¡¡Planta peligrosa!!

Publicado por La Pasión Cultural on 15 de octubre de 2009

Nota: El buen amigo Johnny García (“La Voz”) me envía una información que por su relevancia me apresuro a compartir con ustedes. Presten mucha y cuidadosa atención.

Pasión Cultural

Esta matita tan linda que vemos en las fotos, llamada diffembachia de la variedad camila, que se vende como lo que es, una hermosa planta decorativa que en apariencia es inofensiva, en realidad es uno de los venenos y tóxicos mas poderosos de la naturaleza.

“Mi hermano (dice el que origina la información), hace unos días, estaba arreglando las plantas de su oficina y del tallo de una diffembachia como la de la foto y por un acto reflejo se llevó a su boca durante menos de un segundo, un trozo del tallo. Inmediatamente sintió que se quemaba… corrió hacia sanitario y al ver su rostro se aterró de ver que estaba totalmente morado. La lengua creció varias veces…. Un amigo que estaba con él, lo llevó en un taxi a la clínica. El trayecto, de poco más o menos media hora, se le hizo eterno… cada vez podía respirar menos y el dolor intenso en las vías respiratorias era insoportable.”

El amigo del envenenado tuvo la precaución de llevar una parte de la planta a la clínica. Allí lo atendieron de inmediato y le suministraron los primeros auxilios, consistentes en aplicarle medicamentos a base de corticoides para contrarrestar la hiperreactividad bronquial y ponerle oxigeno. Fue internado en la Unidad de Cuidado Intensivo y los intensivistas temían que pudiera sobrevevenir un paro cardíaco. Estuvieron a minutos escasos de intubarlo. De todas formas sus órganos respiratorios internos sufrieron grave afección… Uno de los pulmones alcanzó a colapsar, la parte interior de las vías aéreas superiores se llenó de llagas, su boca de aftas, y el dolor es tan intenso que ni siquiera la morfina lo aliviaba.

Otra señora, madre de una víctima (Marcos) de la planta asesina, cuenta una terrible historia: Reproducimos un fragmento informativo: “La diffembachia es una planta venenosa, en Estados Unidos la llaman “Mata puercos” y la “Caña del mudo”, solo por inhalar la planta puede provocar daños gástricos e intestinales, hígado, páncreas, bazo, dermatitis que luego dicen atópica, conjuntivitis y la ingestión provoca una inflamación de laringe, faringe, tráquea, inflamación de la lengua, asfixia y muerte.”

En Internet se pueden encontrar alarmantes informaciones sobre la dichosa planta. Veamos algunas de estas: “Su savia, que se concentra en el tallo y cerca del peciolo, ha sido usada tradicionalmente por indígenas amazónicos para envenenar la punta de sus dardos de caza. El simple contacto de la mano sobre los ojos luego de su manipulación, produce ceguera temporal. Puede causar la muerte de un bebé en poco menos de diez segundos y regularmente asfixia en poco menos de veinte minutos a una persona. Nunca se debe manipular sin guantes de carnaza o caucho y en todo caso con extrema precaución.”
La información disponible en Internet trivializa su potencia letal…Como es tan popular, vale la pena que la comunidad conozca de sus características naturales para que decidamos qué tanto vale la pena tenerla como ornamento, si un simple contacto casual, accidental o provocado puede causarnos la muerte en pocos instantes.

¡Mucho cuidado con esa asesina ornamental!

No queremos cambiar, no lo queremos en absoluto. El ego se aferra. El ego negativo sabe que debe estallar para que nosotros cambiemos y no está dispuesto a hacerlo. Es como un huevo; en un momento dado, el huevo comienza a temblar y se dice “¡Caramba! ¡Cómo me gustaría que me metieran en agua hiviendo para hacerme más duro y así ya no tendría que hacerme un pollo que me rompa desde el interior!”

Alejandro Jodorowsky, en Evangelios para sanar

Dice Marianne Costa que queremos mejorar pero no cambiar, ya que cambiando morimos a lo que éramos. El ego se resiste a todo lo que huela a muerte. Cuando decimos, “quiero mejorar”, se trata de una trampa, en realidad decimos “me quedo igual con algún remiendo”.

La primera pregunta que Milton Erickson hacía a algunos de sus pacientes cuando se presentaban en la consulta era: “¿Está usted dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguir el cambio?”. Si el paciente decía que no, o dudaba, Erickson le despedía diciéndole que volviera cuando estuviera dispuesto a ello.

Visto en: Plano Creativo