendas. Recuerda que, primero está tu valor propio.

Ya lo dice la frase que lleva por título este artículo:

Poner límites no es malo, hazlo cuando creas necesario

Aparta las decepciones y nunca te canses de hacer el bien

Aparta las decepciones y nunca te canses de hacer el bien

Todos podemos contar al menos una anécdota que muestra lo bien que nos hemos podido comportar con alguien y cuánto nos decepcionó. Así que no pensemos que eso es un acontecimiento muy exclusivo, ni nos sintamos particularmente mal por ello.

¿Por qué le hacemos bien a otra persona?

Te has preguntado qué es lo que te motiva a hacer por alguien algo positivo, ayudarle, hacerle la vida más sencilla, estar allí cuando lo necesita… son solo algunas demostraciones de cómo podemos ser útil en la vida de alguien…

Pero, ¿qué nos inspira a actuar de determinada manera?

Hacemos algo bueno por otra persona, porque eso es lo que va con quienes somos, porque nos sentimos bien, haciendo el bien a alguien más, porque la nobleza y la generosidad está en nosotros, quizás más hacia algunas personas que hacia otras, pero es una cualidad nuestra, que nos pertenece. No nos obligan a hacer el bien, no debemos hacerlo para buscar un reconocimiento, porque no sería muy espontáneo de nuestra parte y correspondería a una estrategia, ni siquiera debemos hacer el bien esperando que se note, se valore o lo agradezcan…

Aunque en el fondo nos alimente un poco el ego y nos motive el hecho de ver en el otro el reconocimiento de nuestro esfuerzo o de aquello que sumó a su vida gracias a lo que nosotros hicimos, el motivo para hacer el bien, no debe depender de lo que hagan los demás.

Cada quien es como es y la ingratitud también abunda, ello nos puede decepcionar, al igual que muchas otras actitudes de las personas que nos rodean y de quienes procuramos su mayor bien, pero no debemos permitir que esas decepciones cambien nuestra esencia, cambien quienes somos de corazón.

Hacer el bien sin mirar a quien

Hacer el bien

Hacer el bien es algo gratificante, solo quien no está acostumbrado a dar, a sembrar, a mover un dedo por otra persona, desconoce el beneficioso efecto que produce el contribuir, así sea con un simple detalle a la vida de los demás.

Parte de nuestro propósito de vida debe contemplar el poder ser útil a los demás y entregarles siempre lo mejor que podemos darles y esto nos hará desarrollar una mejor versión de nosotros mismos.

Hay quienes se decepcionan al hacerle el bien a personas que no responden como ellos esperan y terminan por cambiar su actitud, evitando ayudar a quienes les decepcionaron e incluso a otras personas que no tienen nada que ver con sus decepciones.

Si nos ponemos a hacer el bien y a frustrarnos porque la gente no actúa como nosotros creemos que es lo mejor o la manera correcta, pues no estamos haciendo mucho, en especial por nosotros. Hacer el bien no nos debe dejan nunca la sensación de que quien lo recibió no lo merecía y nosotros malgastamos nuestro esfuerzo, nuestras energías, nuestro tiempo. Hacer el bien nos hace crecer y debemos hacerlo cada vez que tengamos la oportunidad.

Si todos nos dispusiéramos a hacer el bien, sin importar a quien, sin tener un interés de por medio o buscar una plaquita con nuestro nombre, definitivamente el mundo sería un lugar mucho más amable, más sensible a las necesidades de los demás y la solidaridad, generosidad y gentileza, serían mucho más frecuentes.

No te sumes al lado de quienes cambian por no recibir a cambio lo que imaginaron, mantente en el lado de quien sabe que se convierte cada día en alguien más humano, más compasivo y más empático, dispuesto a seguir creciendo en esta cadena de la vida en donde cada quien hace lo que puede con los recursos que tiene.

Cuando te dedicas a ti, no te queda tiempo de criticar la vida de otros

Cuando te dedicas a ti, no te queda tiempo de criticar la vida de otros

Es mucho más sencillo ver hacia afuera, que ver hacia adentro, por eso a muchísimas personas se les va el tiempo de sus vidas en criticar y juzgar a los demás, a veces sin darse cuenta de que tienen tanto, pero tanto que mejorar en sus vidas, que no les rendiría el tiempo si se dedicaran a hacer ambas cosas, entrometerse en la vida de otros y realizar los cambios necesarios en sus vidas que le permitan mejorar.

Cada quien es como es

Que no nos quite el sueño, ni siquiera un minuto de nuestras vidas el ponernos a pensar cómo es otro, al menos no para criticarlo. Si se trata de alguien que nos está inspirando para algo productivo, porque es una persona que admiramos y de alguna manera buscamos seguir algunos de sus pasos, pues no está mal observarle, ni es desperdiciado el tiempo.

Pero si solo es para juzgar, para pretender que sabemos cómo hacer las cosas mejor que alguien o para llevarlo a menos delante de alguien, entendamos que es lo menos fructífero que podemos hacer. Ese tiempo no lo vamos a recuperar, ni nuestras críticas garantizan que la otra persona lo haga diferente, ni nosotros nos vamos a sentir mejor luego de hacerlas.

Cada quien es como es y eso lo debemos aceptar, evidentemente cuando no está nuestra integridad afectada de alguna manera por lo que hagan los demás. Pero como la mayoría de las veces criticamos por capricho, porque no es algo que nos afecte, ni con lo que tengamos pensado colaborar. Podemos limitarnos a respetar la manera de los demás y permitir que cada quien viva, se desenvuelva y se desarrolle como quiera o pueda. Si realmente queremos ayudar a alguien no lo hagamos a través de la crítica, busquemos un mecanismo más respetuoso y considerado con los demás.

Centrarnos en nuestras vidas

El centrarnos en nuestras vidas nos abre un abanico de posibilidades, nos permite observarnos, incluso cuando nos vemos tentados a criticar a alguien más, podemos tomar un espejo y mirar que exactamente eso que no nos gusta, que creemos poder hacerlo mejor, que rechazamos, es una oportunidad perfecta de mirarnos a través del otro y trabajar aquello que vemos en esa persona y en nosotros nos cuesta.

Si nos dedicamos a crecer, a formar una versión de nosotros en algo mejor que nuestra versión del día anterior, de seguro no vamos a querer perder tiempo mirando la vida de los demás. Nuestro mundo interno es tan extenso, hay tanto que aprender y que descubrir de nosotros mismos, que si nos dedicamos a ello, nos parecerá un verdadero desperdicio el enfocarnos en la vida de alguien más.

Mirar adentro

A veces nos da miedo mirar adentro, porque podemos ser más desconocidos ante nuestros ojos, que cualquier otra persona que podamos mirar y puede que no estemos preparados para tanto brillo, para tanto talento, que escondemos tras cada excusa. Así como puede que no estemos preparados para ver nuestro lado oscuro, ése que quizás es más sencillo para otros criticar, que nosotros poder ver para mejorar.

Aprendamos a vernos con amabilidad. Veámonos con intenciones de ajustar lo que esté en nuestras manos. Porque estamos en un proceso de cambio y de evolución constante y que merece toda nuestra atención. Procuremos convertirnos en mejores seres, pero sin ser crueles con nosotros mismos, porque aun cuando el diálogo sea interno, todos merecemos el mejor trato y los ojos más amorosos para observar y más aún si vamos a emitir algún juicio, no se trata de destruirnos, sino de aceptarnos y desde el amor, buscar las oportunidades de mejora.

Por: Sara Espejo –