Samhain celta

Se unen las tradiciones y las culturas para señalizar el paso a la oscuridad del invierno. La introspección que nos acoge, la calidad del hogar donde recuerdas lo que ha pasado en tu vida y a los que han pasado. Tiempo de hacer planes para preparar lo que se hará cuando llegue el sol en primavera. Da tiempo a revisar las antiguas heridas para ver si se han curado y mimarlas para que lo hagan. Toca hacer limpieza mental y física. Se desecha lo que ya no vale y se prepara la casa y el vestuario con ropa cálida. La vida social se aletarga para conocerte mejor a tí mismo/a.

En Todos los Santos la gente cuida las lápidas de los que se fueron y les dejan flores, testimonio de su cariño.
Yo justo es cuando no quiero ir, por eso de que hay mucha gente, y por esa rebeldía de no hacer lo que todos hacen. Pero es un tiempo de reunión con amigos y familia y de revivir la vida de los que se fueron, recordando lo bueno y lo malo, lo entrañable. Se dan cuenta de los cambios y progresiones, de lo sucedido mientras tanto. En los pueblos es tradición obligada, junto con la misa por los difuntos, y la ronda (beber en los bares) posterior no la perdona ni Dios.

En la tradición celta se celebra Samhain. Todos conocemos Halloween y la Noche de los Difuntos, aunque sea por películas. El día anterior al 1 de Noviembre las almas de los difuntos vagan en pena y se entremezclan los mundos de los vivos con los muertos. Esa es la idea vamos. Así que nos disfrazamos para burlarnos del miedo, o no salimos de casa a partir de las 12 no vaya a ser que te encuentres con uno y la palmes. “>Para mantener a estos espíritus fallecidos contentos y alejar  los malos espíritus de sus hogares los celtas dejaban comida o dulces fuera de sus hogares, una tradición que eventualmente se convirtió en lo que hoy llamamos or treat (truco o trato).
En estos tiempos se recuperan las antiguas tradiciones y todas las fiestas que aparezcan; así que disfrutamos de nuevas fiestas, no importa donde te halles que todo se globaliza, y celebramos otras más antiguas y más unidas a la madre tierra.
Así que elige la escoba de brujo/a o las semillas y el caldero, que hoy es un día especial. Imbúyete de su energía.

SAMHAIN

Se celebraba el final de la temporada de cosechas en la cultura celta[1] y era considerada como el “Año Nuevo Celta”, que comenzaba con la estación oscura. Es tanto una fiesta de transición (el paso de un año a otro) como de apertura al otro mundo. Su etimología es gaélica: samhain (Samhuinn, pronunciado sou’en), «fin del verano» y la utilizan para denominar Noviembre. Su celebración comienza con el crepúsculo del día 31 de Octubre en el Hemisferio Norte, y con el crepúsculo del día 30 de Abril en el Hemisferio Sur. Conmemora la muerte simbólica del Dios Sol y su paso a la Tierra del Verano , haciendo que los días se tornen más cortos y las noches cada vez más largas.
Ha sido practicada desde hace más de tres mil años por los pueblos celtas que han poblado toda Europa.
Las festividades se celebraban muy posiblemente entre el 5 de noviembre y el 7 de noviembre (a la mitad del equinoccio de otoño y el solsticio de invierno) con una serie de festividades que duraban una semana, finalizando con la fiesta de “los espíritus” y con ello se iniciaba el año nuevo celta. Todos los meses comenzaban con la luna llena y la celebración del año nuevo tomaba lugar durante las “tres noches de Samonios”, la luna llena más cercana entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno. Las lunas llenas marcaban el punto medio de cada mitad del año durante las cuales se celebraban festivales.

Esta era la época en que se disolvían los límites entre el mundo natural y el sobrenatural. Consecuentemente era una noche propicia para la adivinación y la profecía.
Samhain era una fiesta de los muertos, de los muertos pasados, del año pasado y el final de un ciclo completo de la rueda celta de la vida. También era una época de purificación en la que se quemaban las efigies que simbolizaban los terrores del pasado y todo aquello que hubiera atribulado a una mente temerosa. La hoguera de Samhain quemaba ritualmente las brasas del año viejo a través de la purificación. Y entonces la gente podía enfrentarse a los rigores de los oscuros meses invernales que estaban por venir. Entonces se esparcían cenizas sobre la tierra, durante el siguiente rito de purificación.

En la mitología celta, los sidhe, o pueblos feéricos, también celebraban Samhain; en realidad parecía que ellos fueron los que patrocinaban la Fiesta de los Muertos. En la víspera de noviembre las hadas podían tomar maridos mortales y se abrían todas las grutas de las hadas para que cualquier mortal que fuera lo suficientemente valiente pudiera echar un vistazo en aquellos dominios, para admirar sus palacios llenos de tesoros. Pero eran pocos los celtas que se aventuraban voluntariamente en aquel reino encantado, sentían por las hadas un gran respeto, teñido de terror.

En Bretaña, en la víspera de noviembre, o La Toussaint, la costumbre de dejar un sitio en la mesa para los muertos era algo más que un signo de respeto. Los celtas bretones no hacían distinción entre los vivos y los muertos; se creía que ambos habitaban ese mundo, siendo unos visibles y otros invisibles. En la Irlanda celta, la Oidhche Shamhna, o víspera de noviembre, anunciaba el inicio de la gran festividad con juegos y carreras en honor de Tlachtga, una antigua diosa madre. Esta antiquísima deidad dio pie, más tarde a la Cailleach* (anciana velada) y a la Morrigana. Así pues, la Cailleach venía a presidir esta fiesta y celebraba el acontecimiento acoplándose simbólicamente con el Dagda, otra antigua divinidad y dios del draidecth, fundador del druidismo. Los dos representaban las primigenias fuerzas antiguas, responsables de la muerte y el renacimiento.

En años posteriores el espíritu de Samhain reapareció nuevamente en Inglaterra como la noche de Guy Fawkes, observándose en ella muchas de las viejas tradiciones; ahora se celebra en todo el país el 5 de noviembre, con grandes hogueras y fuegos de artificio.

Visto en: Sientateee