Emociones que curan: proponen usarlas para prevenir y tratar enfermedades

Psicólogos y psiquiatras buscan incorporar al asombro, la esperanza, el erotismo, la alegría, la fe y el amor dentro de los tratamientos médicos. Aseguran que las emociones positivas pueden deshacer los daños causados por las negativa 

 
Cuando la emociónno se expresa, el cuerpo duele. Parece una frase de sobrecito de azúcar, pero es algo bastante más científico. Hace tiempo se viene hablando de que las sensaciones negativas nos llevan a lo que conocemos como enfermedades psicosomáticas. Más novedosa, y mucho más positiva, es la línea inversa: la que asegura que ciertas emociones “liberadoras” nos pueden alejar del dolor y las enfermedades.El poder (negativo) de las emocionesEl psicólogo Santiago Gómez, director de Decidir Vivir Mejor y del Centro de Psicología Cognitiva, asegura que cuando las personas no pueden exresar sus emociones, lo que piensan y lo que sienten y, sobre todo, reprimen las emociones negativas (enojo, ansiedad, angustia y disconformidad, entre otras) comienzan a expresarse en el cuerpo mediante dolores y enfermedades.Entonces, si una persona no expresa sus emociones pueden darse diferentes consecuencias que repercuten en el organismo y ocasionan problemáticas. El licenciado Gómez enumera algunas de ellas:

* A nivel físico: enfermedades psicosomáticas.

* En el plano psicológico: estrés, trastornos de ansiedad,  crisis de angustia, trastornos del ánimo.

* Baja autoestima: la persona siente que los otros “lo pasan por arriba”, producto de no poder defender sus derechos, y darse su lugar. El principal enojo es consigo mismo por no poder expresar lo que piensa y siente.

Usá las emociones a tu favor

Quien también se metió en el tema es Arturo Eduardo Agüero, médico especialista en psiquiatría y director del Hospital Nacional Neuropsiquiátrico Diego Alcorta. Autor del libro Emociones que enferman, acaba de lanzar su contracara: Emociones que curan. Asegura que ellas pueden desalojar la carga negativa de aquellas otras sensaciones que, ancladas en nuestro cuerpo interior, amenazan nuestra salud.

Esas emociones “sanadoras” a las que Agüero dedica capítulos enteros son:

* La esperanza. Es una emoción curadora que nos mantiene en una actitud de apertura interior hacia aquello que aguardamos en el futuro. La esperanza como emoción nos seguirá apartando de todo dolor.

 

 

* El asombro. Es la emoción que inicia la posibilidad de un descubrimiento y, también, de una mirada nueva y diferente sobre el mundo. Desplaza de esta forma a otras emociones, aún aquellas que parecieran afirmarse mucho en el tiempo, como la rabia, el rencor o la frutración.

 

* La alegría. Deberíamos alargar más el tiempo de la alegría para “bañar” de endorfinas nuestro cuerpo y levantar, así, nuestro sistema inmune.

 

* El erotismo. Es el canto al deseo y al amor y, también, a la sensualidad. Es una emoción que combate el dolor de una vida difícil e incierta.

 

* La fe. Como emoción, la creencia pertenece a lo más profundo del ser humano. Nos acerca nuevas posibilidades y nuevos caminos, mientras que nos aleja de aquellas emociones “duras” y molestas que llevan a la enfermedad.

 

* El amor. El verdadero amor es un proceso de desarrollo interior, tanto afectivo como espiritual. En esa cima, percibiremos la certeza de encontrarnos en un estado de completa armonía y felicidad.

 

* El goce estético. La belleza o, mejor, la belleza que hallamos en las obras de arte, despierta un estado de emoción, de deslumbramiento y de admiración que nos moviliza interiormente. Hace brotar de nuestro cuerpo la corriente de vida y energía que habrá de apartar los estados que detuvieron nuestros procesos vitales y nos han expuesto a la enfermedad.

 

(Las mujeres de Argel, de Pablo Picasso)

“La relación entre las emociones, el sistema nervioso y el desarrollo anatómico del cerebro y sus efectos en lo que respecta a la causa y sanación de enfermedades es novedosa”, cuenta Agüero. Propone tener en cuenta esta relación en la prevención y el tratamiento de las enfermedades. “Con cierto optimismo estimo que, en un futuro tal vez no tan lejano, las ciencias médicas incorporarán el aspecto emocional en sus estudios. Negar este aspecto ya se está tornando insostenible”, subraya.

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