Amor propio, la base para encontrar pareja

Encontrar a la media naranja es una de las prioridades para muchas personas. Sin embargo, para que la búsqueda tenga sentido hay una clave que muchas veces queda fuera de la ecuación: quererse uno mismo es lo primero. Por eso, Cristina Vásconez, Coaching para el Amor, entrega cinco consejos para aprender a trabajar en el amor propio y comenzar un camino más sano hacia una relación de pareja.

Mientras la mitad de la población del país permanece soltera y, posiblemente, buscando el amor, parece que se vuelve cada vez más difícil entregar el peso real a una necesidad que es el punto de partida para relacionarse con otros: amarse uno mismo. “El trabajo del amor a sí mismo no se establece explícitamente como una disciplina personal y, con ello, tiende a funcionar de manera más bien espontánea e, incluso, a confundirse con otras actitudes tales como la auto-referencia y hasta el narcisismo”, María Cristina Vásconez, especialista en Coaching del Amor.

Lo cierto es que amar no es fácil, pero lo más curioso y sorprendente es lo difícil que resulta para los seres humanos quererse a sí mismos. Por eso, y pensando en que partir por cimentar el amor propio es la base para establecer una relación sana con el resto del mundo, Vásconez entrega algunos consejos para comenzar a trabajar para ponerse a uno mismo y a las propias necesidades al centro de todo.

“Si una mujer siente que realiza la mayoría de estas acciones, debe estar confiada al elegir una buena pareja, dado que una relación sana opera como una extensión de la satisfacción y alegría personal. Si por el contrario, hasta ahora hay una postergación de sí misma y privilegia el amor a los demás en desmedro de su autoestima, es momento de tomar urgentemente acciones para cambiar el foco hacia ella misma y comenzar un camino diferente, esta vez hacia su propia historia de amor”, explica Vásconez, quien está preparando un nuevo taller de Coaching para el Amor, dirigido a mujeres solteras, separadas o cualquiera que esté en una mala Relación.

Los consejos de la experta son:

1.- Deja de mirar sólo hacia afuera: El hecho biológico de la ubicación ocular para una visión exterior no es justificación de la pobre y casi nula mirada interior que las personas tienden a tener de sí mismas. La auto-observación es un ejercicio vital y tremendamente necesario para poder conocerse y, sobre todo, para auto-valorarse.

2.- No pierdas tu tiempo al compararte con otras(os): El refrán dice que “el jardín de al lado siempre es más verde”, pero lo que nunca se sabe es el costo y los motivos de ese verde. Es fundamental entender que cada individuo es único, que la manera por la que opera es absolutamente individual y, por lo mismo, las condiciones que hacen feliz a alguien no son traspasables a nadie más.

3.-Aumentar el bienestar: La Sicología Positiva promueve como una responsabilidad individual el ser artífice del bienestar cotidiano. Para ello, propone prácticas simples tales como saborear intensamente, compartir con otros los acontecimientos por pequeños que parezcan, hacer de la felicitación una rutina diaria, agradecer y agradecerse como gesto de generosidad, y por último, plasmar recuerdos positivos utilizando cualquier formato o simbología que opere como icono de celebración.

4.- Toma conciencia de tus emociones: Más allá del rol que todas las emociones cumplen en el individuo, será requisito para el autoconocimiento y la autogestión el estar al tanto de las mismas. Es importante conocer, por ejemplo, su carácter más recurrente o el tiempo de permanencia de alguna emoción en particular, ya que los estados de ánimo generan en las personas una predisposición desde donde cada persona opera. Por eso, es crucial proveerse de emociones que promuevan el bienestar y que contribuyan a abrir puertas.

5.- Sueña con algo: Existencialmente, los individuos se movilizan en pos de un deseo. Las pasiones juegan un rol fundamental a través de las cuales se constituye la existencia. Darles espacio a los sueños implica no sólo mirar hacia el futuro, sino que por sobre todo el ser gestor activo del diseño de la vida, ser el arquitecto del destino. Implica, de hecho, tener una actitud optimista y de confianza, una verdadera manifestación de amor a uno mismo.