Podemos perdonar, pero la confianza nunca se recupera

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La confianza es uno de los pilares fundamentales de las relaciones, sobre ella se sustenta gran parte de la paz que se puede sentir en una relación y el que ese pilar se resquebraje trae sin duda una larga cola de consecuencias nocivas para cualquier relación.

Consecuencias de la pérdida de confianza en la relación:

Inseguridad: Evidentemente una vez la confianza se tambalea se genera un entorno de inseguridad, donde todo es incierto, el pasado, el presente y el posible futuro.

Celos: Aun cuando la confianza no se haya roto por una situación en donde haya una infidelidad concreta o las intenciones de ella, el atentar cualquier flanco de la confianza, hace que ella se quiebre en cualquier dirección.

La palabra pierde valor: Ya todo lo dicho pierde el sentido, una vez que la desconfianza se instala la palabra carece de sentido y resulta complicado diferenciar entre una mentira y una verdad.

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La pareja se desestabiliza: El piso de la relación se mueve, y el resto de los pilares deben tener sus fundaciones muy estables para que no se genere un colapso.

Se pierde el enfoque: Todas las energías que pudiesen estar colocadas en proyectos comunes o metas individuales, se deriva a entender lo ocurrido, a cuestionar, a indagar y a decidir si vale o no la pena continuar.

Pérdida de interés: Si una de las dos partes se siente de alguna manera estafada, puede pensarlo dos veces antes de seguir invirtiendo sus recursos en una relación de la cual está resultando lastimada.

Desgaste emocional: La tensión que se genera luego de quebrantada la confianza en cualquier relación es muy intensa y muchas parejas sencillamente no logran superar el desgaste generado.

Separación: Un escenario más de la pérdida de la confianza. Quizás los que se niegan a reconstruir una relación sobre algo de muy difícil reparación, que conlleva mucho tiempo, resulten los menos lastimados, tomando la decisión de alejarse de esa fuente de sufrimiento.

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La confianza es extremadamente delicada, no es necesario contarlo todo, ni saberlo todo del otro, la confianza real se siente, se intuye y se respira. Cuando no tenemos ningún tipo de traumas por experiencias pasadas o no hemos tomado como nuestras las experiencias desagradables de otros, podemos darle al otro nuestro voto completo de confianza, sin que sea algo que la otra persona se gane, sino que la tenga por defecto y se ocupe de no perderla.

La forma de averiguar si puedes confiar en alguien es confiar en él.-Ernest Hemingway

La tranquilidad de no tener ninguna necesidad de indagar, de acosar, de investigar o entrometernos en la vida del otro por miedo a que su comportamiento no esté alineado con lo que nosotros queremos de una relación, sin duda no tiene precio. Y pocas cosas son tan humillantes como exigir fidelidad y respeto. Si alguien no es capaz de valorarnos y debemos estarlo cuidando para no perderlo, debemos preguntarnos si ¿realmente es eso lo que queremos para nuestras vidas? o quizás ¿qué nos impide formar una relación con alguien en donde la confianza sea uno de los valores que se cuiden y se respete?

Atraemos a nuestras vidas lo que necesitamos para sanar, para crecer, para evolucionar, veámonos en los espejos de nuestras relaciones y sin consumirnos en relaciones desgastantes, tomemos lo que sea para nuestro crecimiento y sigamos adelante, con la certeza de que el amor sano, bonito y leal también es para nosotros.

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