LA DIETA DE LA LUNA

El secreto está en ayunar 24 horas sólo se pueden tomar líquidos, pero bajo la influencia de cualquiera de las cuatro fases lunares. Se debe comenzar una hora antes de que cambie de fase y continuar durante las veinticinco horas seguidas. Para ello es necesario conocer el calendario lunar del año en curso.

Uno de los factores que más influye en la pérdida de peso es la capacidad de nuestro organismo de absorber agua. Esta dieta está basada en la teoría de que los líquidos del cuerpo tienden a seguir los ritmos de las mareas, como se sabe, provocados por la influencia de la luna.

El efecto adelgazante no viene determinado tan sólo por el día de ayuno semanal, sino también porque no comer en esas horas potencia notablemente los efectos desintoxicantes del ayuno, incrementando de forma decisiva la pérdida de peso.

Pueden perderse de 2 a 3 kilos durante el día de ayuno y no es fácil recuperarlos ya que esta dieta estimula la eliminación de los líquidos y de la grasa corporal incluso en los días sucesivos.

Se podrá tomar en el ayuno sólo líquidos, es decir, jugos de frutos poco dulces, agua de hervir las verduras, licuados de verduras, frutas y agua. En total, hay que tomar de 3 a 4 litros de líquido a lo largo del día. No se debe ingerir leche, ni alcohol, ni bebidas refrescantes con o sin gas. El café y el té están permitidos en pequeña cantidad, si puedes, es mejor abstenerse.

Esta dieta se puede hacer tanto como se quiera, ya que además de adelgazar deja la piel limpia y luminosa y ayuda a combatir el acné. Es imposible asegurar que todo el mundo que haga esta dieta adelgazará de 2 a 3 kilos. Aquéllos que necesiten perder muchos kilos y tienen retención de líquidos tendrán mas posibilidades de éxito pero en cualquier caso, se pierde peso.

Futuro

“El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.”

Victor Hugo (1802-1885) Novelista francés.

 

“Hoy estás donde tus pensamientos te han traído; mañana estarás donde tus pensamientos te lleven”

James Allen

¿Se imaginan qué pasaría si tratáramos a nuestra Biblia de la misma forma que tratamos a nuestro celular y siempre cargáramos nuestra Biblia en la cartera, en el maletín, en el cinturón o en el bolsillo del traje?

¿Y si le diéramos una hojeada varias veces al día?

¿Y si volviéramos para buscarla cuando nos la olvidamos en casa o en la oficina?

¿Y si la usáramos para enviar mensajes a nuestros amigos?

¿Y si la tratásemos como si no pudiéramos vivir sin ella¿

¿Y si la diéramos de regalo a los chicos para su seguridad y para estar comunicados con ellos?

¿Y si la lleváramos cuando viajamos, en caso de necesitarla como auxilio y ayuda?

¿Y si echáramos mano de ella en casos de emergencia?

Al contrario del celular, la Biblia no se queda sin señal.

Nos podemos conectar con ella en cualquier lugar.

No precisamos preocuparnos por la falta de crédito porque Jesús ya pagó la cuenta y los créditos no tienen fin.

Y lo menor de todo: no se corta la comunicación, y la carga de batería es para toda la vida.

“Busca al Señor mientras puede ser hallado; llámenlo porque está cerca” (Isaías 55,6)

TELÉFONOS DE EMERGENCIA


Cuando estés triste, marca Juan 14.

Cuando las personas hablen de ti, marca Salmo 27.

Cuando estés nervioso, marca Salmo 51.

Cuando estés preocupado, marca Mateo 6, 19, 34.

Cuando estés e peligro, marca Salmo 91.

Cuando Dios parece estar lejos, marca Salmo 63.

Cuando estés solitario y con miedo, marca Salmo 23.

Cuando estés duro y crítico, marca 1 Corintios 13.

Para saber el secreto de la felicidad, marca Colonenses 3,12-17.

Cuando te sientas triste y solo, marca Romanos 8, 31-39.

Cuando desees paz y descanso, marca Mateo 11, 25-30.

Cuando el mundo parece más grande que Dios, marca Salmo 90.

¡Anótalo en tu agenda, a lo mejor puede ser importante en algún momento de tu VIDA!

¡Y pásalo para otros, puede ser que alguno de esos números de emergencia salve una vida!

Anónimo.

sólo una puerta

Durante toda tu vida tal vez pensaste que había dos puertas a tus sentimientos. Una puerta, la que deseabas abrir, conducía a sentimientos de alegría, paz y amor. La otra, la que tratabas de cerrar con llave desde afuera, conducía a emociones que lastiman. Mas no importaba lo que hicieras, los sentimientos detrás de la puerta “cerrada con llave” se escapaban. A veces te avasallaban, aunque tratabas de mantenerlos bien asegurados detrás de la segunda puerta.

Ahora debido a la simple observación, sabes que no hay dos puertas. Sólo hay una. Cerca de la entrada yacen las emociones negativas, inválidas e incapacitadas que esperan escaparse. Al dejar que estos sentimientos se expresen, se ven que no tienen poder, y eres libre. Luego los sentimientos de alegría, paz y amor pueden seguir su curso a través de tu ser.

Indica los sentimientos que has tratado de mantener ocultos

Visto en: Sendero Espiritual