Mis verdades y yo… seguramente no serán grandes verdades, tal vez para alguien ni si quiera sean verdad… tampoco es algo tan importante… a mi me valen, a mi me curan, o tal vez, me avivan las heridas… depende del momento…

Intentando ser normalidad… escondiendo mis respuestas en el fondo del armario, de donde creo, que no deberían haber salido…

Los bares de madrid nos han descubierto… nos abren los brazos y nos dejan ahogar miserias entre sus barras… no es una solución cambiar, lo sé… pero las fuerzas ya no son lo que eran… y yo tampoco… quizá los años me volvieron cobarde… o tal vez, no fueron los años…

Mi vida está plagada de equivocaciones… me equivoqué esperando que un lobo se vistiera no de cordero, sino de persona… evidentemente no lo hizo, y yo me vi en demasiados callejones… me reconocí en demasiadas miserias… pero aquello, el final de aquello, era una ventana llena de esperanza… suena estúpido, pero… volver a ser, era todo un reto… recuperar las cosas perdidas… empezar desde cero, o desde menos diez… no importa… era volver a sentir… a pesar de lo que dolía, había demasiadas esperanzas como para bajar los brazos…

Ahora… las esperanzas no aparecen… los retos, ya no están… no hay nada que volver a ser, porque llegué a serlo… volví a ser Fini, sin corazas, sin caretas, sin mentiras… volví a ser la imagen del espejo y mis verdades a bocajarro… volví a ser, sin más… el fracaso ahora, es una cruel conclusión… porque ya no hay posibilidad de cambio, ya no hay disfraz al que echarle la culpa… el fracaso es de Fini… no abandoné mis sueños, no cambié para buscar complicidad, no alteré mi caracter para evitar conflictos… fui yo… y no sabría explicar porqué esa primera persona del singular, ahora, no encuentra tiempo verbal en el que reconstruirse… absurdo quizá… seguramente…

Y aun así, me empeño… doy pasos, camino… hago planes y alquilo habitaciones en castillos de arena… aunque quizá, las pido sin ventanas…