Un noble ejemplo es más eficaz que los preceptos. Ben Jonson

Un buen padre, madre o educador es aquél que permite que sus hijos sean ellos mismos. Permite que se equivoquen, pues ahí es cuando aprenden.

Permite que se enfaden, pues es su forma natural de expresar sus emociones. A los niños hay que dejarles Ser. Sin imponerles normas, ni leyes a obedecer.

Ellos cogen el ejemplo de los padres, madres o tutores (educadores), por tanto, lo mejor de todo es la actitud del padre, madre o tutor. Un niño es como una esponja que absorbe todo lo que ve a su alrededor y por naturaleza, tiende a copiar todo lo que hacen los demás.

El respeto mutuo es fundamental en la educación, “yo te respeto a ti, tú me respetas a mi”. 

Y si pensamos diferente, aceptaremos que tú piensas A y yo pienso B, sin forzarte ni obligarte a que tú pienses como yo digo que tienes que pensar.

La comunicación es muy importante, hablar de las cosas, con respeto, tranquilidad, exponiendo cada uno sus puntos de vista y sus diferentes grados de observación de las cosas de la vida. Es fundamental dejarles hacer, a los hijos, y estar allí como su apoyo. Ellos acudirán a ti cuando lo necesiten, cuando no sepan cómo reaccionar ante una situación.

La confianza entre tú y tu hijo es una de las bases primordiales para que pueda fluir el amor libremente sin temores, sin bloqueos y sin enfermedades.

Educar no es sólo combatir el mal, señalar y censurar los errores; educar es sobre todo íncentivar el bien, impartir buenas costumbres, valorizar las buenas obras y estimular.

El exceso de críticas y de censuras elimina el incentivo y el deseo del bien. Pero apreciar y valorízar las cosas buenas estimula y anima a proseguir el camino del bien y a mejorar. El exceso de críticas y censuras lo vuelve inseguro, angustiado y alterado. Señala con amor los errores de tu hijo, aprecia sus virtudes, incentiva el bien y valoriza sus buenas acciones. Que la crítica, la censura y la reprensión sean siempre constructivas y no destructivas. Que sean siempre positivas y no negativas.

Recordar errores pasados y ya perdonados, desestimula y desanima. No es agradable oír siempre la misma queja, oír siempre la misma melodía de las personas que persisten en tocar la misma tecla. Olvida los errores cometidos por tu hijo en el pasado, e incentiva el bien en el presente, valorizando sus buenas acciones, por pequeñas que sean.

Y así, si él fuera malo, tratará de ser bueno, y si fuera bueno se esforzará para ser mejor.

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