Felicidad

La felicidad no tiene peso, ni medidas,
no puede ser comprada,
no se presta, no se pide prestada,
no resiste cálculos, porque material no es,
de aquellos materiales patrones de nuestro mundo.

Sólo puede ser legítima.

Felicidad falsa no es felicidad, es ilusión.

Pero, si yo supiese hacer cuentas para medir el bien
diría que la felicidad sí puede tener tamaño,
puede ser grande, o pequeña,
tan pequeñita que puede caber en la palma de una mano,
pero también puede alcanzar el tamaño del mundo.

La felicidad es sabiduría, esperanza,
deseo de ir, de quedarse,
es presente, pasado y futuro.

La felicidad es confianza: fe y creencia,
trabajo y acción.

No se puede tener prisa para ser feliz,
porque ella viene bien despacito,
como quien nada quiere.

Ser feliz no depende del dinero,
tampoco depende de la salud, ni del poder.

La felicidad no es fruto de la ostentación
ni del lujo.

Felicidad es desprendimiento, no es ambición.

Solamente es feliz quien sepa soportar, perder,
sufrir y perdonar.

Sólo es feliz quien sepa, sobretodo, amar.

 

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