Ávalon, tierra de hadas

Ávalon o Avalón es el nombre de una isla legendaria de la mitología celta en algún lugar de las islas Británicas donde, según la leyenda, los manzanos dan sabrosas frutas durante todo el año y habitan nueve reinas hadas, entre ellas Morgana. El mismo nombre del lugar derivaría de la palabra celta abal, manzana.

Se dice que la palabra Ávalon es una adaptación de la palabra celta Annwyn o Annuvin, que designa al legendario reino de las hadas, pero, ya en el siglo XII, Geoffrey de Monmouth pensaba que el nombre deriva de la traducción de “isla de las manzanas”. Esto es altamente probable, debido a que, en el idioma bretón, manzana se dice aval, y en idioma galés se dice ‘afal’ (con la pronunciación de la “f” como “v”).

Avalón también fue llamada Ynys Witrin, que significa Isla de Cristal
La leyenda sitúa Ávalon en algún lugar no especificado de las Islas británicas, aunque ya a principios del siglo XI algunas de las tradiciones artúricas indican que este lugar puede estar situado en Glastonbury, donde antes de que la zona de la llanura de Somerset fuera dragada, existía una colina (Glastonbury Tor) que se elevaba como una isla en medio de los pantanos. Según el cronista medieval Giraldus de Cambrai, Durante el reinado de Enrique II, el abad Hernry de Blois patrocinó una búsqueda en la zona, lo que, al parecer, llevó al descubrimiento de un enorme ataúd de roble con una inscripción que rezaba Hic jacet sepultus iclitus rex Arthurus in insula Avalonia. (“Aquí, en la isla de Avalón, yace el Rey Arturo”). De Cambrai cuenta cómo los restos fueron trasladados en una gran ceremonia a la que asistieron el Rey Eduardo I y su consorte, y, según él, ahora estarían en el altar mayor de la abadía de Glastonbury, sitio que se convirtió en un foco de peregrinaje hasta la reforma anglicana.
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En cualquier caso, actualmente se considera que la asociación de Glastonbury y Avalón no es sino un fraude. Los motivos son varios, entre ellos la propia inscripción, que parecería más adecuada al estilo del siglo X, muy lejos de los siglos V y VI en el que presuntamente Arturo vivió y murió. Por no mencionar la falta de referencias contemporáneas al descubrimiento, hecho que no habría pasado desapercibido. Todo esto hace pensar que la historia fue creada por la misma abadía para aumentar su reputación.

Algunos estudiosos de las leyendas artúricas han situado Avalón en la Ile Aval, en la costa de la Bretaña, mientras que otros la han ubicado en Burgh-by-Sands, en Cumberland, junto a la muralla de Adriano, donde se levantó el fuerte romano de Aballava, y otros más cerca de Camboglanna, en lo que ahora se llama Castlesteads.

En cualquier caso, como se ve, muchos son los que reclaman para sí la verdadera ubicación de Avalón, la isla de las manzanas. Parece que las brumas de Avalón cubren con su mítico velo el lugar de reposo de Arturo Pendragon. Tras la batalla con Mordred, Arturo, moribundo, fue llevado a Avalón por Morgana, la hechicera y hermanastra del rey. En la barca de Morgana iban varias mujeres: Algunas conocidas (Igraine, Elaine, Nimue) y otras cuyos nombres no se mencionan (La Reina de Gales del Norte, la Reina de las Tierras Baldías o la Reina de las Tempestades). En algunas leyendas sólo tres hadas escoltan al rey a la Isla de los Manzanos. Se dice que Arturo fue acostado en una cama dorada y el Hada Morgana sigue velando el cuerpo de su hermano.

También se piensa Avalon y el mundo nórdico de Helheim son el mismo lugar pero con distinto nombre.

 

UNICORNIOS.

Los unicornios son un símbolo de fuerza, libertad, imaginación, sueños, ilusiones… La figura del unicornio se representa con un caballo blaco y majestuoso coronado por un único cuerno en la frente. Esisten miles de leyendas presididas por unicornios y en cada una de ellas se le aplican cualidades diferentes.
Se cuenta que son seres solitatrios y a los que el resto de los animales respeta. Se dice tambien que no se dejan ver mas que por los puros de corazón, y que entre ellos solo los más puros de corazon , los hechos de bondad y de ternura, solo esos pueden tocarlos. Aunque la verdad no esta dicha, tambien la continuación de esta pequeña leyenda es que al tocarlos, “el cuerno del unicornio se posara sobre ti, y te convertiras en mago para toda la eternidad”.
El  principio de los unicornios no se conoce, simplemente se han crado leyendas como la que te pondre a continuación.
Según la Leyenda, Los Unicornios son los últimos de entre los seres que atestiguaron la Creación… y aún lo recuerdan. Y como tal, aprecian y quieren al Hombre, el otro único ser que percibe la Inteligencia y la Belleza. Y después de la Gran Caída, aún buscan al Hombre para guiar, aconsejar, proteger, consolar, inspirar… si los hombres lo permiten. Y el del Cuerno Único estará allí, esperando, entre los mundos, hasta que llegue a su término el Tiempo… y sea ocasión de reunirse otra vez.
Se dice que los unicornios son grandes amantes de la belleza, y aun siendo tan precavidos a veces se dejaban llevar y cambiaban su libertad por el cariño y los cuidados de una dama hermosa, convirtiendose casi en un animal doméstico. Por eso con frecuencia se suelen ver imágenes retratando a doncellas bellas, acompañadas de majestuosos unicornios.
El cuerno de unicornio ha venido siendo a lo largo de la historia un objeto al que se le creia dotado de grandes poderes. El poder principal de un unicornio es otorgar  el poder de la magia,  dandole al humano la magia de por vida y el poder de la curación de cualquier herida. Otra leyenda del poder de los unicornios es el alargamineto de la vida pero es una atrocidad hacerlo. Para que puedas ser eterno el unicornio te otroga la magia pero al convertirte en un mago tenebroso u/o oscuro la eternida se davasnecera, los magos tenebrosos se suelen vangar matando a los unicornios que les otorgaron la magia y bebiendo su  sangre alargan su misera vida. Esa es una manera de matar a un unicornio, pero otra mas  atroz y dolorosa es desprender su cuerno del cuerpo del ser, dejandolo en agonía y lamentos toda la vida.También se dice que un unicornio que vea su voluntad reducida, no tardará mucho en morir, y es de suponer que en el caso de haber existido alguna vez animales semejantes, rodeados de tal aura de esplendor, no habrían sido pocos los reyes que hubieran querido tener uno para ellos, tal vez sin saber que encerrarle era condenarle a muerte.
 
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LOS DUENDES

Los duendes existen desde tiempos muy remotos y pueden llegar a vivir hasta 500 años. Les encanta el oro y todo lo que brilla; por ello, si alguien olvida por ahí una cadenita o un anillo, los duendes seguramente lo tomarán.

 
 
 
Los Duendes son frecuentemente descritos en las novelas de fantasía como seres pequeños con orejas puntiagudas y personalidades traviesas. Son muy orgullosos y se ofenden fácilmente, pero lo que los caracteriza es que son muy ocurrentes y extremadamente bromistas.
 

Los duendes viven en los bosques, dentro de los troncos de los árboles y les encanta la música, como a las hadas. Los sombreros picudos les fascinan, su color favorito es el verde, y utilizan adornos

SILFOS Y SILFIDES/hadas de aire

SILFOS Y SILFIFES:
Los silfos pertenecen al genero masculino,mientras que las silfides al femenino.Como especies que viven en el aire,cumplen la funcion de purificar y darles un cauce definido a los vientos,tornados,brisas,remolinos y toda masa de aire que forme en el universo,a fin de proteger al planeta de los desequilibrios que pudieran ser causados debido a la excesiva fuerza que el aire puede llegar a poseer en determinados momentos.

Ninfas, Las Hadas de las fuentes

Las Hermosas Ninfas o Hadas

de las Fuentes y el Agua, su hogar está en los estanques y lagos, lagunas y manantiales, ríos y frías grutas, ellas se encargan de regar el rocío de la mañana, de hacer la neblina en las noches para que se conviertan en nubes con los primeros rayos del sol.

 

Sus hermosas formas femeninas, van cubiertas de largos vestidos azules de diferentes tonalidades, sus cabellos largos llevan listones cual hilos de platas y sus hermosos ojos grandes se confunden con las aguas.

 

Las Ninfas.

 

 


En la mitología griega, una ninfa es cualquier miembro de un gran grupo de espíritus femeninos de la naturaleza, a veces unidos a un lugar u orografía particular.

NINFAS (correctamente ‘las doncellas jóvenes’), divinidades inferiores de la naturaleza que moran en arboledas, bosques y cuevas, junto a manantiales, arroyos y ríos; en algunos casos también en islas solitarias, como Calipso y Circe. Las ninfas de los montes, los bosques, los prados y las fuentes (llamadas por Homero hijas de Zeus, aunque Hesíodo hace a las ninfas de las colinas y los bosques junto a las propias colinas y bosques hijos de Gaia) aparecen como los espíritus benevolentes de estos lugares, y llevan una vida de libertad, a veces tejiendo en grutas, a veces bailando y cantando, a veces cantando con Artemisa o deleitándose con Dioniso.

Aparte de estas deidades son especialmente Apolo, Hermes y Pan quienes están dedicados a ellas y buscan su amor, mientras los lascivos sátiros están también continuamente a su espera. Están bien predispuestas hacia los mortales y listas para ayudarlos, a veces incluso casándose con ellos.

Según las diversas provincias de la naturaleza se distinguen varias clases de ninfas:

Ninfas de los ríos y fuentes, las Náyades, con quienes las Oceánides y Nereidas están estrechamente relacionadas. Las Náyades, como diosas del agua nutricia y fructífera, eran especialmente pródigas en favores, haciendo crecer y prosperar a plantas, ganado y mortales. De ahí que también fueran consideradas como las diosas guardianas del matrimonio, y el rociado de la novia con agua de manantial era uno de los ritos indispensables de la ceremonia.

Ninfas de las colinas, Oréades; según la mitología griega las Oréades son las ninfas que custodian y protegen las grutas y las montañas. Una de las oréades más famosas fue Eco que, privada por la diosa Hera, de la facultad de hablar, sólo podía repetir las últimas palabras de lo que se le decía.

Ninfas de los bosques y árboles, Dríades o Hamadríades; además de éstos reciben a menudo nombres especiales por ciertos lugares, colinas, fuentes y grutas.
Esta palabra genérica, Dríades, representa, a todas las hadas o ninfas pobladores de los árboles, según la mitología griega a la cual pertenecen, son las cuidadoras de los árboles y sus protectoras. Su historia nos dice que son las Hamadriades las que permanecen allí durante toda la vida del mismo, y que estas mueren cuándo este también muere

En el mismo principio, las tradiciones legendarias las representan amamantando y criando a los hijos de los dioses, como por ejemplo a Zeus y Dioniso. Más aún, debido al poder curativo e inspirador de muchas fuentes, pertenecen a las divinidades de la curación y la profecía, y pueden incluso llevar a los hombres a raptos de inspiración profética y poética. Las propias Musas son en su origen ninfas de las fuentes. La creencia popular asignaba a las ninfas en general una vida extremadamente larga, sin inmortalidad real. La existencia de las Dríades, se suponía, estaba estrechamente relacionada con el origen y la descomposición del árbol en el que moraban. Gozaban de honores divinos desde los tiempos más remotos, originalmente en los lugares en los que tenían poder: fuentes, arboledas y grutas.

En épocas posteriores se les construyeron templos propios llamados Nymphæa, incluso en las ciudades. Éstos llegaron finalmente a ser edificios magníficos, en los que se acostumbraba a celebrar bodas. Se les ofrecía cabras, corderos, leche y aceite. En las obras de arte eran representadas con la forma de doncellas encantadoras, ligeras de ropa o desnudas, con flores y guirnaldas, las Náyades sacando agua o llevándola en una urna.

SILFIDES

 

 

 

martes 4 de agosto de 2009

SILFIDE

 
Las sílfides son bellas semihumanas voladoras de aspecto delicado.
Físicamente, una sílfide tiene la apariencia de una elfa o una humana, muy bella y de rasgos delicados. Tiene alas de libélula y son transparentes o con manchas iridiscentes. Sus cabellos son largos y del color típico de una humana, aunque también pueden ser azules, verdes o violetas.
Son seres neutrales, de carácter amigable. Mantienen el aspecto juvenil durante toda su vida. Hablan en un lenguaje musical, propio de los seres mágicos con los que están emparentadas.
Las sílfides habitan en las alturas, ya sea en las montañas o en las copas de altos árboles. Rara vez se las ve en tierra firme. Construyen sus nidos individuales en las laderas de las montañas, o tallados en los árboles.
Una sílfide tiene capacidad de levitar innatamente. Su ágil vuelo es comparable al de pocos seres. Puede volar y moverse libremente, las alas sólo le sirven para coger impulso. Sin embargo, esta capacidad de levitar es de carácter mágico. Si se lanza contra ellas un conjuro antimagia dejan de volar.
Las sílfides tienen otras muchas habilidades mágicas, como la de hacerse visible o invisible a voluntad, y la de invocar elementales del aire.
Las sílfides pueden tener descendencia con humanos o elfos. Una vez que la sílfide deposita un único huevo perlino, invoca a un elemental del aire para que proteja y dé calor al huevo hasta el momento de su eclosión.
Las pequeñas sílfides tienen el aspecto de una niña humana, pero con dos pequeñas alitas.
Estas pequeñas sílfides pueden alcanzar el ágil vuelo a partir de los 10 años.

ELEMENTALES Y ESPIRITUS DE LA NATURALEZA

Quién dice que los gnomos o las hadas no existen? Ellos forman parte de los “elementales de la naturaleza”, una corriente de vida de seres diminutos que existen en dimensiones paralelas a la nuestra, y que colaboraron en la creación del planeta. Están acá y ahora, trabajando incansablemente en el fondo del mar, en el aire y bajo la tierra y los troncos de los árboles, para crear y mantener la vida terrenal.

¿Por qué cree Ud. que a las salamandras las asociamos con el fuego? ¿Y por qué los duendes son considerados tan trabajadores que hasta se ha acuñado la frase “trabajar como enano”?

¿Será, quizás, porque en verdad existen las salamandras y los duendes? ¿Tiene Ud. los argumentos definitivos para negarlo? Producto de una actitud mental estrecha, la mayoría de las personas sólo creen en lo que sus ojos pueden ver. Niegan la existencia de cualquier cosa, ser, lugar o realidad que escape al limitado alcance de sus sentidos; se rechaza de plano todo lo que que no sea visible, audible, palpable.

¡Qué flojera mental! ¡Qué comodidad! Nadie con un mínimo de conocimiento —y no estoy hablando necesariamente de un sabio avanzado en metafísica— puede ya sostener que algo no existe porque no lo puede ver. Muchos tampoco han visto al ángel de la guarda y sin embargo creen en él. Lo mismo pasa con otros ángeles y seres espirituales de dimensiones superiores a la vida humana. El mismísimo Dios, sin ir más lejos. Por lo tanto, el “no ver” con los ojos del cuerpo no es ya un argumento válido para negar la existencia de algo. Menos cuando se desarrollan los ojos del alma y se alcanza con ellos la visión real, ilimitada.

Así como existen seres superiores a nosotros, otro batallón de seres de corrientes de vida inferiores trabajan en las sombras, invisibles, para sostener la vida en la Tierra. Son los espíritus de la naturaleza, fuerzas cósmicas, energías básicas creadoras muy poderosas e invisibles al ojo humano que constituyen una verdadera fuente de poder, y viven en dimensiones de vida paralelas, no accesibles a los sentidos físicos humanos. Ud. no estaría ahora leyendo este artículo si no fuera por estos seres fantásticos, que muchos relegan a las páginas de los libros infantiles.

Su misión es trascendental: ayudaron a crear el planeta y sus cuatro elementos (aire, agua, fuego y tierra) mucho antes que el hombre apareciera sobre él. De allí su nombre: elementales. Se dividen en distintos grupos que manejan cada uno de los 4 elementos, y hoy siguen trabajando para crear y sostener la vida en la tierra.

Teofrastus Bombastus Von Hohenheim, también llamado Paracelso, uno de los médicos más famosos en Europa en el siglo XVI, publicó en 1591 una obra inmensa que abarcaba tratados médicos, alquímicos, filosóficos y teológicos, incluyendo “El libro de las Ninfas, los Silfos, los Pigmeos, las Salamandras y demás espíritus”. En este libro se inspiraron Goethe, los hermanos Grimm y Heine para realizar sus obras, protagonizadas por estos seres elementales de la naturaleza, a quienes comúnmente se representa como figuras humanizadas, vestidas de manera extraña y rodeados de mucho misterio.

La principal herramienta que poseen los elementales es el poder. De él se alimentan, y lo utilizan para dar vida y dominar a los 4 elementos: hacen crecer las plantas y germinar la tierra, mueven las olas del mar y encauzan las corrientes marinas y de aire, y controlan el fuego, tanto el que viene de los rayos de las tormentas eléctricas como del fondo de la tierra. El poder es su razón de existir, y viven en parejas heterosexuales sólo para intercambiar poder. Uno debe darle al otro el poder que necesita; de lo contrario, se deshace la unión y cada uno busca otra pareja que sí pueda nutrirlo del poder necesario.

Los elementales se mueven con un tipo de vibración muy rápida y eléctrica que les permite trasladarse de un lugar a otro a la velocidad de la luz. Sin embargo, y aunque sus cuerpos estén formados por manifestaciones de energía no estrictamente físicas o materiales, los estados vibratorios intermedios entre la energía invisible y la materia visible los hace visibles al ojo humano cuando se rebasan estas fronteras energéticas de “arriba” a “abajo”.

Normalmente, los elementales tienen su parte más densa o “cuerpo” en el Plano Energético, pudiendo en condiciones favorables corporizarse en las zonas etéricas donde se mezclan la energía, sin forma perceptible por nuestros sentidos, y la materia, cuyas características son evidentes y fácilmente registrables por los sentidos humanos. Es por ello que los elementales tienen como propiedad una plasticidad mucho más “veloz” que la nuestra, siendo sus formas más inestables y dinámicas. Cuando esas formas se lentifican es cuando se corporizan y es más fácil verlos, bien por factores naturales o por la voluntad de quien quiera verlos, voluntad que ha de ser fuerte pero no agresiva, pues cualquier inestabilidad repercute en los espíritus de la naturaleza y los ahuyenta hacia sus “refugios” energéticos y a los juegos ópticos propios de su extraordinario poder, para disimularse en los mismos elementos naturales en que habitan.

Albañiles celestiales

Las enseñanzas esotéricas más antiguas ya reconocían a los elementales como espíritus de la naturaleza conectados directamente con los cuatro elementos que rigen al planeta tierra. Cuando la tierra era sólo una masa incandescente y sin vida, los elementales ya estaban presentes planeando la construcción y la vida futura, como albañiles a cargo de los Espíritus Superiores y Arquitectos Cósmicos que diseñaban y ejecutaban la obra del Creador. Sólo hacía falta que se estableciera el orden para que finalmente empezara el proceso de evolución y vida sobre el planeta tierra. Y fueron los elementales los encargados de armonizar las condiciones básicas para la aparición de los distintos reinos de vida en la tierra.

Las salamandras —elementales del fuego— cuidaban la masa de gases radioactivos presentes en el planeta y la materia incandescente que debía ir sedimentándose y enfriándose de a poco, para que la tierra en formación pudiera ser habitable.

Los silfos —elementales del aire— cuidaban de la evolución de esos gases tóxicos, para lograr el equilibrio químico y encauzar los violentos vientos y tormentas nucleares que azotaban al planeta en formación.

Cuando los gases se hicieron líquidos y cayeron sobre el planeta en forma de gotas de agua, lluvias y tormentas violentas inundaron casi toda su superficie y aparecieron las ninfas y nereidas, elementales del agua. Su misión: quitar las materias densas y pesadas que aún había en suspensión, y controlar el curso de las aguas..

Cuando el planeta comenzó a enfriarse y a estabilizarse, ya estaban presentes los gnomos, duendes y hadas —elementales de la tierra— a fin de armar los primeros esbozos de arbustos y piedras. Daban origen a todo lo que germinaría después, con el trabajo de millones de años.

Como niños

Desde la antigüedad más remota, los elementales fueron representados de manera casi idéntica en dibujos legados por los pueblos más diferentes del mundo, como sumerios, caldeos, egipcios, chinos e indígenas de África, Polinesia y América. Sus figuras aparecen casi idénticas, tanto en la Europa central del siglo XV como en la India milenaria, 2000 a.C.

Esto permite pensar que los elementales siempre se comunicaron con los seres humanos, manteniendo un patrón energético que permitiera verlos e identificarlos. Representados como dioses mitológicos, a estas entidades se les solicitaba ayuda en forma permanente, y hasta hoy se dice que conviene entablar amistad con ellas pues son muy sensibles, y sutilmente vengativas con quienes causan daño a la naturaleza. Por eso mismo, en la antigüedad eran objeto de privilegios y veneración por parte de sacerdotes y pueblos, que los integraban a sus ritos sagrados, especialmente a aquellos en que se pedía la protección celestial para las cosechas y las siembras, para que aquietaran las aguas, se apagaran incendios y se contuvieran tempestades. O sea, protección relacionada con los cuatro elementos de la naturaleza que estas entidades manejan.

Su protección nunca estaba garantizada; considerados siempre como seres duales, así como hacían el bien también podían hacer el mal, y eran amados y temidos al mismo tiempo. Esto obedece a que los elementales no tienen una conciencia muy desarrollada acerca del bien y del mal, ya que se trata de espíritus juguetones, inocentes, infantiles y traviesos, sin mucha responsabilidad por sus acciones y que pueden ser fácilmente manipulados por espíritus oscuros para realizar el mal o trabajos de magia negra. Su nivel de conciencia y madurez es similar a la de un niño que aún no sabe distinguir entre lo bueno y malo, y no tienen mayor inteligencia. Cuando juegan en las huestes del mal, aunque sea inocentemente, pagan muy caro su error porque retroceden varios peldaños en su camino espiritual de evolución.

Ávalon

Ávalon o Avalón es el nombre de una isla legendaria de la mitología celta en algún lugar de las islas Británicas donde, según la leyenda, los manzanos dan sabrosas frutas durante todo el año y habitan nueve reinas hadas, entre ellas Morgana. El mismo nombre del lugar derivaría de la palabra celta abal, manzana.

Se dice que la palabra Ávalon es una adaptación de la palabra celta Annwyn o Annuvin, que designa al legendario reino de las hadas, pero, ya en el siglo XII, Geoffrey de Monmouth pensaba que el nombre deriva de la traducción de “isla de las manzanas”. Esto es altamente probable, debido a que, en el idioma bretón, manzana se dice aval, y en idioma galés se dice ‘afal’ (con la pronunciación de la “f” como “v”).

Avalón también fue llamada Ynys Witrin, que significa Isla de Cristal
La leyenda sitúa Ávalon en algún lugar no especificado de las Islas británicas, aunque ya a principios del siglo XI algunas de las tradiciones artúricas indican que este lugar puede estar situado en Glastonbury, donde antes de que la zona de la llanura de Somerset fuera dragada, existía una colina (Glastonbury Tor) que se elevaba como una isla en medio de los pantanos. Según el cronista medieval Giraldus de Cambrai, Durante el reinado de Enrique II, el abad Hernry de Blois patrocinó una búsqueda en la zona, lo que, al parecer, llevó al descubrimiento de un enorme ataúd de roble con una inscripción que rezaba Hic jacet sepultus iclitus rex Arthurus in insula Avalonia. (“Aquí, en la isla de Avalón, yace el Rey Arturo”). De Cambrai cuenta cómo los restos fueron trasladados en una gran ceremonia a la que asistieron el Rey Eduardo I y su consorte, y, según él, ahora estarían en el altar mayor de la abadía de Glastonbury, sitio que se convirtió en un foco de peregrinaje hasta la reforma anglicana.

En cualquier caso, actualmente se considera que la asociación de Glastonbury y Avalón no es sino un fraude. Los motivos son varios, entre ellos la propia inscripción, que parecería más adecuada al estilo del siglo X, muy lejos de los siglos V y VI en el que presuntamente Arturo vivió y murió. Por no mencionar la falta de referencias contemporáneas al descubrimiento, hecho que no habría pasado desapercibido. Todo esto hace pensar que la historia fue creada por la misma abadía para aumentar su reputación.

Algunos estudiosos de las leyendas artúricas han situado Avalón en la Ile Aval, en la costa de la Bretaña, mientras que otros la han ubicado en Burgh-by-Sands, en Cumberland, junto a la muralla de Adriano, donde se levantó el fuerte romano de Aballava, y otros más cerca de Camboglanna, en lo que ahora se llama Castlesteads.

En cualquier caso, como se ve, muchos son los que reclaman para sí la verdadera ubicación de Avalón, la isla de las manzanas. Parece que las brumas de Avalón cubren con su mítico velo el lugar de reposo de Arturo Pendragon. Tras la batalla con Mordred, Arturo, moribundo, fue llevado a Avalón por Morgana, la hechicera y hermanastra del rey. En la barca de Morgana iban varias mujeres: Algunas conocidas (Igraine, Elaine, Nimue) y otras cuyos nombres no se mencionan (La Reina de Gales del Norte, la Reina de las Tierras Baldías o la Reina de las Tempestades). En algunas leyendas sólo tres hadas escoltan al rey a la Isla de los Manzanos. Se dice que Arturo fue acostado en una cama dorada y el Hada Morgana sigue velando el cuerpo de su hermano.

También se piensa Avalon y el mundo nórdico de Helheim son el mismo lugar pero con distinto nombre.

 

 

Visto en:Mi luna violeta

La caja de Pandora…

Y cuando Pandora abrió la caja y liberó todas las desgracias del mundo, la desesperación invadió a los hombres, haciéndoles pensar que todo estaba perdido.Pero Pandora corrió hacia ellos exclamando que no era así, que no todo estaba perdido que quedabala ESPERANZA…

 
La Esperanza mi más fiel compañera de viaje, esa que me dice que todo llegará y que todo pasará que después de un tiroteo de palabras afiladas, llegará una lluvia de hermosas palabras de esas que acaricían… Mi querida Esperanza siempre estás ahí para recordarme que mi enemiga Autoestima me miente diciéndome que no le importo a nadie, siempre demostrando que detrás de un guiño, una sonrisa ,una mirada se esconde un aprecio, una amistad, se esconde lo que de verdad es IMPORTANTE.

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