Mandalas tibetanos

Mandalas tibetanos

Seguro que has oído hablar alguna vez de los mandalas, conocidos también como mandalas tibetanos porque son estos los más habituales. Estos dibujos, que pueden ser más o menos complejos dependiendo de la temática, el tiempo y el trabajo que se le dediquen, son mucho más que simples adornos. Diseñarlos, pintarlos y hacerlos de otras maneras ayudan a relajarnos y hasta enseñar una parte de nuestro interior. ¿Quieres saber más acerca de la historia, los distintos tipos y el efecto que tiene en nosotros utilizar mandalas budistas tibetanos para colorear? Pues quédate por aquí y sigue leyendo, porque vamos a hablar de todo lo que gira alrededor de estos impresionantes dibujos.

Historia de los mandalas tibetanos

La palabra mandala proviene de un término en sánscrito, una antigua lengua que se hablaba en la India y que hoy se conserva gracias a algunos textos sagrados. Su significado es círculo sagrado, y simboliza el centro de todo, alrededor del cual giran el resto de las cosas.

No hay una fecha fija en la que se pueda decir que comenzaron a utilizarse. Ya en el antiguo Egipto se utilizaban para ayudar a la meditación, encontrar la armonía y cambiar las energías. Hasta los indios americanos los pintaban en sus ceremonias, de los que parecen haber salido los populares atrapasueños. Y por supuesto, los mandalas de Buda procedentes del Tibet y otras regiones de Asia, que aún hoy están muy extendidos, tienen una gran antigüedad.

Historia de los mandalas tibetanos

Así que los mandalas tienen una larga presencia en la historia y las civilizaciones del mundo, desde las más antiguas. Aunque es en la cultura oriental donde es seguro que surgieron, ya que como hemos dicho es del sánscrito de donde procede su nombre. El círculo, considerado desde siempre como la forma perfecta y más completa, tiene gran simbolismo y muchos significados. Y es que si nos fijamos bien, todo a nuestro alrededor se basa en círculos: el sol y las demás estrellas, los planetas, las células e incluso los átomos. No es extraño por tanto que se utilice esta forma como representación de lo completo.

Diferentes tipos de mandalas tibetanos

Además del mandala budista tibetano, hay bastantes tipos de mandalas diferentes, tanto en sus formas y colores como en los materiales que se utilizan para su elaboración. Puedes encontrar mandalas tibetanos tejidos, pintados en vidrio, dibujados sobre un papel, hechos con arena, tiza y muchos otros. Algunos de ellos se conservan desde hace siglos, mientras que otros tienen una función muy concreta y cuando la han cumplido, se deja que se desvanezcan o simplemente se deshacen.

Mandalas de arena tibetanos

Los mandalas de arena o mandalas tibetanos clásicos son los más tradicionales, un símbolo de cómo las cosas van cambiando. Su elaboración puede llegar a durar un mes, y para ello se utilizan diferentes colores, bien obtenidos de piedras naturales o fabricados con colorantes. Con un cono de cobre se van dejando caer los granos de arena fina justo en el punto en el que se quiere que esté ese color concreto. Antes de empezar, se celebra una ceremonia para concentrarse en el trabajo. En la elaboración de estos mandalas tibetanos en arena se emplean muchas horas y una gran concentración. Se encargan de ello varias personas, que trabajan de forma conjunta pero solo en su espacio para no estorbar a los demás. Es un gran ejemplo de la armonía que se persigue con la creación de mandalas.

Cuando se ha terminado, el círculo sagrado se usa para atraer la paz y el equilibrio al lugar en el que se ha hecho. Una vez terminada la ceremonia, se procede a recoger toda la arena con cuidado, siempre desde fuera hacia el centro, una representación de cómo con el fin de la vida volvemos al origen de la energía que nos mueve. ¿Por qué se recoge todo y no se deja ahí? Por dos razones. La primera es grabar en la mente que todo tiene un final y que tarde o temprano todo se acaba. La segunda es dar una parte de la arena a cada persona que ha estado observando la ceremonia. Y es que el objetivo principal de estos mandalas budistas tibetanos es el de que todos se beneficien de la potencia del círculo. Si después del reparto ha sobrado arena, se deja en un río cercano para que todo el entorno consiga una purificación.

Mandalas de arena tibetanos

Mandalas tibetanos tejidos

Los mandalas tibetanos de lana, hilo e incluso tela se fabrican con la intención de durar más tiempo. Se utilizan como objeto decorativo y en algunas ocasiones con un significado. El tipo de material utilizado condiciona la forma de elaborarlos.

El mandala de hilo o fibras se entreteje con las manos, anudando alrededor de un aro cada uno de los elementos y haciendo que pasen por uno u otro lado hasta conseguir el dibujo deseado. Algunos son muy sencillos, mientras que otros más complejos pueden llevar varias semanas de trabajo, con diseños espectaculares.

Mandalas tibetanos tejidos

Aunque también se pueden hacer de esta misma forma, los mandalas tibetanos tejidos, normalmente de lana, se hacen cubriendo por completo el círculo, para lo que se utilizan agujas de tejer. Este suele tener el aspecto de un tapete de colores, aunque su elaboración es bastante más meticulosa y se van cambiando los colores para ajustarlo exactamente al dibujo que se quiere hacer.

Otros mandalas pueden estar pintados o cosidos sobre una tela, como es el caso de muchos mandalas tibetanos de amor. Algunas manualidades de punto de cruz se guían por el diseño circular y simétrico de los mandalas, mientras que otros se pintan sobre una tela como si se tratase de un lienzo. El resultado es una pieza de decoración que se puede colocar en la pared, llenando la estancia en la que está de paz y armonía, sobre todo si le acompañan otros elementos de inspiración oriental que incluyan los colores de este.

Mandalas tibetanos para pintar

 

Además de pintar mandalas sobre telas, cada vez es más habitual encontrar mandalas para pintar, que tienen un dibujo grabado con líneas negras, para que quien quiera pueda rellenar cada uno de los huecos con los colores que prefieran. Una actividad que pueden hacer todos, niños y mayores por igual, y que ofrece bastantes beneficios, de los que hablaremos un poco más adelante de forma más extensa.

Desde modelos de mandala budista tibetano hasta otros más infantiles, como los que tienen en l centro personajes de cuento o de dibujos animados, estos diseños cuentan con innumerables aficionados. Son muy fáciles de encontrar e incluso se pueden imprimir en casa para dibujar, descargando plantillas en blanco y negro, o rellenar con colores por ordenador y después sacar para enmarcar y colgar en la pared. Además, con un poco de imaginación, se pueden crear mandalas tibetanos para pintar muy fácilmente, bien a mano o con algún programa de diseño. Después, no hay más que rellenar los huecos que hay entre las líneas para darle un toque aún más auténtico.

Los mandalas tibetanos y su significado

Los mandalas budistas tienen un significado y un uso muy concreto. Se emplean para ayudar con la meditación, ya que mientras se va creando el dibujo, quien participa en ello entra en un estado de concentración que lo transporta a través de su existencia y recrea el estado de origen y equilibrio que le ayuda a purificarse y cambiar su entorno.

Tanto las formas como los colores que se utilizan condiciona los significados de mandalas. Desde los más básicos hasta los mandalas tibetanos de 7 elementos, todo lo que hay en el interior del círculo tiene su porqué. Este es el significado de los colores más utilizados:

Mandalas tibetanos color negro

El negro está relacionado con el misterio, pero también con la muerte y la tristeza. Por eso, su uso es bastante menor en comparación con otros colores.

Mandalas tibetanos color blanco

Al contrario que con el negro, el blanco es luz, pureza y perfección. También es una representación de la nada y lo completo a la vez.

Mandalas tibetanos color azul

La paz y la tranquilidad. Una sensación de alegría y satisfacción.

Mandalas tibetanos color verde

La felicidad y la naturaleza se concentran en este color.

Mandalas tibetanos color rojo

Pasión y energía vital. Uno de los colores más llamativos por su intensidad.

Mandalas tibetanos color naranja

Puede usarse para imprimir un sentimiento de ternura y energía. Aunque también se considera el color de la ambición.

Mandalas tibetanos color violeta

El color de la espiritualidad y la transformación. Es diferente al morado, aunque a veces sea muy similar.

Mandalas tibetanos color morado

Símbolo de la sabiduría, los ideales y el amor desinteresado hacia los demás.

Mandalas tibetanos color plateado

Representa las emociones y capacidades mentales.

Mandalas tibetanos color dorado

Se utiliza para reflejar la lucidez y el conocimiento.

¿Qué efecto tiene colorear mandalas tibetanos?

Aunque los mandalas budistas tibetanos para colorear están muy de moda, su uso va mucho más allá de esto. Tienen un efecto sobre quienes los utilizan que merece la pena destacar. Incluso algunos expertos en salud mental recomiendan el uso de mandalas para pintar en algunas de sus terapias. Y es que no hay más que coger unos lápices de colores y empezar a rellenar las figuras que hay en ellos para sentir una paz interior inmensa.

El uso de mandalas ayuda a reducir los niveles de estrés, la angustia, la ansiedad y el algunos estados de depresión. También es bueno para ayudar a conciliar el sueño, descansar mejor y ser más paciente. Mejora la memoria y la autoestima, potencia la concentración e incluso nos hace pensar de forma diferente, encontrando de forma más rápida y sencilla la solución a los problemas.

¿Cómo es posible que pintar mandalas tibetanos consiga unos efectos así de completos? Porque cuando pintamos, todo nuestro cerebro está en funcionamiento. Los dos hemisferios se activan y estamos en mejores condiciones de explotar nuestro potencial. El uso del color y las formas hace que el inconsciente funcione mucho más deprisa, ayudando a la mente a reaccionar a una velocidad y con una precisión sensacionales. Por ello, cada vez se anima más a los padres a que sus hijos pinten mandalas durante sus primeros años, y después continúen haciéndolo, aunque en la etapa adulta, como ejercicio mental.

Haz la prueba. Si tienes algún problema de concentración o te cuesta dormir, coge unos cuantos mandalas tibetanos para pintar, los colores que prefieras según la lista que hemos hecho o algún otro que te guste. Dedica unos minutos al día a pintar y verás cómo tu mente se concentra mejor poco a poco, no solo en los mandalas, sino en el resto de actividades cotidianas. Tu sueño será más profundo y el descanso más reparador. Además, cuando termines de pintarlo, puedes usarlo para hacer un regalo original, decorar una habitación o guardarlo en un álbum de recuerdos.

¡Ponte manos a la obra y disfruta con los mandalas tibetanos!

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