No le des tu corazón a quien no tiene espacio para recibirlo

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 No entregues tu corazón a quien no lo merece. No aceptes ser un plato de segunda mesa. No seas una mera “compañía” de alguien solamente porque se siente solo y vacío. Alguien que no sabe estar solo nunca podrá reconocer el valor de la compañía, así que no te entregues a una persona que le tenga miedo a la soledad.

No seas la segunda opción de nadie. No aceptes ser la “peor es nada”, el premio de consolación, la alternativa que se tuvo que tomar. No te conviertas en esa elección que las personas se ven obligadas a hacer solamente por cumplir un requisito. No seas el “ya qué” de una persona que desde el principio nunca te quiso, o que sólo te quiso para ser una aventura y nada más.

Ámate. Date tu valor y exige respeto. Es preferible seguir en soledad que dedicarse a llenar huecos ajenos. Como dice el dicho: “más vale solo que mal acompañado”. Es preferible que dediques tu soledad a crecer personalmente y espiritualmente. Llena tu corazón contigo misma en vez de entregárselo a quien no lo merece. Mejor esperar a la persona indicada que perder el tiempo tomando una decisión precipitada. Todo llega a su debido momento, sé paciente.

No seas plato de segunda mesa. No seas una alternativa. Sé la prioridad. Elige a alguien que duerma pensando en ti, que te sueñe y que despierte para vivir el día entregándose a ti. No dejes que nadie se robe tu corazón, porque los ladrones del amor son los que peor daño pueden hacerte. Busca a la persona que, en vez de robártelo, quiera cuidarlo, mimarlo y darle el calor que se merece.

Si cometes el error de darle tu corazón una persona que no tiene espacio para él (o que lo tiene ocupado por alguien más), te sentirás completamente vacía, como si te hubieran cercenado el corazón de un solo tajo. Nunca te entregues a menos que la otra persona se entregue también.

Porque ser plato de segunda mesa nunca es una opción, para ti ni para nadie.

Guarda tu corazón y cuídalo hasta que aparezca alguien digno de él, alguien que sea capaz de entregarte el suyo para que juntos se fundan en una sola alma.

Recuerda: nunca seas una segunda opción.

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