Rituales de Año Nuevo para el ‘buen’ sexo, ¿dónde está la magia?

El intercambio de prendas, los ‘amarres’ y hasta darle un beso a cualquier persona que pase, ¿realmente traen buena suerte?

El ritual de la champaña 'milagrosa' supuestamente es la clave para un matrimonio feliz y en armonía (Getty Images).
El ritual de la champaña ‘milagrosa’ supuestamente es la clave para un matrimonio feliz y en armonía (Getty Images).

Lo más importante
  • Las supersticiones para una buena vida sexual no son malas, pero tampoco las debemos tomar como una ley
  • La ropa interior de color rojo o el intercambio de prendas son algunas de las más comunes para recibir el año nuevo
  • Las supersticiones y rituales pueden ser muy divertidos, siempre y cuando no te lo tomes tan en serio

Nota del editor: Alessia Di Bari es sexóloga, terapeuta de pareja y consteladora familiar. Colabora regularmente en distintos medios de comunicación. Síguela en su cuenta de twitter: @SexologaDiBari

(CNNMéxico) — El 2013 está por terminar y con él, llegan todos los rituales de fin de año. ¿Tú tienes alguno preferido?

El 31 de diciembre suenan las campanas y empiezas a correr con tus maletas, eso sí, con los calzones rojos –para que te no te falte amor y harta pasión en todo el año venidero-, subes y bajas escaleras y haces todas las demás supersticiones que más de uno hacemos al marcar el reloj la medianoche.

La realidad es que, según diversos estudios científicos, los mitos –donde entran las supersticiones sexuales- pueden dañar nuestra salud sexual. ¿Por qué? Porque los tomamos como ‘ley’, como verdad absoluta y por lo tanto, nos impiden ejercer libremente nuestra sexualidad.

Comencemos por definir qué es una superstición. Según la Real Academia Española, “es una creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón”Es una especie de explicación mística, mágica, musical a una serie de fenómenos o eventos y sus relaciones que no logramos entender de otra manera — sino a través del ilusionismo—.

Esto es justo lo que nos ocurre con el sexo, el amor y las relaciones humanas en general. Escapan, en muchas ocasiones, a toda explicación lógica, simplemente suceden.

Muchos de los rituales de fin de año son una respuesta a esta incertidumbre, y pensamos que si los llevamos a cabo adquiriremos seguridad en el área donde somos débiles y — mágicamente —, ocurrirá el milagro del amor/pasión/entrega. Para muestra, un botón:

– Usar ropa interior de color rojo o un listón rojo amarrado a la cintura.

– Intercambio de prendas. Se cree que fortalece la relación con nuestra pareja, pues al canjear una prenda que traigan puesta los destinos estarán ligados durante todo el año.

– Amarre rojo. Para que una persona ‘entregue’ su amor, se ata una foto suya con un listón rojo para ponerla bajo la almohada y dormir así.

– Juego de las sillas. Para contraer matrimonio, siéntate y párate en cada una de las sillas del comedor, con cada una de las 12 campanadas del reloj.

– Quien pase primero. Por extraño que pueda sonar, este ritual es muy famoso en Francia. Consiste en besar a la primer persona desconocida (del género que te atraiga) y con esto, aseguras que el amor no falte durante el año que inicia.

– Champaña “milagrosa”. Si ya estás casada(o), mete tu anillo en una copa de champaña, tómatela, luego saca el anillo y póntelo. Supuestamente esta es la clave para un matrimonio feliz y en armonía.

Los rituales en sí, no hacen daño a nadie, el problema es cuando creemos que con esto, ya no tendremos que hacer más a lo largo del año. Para qué ‘echarle ganas’ y ver qué me pasa con la pareja si ya hice un “amarre”, debe llegar solito…

Sin embargo, si tomamos estos rituales como gestos simbólicos, nos podría servir para tomar fuerza e ir por lo que queremos.

Yo estoy convencida que todo sirve, solo depende de cómo lo usemos. Se vale que sea a nuestro favor y hacer algo con ellos. Lo que no nos apoya mucho es darles todo nuestro poder y luego sentarnos a esperar… la magia la hacemos nosotros.

En el amor. en el sexo y en las relaciones humanas, nada está escrito… la historia la hacemos nosotros.

Las supersticiones y los rituales pueden ser muy divertidos y forman parte de nuestra cultura. Yo hago más de uno cada 31 de diciembre porque, como diría mi abuela, “nunca está de más”.

¡Feliz año nuevo!

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Alessia Di Bari.

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