Querida vida, voy a vivirte hasta dejarte sin aliento

bailarina con luces alrededor disfrutando de la vida

Querida vida, quiero pedirte perdón por todas esas veces en que te descuidé y no saqué el máximo partido de todo lo que me ofrecías. Ahora que han caído mis miedos, mi timidez y mis prejuicios, prometo bailarte hasta el amanecer, prometo quererte, escucharte y hacerte reír hasta que te duela la tripa, hasta que quedes sin aliento. Porque tú y yo nos entendemos, porque valemos la alegría.

Decirnos esto mismo en algún momento de nuestro ciclo vital puede suponer sin duda todo un punto de inflexión, o como diría cualquier amante de la espiritualidad, un “despertar”. Sin embargo, no siempre logramos desplegar todos nuestros recursos y actitudes para iniciar un compromiso tan firme con nosotros mismos como para permitirnos disfrutar de todos esos días que nos quedan por delante.

Tal vez, dicho propósito, el de vivir de forma intensa hasta quedar sin aliento nos parezca algo demasiado hedonista. Sin embargo, tras esta visión se encuentra algo muy simple en lo que coinciden desde antropólogos hasta sociólogos, pasando por los psicólogos positivistas. Cada una de las acciones que llevamos a cabo las personas responden a dos pulsiones muy básicas: sobrevivir, y mientas lo logramos, ser felices.

Existir, abrir los ojos cada día, poner los pies en la calle y relacionarnos son dimensiones que responden a un proceso continuado de “ensayo-error” del cual aprender para poco a poco lograr aquello que tanto deseamos: la estabilidad, la calma interior, el bienestar y en esencia… la felicidad. Ahora bien, para alcanzar este fin es necesario que añadamos un ingrediente en esta receta: la pasión.

Chica bailando

Una vida con pasión, ese es el secreto

La psicología humanista sigue siendo una de las corrientes de pensamiento más importantes y útiles de la psicología. A su vez, no podríamos entenderla sin dos grandes personalidades como fueron Carl Rogers y Abraham Maslow. Fueron ellos quienes nos indicaron por primera vez que somos nosotros los únicos dueños de nuestra realización, nosotros quienes estamos en la obligación de trabajar cada día en nuestro crecimiento y en nuestra felicida

mujer pintando estrellas

A partir de hoy voy a vivirte con ganas, con todo mi ser y todo mi aliento

Podríamos decir casi sin equivocarnos que la actual sociedad de consumo nos ha querido convencer de que la felicidad es un estado del ser momentáneo y fugaz, asociado casi siempre al ocio o a la posesión de determinados productos. Un buen coche, un teléfono de una marca determinado, ciertas comodidades en el hogar, un estilo de ropa particular asociado también a una firma muy concreta… Todo ello nos confiere una felicidad desechable, un falso bienestar que nos convierte en auténticos adictos.

Tal vez convendría asumir ahora otra perspectiva diferente y mucho más lógica. Aceptemos por una vez que la felicidad no tiene por qué ser momentánea ni fugaz. Para lograr una vida acorde a lo que queremos, necesitamos y que a su vez puede darnos un bienestar permanente, necesitamos trabajar a diario en una serie de dimensiones que sin duda, nos serán de gran utilidad.

Te proponemos reflexionar sobre ellas.

Pareja con bicis disfrutando de la vida en el campo

Claves para una vida más plena

  • El propósito apasionado. Hablábamos de él hace un momento: para llevar una día a día más feliz y garantizar que el bienestar sea permanente y satisfactorio debemos hallar esas pasiones internas que nos definen y que a su vez pueden dar forma a nuestro estilo de vida. Debemos por tanto concienciarnos de que cada cosa que llevemos a cabo, debe satisfacernos, debe estar en sintonía con nuestros valores, identidad e intereses personales.
  • Pensamiento racional. Sabemos que en la actualidad el tema de las emociones y las intuiciones tienen un peso relevante a la hora de entender nuestro comportamiento. Sin embargo, debemos tenerlo claro: en nuestro propósito por ser felices debemos tomar decisiones racionales, firmes y objetivas. Ello implicaría por ejemplo, decidir alejarnos de ciertas personas, dejar el trabajo para iniciar nuevos proyectos… Todas estas decisiones implican un pensamiento lógico y racional que no podemos descuidar y que a su vez, requieren de otra dimensión: valentía.
  • Auto-disciplina. Para vivir la vida al máximo, más allá de lo que muchos puedan creer, se requiere de cierta disciplina. Porque a veces, por ejemplo, es necesario dejar a un lado la gratificación inmediata para obtener mayores recompensas a largo plazo.

Para concluir, tal y como podemos ver para dar forma a una existencia mucho más significativa y positiva hace falta una buena fuerza de voluntad, disciplina y algo de coraje. Porque en ocasiones, y eso lo sabemos todos, es necesario tomar una serie de decisiones bastante serias con las cuales alcanzar aquello que tanto estábamos esperando.

Hacerlo, atrevernos a ello, puede abrirnos esa puerta con la que empezar a ser nosotros mismos por primera vez desde hace mucho…

Quédate con esa paz que da el haber hecho lo correcto, aunque no te lo agradezcan

paz interior (1)

 

Muchas veces luego de haber hecho cualquier cosa que consideramos correcta, podemos caer en la tentación de arrepentirnos por la reacción o posición que otras personas adopten en relación a ello.

Debemos rescatar que cuando nosotros tomamos la decisión de actuar de una determinada manera, esto habla especialmente de nosotros y de las personas que de alguna manera han tenido influencia en nuestras vidas, pero no debemos llevar a cabo buenas acciones bajo la expectativa de que despertaremos en los demás agradecimiento, consideración, admiración o cualquier otra cosa, inclusive dependencia. El estar esperando una reacción de reconocimiento resta un tato de valor a nuestras buenas acciones.

paz

Debemos actuar por convicción, porque sabemos que es lo correcto, debemos participar para bien en la vida de los demás porque somos capaces y queremos, porque nos sentimos cómodos aportando a la vida de alguien algo que resulte en un beneficio para su vida.

Aunque no hagamos las cosas pensando en una recompensa, el universo siempre se encarga de mantener nuestras vidas en equilibrio y nos aporta cosas muy similares a lo que nosotros damos, sin distinguir la fuente, lo cual quiere decir que el hecho de que yo entregue algo particular a alguien, no significa que ese alguien nos lo retribuirá. Así que por donde se vea, resultará enriquecedor hacer el bien, sin mirar mucho a quien, porque el universo sí lleva nuestro balance.

paz

Hacer las cosas en armonía con nuestra consciencia, nos genera una paz y un bienestar que se convierten en estímulo, para cualquier otra oportunidad en donde tengamos la posibilidad de hacer las cosas bien, de aportar, de facilitar, de sumar a un escenario específico o la vida de alguien más.

Evidentemente el agradecimiento es fundamental en la vida del ser humano, de hecho la mejor manera de pedirle al universo es justamente agradeciendo, pero esto no debe convertirse en algo a revisar, ni evaluar en los demás, sino en nosotros mismos. Debemos ocuparnos de agradecer todo lo bueno que nos ocurre, las experiencias que nos hicieron más sabios o más fuertes, las personas que tenemos alrededor, los milagros grandes o pequeños que siempre nos rodean… Pero no preocuparnos o juzgar a quienes no tienen el hábito, aun cuando se trate de agradecer nuestras acciones.

paz

Entendamos que el problema es del otro, nosotros cumplimos con lo que nos hace feliz, con lo que sintoniza con lo que somos y queremos entregar. Siempre lo que damos se convierte en ganancia para nosotros, aun cuando no pensemos en ello. Pero no permitamos que el desagradecimiento de los demás nos invite a comportarnos de una manera ajena a la que realmente nos caracteriza.

El cariño más perfecto es tolerar los defectos

 
Pareja abrazada

El cariño más perfecto reside, de alguna manera, en tolerar los defectos. En vivir fuera del mundo ideal de cuentos Disney, de entrega incondicional, de idealizaciones y de responsabilidades ciegas.

No es un cariño a medias ni un cariño dependiente, agresivo, pasivo o victimizado. Esto se constituye, sin duda, como un gran desafío. Es difícil construir un amor que deje a un lado la idealización o que, al menos, le conceda el peso necesario a las expectativas.

Es importante destacar que por defectos a tolerar no nos referimos al maltrato, a la agresión o a cualquier otro tipo de conductas destructivas. Eso es intolerable en cualquier caso y condición y, por ello, debemos condenar rotundamente todos esos comportamientos.

Pareja perfecta besándose

Enamorarse es amar las coincidencias y amar es enamorarse de las diferencias

Enamorarse es amar las coincidencias y amar es enamorarse de las diferencias. A ese amor estable somos nosotros los que le conferimos el calificativo de verdadero, lo cual le vale para ir más allá del encaprichamiento y conducir la relación a la aceptación.

Esos defectos que podemos tolerar se definen como pequeños despistes o diferentes costumbres (por ejemplo: no bajar la basura a tiempo, dejar la ropa tendida, dar prioridad a otras cosas cuando se trata de algo insignificante, dejar la pasta de dientes abierta, etc.).

La combinación de desacuerdos no puede definir una relación, pues de lo contrario estaremos hablando de una pesadilla. Por ello es importante que a la hora de elegir con quién compartimos nuestra vida ponderemos bien qué es sano y qué no lo es.

Cada intercambio construye a la pareja

En muchos aspectos lo conflictivo en una pareja simplemente obedece a diferentes costumbres y/o prioridades. En ese sentido tenemos que hacer un esfuerzo porque aquellas distinciones sean reconciliables.

¿Por qué? Porque no hay una visión mejor que la otra en aquellas cuestiones que no dañan nuestro yo interno o nuestras expectativas a largo plazo. Dónde dejemos los calcetines no es un tema relevante ni trascendente.

En el amor tenemos que hablar de igual a igual, esto quiere decir que nos tenemos que concienciar de la obligación de tolerar aquellas manifestaciones con las que no estamos de acuerdo y que no son trascendentes.

De alguna manera las experiencias compartidas nos construyen como personas envueltas en un sentimiento. Ese es el compromiso verdadero. Para mantenerlo debemos examinar constantemente y desde el inicio nuestras necesidades, evitando depositar la responsabilidad de nuestra incomodidad en aquellos defectos que contemplamos en la pareja.

Te quiero más allá del apego

Los sentimientos, a diferencia de las pasiones, persisten al cabo del tiempo y no se quebrantan con facilidad.  Querer a alguien por su belleza no es amor, es encaprichamiento. Quererlo por su inteligencia no es amor, es admiración. Sin embargo, quererlo sin saber porqué es amor.

El amor equilibra nuestros impulsos hacia adentro y hacia afuera. Es el núcleo que mantiene ágil el engranaje de nuestros proyectos compartimos. La fuerza más intensa e invencible es aquella que nos une a la comprensión, a la aceptación.

Eso incluye valoración y reconocimiento, respeto a la persona y al espacio personal, libertad, confianza y comunicación. En torno a ello podremos hablar de proyectos comunes, de alegría por estar junto a la persona amada y de generosidad.

¿Por qué? Porque vivimos en un mundo en el que las relaciones de pareja son cada vez más conflictivas porque buscamos la perfección sin darnos cuenta de que somos, por naturaleza, imperfectos.

Así que si tenemos esto en cuenta nos daremos cuenta de que solo el amor imperfecto envuelto en “el cariño perfecto” nos podrá salvar de la infelicidad. Y menos mal que esto es así.

No existe la pareja perfecta. De hecho, ser “una buena pareja” no significa no tener problemas, sino saber solucionarlos. Amar significa, de alguna forma, estar enamorado de nuestras diferencias. Mirar lo bueno y lo malo de nuestra pareja sin anestesia.

Donde amamos y donde nos aman está el lugar más bonito del mundo. Porque ahí residen la ternura, las melodías, la confianza, la sinceridad, el valor, el tú y yo, el mañana y siempre y el soy feliz si tú lo eres. Porque donde hay amor, el corazón escucha su música favorita.

El primer animal que veas al mirar, revelará un secreto impactante sobre tu personalidad

La imaginación es una de las virtudes más poderosas de los niños. Sin embargo, a medida que vamos creciendo, los adultos también la vamos desarrollando. Pero dejamos de utilizarla con tanta frecuencia, pues preferimos aferrarnos a la realidad.

No obstante, esto no quiere decir que no la utilicemos, pues de forma inconsciente seguimos haciéndolo. Y es que nuestra forma de percibir el mundo exterior depende mucho de nuestra imaginación.

De igual forma, la experiencia vivida determina como vemos una cosa y otra. Es por eso que, con una misma imagen, varias personas pueden ver cosas totalmente distintas. Eso es lo que pasó hace varios años con la foto del vestido que, algunos lo percibían blanco y dorado, mientras que otros decían que era azul y negro.

Algo muy similar pasa con la siguiente fotografía que te mostraremos. Solo que, a diferencia de las otras, lo que veas en ella, refleja el rasgo más sobresaliente de tu personalidad. Fíjate bien en la siguiente imagen y dinos lo primero que viste. Luego, busca más abajo lo primero que viste y descubre lo que eso dice de ti.

 

Oso

Si viste un oso, eso significa que tienes un carácter fuerte de nacimiento. Tu presencia es difícil de pasar por alto, ya que eres muy imponente. Tienes un alto razonamiento lógico y matemático, por lo que eres difícil de engañar. Si hemos dado en el clavo, dale like y comparte el artículo en tus redes sociales.

 

Perro

Muchas personas pueden confundirte pensando que eres débil. Pero realmente no lo eres, solo quieres ser gentil con todos. Tienes muchos amigos por tu gran sentido de solidaridad y por ser muy amable. Si hemos dado en el clavo, dale like y comparte el artículo en tus redes sociales.

Patitos

 

Esto quiere decir que tienes sensibilidad altamente desarrollada para los detalles. Puedes considerarte como una persona perfeccionista y esperas lo mismo de los demás. Si hemos dado en el clavo, dale like y comparte el artículo en tus redes sociales.

Delfín

 

En este caso, quiere decir que tu mente es muy creativa y artística. No te conformas con una opción, sino que buscar varias para conseguir el éxito. Si hemos dado en el clavo, dale like y comparte el artículo en tus redes sociales.

Cabello

 

El caballo quiere decir que eres fuerte tanto de mente como de corazón. Además, no te das por vencido tan fácilmente. Generalmente, trabajas tanto que terminas alcanzando tus metas sin importar las dificultades. Sobre todo, aprendes mucho de tus errores y fracasos. Si hemos dado en el clavo, dale like y comparte el artículo en tus redes sociales.

Ave

Si viste un ave, esto significa que tienes el don de la comunicación y que expresas con facilidad tus ideas. Asimismo, eres muy extrovertido y amable a la vez. Sin embargo, tu principal característica es la sinceridad con todos. Si hemos dado en el clavo, dale like y comparte el artículo en tus redes sociales.

Cangrejo

El cangrejo quiere decir que ves la vida con una actitud positiva, aunque pases por muchos problemas. también indica que eres más feliz que el resto de personas que te rodean. Esto se debe, en gran parte, porque afrontar los problemas con una gran sonrisa en el rostro. Si hemos dado en el clavo, dale like y comparte el artículo en tus redes sociales.

Los presentimientos, ¿pueden tener algo de verdad?

Todos alguna vez hemos tenido la sensación de que sabíamos que algo iba a pasar, justo antes de que ocurriera. Lo llamamos corazonadas, o presentimientos. Son una forma de premonición, pero no está referida a grandes acontecimientos, sino a situaciones personales que nos involucran. Son la suposición de que algo sucederá de determinada forma.

En la cultura popular se habla mucho de los presentimientos. Se dice, por ejemplo, que el corazón de una madre nunca se equivoca. Esta afirmación hace referencia a que, aparentemente, las madres son capaces de detectar lo que le conviene o no a sus hijos. También se habla del “me late”, o del “me huele”. Esas expresiones tienen que ver con la supuesta posibilidad de que se pueda ver más allá de lo aparente.

Los presentimientos están a medio camino entre la intuición y la premonición. Se supone que actúan como una especie de radar. Captan de forma imprecisa que va a suceder algo bueno o malo. Que un camino conduce a un final feliz, mientras que otro lleva a grandes dificultades. También que está por llegar un acontecimiento grato o, por el contrario, una tragedia. Los presentimientos, ¿existen de verdad? ¿Son tan certeros como mucha gente afirma?

Testimonios que hablan de presentimientos

Ivan Tozzo es el vicepresidente de Chapecoense, un equipo de fútbol brasileño que en 2016 protagonizó un terrible accidente aéreo en Colombia. Como miembro directivo del conjunto, una de sus obligaciones era acompañarlos en los partidos de la final sudamericana de clubes. Sin embargo, antes de embarcar el avión que luego se siniestró, Tozzo tuvo un presentimiento. Decidió no viajar, sin saber por qué. Esa decisión le salvó la vida.

Un exguerrillero de El Salvador, llamado Francisco Cerquera, cuenta que una noche le fue encomendada la vigilancia de la zona sur en su campamento. A diferencia de otras veces, en esta ocasión sintió miedo. Tanto, que inventó un fuerte dolor de estómago para ser relevado de su tarea, la cual asignaron a otro combatiente. Esa misma noche el ejército los atacó precisamente por el lugar en donde él se negó a hacer la vigilancia.

En las redes sociales, una madre, de nombre Martha Fernández, cuenta su experiencia. Dice que su hijo llegaba a casa tarde en la noche, pero no siempre a la misma hora. Una vez, aún siendo temprano, ella sintió angustia. Las horas comenzaron a pasar y su hijo no llegaba. A la madrugada recibió una llamada en la que le indicaban que él estaba en un hospital. Había sido atropellado. La madre asegura que había comenzado a sentir angustia una hora antes del accidente.

Seguramente hay muchos otros testimonios de fenómenos similares. ¿Podemos tomar esos relatos como base para afirmar que sí existen los presentimientos? La ciencia también se ha hecho esta pregunta. De hecho, también se han realizado varios experimentos para encontrar la verdad. De todo ello ha emergido un interesante concepto: el de la “actividad anticipatoria anómala”.

La actividad anticipatoria anómala

La Northwestern University, de Estados Unidos, se dio a la tarea de revisar 26 estudios elaborados en diferentes partes, cuyo tema central eran los presentimientos. Tales estudios habían sido publicados entre 1978 y 2010. Frente a la pregunta de si es posible tener presentimientos, los investigadores dieron una respuesta contundente: sí. Según sus pesquisas, hay ocasiones en que los seres humanos, efectivamente, se anticipan a lo que va a suceder.

hombre que ve a través de una venda en los ojos

La clave de todo esto no está en ninguna fuerza mágica, sino que se encuentra en el inconsciente. Los investigadores indicaron que el inconsciente tiene una información y unos conocimientos mucho más amplios y profundos que los del consciente. Algunas mediciones fisiológicas indicaron que el organismo responde antes de que el estímulo se haga consciente.

La doctora Julia Mossbridge, principal responsable de estas investigaciones, indicó que si las personas están en sintonía con su propio cuerpo, detectan hasta 10 segundos antes una situación de riesgo. Señala que estos fenómenos no pueden ser considerados como presentimientos. A esta clase de reacciones las ha llamado “actividad anticipatoria anómala”. Afirma que no es “normal”, en el sentido de que no se aplica a todos los sujetos. En cambio, sí es verificable en laboratorio.

Según Mossbridge, este fenómeno no puede explicarse con nuestro conocimiento actual de biología. Los instrumentos de medición muestran cambios en el sistema respiratorio, cardiaco y pulmonar, segundos antes de que se produzca un suceso peligroso. Pero hasta el momento, se desconoce el motivo. El grupo de la Northwestern University indica que quizás sea posible encontrar explicaciones en la biología cuántica. El estudio fue publicado en Frontiers in Percepction Science.

Aunque no podemos dar crédito a todas las sensaciones y a todos los pensamientos que nos invaden, muchas veces estos son tan intensos que no somos capaces de hacer oídos sordos. Llamémoslo sexto sentido, intuición o pálpito, bienvenidas sean aquellas sensaciones que nos ayudan o bien a protegernos o bien a disfrutar del momento.

mujer que pone la mano en haz de luz experimentando presentimientos

Soy feliz con lo que tengo, lo que no impide que siga aspirando a más

Chica rodeada de alegría

Solemos esperar a algo más, creemos que cuando tengamos un trabajo mejor, nos mudemos a otra casa, viajemos con más frecuencia o cobremos más a final de mes sabremos lo que es ser feliz, y no. Si no lo eres ya, probablemente no lo seas cuando todo esto ocurra (si es que ocurre) porque quien no sabe disfrutar de lo que ya tiene, está condenado a ser esclavo de su ambición.

Esta reflexión nos muestra un problema muy frecuente, tanto en personas como en situaciones. Hemos aprendido a ser ambiciosos, a querer más, a no conformarnos con lo que nos dan e ir a por algo mayor, pero ¿qué se nos olvida? Que la meta no es la cumbre, que llegar arriba no sirve de nada si no hemos disfrutado de las vistas al subir, que ser feliz se trata de ser ahora. Porque arriba, lo que es arriba, se está muy poquito tiempo…

Cuando logro visualizar todo aquello que me falta desde el punto en el que me encuentro ahora, pero lo hago con energía por todo el camino que llevo recorrido, por todo lo que conseguí, para ver lo que voy a hacer con ganas y entusiasmo me acerco a la felicidad. Esa que no está arriba ni abajo, sino con nosotros.

No hablo de conformismo o de limitarme a mi zona de confort, quiero más y sé que puedo conseguirlo, pero afrontaré el reto con una gran sonrisa inspiradora para aportar más a todo lo que ya tengo. Si logro sentirme pleno con lo que poseo y aun así tengo ganas de más, habré conseguido dar con la clave secreta del éxito, de mi éxito.

Mujer feliz oliendo un girasol

Mujer cogiéndose el pelo con las dos manos

¿Te hace feliz lo que ya tienes?

Podemos estar toda la vida buscando la felicidad como aquel que busca metales escondidos en la arena de la playa o criba la arena en busca de pepitas de oro. Podemos solo hacer esto o intentar encontrar un equilibrio, en el que cuenten nuestros sueños pero también las emociones positivas. Esas emociones que emanan de lo positivo cuando nos detenemos a mirar qué hemos logrado.

Este equilibrio no solo hará que nos sintamos mejor en el presente, sino que facilitará que nos tomemos de otra manera nuestras aspiraciones. Facilitará que empecemos a verlas como algo deseable, pero también accesible y no imprescindible. No dejará de motivarnos en nuestros avances, pero atenuará el impacto que puedan tener los retrocesos. ¿se te ocurre algo que tenga más valor para ser feliz?

Murió la enfermera india que estuvo en coma por más de 40 años debido a una brutal violación

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“Su muerte real ocurrió en 1973, la fecha de la violación. Hoy fue su muerte legal”.

El lunes 18 de mayo falleció en Mumbai la enfermera Aruna Shanbaug, quien se mantuvo en estado vegetativo durante 42 años, luego de ser violada mientras trabajaba en un hospital. La mujer de 67 años sufrió un daño cerebral severo tras ser estrangulada con una cadena de metal por un trabajador del hospital en 1973.

El sujeto la dio por muerta en el sótano del hospital, donde fue localizada 11 horas después del ataque. La mujer tenía solo 25 años en ese momento. Cabe destacar que el agresor no cumplió condena por violación, sino por intento de asesinato y robo. Estuvo 7 años en la cárcel, pero el abuso no fue denunciado a la Policía.

Según han informado las autoridades hace unos días, a Shanbaug se le diagnosticó neumonía y estuvo bajo soporte vital, pero lamentablemente falleció. Su caso abrió las puertas a la eutanasia pasiva en la India. El caso de Shanbau adquirió repercusión mediática gracias a la activista y escritora Pinki Virani quien luchó durante 29 años por poner fin al sufrimiento de la enfermera. El Tribunal Supremo indio aceptó la eutanasia pasiva.

 

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Sin embargo, el máximo organismo judicial indio no permitió que su decisión se aplicara a Shanbaug como lo  había solicitado judicialmente Virani, al considerar que la activista carecía de parentesco o cercanía suficiente con la paciente para poder decidir el cese de los tratamientos que la mantenían con vida.

Virani ha dicho que la ha visto morirse poco a poco, con el paso de los años. Comentó que Shanbaug estaba ciega, se le habían caído todos los dientes, no tenía control sobre sus movimientos y su situación fue empeorando debido a una continua diarrea y deshidratación. De ahí que estuviera justificada, según la activista, la conveniencia de la eutanasia.

 

“Su muerte real ocurrió en 1973, la fecha de la violación. Hoy tuvo lugar su muerte legal”, dijo Pinki Virani en declaraciones a la televisión. La mujer cree que Aruna contribuyó en gran medida a su país, en la forma de una ley sobre la eutanasia pasiva, que se limita a retirar los sistemas mecánicos o la medicación y alimentación necesarios para mantener con vida al paciente terminal. Se diferencia de la eutanasia activa, que consiste en la aplicación de remedios letales para acabar con la vida del enfermo.

Entre quienes se opusieron a la petición se encontraban las enfermeras del hospital, quienes se turnaron para cuidarla durante más de cuatro décadas, luego de que la familia de Shanbaug se rehusara a apoyarla. Sea como sea, historia de la enfermera conmovió al país durante décadas y abrió un debate inédito sobre la eutanasia en India. 

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